Mi querido Sabelotodo:
"¿Qué es de tu vida, la señorita con vida de ensueño?" preguntabas en el mensaje que recibí ayer por la madrugada, mientras hacía guardia en el campamento que los maestros instalamos en el parque de la ciudad para protestar por las violaciones a nuestros derechos.
No me di cuenta de tu mensaje hasta que llegue a mi casa por la noche, hace mucho que ya no estoy atenta al teléfono, hace mucho que dejé de esperar tus mensajes y desde hace unas semanas, mi vida, mis pensamientos, mis escritos, mis tardes libres, mis noches de desvelo, mis días bajo la lluvia o el sol, toda mi energía, son para esta lucha, para seguir en este campamento manifestando mi inconformidad, y cuando no estoy ahí, para difundir mi sentir, mi pesar o para defendernos de todas las mentiras que los medios siguen difundiendo, para ir a mi escuela a ver a mis alumnos, a revisarles tareas y a dejarles nuevas actividades. No tengo tiempo ni siquiera para llorar por desamor, así que no vi tu mensaje, hasta muchas horas después.
Cuando lo leí, más que alegría sentí pesar por tus palabras ¡Qué lejos esta mi vida de ser una vida de ensueño! ¡Qué lejos estás tú de mí y que poco me conoces, que poco sabes de mi vida para pensar que tengo una vida de ensueño! y sin embargo, por un momento pensé en contestarte, en contarte, sentí deseos de hacer de ti mi roca, mi fuerza, las alas bajo las cuales me cobijo cuando todo va mal ¡Qué ganas de dejar de ser fuerte, de dejar de ser quien le levanta el ánimos a mis compañeras cuando titubean! ¡Qué ganas de perderme por unas horas de todo esto contigo! ¡Qué ganas de darme la oportunidad de ser débil, de dejarme caer para que me consueles, porque siempre has sido tú el mejor para hacerlo! ¡Qué ganas de contarte del miedo que me invade, de cómo me carcome esta incertidumbre de no saber si mañana, pasado o la semana que viene vendrán a desalojarnos con violencia como lo han hecho en otras partes del país! ¡Qué ganas de decirte que no puedo dormir no solo por lo que pasa a mi alrededor sino porque me preocupa como voy a sobrevivir los próximos meses si nos suspenden el sueldo y que aunque bromeo proponiendo trabajos alternos para todos, me siento perdida, vulnerable!¡Qué ganas de decirte la rabia e impotencia que siento al ver lo que sucede a mi alrededor, al escuchar los insultos en la calle, al leer las mentiras de los periódicos o de la gente incitando el odio contra nosotros! No sabes cuanto me duele saber de mis compañeros heridos o desaparecidos, de las amenazas, de cómo prima el miedo, el desconcierto, la desinformación auspiciada por este gobierno represor y nuestros líderes sindicales corruptos que lo único que quiere es callarnos, seguir manipulándonos, la gente que quiere aprovecharse de nosotros y hacer negocio o un beneficio personal y no imaginas lo mucho que desearía tener esa capacidad de liderazgo de los hombres y mujeres que hicieron historia para poder hacer algo más que escribir, que gritar en las marchas, que pasar los días en ese campamento, para poder hablar y despertar a este país mío, nuestro, que padece narcolepsia!
¡Qué ganas de contarte que aun con todo, estoy contenta porque se me ocurrió echar andar un proyecto de biblioteca itinerante en el campamento y este ha tenido buena acogida, que mis compañeras y yo estamos más unidas que nunca y eso me llena de energía, de positivismo, de fuerzas, que a pesar de todo he vuelto a ser la maestra aquella de cuyas palabras, de cuyo amor por enseñar te enamoraste, pero que también todo esto me ha cambiado, me ha abierto los ojos y que puede ser que me obliguen a regresar a mi escuela, pero ya no volveré a callarme nunca más, ni volveré a ver a los padres de igual manera, porque sabes, ellos no solo se han mostrado comprensivos sino que muchos están apoyando!
¡Ay, mi querido Sabelotodo, no sabes cuanto me gustaría que estuvieras aquí conmigo, contarte mis penas, alegrías, temores y sueños! Pero sabes que eso no es posible, porque aunque todo mi ser quiera hacerlo y aunque alejarme de ti sea algo que a pesar de los años me sigue doliendo, esta vez estoy decidida a hacerlo. Tú sabes, porque me conoces, que si por mi fuera te querría para siempre, toda mi vida, aun si no estuviéramos juntos, solo por esos momentos en que hablamos sin parar, en que reímos como niños, como un par de bobos, pero debo continuar con mi vida, porque es lo correcto, porque aunque ahora no lo entienda, aunque ahora pedirme que piense en alguien más es como pedirme que coma sin tener hambre, es lo mejor para mi y porque sé que de no hacerlo, a la larga me arrepentiría. Has tenido durante mucho tiempo mi corazón y ya es hora de que lo recupere, no puedo seguir desperdiciando mi tiempo, regalándolo a manos llenas, ni a ti ni a nadie.
Sé que me quieres, que te preocupas por mi tanto como yo lo hago por ti, porque debes saber que yo también quiero saber cómo estás, si estás bien, que se me parte el corazón cuando me entero de que no lo estás. Sé que quizás, aunque los medios no sacan la información (porque aquí no pasa nada), te habrás enterado y a tú manera has querido saber si estoy bien, y no, no lo estoy, pero te lo dije una vez y te lo repito, a diferencia del zorro de "El principito", no creo en eso de que somos responsables de lo que domesticamos, y tú no eres responsable de mi, ni de lo que me pase. Agradezco tu preocupación y tu cariño, pero si este no es suficiente para estar conmigo, prefiero no tenerte cerca, no porque no entienda, no porque te guarde rencor, si no porque mientras permanezcas cerca no me das la oportunidad de sanar, de olvidarte, porque como ya te dije, por fin comprendí que hay sueños, que son solo eso, sueños y esta historia siempre será eso, un hermoso sueño que nunca se hizo realidad.
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas para un Sabelotodo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas para un Sabelotodo. Mostrar todas las entradas
sábado, 14 de septiembre de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
Tercer mensaje en una botella
Día 190.
Sin embargo, ahora no sé porque siento que para poder olvidarte tengo que decirlo todo, contar todo como ha sido, quizás se deba a que a veces siento que he sido injusta, que he contado todo desde mi visión, otras tengo la sensación de que quizás adorné demasiado esta historia para mi, siento que no te he dicho todo lo que desearía decirte, toda la verdad de como me he sentido, pienso que quizás debería de ser más cruda, menos comprensiva o racional como una manera de desintoxicarme de ti, que debería darle rienda suelta a mi dolor y escribirte largos texto llenos de odio, que deberia dejar de pensar en ti como ahora lo hago. Sé que podría hacerlo en privado, pero no es lo mismo, seguiría estando solo en mi cabeza y no sé porque, no logro explicarlo, pero siento necesidad de sacar esto, siento que si me lo quedo terminará por descomponérseme adentro; necesito sacarlo de mí como quien siente necesidad de gritar cuando está herido, porque debes saber que aunque los demás no lo noten, la herida sigue abierta, me sigues doliendo, una parte de mi sigue sintiéndose hueca, vacía, rota. Pero no sé, la otra parte de mi no se siente a gusto haciéndolo, pienso en ti, en que quizás estoy de alguna manera mancillando nuestra historia, quitándole lo especial a algo que era sólo nuestro, pienso que quizás no te gustará verte reflejado en este blog, en que quizás si me leyeras te dolería, no por lo que diga de ti sino por el hecho de contar algo que era solo de los dos o por saber por este medio cómo me he sentido por esta historia y que no fui capaz de decírtelo de frente ¿No te parece irónico que esté pasando justo como dice esa canción del primer día que nos conocimos, que te veas reflejado en cada pagina de mi diario?
Hay días que se está muy bien aquí, porque no hay problemas, ni preocupaciones, ni dolor, ni tristeza, si acaso un poco de hastío. Otras veces, por las noches, en el silencio de mi habitación, te echo de menos, echo de menos las palabras dulces, las risas (tu risa) y entonces, se me despierta un hambre feroz, pero más que de comida, es un hambre de abrazos, de cariño, de amor...de tu amor. Otros días como hoy, no me entiendo, no me siento a gusto con mi piel. No siempre, solo hoy. Me he visto al espejo y no me he gustado, hoy solo he podido ver reflejados mis defectos. Me he sentido avergonzada, de mi, de lo que soy, de lo que me gusta creer que soy, de lo que pienso, de lo que siento, de lo que digo, me he sentido absurda, ridícula, torpe, minúscula, arrogante, soberbia y de nuevo absurda. He comenzado a cuestionarme muchas cosas, incluso la razón de ser de estas cartas (blog), me siento demasiado expuesta, siento que he comenzado a hacer de mi vida emocional el tema principal, dejando relegados otros aspectos, como si mi vida fueras sólo tú, como si mi vida fuera tan insulsa que solo te tengo a tí, como si toda mi existencia girara alrededor tuyo, como si fuera una cabezahueca cuya vida la define el chico en turno, como si para mi fuera la búsqueda de una pareja lo más importante,como si no supiera vivir sola, y por supuesto que no es así, esa no soy yo y por eso me veo y no me gusto. No me gusta la persona que estoy siendo ahora, y es un poco contradictorio, porque me gusta la persona que soy después de ti (y gracias a ti), pero no me gusta la persona que soy sin tí, no me refiero a cuando te vas por un tiempo, sino en lo que me he convertido ahora que tengo que hacerme a la idea de que esto se terminó...siento que no hago otra cosa que hablar de tí, me siento como un disco con una sola canción que se repite una y otra vez hasta que termina cansando. Hoy me siento como una madeja de hilo enmarañada, y necesito escribir porque con cada palabra que escribo me voy desenredando, voy volviendo a ponerme las cosas en claro.
Desde mi selva, en esta isla perdida
Valeria
Querido D:
Han pasado varios meses desde mi naufragio, y aunque los primeros días me aferraba a la esperanza y me repetía que no estaba perdida, hoy esa certeza ha comenzado a abandonarme. Estoy perdida, pero ¿sabes? he comenzado a pensar que lo estaba desde mucho tiempo atrás… o que quizás no es que me haya perdido sino que he querido hacerlo, ya no lo sé, los recuerdos se me confunden, no estoy segura de nada, tampoco de volver a verte. Una vez dijiste que lo que se pierde no se vuelve a recuperar, quizás esta es una de esas ocasiones. Aquí en mi isla no hay faro, ni medios para comunicarme contigo o con alguien más y pedir ayuda, a no ser por estas botellas que lanzo al mar (no sé qué pasará cuando se agoten el papel o las botellas...o las ganas de escribirte), pero tal vez no quiero ayuda...si te confieso algo, no sé qué es lo que quiero.
No te preocupes, estoy bien, aún conservo la calma, todavía no ha venido el llanto a arrasar mi determinación de alejarme de ti. Tal vez es que estoy tan ocupada tratando de sobrevivir a esta selva que no tengo tiempo para dejarme arrastrar por la tristeza, aunque supongo que la soledad comienza a pasarme factura como nunca antes, no sé por qué, tal vez porque antes, aunque estaba sola, tú estabas conmigo incluso antes de siquiera saber de ti, pues entonces conservaba la esperanza de que aparecerías un día cualquiera cuando menos lo esperara; si me perdía sabía que sólo tenía que seguir ese faro que me llevara de vuelta a casa y todo estaría bien...pero ahora que ya has venido y has decido marcharte (¿o he sido yo la que se ha marchado?) me has dejado a la deriva, con este frío, esta hambre y esta sed que no encuentro como saciar. Hay agua a mi alrededor, tengo el océano todo para mi, pero ya sabemos que caer en esa tentación puede resultar funesto, aunque a veces quisiera; la sed es tan grande que no dejo de pensar que si me atreviera una vez, una sola vez, el resto ya no importaría, porque me volvería inmune a sus efectos. Luego pienso que si ya he esperado tantos días, por qué enloquecer ahora.
La mayor parte del tiempo no pienso en ti, el trabajo, las preocupaciones, obligaciones e intereses de mi vida diaria me mantienen la mente ocupada, me obligo cada día a dejarte recluido en estas cartas, en esta botella, te he quitado el pasaporte que te permitía transitar libremente por mi vida y ahora estoy obligándome a no permitirte más tener un papel relevante en mi vida; tu existencia se reduce a esos momentos en que el ruido de mi entorno se silencia, a esos minutos en que me quedo sola sin ninguna interferencia de por medio, solo mis sentimientos, mis pensamientos más profundos y yo. Es verdad que aún pienso en ti de vez en cuando, antes de quedarme dormida cuando solo me acompañan la oscuridad y el silencio, alguna mañana al levantarme, cuando me tomo un descanso del trabajo y miro por la ventana las montañas a lo lejos y recuerdo tu sueños, cuando recuerdo una canción que me compartiste o que habla de alguien parecido a nosotros o cuando veo el simbolo de tu tatuaje. Te pienso, pero no hablo de ti y ya casi ni con tu fantasma, hace unos días lo eché de mi lado diciéndole en voz alta "ya no te quiero, vete, vuelve con él y no regreses más, déjame seguir con mi vida". Allá en el mundo real, los pocos que sabían, quizás crean que tú ya eres un capitulo cerrado, solía hablarles de ti (las pocas veces que lo hice) poniendo distancia de por medio, sin que la mirada se me nublara, como si la historia correspondiera a alguien más, y no es que fingiera, es que es la manera en como me sale ser, porque asumámoslo, no soy de las que se abre, de las que cuenta su vida y sus penas, no me gusta sentirme expuesta ni débil, asi que cuando lo hago, siempre hablo en pasado, como algo que ya superé. Lo cierto es que nunca hable de ti largo y tendido como quizás imaginas, porque siempre fui egoista, me guardé este amor para mi, para nosotros, para que nadie se inmiscuyera, para que nadie nos juzgara o se permitiera opinar de ti y de mi sin saber realmente lo que tú y yo fuimos. Hablé de ti si, pero poco, los indispensable, lo necesario, escribí un poco más, pero a penas el 10% de lo que esta historia fue, quizás menos, y siempre de manera ambigüa, de manera que solo tú y yo que conocemos realmente la historia lo comprendiéramos, también porque no necesitaba explicar nada, escribía porque era feliz y necesitaba plasmarlo o porque estaba muy confusa y triste y esa era la manera de ponerlo en perspectiva, de verbalizarlo para poder asimilarlo, escribía para ti y para mi, para nadie más.Han pasado varios meses desde mi naufragio, y aunque los primeros días me aferraba a la esperanza y me repetía que no estaba perdida, hoy esa certeza ha comenzado a abandonarme. Estoy perdida, pero ¿sabes? he comenzado a pensar que lo estaba desde mucho tiempo atrás… o que quizás no es que me haya perdido sino que he querido hacerlo, ya no lo sé, los recuerdos se me confunden, no estoy segura de nada, tampoco de volver a verte. Una vez dijiste que lo que se pierde no se vuelve a recuperar, quizás esta es una de esas ocasiones. Aquí en mi isla no hay faro, ni medios para comunicarme contigo o con alguien más y pedir ayuda, a no ser por estas botellas que lanzo al mar (no sé qué pasará cuando se agoten el papel o las botellas...o las ganas de escribirte), pero tal vez no quiero ayuda...si te confieso algo, no sé qué es lo que quiero.
No te preocupes, estoy bien, aún conservo la calma, todavía no ha venido el llanto a arrasar mi determinación de alejarme de ti. Tal vez es que estoy tan ocupada tratando de sobrevivir a esta selva que no tengo tiempo para dejarme arrastrar por la tristeza, aunque supongo que la soledad comienza a pasarme factura como nunca antes, no sé por qué, tal vez porque antes, aunque estaba sola, tú estabas conmigo incluso antes de siquiera saber de ti, pues entonces conservaba la esperanza de que aparecerías un día cualquiera cuando menos lo esperara; si me perdía sabía que sólo tenía que seguir ese faro que me llevara de vuelta a casa y todo estaría bien...pero ahora que ya has venido y has decido marcharte (¿o he sido yo la que se ha marchado?) me has dejado a la deriva, con este frío, esta hambre y esta sed que no encuentro como saciar. Hay agua a mi alrededor, tengo el océano todo para mi, pero ya sabemos que caer en esa tentación puede resultar funesto, aunque a veces quisiera; la sed es tan grande que no dejo de pensar que si me atreviera una vez, una sola vez, el resto ya no importaría, porque me volvería inmune a sus efectos. Luego pienso que si ya he esperado tantos días, por qué enloquecer ahora.
Sin embargo, ahora no sé porque siento que para poder olvidarte tengo que decirlo todo, contar todo como ha sido, quizás se deba a que a veces siento que he sido injusta, que he contado todo desde mi visión, otras tengo la sensación de que quizás adorné demasiado esta historia para mi, siento que no te he dicho todo lo que desearía decirte, toda la verdad de como me he sentido, pienso que quizás debería de ser más cruda, menos comprensiva o racional como una manera de desintoxicarme de ti, que debería darle rienda suelta a mi dolor y escribirte largos texto llenos de odio, que deberia dejar de pensar en ti como ahora lo hago. Sé que podría hacerlo en privado, pero no es lo mismo, seguiría estando solo en mi cabeza y no sé porque, no logro explicarlo, pero siento necesidad de sacar esto, siento que si me lo quedo terminará por descomponérseme adentro; necesito sacarlo de mí como quien siente necesidad de gritar cuando está herido, porque debes saber que aunque los demás no lo noten, la herida sigue abierta, me sigues doliendo, una parte de mi sigue sintiéndose hueca, vacía, rota. Pero no sé, la otra parte de mi no se siente a gusto haciéndolo, pienso en ti, en que quizás estoy de alguna manera mancillando nuestra historia, quitándole lo especial a algo que era sólo nuestro, pienso que quizás no te gustará verte reflejado en este blog, en que quizás si me leyeras te dolería, no por lo que diga de ti sino por el hecho de contar algo que era solo de los dos o por saber por este medio cómo me he sentido por esta historia y que no fui capaz de decírtelo de frente ¿No te parece irónico que esté pasando justo como dice esa canción del primer día que nos conocimos, que te veas reflejado en cada pagina de mi diario?
Hay días que se está muy bien aquí, porque no hay problemas, ni preocupaciones, ni dolor, ni tristeza, si acaso un poco de hastío. Otras veces, por las noches, en el silencio de mi habitación, te echo de menos, echo de menos las palabras dulces, las risas (tu risa) y entonces, se me despierta un hambre feroz, pero más que de comida, es un hambre de abrazos, de cariño, de amor...de tu amor. Otros días como hoy, no me entiendo, no me siento a gusto con mi piel. No siempre, solo hoy. Me he visto al espejo y no me he gustado, hoy solo he podido ver reflejados mis defectos. Me he sentido avergonzada, de mi, de lo que soy, de lo que me gusta creer que soy, de lo que pienso, de lo que siento, de lo que digo, me he sentido absurda, ridícula, torpe, minúscula, arrogante, soberbia y de nuevo absurda. He comenzado a cuestionarme muchas cosas, incluso la razón de ser de estas cartas (blog), me siento demasiado expuesta, siento que he comenzado a hacer de mi vida emocional el tema principal, dejando relegados otros aspectos, como si mi vida fueras sólo tú, como si mi vida fuera tan insulsa que solo te tengo a tí, como si toda mi existencia girara alrededor tuyo, como si fuera una cabezahueca cuya vida la define el chico en turno, como si para mi fuera la búsqueda de una pareja lo más importante,como si no supiera vivir sola, y por supuesto que no es así, esa no soy yo y por eso me veo y no me gusto. No me gusta la persona que estoy siendo ahora, y es un poco contradictorio, porque me gusta la persona que soy después de ti (y gracias a ti), pero no me gusta la persona que soy sin tí, no me refiero a cuando te vas por un tiempo, sino en lo que me he convertido ahora que tengo que hacerme a la idea de que esto se terminó...siento que no hago otra cosa que hablar de tí, me siento como un disco con una sola canción que se repite una y otra vez hasta que termina cansando. Hoy me siento como una madeja de hilo enmarañada, y necesito escribir porque con cada palabra que escribo me voy desenredando, voy volviendo a ponerme las cosas en claro.
Mantengo la esperanza de que un día llegue hasta ti alguno de estos mensajes y comprendas.
Desde mi selva, en esta isla perdida
Con amor
jueves, 14 de febrero de 2013
Confesiones. Parte I
De algunas cosas que te gustan
- Que odio a Paulo Coelho a rabiar, que el que tú dijeras alguna vez ¡Que padre Coelho! me hizo darle una oportunidad, pero no lo soporto, se me revuelve el estómago cada vez que intento adentrarme en sus escritos. Siento que no es original, que es un plagiario descarado, que lo único que hace es tomar buenas ideas de textos poco conocidos para extenderlas hasta el límite con frasecitas baratas de superación personal disfrazadas de profundas. Lo aborrezco tanto, que alguna vez me atreví a decir que quienes leían a Coelho eran lectores poco experimentados (Si, sorry, sé que eso fue muy pedante, pero no puedo evitarlo), y si, ya sé que tú has leído El Quijote, La Divina Comedia y Tirant Le Blanc o como quiera que se llame, pero no me importa, eso no cambia lo que pienso de Coelho.
- Que no soporto Rammstein, que no sé cómo te puede gustar, que me parecen críos jugando a ser chicos malos, que son del tipo de personas que quizás nunca han pasado cosas verdaderamente difíciles en su vida, que no saben del dolor y la verdadera violencia y por eso van de chulitos odiando a todo el mundo, fantaseando con asesinatos, enarbolando la violencia y una larga lista de antivalores. Lo sé, sé que sueno prejuiciosa, y por eso me he dado la oportunidad de escucharlos, de saber más acerca de ellos, sé que no son un grupo de tontos improvisando, se que sus letras tienen una lectura más profunda de lo que parece, tal vez lo que quieren es provocar, poner el dedo en la llaga de todo lo que está podrido en nuestra sociedad, pero lo cierto es que no me gustan, que escucharlos me provoca repelús, dolor de cabeza y siento que en cualquier momento querré cortarme las venas. Simplemente no puedo con ellos.
- Que eso de recorrer mundo en bicicleta me parece complicado, cansado, incómodo, poco atractivo, si habláramos de una moto, sería diferente, pero en bicicleta ¿dónde está el glamour, el sentirse poderoso, dueños del camino?...tal vez sea porque no sé andar en bicicleta, bueno en moto tampoco. Confieso que a mi la manera de que viajar en bici que me parece atractiva es esta (y solo por un ratito), pero claro, yo no soy ninguna Katharine Ross, y bueno, en honor a verdad tú tampoco eres ningún Paul Newman, xD.
- Que eso de levantarse temprano, incluso los fines de semana, me parace una grosería y el que no esté de acuerdo conmigo es porque es raro y no hay más (eres raro). Trabajo duro toda la semana y reclamo mi derecho a dormir hasta que me plazca los fines de semana, sin que me miren con reproche porque dizque desperdicio los maravillosos días en que el sol brilla y los pájaros cantan ¿sabes que te digo? Que a las siete de la mañana solo pienso en que el sol provoca cáncer y los pájaros, bueno a esos si quiero verlos, si, pero desde la mirilla de un rifle de asalto para que paren su escándalo ¡cabrones!...y también a mi gata.
lunes, 28 de enero de 2013
DE PROPÓSITOS INCUMPLIDOS
Sé que me prometí que te iba a dejar atrás, que no volvería a escribir una línea más sobre ti, y durante este mes he intentado seguir con mi propósito, pero ya no puedo más, hoy me acobardé de nuevo, y ya no me siento tan segura de no sentir nada. Te juro que no sé lo que me pasa, porque en verdad quiero olvidarte, no quiero caer de nuevo en las trampas de mi mente, no quiero extrañarte, no quiero volver a recrearme en tu recuerdo, no quiero quedarme en otro intento...ya no puedo permitírmelo.
Mi parte racional entiende perfectamente por qué es importante desprenderme de este sentimiento, continuar con mi vida; sé que quererte me impide avanzar, tener una vida emocional sana y me aterra la idea de que este amor se convierta en una obsesión, que solo me aferre a este sentimiento porque estoy asustada, porque me resulte más cómodo quererte a ti que atreverme a querer a alguien nuevo ¿Qué es esto? ¿amor? ¿obsesión?¿costumbre? ¿miedo a la soledad? Que absurdo sería que fuera miedo a la soledad, que precisamente yo, la que grita a los cuatro vientos que no le teme a la soledad, la que está orgullosa de disfrutar sus momentos a solas, la que cuando la cuestionan o le señalan su tan conocida vida solitaria dicendo: "¿Y no te pesa estar sola? yo no podría vivir así" responde con cierta soberbia "¿qué clase de persona hay que ser para no ser capaz de soportar vivir con uno mismo?", la que se dice que prefiere vivir esta vida sola a tener que "aceptar lo que se le da sólo porque no le queda más remedio que aceptarlo", la que no quiere tener que renunciar a lo que quiere solo para no estar sola, la que se dice que no entiende por qué demonios todos parecen creer que la vida solo es vida si se vive de a dos, como si fuera el arca de Noé ¿y sabes qué?¡Son patrañas, más que patrañas! porque en el fondo se que lo digo porque trato de convencer a los demás y convencerme a mi misma de ello, pero la realidad es que si ahora mismo no quiero nada de eso, es porque únicamente lo quiero contigo.
Me da rabia que sea así, me enoja permitirte que con una facilidad pasmosa eches por tierra todas mis certezas. Siempre había estado convencida de que me conocía bien, pero tratándose de ti ya no sé, simplemente no me entiendo, no comprendo por qué tiene que ser así, por qué tengo que ser de esas chicas, porque mi felicidad tiene que pender de un hilo a causa tuya, por qué mi lado emocional no hace caso de lo que le dicta mi razón. Me da rabia conmigo, por sentirme tan segura, sonar tan definitiva, convencerme que de ya no te siento, que estás dejando de importarme, decirme que estoy preparada para decirte adiós, estar bien por unos días y después volver a extrañarte hasta un punto que siento que me falta el aire, que me duele hasta respirar...ahora todavía no duele tanto, aún creo estar bien, aún me siento con fuerzas para no ceder ante mis impulsos....pero me pregunto por cuánto tiempo, cuánto más podré resistir, sentirme inmune a ti antes de volver a verte y sentir deseos irrefrenables de comerte a besos, de verte y conmoverme hasta niveles insospechados, hasta sentir mi piel extremadamente sensible y el corazón henchido de alegría hasta querer que el tiempo no avance para no tener que despedirnos...hasta volver a estrellarme con esa pared invisible que nos separa y volver a sentirme dolida y molesta contigo.
Es verdad que no estoy deprimida al punto de quedarme en cama sin hacer nada, ni tengo pensamientos suicidas, ni pienso que mi vida está acabada sin ti, ni veo el mundo lleno de oscuridad, es verdad que no hablo ni escribo de ti, que sigo con mi vida, que salgo, río, voy a mi trabajo, estoy en mi casa, veo tv o alguna que otra película, bailo como loca mientras escucho la música a todo volumen y estoy bien, que he estado tan ocupada con el periodo de evaluación que apenas tengo tiempo para estar triste, pero en el fondo me estoy ahogando. Quizás nadie lo note, porque actuó tan convincente en esto de que estoy olvidándote que a veces hasta yo me lo creo, pero lo cierto es que solo basta escuchar Moon Light o Somewhere over the rainbow ( ¿sabías qué hay como cinco comerciales y como siete películas que la incluyen, además de varias series? me pregunto por qué no le había prestado tanta atención antes) para derrumbarme, para que las lágrimas comiencen a rodar por mi mejilla aun antes de darme cuenta de lloro porque esa música me recuerda a ti.
Te extraño, y me embarga una melancolía tan sutil, tan parecida a esa sensación que se experimenta en los días nublados y fríos, que a veces ni siquiera logro identificar que es por ti, pero lo cierto es que es así, y que ese dolor de cabeza permanente y esa sensación de hambre que hace que me duela el estómago cada media hora, esa dificultad para conciliar el sueño o ese desgano que me había embargado y que por un momento llegué a pensar que podía ser diabetes, no es por el exceso de trabajo, por la presión a la que últimamente estoy sometida, ni porque aún no me recupero de las vacaciones o me preocupe lo que sucede con mis compañeros, sé perfectamente que soy yo que poco a poco estoy comenzando a retraerme de nuevo, que es por ti, porque hace mucho que no te veo y te echo de menos, porque necesito saber que estás bien, verte, escucharte, charlar durante horas, reírnos o enojarme contigo, lo que sea, pero saber que estás ahí, que siempre vas a estar ahí aunque no hablemos, aunque no podamos estar juntos, aunque deba dejar de quererte, aunque tenga que aceptar que quieras a alguien más. Me siento bien y hasta con fuerzas para intentar desprenderme de este amor si se que estás ahí para mi, si tengo la certeza de que si mi voluntad llega a flaquear o si llego a necesitarte puedo contar contigo, pero cuando te pierdo de vista, cuando paso mucho tiempo sin saber de ti, me derrumbo, me acobardo y me gana el llanto. A veces siento que soy como los niños que le temen a la oscuridad, que solo pueden enfrentarse a ella, dormir, si saben que mamá o papá están cerca. Y ahora que no estás y que te estoy extrañando a rabiar pero no me permito hablar con nadie ni escribirlo aquí, estoy mucho peor que antes cuando hablaba contigo y escribía, siento como si me hubieran amordazado y metido en una caja estrecha que han cerrado con llave y lanzado al mar ¡me estoy ahogando!
A menudo me pregunto por qué tenías que ser tú, por qué tenia que ser así, porque después de que me tomara tanto derribar los muros que me construí para proteger mi corazón tenias que ser precisamente tú entre todas las posibilidades, alguien a quien no puedo querer pero tampoco puedo olvidar. Odio ser así de débil, no ser capaz de cumplir mis promesas, que mi parte emocional no vaya a la par de lo que me dicta la razón, pero lo cierto es que no puedo, que me he replanteado lo que siento por ti una y mil veces, que he intentado verlo desde todas las perspectivas posibles, que he sido dura y hasta cínica conmigo, con lo que siento, que he hecho todo lo que se puede hacer mal para terminar de arruinarlo, para de una vez por todas acabar con esto, pero sigo despidiéndome y regresando una y otra vez como si mi vida fuera una canción de The Beatles: The long and winding road . Y he pensado si no será momento de rendirme, de dejar de luchar con mis sentimientos, de aceptar que te quiero aunque no sea correcto quererte, aunque ello me convierta en la chica que nunca he querido ser, si no será momento dejar de obligarme a hacer algo que no quiero y que me causa más daño porque para olvidarte urgo en la herida y no te perdono completamente lo que digo que ya te he perdonado aun cuando tú me has pedido disculpas, aun cuando quiero hacerlo. Sigo alimentando un rencor que me hace tratarte con desdén no porque en realidad lo sienta, sino porque de esa manera no soy tan vulnerable a ti aunque después me sienta culpable, aunque me arrepienta cuando noto en tus gestos que hablas con sinceridad cuando me dices que sabes que te equivocaste y lo sientes, cuando me doy cuenta que te sigo malinterpretando, que sigo sacando de proporción lo que me dices, cuando descubro que lo que hacía tiempo me parecía una razón más que válida para enojarme contigo, ahora mismo resulta absurdo, injusto ¿Sabes que creo? creo que si me hago el propósito de olvidarte no es porque en realidad quiera hacerlo sino porque de esa manera levanto una barrera que me pone a salvo de ti, porque de esa manera soy yo quien controla la situación, porque si soy yo la que se aleja duele menos, porque si me repito muchas veces que estoy tratando de olvidarte logro engañar por un tiempo al Pepe Grillo en mi cabeza que no para de reprocharme esta situación, que me hace sentir avergonzada por este sentimiento, por quererte de esta forma sin que me importe nada más. Al final, lo único que tengo en claro es que lo que siento por ti es más fuerte que todos mis razonamientos, y aunque suene absurdo y enfermo, lo cierto es que como dice la frase de una película cuyo nombre ahora no recuerdo "prefiero mil veces discutir contigo, que hacer el amor con otro".
Sé que te voy a olvidar, que tarde o temprano lo lograré, que un día me despertaré y me daré cuenta que ya no siento nada por ti, pero sé que todavía no estoy preparada para ello, lo seguiré intentando, pero no me forzaré a hacerlo, ni me volveré a poner de nuevo una mordaza. Si quiero hablar de ti lo haré, si te extraño lo diré, si estoy enojada contigo y me siento de nuevo fuerte y decidida a olvidarte lo gritaré, y si siento ganas de decir lo mucho que te quiero también daré rienda suelta a mis sentimientos, aunque suene repetitiva, aunque parezca aferrada, aunque sea una cobarde o masoquista, porque suficiente es ya estar alejada de ti, no verte, no hablarte, obligarme a no hablar de ti en mi mundo real como para también callar mi voz, reprimirme justo aquí, en el espacio que comencé precisamente para decir todo aquello que no podía, quería o me atrevía decir allá.
Soy consciente que cuando una persona se vuelve monotemática por mucho que los demás lo intenten terminan aburriéndose, porque a la larga cansa una persona que uno quiere ayudar y ella sigue empeñada en algo que le hace daño, pero quiero que sepan, ya que se toman el tiempo de leer mis extensas entradas y comentarme, que lo entiendo (incluso entiendo que no las lean completas, pues a veces como dice Alter me despacho con la cuchara grande y saco todo de una sola vez, xD) y agradezco cualquier opinión, incluso consejos aunque haya dicho que no me gustan, en realidad, si escribo en un blog público y no en uno privado, es si, por desahogarme pero también por saber que alguien me lee y me comprende, por sentir un poco de empatía, saber que no soy la única a quien le ocurre lo que a mí, y aunque parezca que no, que soy demasiado cabezona, también porque aunque me cueste aceptarlo, aunque vaya de autosuficiente por la vida, de vez en cuando también siento necesidad de un consejo.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Elecciones
Me dices que te duele que ponga en duda lo que sientes, que me respetas, que jamás te cruzaría por la cabeza siquiera pensar mal de mí u ofenderme, que me consideras una bellísima persona, que me tienes en alta estima, que sientes un profundo cariño y respeto por mí, que me quieres, que siempre lo has hecho, que son las circunstancias, quizás tu cobardía, lo que nos separa; que conocerme desmontó lo que era tu vida hasta entonces, que has soñado tanto con aquella foto que si estuviera impresa ya la habrías desgastado, que aún sueñas con poder estar juntos algún día. Me hablas del amor y el respeto que sientes por mi, pero no lo siento, no sé dónde está ese amor, ese respeto, en qué consisten. Dicen que cuando alguien quiere, la otra persona lo sabe, el amor se nota, que de un modo u otro, quien ama, se asegurará de que el objeto de su afecto lo sepa, y yo ahora mismo no me siento amada, a veces ni siquiera siento ser alguien especial para ti, no siento que te importe realmente entender lo que me molesta, lo que me lastima, lo que siento, esa es la triste verdad.
Creo que una relación, cualquiera que sea, debe ser recíproca, porque si no, una de las partes termina herida, y durante bastante tiempo me he sentido así. He dejado que mi felicidad dependa de ti, de las decisiones que tomes o no, de lo que estés dispuesto a darme, pero eso ya no puede continuar, ya no estoy dispuesta a dar más de lo que reciba, ya no estoy dispuesta a seguir esperando en vano. Así que ejerzo mi derecho a elegir.
Elijo no responder a tu cariño, a tus demostraciones de afecto mientras siga siendo así, indefinido.
Elijo no seguir permitiendo que desestabilices mi mundo, entrando y saliendo de él cada vez que quieres.
Elijo no odiarte, pero tampoco darte amor
Elijo no sufrir más.
Esta vez, me elijo a mi por sobre ti.
Elijo quedarme con lo que dijiste una vez “mira donde estás tú, y dónde estoy yo, y piensa en lo que eso significa".
Y pienso en el tiempo que ha pasado, en lo que hemos vivido, dónde estás tú, dónde estoy yo, en dónde estamos después de casi cuatro años, y la respuesta que obtengo es que no puedo ni deseo seguir esperando, que estoy sola en esto, que insinúes lo que insinúes, esto no se parece siquiera al amor, si acaso a una amistad. Entenderás entonces que si partimos de la base de que no hay nada entre nosotros, solo una amistad, las reglas cambien. Creo que en estos años que hemos compartido sabes lo que soy y lo que no, para mi, en algunos aspectos no existen los grises, y este es uno de ellos. Mantengo una actitud abierta, pero cuando los sentimientos entran en el juego, para mi solo se puede ser pareja o amigos, nada más. Y a ti te quiero, por tal razón, tú y yo no somos ni seremos jamás una versión light de follamigos, somos amigos o no lo somos, estamos en una relación o no lo estamos. No puedes esperar que me comporte contigo como antes, ahora solo tenemos una relación de amistad, la cual trae consigo nuevas reglas. Con mis amigos comparto intereses, sueños, preocupaciones, charlamos, hablamos de trivialidades, de cosas profundas, nos reímos juntos, nos apoyamos, nos consolamos, nos damos ánimos, pero nada más, no acepto ninguna insinuación sea del tipo que sea que implique algo más que un sentimiento de fraternidad, cualquier otra cosa que cruce esa línea, me molesta, me incomoda, me hace sentir usada, defraudada, y por mucho que te quiera o que me quieras, que te desee o me desees, que no lo entiendas, que insistas aunque sea apenas con una leve insinuación, lejos de halagarme me hace sentir irrespetada. Lo que vivimos, tuvimos, hicimos en el pasado, es eso, pasado, y seguirá siendo así mientras el presente no cambie.
Y elijo no comerme la cabeza pensado qué significan tus palabras cada vez que coincidimos.
Elijo declararme analfabeta del amor y dejar de leer entre líneas.
Elijo no vivir adivinando tus estados de ánimo.
Elijo dejar de intentar en vano conocerte, descifrarte, derribar los muros que me impiden llegar hasta ti.
Elijo dejar de sentir que vivo del algún modo persiguiendo este amor tuyo, que primero me busca con insistencia y después es como un animalito salvaje que se escapa al menor intento de acercamiento.
Elijo dejar de angustiarme pensado en que un día no vuelvas más.
Elijo no vivir adivinando lo que sientes por mí, preguntándome si aún me quieres.
Elijo no seguir permitiendo que desestabilices mi mundo, entrando y saliendo de él cada vez que quieres.
Elijo no odiarte, pero tampoco darte amor
Elijo no sufrir más.
Esta vez, me elijo a mi por sobre ti.
Elijo quedarme con lo que dijiste una vez “mira donde estás tú, y dónde estoy yo, y piensa en lo que eso significa".
Y pienso en el tiempo que ha pasado, en lo que hemos vivido, dónde estás tú, dónde estoy yo, en dónde estamos después de casi cuatro años, y la respuesta que obtengo es que no puedo ni deseo seguir esperando, que estoy sola en esto, que insinúes lo que insinúes, esto no se parece siquiera al amor, si acaso a una amistad. Entenderás entonces que si partimos de la base de que no hay nada entre nosotros, solo una amistad, las reglas cambien. Creo que en estos años que hemos compartido sabes lo que soy y lo que no, para mi, en algunos aspectos no existen los grises, y este es uno de ellos. Mantengo una actitud abierta, pero cuando los sentimientos entran en el juego, para mi solo se puede ser pareja o amigos, nada más. Y a ti te quiero, por tal razón, tú y yo no somos ni seremos jamás una versión light de follamigos, somos amigos o no lo somos, estamos en una relación o no lo estamos. No puedes esperar que me comporte contigo como antes, ahora solo tenemos una relación de amistad, la cual trae consigo nuevas reglas. Con mis amigos comparto intereses, sueños, preocupaciones, charlamos, hablamos de trivialidades, de cosas profundas, nos reímos juntos, nos apoyamos, nos consolamos, nos damos ánimos, pero nada más, no acepto ninguna insinuación sea del tipo que sea que implique algo más que un sentimiento de fraternidad, cualquier otra cosa que cruce esa línea, me molesta, me incomoda, me hace sentir usada, defraudada, y por mucho que te quiera o que me quieras, que te desee o me desees, que no lo entiendas, que insistas aunque sea apenas con una leve insinuación, lejos de halagarme me hace sentir irrespetada. Lo que vivimos, tuvimos, hicimos en el pasado, es eso, pasado, y seguirá siendo así mientras el presente no cambie.
Me ha llevado mucho tiempo y esfuerzo llegar a este punto, poner en orden mi cabeza, mis emociones, entender y aceptar lo que sucede entre nosotros, he madurado mucho desde entonces, sigo aprendiendo de mi, de lo que quiero, de lo que siento. Ahora estoy bien, he dejado de sufrir, por eso mismo no puedo permitirme volver a lo de antes, volver a complicarme la existencia y aunque te quiero mucho, mientras no escuche de ti lo que sientes verdaderamente, mientras no tengas claro lo que soy en tu vida, lo que somos, he decidido vivir mi vida como si no lo hiciera. Si esto no puede ser más que una relación de amistad, entonces yo me guardo mi amor, mis sueños y todo lo que conlleva, pero también tú te guardas tus comentarios, recuerdos, sentimientos, emociones, pensamientos, insinuaciones y demás, que vayan más allá de la amistad. No los necesito y no los quiero. No, bajo estás circunstancias.
martes, 25 de septiembre de 2012
La llamada
Este fin de semana recibí una llamada.
-¡Hola, preciosa! ¿que tal?- decía la voz al otro lado de la linea.
No respondí.
Y durante un buen rato me sentí poderosa. Como recién liberada de un hechizo.
Luego pensé en ese saludo una y otra vez con distintos tonos: alegre, simpático, dulce, sensual, bobo, seductor...imbécil queriendo ser seductor...
Terminé molesta. Pensaba en esas pocas palabras, en ese "Hola, preciosa ¿que tal?" y en ti con tus aires de Casanova región 4 y me molestaba cada vez más.
¿En verdad es lo primero que se te ocurre decirme luego de más de un mes sin hablar?
¿Qué pensabas, que con el "preciosa" iba a volver a ser la misma de antes? ¿A querer vernos y demás?
Si por lo menos me hubieras dicho, ya no algo cariñoso, sino simplemente mi nombre, habría respondido, pero ¿"preciosa"?¿Quién te crees que soy? ¿Una completa desconocida a la que te estás tratando de ligar?
¿En serio comienzas una conversación conmigo, a la que conoces desde hace casi cuatro años, con una frase tan trillada como esa?
Semanas sin hablar, sin un solo mensaje para preguntar cómo estoy y ahora, de pronto, una noche de sábado recuerdas que existo ¿ y lo único que te ocurre es decirme "preciosaaa"?
Te quiero mucho, creo que eras una estupenda persona, pero a veces puedes llegar a ser un completo imbécil.
...o tal vez la imbécil soy yo, que todo lo complica, hasta las cosas más triviales. Tal vez es que soy demasiado susceptible a ti, tanto que ya hasta comienzo a sentirme culpable por haberte llamado así, de pensar eso de ti, tonta, tonta, tonta, es lo que soy...o inmadura...o ambas.
No lo sé, lo cierto es que tampoco tenía muchas ganas de hablar contigo, quizás eso influyó, o puede que el hecho de que ya estuviera, si no molesta si decepcionada de que se frustraran mis planes para esa noche no haya ayudado mucho. El caso es que me molestó.
Todavía lo recuerdo y sigo molesta, todavía no puedo pensar con claridad, todavía no puedo ser objetiva, darle la importancia que le corresponde, o mejor dicho, no darle importancia. Sé que lo haré, que la próxima vez que llames te responderé, hablaremos bien, sin reproches, sin malos rollos, que reiremos y hablaremos de trivialidades, como los buenos amigos que podemos ser, pero ahora todavía no puedo ser razonable ¿Que quieres? Soy complicada, lo sabes.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Simulacro*
El dios caído.
¿No te ha pasado? Que un día te das cuenta que tus sueños ya no son tus sueños y es hora de dejarlos ir, que no significa que vayas a claudicar, a dejar de soñar, sino que has cambiado tanto que los que eran tus grandes sueños ya no se corresponden, que simplemente sientes que ya no son para ti. Miras a tu alrededor y te das cuenta que la vida se te va quedando pequeña (o tú te le vas quedando pequeña a la vida y ésta te va dejando atrás), sientes que es hora de cortar las amarras que no te dejan avanzar, que algo en tu interior se despierta y te dice: "Deja de esperar, deja de resistirte, deja de construir tu vida con migajas de una felicidad pasada, deja de esperar inútilmente, deja de echar monedas a un saco roto". Entonces te miras al espejo y te dices que es necesario hacer cambios, ir por otros caminos, renovarte, ser otra o tal vez la misma, pero mucho mejor de lo que ahora eres.
Este fin de semana hice limpieza, tenía que hacerlo, creo que lo necesito para cerrar esta etapa. Casi encuentro el valor para borrarte. Al final no pude, pero hubo alguien más que no corrió tanta suerte. Imagino que a ti te alegraría saberlo, sé que nunca te cayó bien, que le tenías celos, aunque nunca lo dijiste abiertamente, tu orgullo no te lo permitió (supongo que porque no se veía bien que siendo tú tan racional y liberal tuvieras sentimientos tan primitivos) pero yo lo sabía, alguna vez lo sugeriste, recuerdo que me sorprendió, nunca creí que pudieras sentirlos, ni que yo fuera capaz de provocarlos, tampoco había razón para ello. Igual y no los sentías, igual y sólo lo dijiste porque esperabas que tratara de convencerte de lo contrario o que me sintiera halagada por ello, pero no fue así, me molestó (y mucho), en el momento yo solo pude ver el hecho de que tus palabras me resultaban ofensivas, porque dudabas de mi, porque aunque sutilmente, insinuabas que lo que alguna vez te dije a ti podía decírselo con facilidad a alguien más. Luego, en el silencio de mi habitación lo disfruté, la idea de pensarte así, comiéndote la cabeza, inseguro de este amor, de que ya no pudieras dar nada por sentado, era mi pequeña venganza. En fin, sea como sea, le he borrado, pero no te alegres, presiento que el final (tú final), también está muy cerca. Dentro de poco dejarás de ser casi un dios y volverás a ser un hombre común y corriente a mis ojos, dentro de poco sólo serás si acaso un dios caído…
¿No te ha pasado? Que un día te das cuenta que tus sueños ya no son tus sueños y es hora de dejarlos ir, que no significa que vayas a claudicar, a dejar de soñar, sino que has cambiado tanto que los que eran tus grandes sueños ya no se corresponden, que simplemente sientes que ya no son para ti. Miras a tu alrededor y te das cuenta que la vida se te va quedando pequeña (o tú te le vas quedando pequeña a la vida y ésta te va dejando atrás), sientes que es hora de cortar las amarras que no te dejan avanzar, que algo en tu interior se despierta y te dice: "Deja de esperar, deja de resistirte, deja de construir tu vida con migajas de una felicidad pasada, deja de esperar inútilmente, deja de echar monedas a un saco roto". Entonces te miras al espejo y te dices que es necesario hacer cambios, ir por otros caminos, renovarte, ser otra o tal vez la misma, pero mucho mejor de lo que ahora eres.
Este fin de semana hice limpieza, tenía que hacerlo, creo que lo necesito para cerrar esta etapa. Casi encuentro el valor para borrarte. Al final no pude, pero hubo alguien más que no corrió tanta suerte. Imagino que a ti te alegraría saberlo, sé que nunca te cayó bien, que le tenías celos, aunque nunca lo dijiste abiertamente, tu orgullo no te lo permitió (supongo que porque no se veía bien que siendo tú tan racional y liberal tuvieras sentimientos tan primitivos) pero yo lo sabía, alguna vez lo sugeriste, recuerdo que me sorprendió, nunca creí que pudieras sentirlos, ni que yo fuera capaz de provocarlos, tampoco había razón para ello. Igual y no los sentías, igual y sólo lo dijiste porque esperabas que tratara de convencerte de lo contrario o que me sintiera halagada por ello, pero no fue así, me molestó (y mucho), en el momento yo solo pude ver el hecho de que tus palabras me resultaban ofensivas, porque dudabas de mi, porque aunque sutilmente, insinuabas que lo que alguna vez te dije a ti podía decírselo con facilidad a alguien más. Luego, en el silencio de mi habitación lo disfruté, la idea de pensarte así, comiéndote la cabeza, inseguro de este amor, de que ya no pudieras dar nada por sentado, era mi pequeña venganza. En fin, sea como sea, le he borrado, pero no te alegres, presiento que el final (tú final), también está muy cerca. Dentro de poco dejarás de ser casi un dios y volverás a ser un hombre común y corriente a mis ojos, dentro de poco sólo serás si acaso un dios caído…
Y es que, no te lo había querido contar, porque sé que te dolería, pero por primera vez en mucho tiempo, otras palabras me parecieron más profundas que las tuyas, por primera vez hubo alguien que tras mucho tiempo, consiguió dejar de ser anónimo, invisible a mis ojos y así, casi sin darme cuenta, comenzó a estar presente en mi vida, a irrumpir en mis pensamientos de manera ocasional, hasta me he sorprendido sonriendo al recordar algo gracioso que ha dicho. A veces incluso he llegado a pensar que es más inteligente, más agudo, más divertido, y hasta más atractivo que tú, lo siento, pero no he podido evitar sentirlo así, creo que me agrada la persona que es, me siento identificada con él. Te aseguro que no lo planeé, no es algo que buscara, que quisiera, por ello tardé en verlo, porque hasta hace poco tú eras en mi vida como el todopoderoso Zeus en El Olimpo, eras mi artífice, mi Pigmalión, “El hombre”, lo eras todo, cualquier intento, ya no de que te olvidara, sino de al menos opacarte, era en vano, porque NADIE, absolutamente NADIE podía compararse contigo. Y no es que estuviera ciega, que te creyera perfecto, yo podía ver todas tus imperfecciones, era consciente de que seguro había alguien más perfecto que tú por ahí, pero no me interesaba la perfección de los demás, me interesabas tú. Sin embargo, ya ves, poco a poco, y sin querer, lo he ido descubriendo, sintiéndome cada día más atraída, más interesada, no sé cómo ha sido, de qué manera se ha logrado colar en mi mente, pero está convirtiéndose en un acertijo (y tú sabes como me encantan a mi los acertijos). No es que me esté enamorando (ni siquiera creo que él sienta algo por mi), aunque pienso que me podría suceder si sigo intentando descubrirlo. En fin, no creo que ahora eso importe, lo que importa es que te está haciendo caer, no es que te esté olvidando por él, sabes que olvidarte es algo que he estado intentado desde hace mucho tiempo, pero como siempre, nada más verte o rememorar nuestros momentos juntos y toda mi determinación se iba por la borda, no podía irme ni pensar en nadie más sin sentir que te traicionaba, que traicionaba ese amor tan bonito que alguna vez nos tuvimos… que yo te tuve. No, esto no se trata de “un clavo saca a otro clavo”, tú sabes cuánto odio esa frase, lo estúpida que me parece, es tan sólo que comienzo a darme cuenta que te estoy olvidando por que puedo verlo a él sin que tú nubles esa visión.
Sin embargo, tienes que saberlo, me dolió. Me dolió darme cuenta que tus palabras, aunque siguen siendo importantes para mí, están perdiendo su brillo. Me dolió obligarme a decirle adiós a aquella casa en la montaña, con su huerto, con sus árboles, con sus mañanas soleadas y sus atardeceres dorados, a nuestro refugio al lado del mar, a esa motocicleta en la que recorreríamos juntos el mundo. Sentí mucha pena al ver cómo se destruían los muros de aquella nuestra escuela, esa que tú construirías para mi y en la que ambos trabajaríamos. Me dolió saber que esa canción que prometiste que un día compondrías para mí nunca vería la luz. No pude evitar llorar al pensar que cuando visite B, ya no será por ti ni pensaré en ti cuando camine por sus calles. Londres ya no será nuestro, y tú ya no serás mi Sherlock ni yo tu Irene, nuestros gatos ya no jugarán juntos ni pasaremos aquellas tardes en el sofá, yo intentando ver una película, tú tratando de convencerme de algo más. A penas comienzo a caer en la cuenta de que mi vida no estará ya más ligada a la tuya, que las poleas ya no me recordarán tus risas ni los campos de trigo tu pelo, que no escribiré más aquellos largos mails para decirte cuánto te quiero y que dejaré de revisar mi buzón con el corazón ilusionado, que se acabarán las noches conversando hasta la madrugada, que ya no pasarás largos ratos escribiendo con tus dedos propuestas indecorosas sobre mi piel ni yo intentando adivinarlas, ya no habrá quien me haga sentir la chica más bonita y sexy de todas al elogiar mis senos, mi sonrisa, mi voz, mi manera tonta de morderme el labio y enredarme el pelo cuando estoy nerviosa o avergonzada, que volveré a ser la hermanastra fea de Cenicienta, pues yo era bonita porque me mirabas tú con tus ojos de amor, a mi me gustaba verme a través de ellos. Ya no habrá quien quiera abrazarme y protegerme para enseñarme qué se siente ser a la que cuiden, ni quien me llame dulcemente "Pequeña", ni quien me diga que está feliz porque está conmigo o quien elogie todas las tonterías que escribo. Me llena de tristeza pensar que ya no podré verte dormir así, tan despreocupado, tan apacible, tan inocente, tan tú, desnudo y vulnerable, ni podré recorrer con la mirada embelesada cada centímetro de tu cuerpo para guardarlo en mi memoria, para sentirte tan mío (si, sé que dirás que las personas no pueden ser de nadie, pero te equivocas, mientras dormías tú eras mio, eras mi pequeño niño, pero claro, tú no lo sabías porque era sólo así, dormido, como me atrevía a llamarte de esa manera sin sentirme ridícula). Duele pensar que conforme pase el tiempo Fito, Extremo, Guns n’ Roses, ( e incluso Rammstein) y todas aquellas canciones que escuchamos juntos ya no me hablarán por ti, ya no me dirán las cosas que a veces no eras capaz de decirme abiertamente, casi siempre sobre sueños que tenías sobre nosotros, que Dooley Wilson ya no me cantará " As time goes by" o que IZ ya no me hablará de "Somewhere over the rainbow", tal vez sólo me quede Elvis preguntándome "Are you lonesome tonight? o Michael diciéndome "You are not alone". Me duele saber que ya no estarás para contradecirme, para hacerme rabiar, para conflictuarme, para hacerme mejor persona con cada una de esas nuestras conversaciones serias, que me perderé de tus sonrisas, de tus ocurrencias, que no volveré a escuchar tus consejos, tus sueños, tu peculiar forma de pensar, que me voy a perder al maravilloso ser humano que eres, que poco a poco dejaré de visitar nuestro lugar secreto, hasta que llegará un día en que ya no volveré más. Sé que me voy a vaciar al corazón, que al olvidarte voy a desprenderme de algo que nunca había sentido, porque debes saber que no había querido tanto a una persona que no fuera de mi familia como te he querido a ti, a veces creo que a nadie, porque a ti elegí quererte. No sabes cuanto me pesa darme cuenta que voy a olvidarte, que ya te estoy olvidando. Duele aceptar la idea de que no vas a ser tú, tanto, que a veces me acobardo y quisiera dejar de intentar lo imposible, de empeñarme en conseguir algo que ni siquiera deseo: olvidarte. A menudo siento deseos de cerrar mi corazón para siempre, para quedarme en paz con mi recuerdos… porque yo quería que fueras tú, estaba segura de que eras tú, ahora sé que no es así, que por más que yo lo desee, no vas a ser tú.
"Dejé de volar me hundí en el barro
y entre tanto barro me encontré
algo de calor sin tus abrazos
ahora se que nunca volveré"
*Algún día estas palabras dejaran de ser un simple simulacro y se convertirán verdaderamente en el último adiós para un dios caído
lunes, 10 de septiembre de 2012
La mirada de los niños
Hace tiempo que se le nota que ya no es la misma, como si estos años que han pasado la hubieran transformado, alejándola poco a poco de aquella chica fuerte idealista,ingenua, soñadora, de sonrisa y ojos dulces, pero a la vez tan temerosa, triste y llena de contradicciones que solía ser. Por un lado de carácter fuerte, resilente, la clase de persona que tiene claro lo que quiere en la vida y no para hasta conseguirlo, la clase de persona que se enfrenta a todas las adversidades con optimismo, que se crece ante los obstáculos, que si cae se levanta y lo intenta una y otra vez hasta conseguirlo, la clase de persona que piensa que los seres humanos no son esencialmente malos, solo personas solas, incomprendidas, con un gran dolor en su interior que no saben manejar, la clase de chica que elige creer en los demás. Si, así era ella, pero también era frágil, vulnerable, necesitada de afecto, su mayor debilidad era creerse autosuficiente, pensar que no necesitaba de nadie para ser feliz, porque con ello levantó un muro que la alejó de todos, y aunque hacía tiempo que se había dado cuenta de su error, no supo como derribarlo, entonces se quedó sola, aparentando ser feliz por fuera, pero sintiendo un enorme vacío en su interior que nadie más podía adivinar, sufriendo en silencio, llenándose de amargura, alimentando a la fiera llamada depresión que un día de verano casi acaba con ella...se le eriza la piel sólo de pensar cómo en un momento dado puedes tener una visión tan distorsionada de la realidad, pasar noches dando vueltas en tu cama, sintiendote casi muerta en vida, llorando desconsoladamente, repitiendo esta canción sin parar, haciendo tuyas cada una de estas palabras, cuesta creer que puede llegar el día que el hilo que te mantiene asida a este mundo pueda debilitarse a tal punto y con tanta facilidad que llegas considerar la idea, a estar a punto de ...¡le cuesta tanto reconocerse en aquella chica! pero no olvida que lo fue, que una parte de su armadura ya un día se daño y que puede volver a pasar, que sigue rota ¡no quiere olvidarlo!
Así la había conocido él, siendo luz y oscuridad. De inmediato quedó prendado de aquella mirada, de sus ideales, de su manera pura de ver la vida, de su corazón franco y limpio, de su modo torpe de flirtear, de esa mezcla tan contradictoria de la que parecía estar hecha: fuerza y fragilidad, madurez e ingenuidad, dolor y alegría, idealismo y cruda realidad. Él sabía cuando la miraba, que esos ojos guardaban la experiencia de tres vidas suyas y a la vez había tanto que no sabían, tanto que el podía mostrarles. Pudo verla realmente, completamente, incluida su fragilidad y la bestia en su cabeza, toda ella era tan conmovedora, como una especie de flor silvestre creciendo solitaria entre la maleza. Ella sintió que él fue el primero que realmente la vio, el único que no se creyó esa sonrisa dibujada en la máscara, ni la autosuficiencia ocultando ese miedo a ser lastimada que la dejaba paralizada; le maravilló la facilidad con que pudo leerla como si a su lado ella se volviera transparente, como si él poseyera la piedra Rosetta de su alma. Quiso dejarse llevar, dejar de tener miedo, lanzarse de cabeza y sin red, no temerle más a sus emociones, dejar que la llevaran hasta donde fuera posible, y ellas la llevaron sin dudar, directamente hacía él ¡Era él! todo en ella gritaba que era él. Él sólo deseaba quererla, abrazarla, besarla, hacerle el amor, acariciarla, adorarla; ella descolocaba todo su mundo con una sola de sus sonrisas, ¡Soñó tantas noches con protegerla! Pero a veces, hay que dejar que la naturaleza siga su curso, porque si intentas cuidar a una flor que crece de manera natural, terminas haciéndole más daño.
Él lo sabía perfectamente, ella se lo había advertido "Creo en el amor, pero me cuesta creer que alguien lo sienta por mi, no sé como querer o dejarme querer, tengo miedo a que me lastimen, no me gusta que me digan algo que no sienten sólo porque creen que quiero oirlo, sé lo que soy y lo que no, pero no sé leer entre líneas, puedo vivir sin promesas pero las mentiras me derriban por nockaut. No te fíes de mi ni me idealices, no soy tan nada, sólo soy yo, esta que ves aqui, con su cielo y con su infierno, no me gusta ni soy capaz de cumplir expectativas, me agobio, me pierdo, unas veces se me desbordan los sentimientos y otras no sé como expresarlos, lo único que tengo para ofrecer es amor, comprensión y sinceridad, esto es todo lo que hay ¿crees que te baste? porque tal vez ahora soy como el canto de las sirenas, pero cuando despiertes del hechizo tal vez ya no te guste tanto lo que veas ", pero él ignoró esa advertencia, era culpable de ello, ahora sin quererlo había hecho demasiado daño y asustado se marchó, dejándola rota, moribunda, desarmada y sin posibilidades de pedir ayuda. Tarde había aprendido que las flores silvestres no necesitan cuidados, que son fuertes, que saben cuidarse solas, que sólo necesitan un poco de compañía, quizás quitarle un poco de maleza para que puedan ver el sol, pero nada más, que si les das más se ahogan, se debilitan, se vuelven extremadamente frágiles porque no saben de cuidados, solo saben de sobrevivir por si mismas. "Tal vez hubiera sido mejor no decir nada, haberme callado esto, haberlo guardado solo para mí, no haberme precipitado, tal vez si hubiera esperado..." - se decía lleno de rabia. El no sabía que él resultado habría sido el mismo.
Después de un tiempo, él volvió. Estaba avergonzado. No se perdonaba haberle hecho tanto daño. Se acerco a ella esperando ver odio en su ojos, pero en cambio le recibieron con calidez, le hablaron con cariño, con admiración, agradecidos por el amor y el aprendizaje que les brindó. El le enseño de cariño, de verse reflejada en otros ojos, de saberse pensada, deseada, de mirarse al espejo y quererse cada día un poquito más, de dejar de lado el victimismo, de atreverse a confiar en los demás aun a riesgo de salir lastimada, de buscar el equilibrio, de saber decir no y defender sus puntos de vista, de reconocer sus sueños y necesidades, de liberarse de cargas ajenas, de no ser perfecta y estar bien con ello, de equivocarse y saber que hay otra oportunidad, también le dejó un sueño, una ilusión, recuerdos y amor convertidos en abrigo y paraguas, para que se cobijara los días de lluvia...a él se le hizo pequeñito el corazón sorprendido de que aun lo miraban con tanto amor...pero ya no era la misma, lo sabía perfectamente. "Hace tiempo que se nota a leguas que ya no eres la misma. Tienes la mirada ahora como de quien va de vuelta, y no tiene nada que ver con la edad, no es de vejez sino de experiencia. Es como la mirada de los niños que han visto mundo, que han pasado penurias, esos niños están de vuelta ya, han crecido en las dificultades, han conocido del mundo y su crudeza, han tenido que aprender a defenderse, a ser fuertes, sin embargo siguen siendo niños y aun conservan su inocencia. Así pasa contigo, lejos ha quedado la chiquilla aquella que conocí, ahora se te nota, desenvuelta, sin tabúes ni complejos...segura de ti misma...pero no sé, sigues siendo tú aunque seas otra. Aquella chica me gustaba, pero esta me gusta mucho más." le dijo aquel domingo, en que por unas horas volvieron a ser ese él y esa ella de años atrás recién descubriéndose.
Tenía razón, así pasaba con ella ¡Qué maravilloso que después de tanto tiempo, con una simple y trivial conversación siguiera siendo capaz de leerla a la perfección! Había pasado hambre, hambre de amor, de abrazos, de afecto, había vagado por las calles sintiéndose perdida y vulnerable, buscando desesperadamente una mirada de afecto, un sitio donde sentirse protegida, había pasado las noches llorando, sintiendo una profunda soledad y desolación, había tenido que luchar por su vida, sacar su espíritu combativo para no dejarse vencer, para no permitir que se perdiera lo más preciado que tenía (que aún tiene), sus sueños, su esperanza, la confianza en que la felicidad aunque sea imperfecta, escurridiza, a ratos existe; para no dejar que el dolor cambiara su esencia y la convirtiera en un ser lleno de amargura, de odio. Sigue equivocándose, teniendo días de luz y oscuridad, quizás aun no es el tipo de persona que puede llegar a ser, pero los años vividos y la experiencia acumulada no han sido en vano, ha madurado, es fuerte, sabe que en ella está el poder de cambiar lo que no le gusta de su vida, que ella determina la manera en le afectan los demás (incluido él), sabe que nunca será del tipo de persona que va por la vida viendo unicornios vomitar arcoiris, pero también que sus días grises son sólo eso, días grises, parte de su vena "Drama Queen" y no él fin del mundo. Comprende bien cuanta verdad encierra esa frase "Querer que la vida te trate bien sólo por ser buena persona es como querer que un toro no te embista sólo por ser vegetariano" " y también que pase el tiempo que pase, siempre seguirá conservado una poquito de ese encanto que existe solamente en la mirada de los niños, porque como ella suele decir "Si las ranas siempre serán ranas y los escorpiones siempre serán escorpiones, es preciso que las chicas idealistas, ingenuas y soñadoras, de sonrisa y ojos dulces, tan llenas de contradicciones, y algo maltechas, siempre sigan siendo ellas mismas".
Así la había conocido él, siendo luz y oscuridad. De inmediato quedó prendado de aquella mirada, de sus ideales, de su manera pura de ver la vida, de su corazón franco y limpio, de su modo torpe de flirtear, de esa mezcla tan contradictoria de la que parecía estar hecha: fuerza y fragilidad, madurez e ingenuidad, dolor y alegría, idealismo y cruda realidad. Él sabía cuando la miraba, que esos ojos guardaban la experiencia de tres vidas suyas y a la vez había tanto que no sabían, tanto que el podía mostrarles. Pudo verla realmente, completamente, incluida su fragilidad y la bestia en su cabeza, toda ella era tan conmovedora, como una especie de flor silvestre creciendo solitaria entre la maleza. Ella sintió que él fue el primero que realmente la vio, el único que no se creyó esa sonrisa dibujada en la máscara, ni la autosuficiencia ocultando ese miedo a ser lastimada que la dejaba paralizada; le maravilló la facilidad con que pudo leerla como si a su lado ella se volviera transparente, como si él poseyera la piedra Rosetta de su alma. Quiso dejarse llevar, dejar de tener miedo, lanzarse de cabeza y sin red, no temerle más a sus emociones, dejar que la llevaran hasta donde fuera posible, y ellas la llevaron sin dudar, directamente hacía él ¡Era él! todo en ella gritaba que era él. Él sólo deseaba quererla, abrazarla, besarla, hacerle el amor, acariciarla, adorarla; ella descolocaba todo su mundo con una sola de sus sonrisas, ¡Soñó tantas noches con protegerla! Pero a veces, hay que dejar que la naturaleza siga su curso, porque si intentas cuidar a una flor que crece de manera natural, terminas haciéndole más daño.
Él lo sabía perfectamente, ella se lo había advertido "Creo en el amor, pero me cuesta creer que alguien lo sienta por mi, no sé como querer o dejarme querer, tengo miedo a que me lastimen, no me gusta que me digan algo que no sienten sólo porque creen que quiero oirlo, sé lo que soy y lo que no, pero no sé leer entre líneas, puedo vivir sin promesas pero las mentiras me derriban por nockaut. No te fíes de mi ni me idealices, no soy tan nada, sólo soy yo, esta que ves aqui, con su cielo y con su infierno, no me gusta ni soy capaz de cumplir expectativas, me agobio, me pierdo, unas veces se me desbordan los sentimientos y otras no sé como expresarlos, lo único que tengo para ofrecer es amor, comprensión y sinceridad, esto es todo lo que hay ¿crees que te baste? porque tal vez ahora soy como el canto de las sirenas, pero cuando despiertes del hechizo tal vez ya no te guste tanto lo que veas ", pero él ignoró esa advertencia, era culpable de ello, ahora sin quererlo había hecho demasiado daño y asustado se marchó, dejándola rota, moribunda, desarmada y sin posibilidades de pedir ayuda. Tarde había aprendido que las flores silvestres no necesitan cuidados, que son fuertes, que saben cuidarse solas, que sólo necesitan un poco de compañía, quizás quitarle un poco de maleza para que puedan ver el sol, pero nada más, que si les das más se ahogan, se debilitan, se vuelven extremadamente frágiles porque no saben de cuidados, solo saben de sobrevivir por si mismas. "Tal vez hubiera sido mejor no decir nada, haberme callado esto, haberlo guardado solo para mí, no haberme precipitado, tal vez si hubiera esperado..." - se decía lleno de rabia. El no sabía que él resultado habría sido el mismo.
Después de un tiempo, él volvió. Estaba avergonzado. No se perdonaba haberle hecho tanto daño. Se acerco a ella esperando ver odio en su ojos, pero en cambio le recibieron con calidez, le hablaron con cariño, con admiración, agradecidos por el amor y el aprendizaje que les brindó. El le enseño de cariño, de verse reflejada en otros ojos, de saberse pensada, deseada, de mirarse al espejo y quererse cada día un poquito más, de dejar de lado el victimismo, de atreverse a confiar en los demás aun a riesgo de salir lastimada, de buscar el equilibrio, de saber decir no y defender sus puntos de vista, de reconocer sus sueños y necesidades, de liberarse de cargas ajenas, de no ser perfecta y estar bien con ello, de equivocarse y saber que hay otra oportunidad, también le dejó un sueño, una ilusión, recuerdos y amor convertidos en abrigo y paraguas, para que se cobijara los días de lluvia...a él se le hizo pequeñito el corazón sorprendido de que aun lo miraban con tanto amor...pero ya no era la misma, lo sabía perfectamente. "Hace tiempo que se nota a leguas que ya no eres la misma. Tienes la mirada ahora como de quien va de vuelta, y no tiene nada que ver con la edad, no es de vejez sino de experiencia. Es como la mirada de los niños que han visto mundo, que han pasado penurias, esos niños están de vuelta ya, han crecido en las dificultades, han conocido del mundo y su crudeza, han tenido que aprender a defenderse, a ser fuertes, sin embargo siguen siendo niños y aun conservan su inocencia. Así pasa contigo, lejos ha quedado la chiquilla aquella que conocí, ahora se te nota, desenvuelta, sin tabúes ni complejos...segura de ti misma...pero no sé, sigues siendo tú aunque seas otra. Aquella chica me gustaba, pero esta me gusta mucho más." le dijo aquel domingo, en que por unas horas volvieron a ser ese él y esa ella de años atrás recién descubriéndose.
Tenía razón, así pasaba con ella ¡Qué maravilloso que después de tanto tiempo, con una simple y trivial conversación siguiera siendo capaz de leerla a la perfección! Había pasado hambre, hambre de amor, de abrazos, de afecto, había vagado por las calles sintiéndose perdida y vulnerable, buscando desesperadamente una mirada de afecto, un sitio donde sentirse protegida, había pasado las noches llorando, sintiendo una profunda soledad y desolación, había tenido que luchar por su vida, sacar su espíritu combativo para no dejarse vencer, para no permitir que se perdiera lo más preciado que tenía (que aún tiene), sus sueños, su esperanza, la confianza en que la felicidad aunque sea imperfecta, escurridiza, a ratos existe; para no dejar que el dolor cambiara su esencia y la convirtiera en un ser lleno de amargura, de odio. Sigue equivocándose, teniendo días de luz y oscuridad, quizás aun no es el tipo de persona que puede llegar a ser, pero los años vividos y la experiencia acumulada no han sido en vano, ha madurado, es fuerte, sabe que en ella está el poder de cambiar lo que no le gusta de su vida, que ella determina la manera en le afectan los demás (incluido él), sabe que nunca será del tipo de persona que va por la vida viendo unicornios vomitar arcoiris, pero también que sus días grises son sólo eso, días grises, parte de su vena "Drama Queen" y no él fin del mundo. Comprende bien cuanta verdad encierra esa frase "Querer que la vida te trate bien sólo por ser buena persona es como querer que un toro no te embista sólo por ser vegetariano" " y también que pase el tiempo que pase, siempre seguirá conservado una poquito de ese encanto que existe solamente en la mirada de los niños, porque como ella suele decir "Si las ranas siempre serán ranas y los escorpiones siempre serán escorpiones, es preciso que las chicas idealistas, ingenuas y soñadoras, de sonrisa y ojos dulces, tan llenas de contradicciones, y algo maltechas, siempre sigan siendo ellas mismas".
domingo, 9 de septiembre de 2012
Fiebre de sábado por la noche
Sé que podría haber sido ella, la que se va con el chico que recién le presentaron, la que tiene una noche de sexo sin ataduras sólo por el placer de tenerlo. No sé por qué (quizás por lo que había bebido), pero esta noche sentí que si, que ella podría haber sido yo...pero no lo fui. Yo fui la que se vino una vez más a casa a dormir a una cama vacía. No sé realmente que pasó al final con ellos, pero lo he imaginado y sé que quizás una parte de mí también lo deseaba. No es que quisiera realmente irme con él porque me volviera loca, pero la verdad es que en el fondo si me habría gustado, porque hubiera sido deliciosamente satisfactorio hacerlo con él
mientras pensaba en tus palabras: "...no me gustaría que hablases según
que cosas con otros chicos, pero si te soy totalmente sincero, soy tan
tan egoísta que no me gustaría que conocieras a nadie más hasta que tú y
yo pudiéramos estar juntos, aun cuando eso fuera imposible. Si, sé que
eso es terrible, que suena fatal, pero es que si te imagino con otro,
como cuando me hablabas de aquel chico al que conociste...no sé, me
duele, de verdad, me hace daño...así que esas cosas ni las pienso, ni me las replanteo, sé que no tengo derecho, tú haces tu vida y no me meto, pero me has apretado y no he podido callarlo"...porque tal
vez así en lo brazos de alguien más, pensándote loco de celos y herido, habría logrado mitigar por un rato este dolor que siento por dentro, este infierno que tengo anidado en el alma y que me tiene así, sintiéndome vacía incompleta, defectuosa, rota... pero ya ves, diez cervezas no han sido capaces de evitar que pensara en ti, que
recordara (aunque me pese, aunque trate de evitarlo, aunque me duela y llene de rabia aceptarlo) que te amo y que jamás te haría daño ¡Así de imbécil soy! ¿Cuántas cervezas son necesarias para dejar de pensarte, para borrarte, para evitar ir por la vida cargando con tu fantasma sin prestar más atención a los demás salvo para tristemente constatar que ninguno eres tú? ¿Qué necesito para rehabilitarme, para desengancharme de ti? ¿Con cuántos tragos basta para sacarte de mi sistema, para llenar este vacío para acallar esta voz en off?¿Si él me gustó? Pues supongo que si, me agradó su sentido del humor, me gustó que bailáramos,su manera de conducirme...pero no es suficiente. Yo quiero algo más que compartir unas cervezas y el micrófono al cantar karaoke, más que una pierna rozando la mía o alguien diciendo en broma que somos el uno para el otro porque coincidimos en la edad o que si quiero un Indio (cerveza) ahí está él, un indio más apuesto, ser algo más que una de dos opciones... Quizás si hubiera accedido y tomado el lugar que quedó vacío en el sofá donde él estaba, si no hubiera colocado esa especie de barrera invisible y a la vez tan evidente que le hizo expresar a mi amiga "no muerde" (no sé, tal vez en el fondo ella esperaba que algo pasara o quizás soy solo yo que a veces pienso que las personas que me quieren desearían verme con alguien), habría sido yo...o tal vez no, porque yo no quiero ser una simple coincidencia, porque no puedo pasar de ser completos desconocidos a tocarnos y abrazarnos con tanta familiaridad 15 minutos después. Quiero ser a la que elijan dentro de una larga lista, con la que llegan a todo no porque es una de dos opciones sino porque le resulto insoportablemente excitante, quiero ser a quien conquisten, a quien seduzcan y no sentirme como en un concurso de canto en el que tengo que competir con otra para compartir mis sábanas...pero no sé, llevo toda mi vida pensando antes de actuar y todo me ha salido tan jodidamente mal, que tal vez sea hora de dejar de hacerlo...
miércoles, 5 de septiembre de 2012
2° Mensaje en la botella
Día 20.
Hace unos pocos días se cumplió un año de mi película de terror personal y pensé mucho en cuanto he cambiado, siento como si este año vivido, en realidad hubieran sido diez. Ha sido tanto dolor, tanto sufrimiento, tanto miedo, tanto desasosiego, tantas malas noticias (la mayoría ni te las he contado, porque no quiero pensar en ellas cuando estoy aquí), tanta violencia, que mi pequeño mundo color rosa casi desapareció...pero sigo aquí, y ya casi no siento miedo, es como si después de tanto terror, de tanta agonía, de tantos días de ir al trabajo sintiendo que sería el último, algo en mi interior se hubiera dañado, como si mi capacidad para preocuparme, para sentir miedo o dolor se hubiera desactivado como una medida de protección para sobrevivir.
Aquí, en esta isla solitaria lejos de tener miedo me siento a salvo, le temo más a las bestias humanas que a las de esta selva (que a veces creo que toman la forma de mis propios demonios), pero también me siento como anestesiada, y eso es bueno cuando el dolor es mucho, pero a veces me sorprende mi capacidad para resistir estos golpes tan fuertes sin a penas inmutarme, y me pregunto si no me estaré haciendo insensible a todo. Con mi familia me pasa lo mismo, cada día pienso menos en ellos, cada día me preocupo menos, pero creo que es porque siento que si no marco esa distancia, después de tantas mentiras, de tantas decepciones, me seguiré sintiendo utilizada, y este amor que todavía les tengo se convertirá en rencor, y no quiero. También porque no tiene caso preocuparme, no puedo hacer nada para ayudarles desde este lugar tan apartado, por lo pronto me gusta pensar que así es mejor, me siento más unida a ellos a pesar de la distancia, quizás es precisamente porque hay tantos kilómetros de por medio, que esta distancia física me hace sentir a salvo y ya no siento necesidad de distanciarme emocionalmente...pero a ti, a veces te extraño (demasiado para haber dicho que ya no movías nada en mi interior, pero muy poco en realidad, comparado con todo lo que has llegado a significar para mi), porque tú has sido la persona a la que le he concedido el sitio más importante en mi vida, tú me recordabas que mi corazón seguía latiendo, tú eras capaz de detener el tiempo con tu sola presencia, de con una sola frase comenzar una reacción en cadena que tocaba mi vida en todos sentidos, era algo inevitable. Eres realmente lo único que echo de menos de mi otro mundo, que ahora que ya no estás y que ni siquiera hay lágrimas, no sé si es porque estoy madurando o porque me estoy endureciendo...o solo estoy tratando una vez más de ser fuerte, de sobreponerme, de adaptarme a los caminos por los que me lleva la vida aunque no sean precisamente los que voluntariamente elegiría. Sé que podría sacar mi espíritu combativo y resistirme, construir una balsa y echarme a la mar, no aceptar esto así como así, pero es lo que he estado haciendo durante todo este tiempo, oponiendo resistencia, sin embargo, creo que hay un momento en que uno debe entender la diferencia entre ser combativo y ser necio.
A veces odio pensar todo antes de hacerlo, ser demasiado prudente, pero luego, veo los restos de esos náufragos chocando contra el acantilado y me pregunto si no será la prudencia precisamente mi mejor cualidad, tal vez mi fuerza no está en ser arrebatada o imprudente, tal vez el fuego en mi sangre se enciende haciendo lo que es mejor para mantenerme a salvo, y mi pasión más que una gigantesca ola que lo arrasa todo, es como la última botella de agua potable que se guarda cuando uno está perdido, para utilizarla en lo verdaderamente importante y no en nimiedades. Tal vez mi fortaleza estriba en que me he forjado en el fuego del dolor, conozco el infierno y sé que esta isla no es lo peor y por ello intento ser feliz con lo que tengo, pero sobre todo con lo que no tengo, por eso no enloquezco a las primeras de cambio, y aun puedo resistir en este sitio mucho más de lo que creo, quizás también para resistir es que me permito reconocer que no estoy bien, sé que lo voy a estar, pero sé que todavía me faltan muchos mensajes que embotellar para realmente estarlo, porque está es mi manera de quitarme la coraza que me pongo en el día a día para engañar a la fiera (a la verdadera, a la que espera agazapada en un rincón de mi cabeza el momento propicio para atraparme otra vez), para que no descubra mi talón de Aquiles, mi mayor secreto: que por dentro estoy rota.
Aquí, en esta isla solitaria lejos de tener miedo me siento a salvo, le temo más a las bestias humanas que a las de esta selva (que a veces creo que toman la forma de mis propios demonios), pero también me siento como anestesiada, y eso es bueno cuando el dolor es mucho, pero a veces me sorprende mi capacidad para resistir estos golpes tan fuertes sin a penas inmutarme, y me pregunto si no me estaré haciendo insensible a todo. Con mi familia me pasa lo mismo, cada día pienso menos en ellos, cada día me preocupo menos, pero creo que es porque siento que si no marco esa distancia, después de tantas mentiras, de tantas decepciones, me seguiré sintiendo utilizada, y este amor que todavía les tengo se convertirá en rencor, y no quiero. También porque no tiene caso preocuparme, no puedo hacer nada para ayudarles desde este lugar tan apartado, por lo pronto me gusta pensar que así es mejor, me siento más unida a ellos a pesar de la distancia, quizás es precisamente porque hay tantos kilómetros de por medio, que esta distancia física me hace sentir a salvo y ya no siento necesidad de distanciarme emocionalmente...pero a ti, a veces te extraño (demasiado para haber dicho que ya no movías nada en mi interior, pero muy poco en realidad, comparado con todo lo que has llegado a significar para mi), porque tú has sido la persona a la que le he concedido el sitio más importante en mi vida, tú me recordabas que mi corazón seguía latiendo, tú eras capaz de detener el tiempo con tu sola presencia, de con una sola frase comenzar una reacción en cadena que tocaba mi vida en todos sentidos, era algo inevitable. Eres realmente lo único que echo de menos de mi otro mundo, que ahora que ya no estás y que ni siquiera hay lágrimas, no sé si es porque estoy madurando o porque me estoy endureciendo...o solo estoy tratando una vez más de ser fuerte, de sobreponerme, de adaptarme a los caminos por los que me lleva la vida aunque no sean precisamente los que voluntariamente elegiría. Sé que podría sacar mi espíritu combativo y resistirme, construir una balsa y echarme a la mar, no aceptar esto así como así, pero es lo que he estado haciendo durante todo este tiempo, oponiendo resistencia, sin embargo, creo que hay un momento en que uno debe entender la diferencia entre ser combativo y ser necio.
A veces odio pensar todo antes de hacerlo, ser demasiado prudente, pero luego, veo los restos de esos náufragos chocando contra el acantilado y me pregunto si no será la prudencia precisamente mi mejor cualidad, tal vez mi fuerza no está en ser arrebatada o imprudente, tal vez el fuego en mi sangre se enciende haciendo lo que es mejor para mantenerme a salvo, y mi pasión más que una gigantesca ola que lo arrasa todo, es como la última botella de agua potable que se guarda cuando uno está perdido, para utilizarla en lo verdaderamente importante y no en nimiedades. Tal vez mi fortaleza estriba en que me he forjado en el fuego del dolor, conozco el infierno y sé que esta isla no es lo peor y por ello intento ser feliz con lo que tengo, pero sobre todo con lo que no tengo, por eso no enloquezco a las primeras de cambio, y aun puedo resistir en este sitio mucho más de lo que creo, quizás también para resistir es que me permito reconocer que no estoy bien, sé que lo voy a estar, pero sé que todavía me faltan muchos mensajes que embotellar para realmente estarlo, porque está es mi manera de quitarme la coraza que me pongo en el día a día para engañar a la fiera (a la verdadera, a la que espera agazapada en un rincón de mi cabeza el momento propicio para atraparme otra vez), para que no descubra mi talón de Aquiles, mi mayor secreto: que por dentro estoy rota.
Desde mi selva, en esta isla perdida
Con amor
Valeria
domingo, 2 de septiembre de 2012
Primer mensaje en una botella: Hambrienta y temerosa.
Día 17.
Con amor
Valeria
Querido D:
Son cerca de las seis...o eso creo, aquí las horas parecen ser siempre tan iguales que ya no importan, o tal vez no es que no importen, sino que uno trata de que no importen, porque si cae en la trampa de contarlas se corre el peligro de enloquecer. Muero de hambre (¡Mataría por una hamburguesa!), pero ya no queda nada en la caja metálica, las provisiones se han acabado, las pocas que guardaba he tenido que dárselas al monstruo blanco que me persigue a diario lanzando rugidos que me erizan la piel. Llevo dos días sobreviviendo a base de cereal, que es lo único que no me obliga a compartir con él, a pesar de que todos los días le procuro algo distinto. Estoy convencida que no lo hace porque tenga hambre, lo hace por placer, por recordarme que me tiene dominada. Parece dócil, pero sé que es solo una fachada para que yo baje la guardia...le tengo miedo. Ya una vez caí en su trampa, le vi ahí, tan blanco, tan regordete, tan lindo, con esos ojitos verde-azulados, y me ganó el corazón, quise hacerlo mi amigo para no enloquecer en esta selva, pero ha crecido tanto, temo a las mañanas en que viene a mi con todo el ímpetu de su naturaleza salvaje y me muerde para despertarme y decirme que está hambriento,me tiene en sus garras, ¡es implacable!
Son cerca de las seis...o eso creo, aquí las horas parecen ser siempre tan iguales que ya no importan, o tal vez no es que no importen, sino que uno trata de que no importen, porque si cae en la trampa de contarlas se corre el peligro de enloquecer. Muero de hambre (¡Mataría por una hamburguesa!), pero ya no queda nada en la caja metálica, las provisiones se han acabado, las pocas que guardaba he tenido que dárselas al monstruo blanco que me persigue a diario lanzando rugidos que me erizan la piel. Llevo dos días sobreviviendo a base de cereal, que es lo único que no me obliga a compartir con él, a pesar de que todos los días le procuro algo distinto. Estoy convencida que no lo hace porque tenga hambre, lo hace por placer, por recordarme que me tiene dominada. Parece dócil, pero sé que es solo una fachada para que yo baje la guardia...le tengo miedo. Ya una vez caí en su trampa, le vi ahí, tan blanco, tan regordete, tan lindo, con esos ojitos verde-azulados, y me ganó el corazón, quise hacerlo mi amigo para no enloquecer en esta selva, pero ha crecido tanto, temo a las mañanas en que viene a mi con todo el ímpetu de su naturaleza salvaje y me muerde para despertarme y decirme que está hambriento,me tiene en sus garras, ¡es implacable!
Se que debo ir por provisiones antes de que anochezca si no quiero enfurecerlo,pero aún hay tareas que debo realizar (si, aun en la selva las tareas no terminan, creo que mientras uno esté vivo siempre habrá algo que hacer), además, no tengo ganas de levantarme, un dolor del lado derecho a la altura de mis costillas es el causante. Tengo miedo, miedo de que un día de estos sobrevenga un desastre en mi interior, pero temo más a pasar otra vez por ese sitio...la sola idea del bisturí sobre mi piel me deja petrificada....además, desde aqui, ¿Qué más puedo hacer sino esperar? Temo también abandonar el refugio, porque sé que esa fiera salvaje está ahí, agazapada en un rincón, esperando algún movimiento de mi parte para atacarme, para lanzarse sobre mis extremidades. A veces creo que tiene poderes sobrenaturales, porque le veo durmiendo apacible, como si fuera un lindo e inofensivo cachorrito felino y cuando doy media vuelta para proseguir mi camino, ya está parado justo sobre el sitio a donde me dirijo, observándome con esos ojitos penetrantes bien abiertos, luego los entrecierra y vuelve a mirarme con cierta arrogancia, como si quisiera decirme que estoy en sus garras, que no hay sitio donde pueda ocultarme de ella, que si no me ataca es solo porque me tiene cierta lástima, cierta condescendencia (que no cariño) porque le entretengo, le sacio el hambre y le cumplo sus caprichos (aunque pésimamente, según su opinión). A veces, cuando lo hago bien, hasta se acerca a mí y me permite acariciarla por unos segundos o me lanza un rugido como diciendo: "lo has hecho bien...por esta vez".
Pero debo confesarte algo: Le quiero. Los días en que se ausenta, cuando la busco y no aparece por ningún lado, y luego la descubro en el rincón más alejado de esta selva, con los ojitos casi apagados, indiferente al mundo que le rodea, esos días en que se deja hacer mimos y hasta parece desear que solo la sostenga entre mis brazos, deseo que vuelva a ser ese monstruo salvaje que me persigue y me provoca este desasosiego...tal vez soy masoquista, pero si tú la conocieras, también caerías preso de sus encantos.
Pero debo confesarte algo: Le quiero. Los días en que se ausenta, cuando la busco y no aparece por ningún lado, y luego la descubro en el rincón más alejado de esta selva, con los ojitos casi apagados, indiferente al mundo que le rodea, esos días en que se deja hacer mimos y hasta parece desear que solo la sostenga entre mis brazos, deseo que vuelva a ser ese monstruo salvaje que me persigue y me provoca este desasosiego...tal vez soy masoquista, pero si tú la conocieras, también caerías preso de sus encantos.
Me pregunto si ya te habrás dado cuenta que desaparecí, si me extrañarás, si me estarás buscando, si alguien me estará buscando. No lo sé, pero yo sigo encendiendo el fuego, colocando las señales, acomodando las piedras para formar S.O.S. A veces, escucho a lo lejos ruidos de lo que parece ser un helicóptero y pienso que vienen por mi, que eres tú...pero ya ves, aún sigo esperando ¿Volveremos a vernos de nuevo algún día? Tal vez, mientras tanto seguiré lanzado botellas al mar, con la esperanza de que alguna de ellas llegue hasta a tí.
Desde mi selva, en esta isla perdida
Desde mi selva, en esta isla perdida
Con amor
Valeria
miércoles, 15 de agosto de 2012
Es como olvidar la letra de tu canción favorita...
Y yo que pensé que nunca iba a dejar de quererte. La idea de que este amor que te he tenido durante estos casi cuatro años dejara de ser, parecía imposible, me resultaba tremendamente dolorosa, y sin embargo, lo presiento, estoy sobre esa delgada línea que separa el "eres alguien importante en mi vida" del "Sé que alguna vez sentí algo por ti, pero aunque recuerdo tu rostro, ya no logro recordar qué", es una especie de sensación, que como dice Regina Spektor, "es como olvidar la letra de tu canción favorita..."
Me doy cuenta que esta vez no es como otras veces en que ha sido falsa alarma, en que cuando cuando he creído que ya no me dolías, que ya estaba preparada para irme, ahí estaba mi corazón jugándome una mala pasada, latiendo de nuevo aceleradamente sólo con oír tu voz, ahí estaba yo otra vez sonriendo ilusionada, sintiéndome plena, rebozando alegría porque tú estabas ahí, conmigo, y nuevamente me daba cuenta que ese "estoy preparada para decir adiós" era solamente una manera de protegerme, de poder tolerar las noches en que te extrañaba, en que me embargaba la rabia o el llanto porque habíamos discutido o simplemente porque me resultaba desolador el hecho de que no pudiéramos estar juntos o porque estábamos tan bien que era doloroso no vivir esto a plenitud. Pero ahora, es que te he visto y no he sentido nada, ni un sobresalto, ni alegría, ni ternura, ni rabia, ni decepción, ni tristeza, ni siquiera interés. Veía tu rostro, tu sonrisa, tu piel, tu cuerpo y quise evocar esas emociones que todavía hace unos cuantos meses despertabas en mi, pero no lo logré, y no es que te me hayas convertido en sapo, porque aun me sigues pareciendo un ser humano maravilloso, a pesar de los defectos que puedas tener para mí sigues siendo la misma encantadora persona de la que un día me enamoré, te sigo admirando y hasta creo que podría enamorarme de ti una y otra vez, porque tú posees todo eso que yo busco en una persona, pero aunque aún me agradas, aunque todavía me interesa hablar contigo, siento que ya no mueves mi interior, ya no detienes el tiempo y todo a mi alrededor, es como si de pronto te me hubieras vuelto un desconocido, alguien ajeno, un cualquiera sin rostro, sin nombre, sin pasado, sin vínculo alguno conmigo, veo tu rostro y logro esbozar vagamente un recuerdo, sé que yo he adorado ese rostro, que he estado loca de amor por esa sonrisa, pero pareciera que no eres tú ese a quien yo he querido así, sigues siendo el mismo, me doy cuenta de ello, pero ya no logro sentirte.
Se que te estoy olvidando porque ya no me interesa lo que sientes por mi, ni lo que piensas sobre mí, ni explicarte lo que siento, que puedas mal interpretar mis palabras ni deseo averiguar qué hay detrás de las tuyas, ya no eres para mi ese laberinto indescifrable que muero por descubrir, tus palabras y acciones me parecen repetitivas, es como si de pronto todo lo que me dijeras o hicieras fuera algo que hubiera estado viendo por siglos sin parar, es una especie de hastío porque ya sé lo que viene después y la sola idea de volver a pasar por las mismas situaciones una y otra vez, sostener el mismo esquema de conversación, las mismas discusiones, la misma dinámica de "hoy te adoro, mañana nos enojamos, pasado te ignoro tratando de fingir que no siento nada por ti, al siguiente te pido disculpas y te vuelvo a adorar hasta que otra vez algo pase" ya no van conmigo, nunca ha ido pero ahora es que ya no quiero tolerarlo, me parece tan inmaduro, y se que tú y yo no somos así, que esto es algo que nos ha rebasado y nos ha convertido en personas que no somos, sé que esto así como se ha dado es lo que nos ha puesto en esta situación, y ahora entiendo porque pasó lo que pasó, ahora entiendo tus palabras "es que era algo insano para los dos, pero lo peor es que yo estaba a gusto con ello, por eso lo tuve que cortar así, buscaba que tú me repudiaras porque yo no podía hacerlo", porque ahora es eso precisamente lo que me pasa a mí, pero es más que eso, no es solo la rutina en que nos hemos involucrado, ni que haya dejado de quererte totalmente, me sigue importando lo que te pasa, me sigo preocupando por ti, aun quisiera ayudarte, evitar que lo pasaras mal, apoyarte para que pudieras conseguir tus sueños, pero es un aprecio como ser humano, por el recuerdo de lo que has significado para mí, sin embargo ahora mismo no siento nada más, es como si de tanto despedirnos mi capacidad para añorarte se hubiera dañado, es como si ese sube y baja emocional hubiera terminado por romper algo en mi interior, y supongo que así ha sido, me ha dolido tanto esta situación, el no poder estar juntos, la facilidad con que las cosas se ponían endiabladamente mal y luego pasar a estar bien y sentir que todo era posible, que supongo que como medida de autoprotección mi corazón ha desterrado cualquier sentimiento por ti para poder continuar...o tal vez es que ya se ha cansado de nadar contra corriente o que me he dado cuenta que por muy bonito que esto sea, el amor es mucho más y que yo me merezco experimentarlo.
Y es triste...es triste que las cosas sean así, que este amor haya surgido en las condiciones más adversas, porque sé que bajo otras circunstancias habría sido grandioso, pues pese a todo lo que había en contra logró permanecer vivo durante todos estos años, te quise y creo que tú también me quisiste, pero le conferimos demasiados superpoderes a este amor y lo desgastamos. Es triste pensar que necesitaba tan poco para convertirse en algo maravilloso, que era tan fácil cuando tú y yo éramos realmente tú y yo y nos dejábamos de tonterías...quizás podría sanarse, quizás no estaría condenado al olvido, pero bajo las condiciones actuales lo mejor es dejarlo así; yo estoy agotada, y ya no me quedan argumentos para quedarme, ni deseos de mantener este cariño. Se me quedan muchas cosas por decir, muchos sentimientos guardados pero ninguno que sugiera la idea de que me voy dolida o que te guardo rencor, ni siquiera con una sensación de derrota, supongo que simplemente he terminado por aceptar que no tengo las armas para cambiar esta historia, que no lo puedo todo y que lo más sensato es dejar de intentar cambiar el ritmo natural con que gira el mundo, me quedan también muchas noches de desvelo escribiendo sin parar tratando de poner en claro mis pensamientos, me quedan muchos escritos, unos tristes, otros alegres, unos llenos de ilusión, otros de rabia que quizás nunca lleguen a ver la luz, que quizás tú nunca leerás porque finalmente lo que tenía que decirte ya lo sabes. Me quedan además toda tu dulzura, tus enseñanzas, tu cariño, tú amistad, las noches compartidas, las risas, y si, ese mi amor de película aunque sin final feliz. No hay dolor, no hay llanto, solo ese deseo persistente en mi interior de que esta vez sea la defintiva, que realmente sea el adiós para mí, porque ya no quiero extrañarte.
jueves, 2 de agosto de 2012
De tenis, sexo y otros demonios
¿Por qué? ¿Por qué me siento como una especie de tenista defendiendo agresivamente mi espacio, no sólo rechazando las bolas que me lanzas sino enviándolas directamente sobre ti? ¿Por qué a pesar de desearlo, a pesar de que me gusta lo que me dices casi siempre termino riendo nerviosamente, refutándolo o rechazándolo? ¿Por qué me cuesta tanto decirte que no solo te quiero sino que también me gustas, que realmente te deseo y mucho? ¿Por qué no puedo ser plenamente yo cuando estoy contigo? si es precisamente contigo con quien más identificada me siento, si eres tú quien siento tiene la capacidad de adivinarme, si como dice Sabines "Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro, sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Me aprendo más en ti que en mi misma".
Sé que no es porque me sienta incómoda contigo, creo firmemente que tú eres una persona con la que se puede hablar abiertamente de todo, incluido el sexo, creo que te cuente lo que te cuente no responderás con las típicas frases hechas y guarradas de los demás. Eso es algo que me gusta de ti, el saber que podemos hablar sobre este tema u otros, desde todas las perspectivas posibles, no sólo lo emocional o puramente sexual, sino más allá de eso. Creo que tu faceta de "científico loco" ayuda mucho.
Sé que no es por pudor, porque aunque muchos tengan la idea de que soy bastante conservadora, a mi no me importa, los demás hablan según la imagen que ellos se han hecho de mi, pero no necesariamente esa imagen corresponde a quien verdaderamente soy. Tú si lo sabes, sabes que creo firmemente en esa frase que trato de aplicar en todos los ámbitos de mi vida "que nunca hay que decir que algo no nos gusta sin haberlo probado antes, salvo en tres ocasiones: Sé de antemano que no quiero probar a quitarle la vida a nadie, que no quiero estar con alguien de mi mismo sexo y siempre guardo una tercera por si hay algo que no esté considerando por el momento. Sabes que no voy por la vida alardeando de liberal, de muy "open mind", pero que en realidad intento vivir mi vida según mis propias reglas y no las de los demás, que precisamente creo que la libertad de pensamiento estriba no en el desenfreno total, sino en hacer las cosas porque se quiere y no porque se trata de responder a las expectativas que los demás se hacen de nosotros, que trato de romper con mis miedos, con ese posible acondicionamiento familiar y cultural, que siempre estoy abierta a un mar de posibilidades porque quiero conocerme plenamente, saber por qué hago o dejo de hacer algo. Sabes que siempre estoy tratando de ampliar mis horizontes de pensamiento, que intento evolucionar en todos los aspectos de mi vida, que coincido con lo que dice Gabriel García Márquez "Nada de lo que se haga en la cama es inmoral si contribuye a perpetuar el amor". Sé muy bien lo que quiero y no, lo que me gusta y no. Sé que yo controlo mis decisiones, que lo que haga lo haré sólo porque quiero y no porque me sienta presionada, así como lo que deje de hacer será simplemente porque no quiero o no estoy preparada. Así que tampoco es por eso.
No creo que sea porque sienta que no eres atento o delicado conmigo, que no sepas como hacerme sentir deseos por ti, porque incluso dejando fuera la parte sentimental, hablando solo de sexo, siempre sabes qué decir, siempre tienes una manera especial de decir las cosas que incluso algo que a simple vista parece una frase común y corriente o aunque a veces te malinterprete, conforme más pasa el tiempo más significado cobra para mi, haciéndome dejar de lado mis inseguridades. No sé lo que alguien más pensaría de todo aquello que me dices, pero a mi me gusta cuando me dices cosas como:"Es que no entiendo como puedes pensar que no eres bonita, a mi que me importa que no seas perfecta, que tu belleza no sea de modelo ¿Quién quiere una modelo? yo por lo menos no, como mucho, lo que importa es la cara y esa tú la tienes preciosa" "Pequeña, para mi la belleza depende de según los ojos que la miren, para gustos colores y para mi tu eres preciosa, nunca pienses que no lo eres", "Es que pequeña, no sé para los demás, pero para mi eres tan profundamente bonita, que ni siquiera he pensado en la posibilidad de pensar que no puedes verte bien. Para mi tú eres tú, siempre eres preciosa, porque eso se lleva, dan igual los complementos, las facciones existen y están ahí", "¿Es que acaso no se nota que realmente te deseo, que me cuesta hasta respirar? Te deseo tanto que no tienes ni que desnudarte ni nada, solo verte es suficiente para que me ponga loco perdido, esa es la triste realidad", "Sabes que te tengo debilidad, pídeme lo que sea, lo que sea, lo haré por ti","Me encantas toda tú, pero me vuelves loco con ese escote tuyo de los que quitan el hipo, no es tanto por lo que muestres, sino lo que hay dentro y no veo, lo que solo imagino, lo sabes", "Eres fantástica, además eres adorable, me encanta tu risa, tu tono de voz, eres bonita, eres inteligente, es que eres una delicia lo mires por donde lo mires", "No, no es que me excite a la menor provocación, es que me pones tú, me pareces una mujer más que atractiva, y si me das el más mínimo pie, yo pierdo la cabeza y me lanzo", "Contigo me pasa algo extraño, algo que nunca me había pasado, paso horas en ese estado en el que creo que ya no puedo más, en una especie de limbo, que vendría a ser como la perfección del orgasmo, me tienes en ese dilema entre cuerpo y mente, sabes lo que me puede y lo utilizas, utilizas ese eterno dilema entre cuerpo y cerebro que me sucumbe a diario", "eres encantadora, adorable, incluso cuando yo estoy de hipersalido, loco perdido, tu temple esta ahí, esa tranquilidad ¡eres magnifica!...pero igual te lo hacía aquí mismo"...en el momento que me lo dices tiendo a no darles tanta importancia, continuo hablando sin decir mucho al respecto, pero luego, recuerdo palabra por palabra lo que me dices, y no sé, tal vez sea una especie de narcisismo, de caricias a mi vanidad, pero me gusta, y esa pequeña parte exhibicionista que habita en mi, quisiera escribir entradas completas dedicadas a todo eso que tú me dices.
No es que no me gustes, físicamente me vuelves loca, para mi todo en ti es sexy, tu voz, tu cuerpo, tu mirada, tu piel, todo...No es que no te desee, realmente te deseo, pienso mucho en ti y si, también en eso momentos. En realidad, siempre pienso que la próxima vez que te vea, me voy a dejar llevar por mis emociones, que me voy a animar a decirte, a demostrarte cuánto te deseo, a contarte cuánto he pensado en ti, pero luego...es como si me encontrara frente a una gran pared que me resulta imposible de franquear, y cuando trato de explicarte lo que me pasa, de mil maneras que tengo para hacerlo, siempre encuentro la peor, en la que sin darme cuenta te hiero, te hago sentir mal o te tildo de egoísta, en la que te hago sentir que me aburro, que me desagradan o incomodan tus avances. Aunque no me lo digas, aunque en esos momentos hagas como que no le das importancia, que ni siquiera te has dado cuenta de ello, y solo digas "lo único que puedo decir es que tienes una percepción errónea de lo que significa para mi", " "Tú sabes que no es así, que yo a ti te respeto completamente y me importa lo que sientes, ¿a caso en algún momento has creído que no?", lo dices una manera tan desencantada, tan decepcionada, que no creo que sea por tu orgullo herido, más bien siento que te lastima, que te sientes decepcionado, que sientes que me lo has dicho de todas la maneras posibles y todavía no acabo de entenderlo, que te defrauda darte cuenta que cuando tú creías que nos estábamos entendiendo bien, que yo era casi capaz de leer tu mente a la perfección, yo voy y te digo algo que demuestre lo contrario.
Sé que debes pensar que qué más quiero que hagas o digas, que de qué manera quiero que me hagas sentir que me deseas, que ya no puedes hacer más porque son inseguridades mías, creo que por ello no vas a hacer nada más por convencerme, porque sientes que hagas lo que hagas,voy a seguir pensando lo mismo, que esa seguridad en ti y en mi, no me la vas a dar tú, que tengo que descubrirla yo misma...puede ser, pero no creo que este "no poder ser yo" se reduzca a que me ganen el pudor o mis atavismos, que me falte autoestima o que tenga que ver con el cariño que te tenga o no. Quizás no sea eso, quizás es que es mi manera pasiva e inconsciente de castigarte porque aunque no lo quiera, si te reprocho algo, tal vez no te reprocho el pasado, sino el presente, este limbo, este ser y no ser, esta indefinición. Tal vez esa es mi manera de protegerme, de reservarme un poquito para mi, para no darme toda, para que si te vas, me quede un poquito con lo que pueda volver a reconstruirme.
Sé que debes pensar que qué más quiero que hagas o digas, que de qué manera quiero que me hagas sentir que me deseas, que ya no puedes hacer más porque son inseguridades mías, creo que por ello no vas a hacer nada más por convencerme, porque sientes que hagas lo que hagas,voy a seguir pensando lo mismo, que esa seguridad en ti y en mi, no me la vas a dar tú, que tengo que descubrirla yo misma...puede ser, pero no creo que este "no poder ser yo" se reduzca a que me ganen el pudor o mis atavismos, que me falte autoestima o que tenga que ver con el cariño que te tenga o no. Quizás no sea eso, quizás es que es mi manera pasiva e inconsciente de castigarte porque aunque no lo quiera, si te reprocho algo, tal vez no te reprocho el pasado, sino el presente, este limbo, este ser y no ser, esta indefinición. Tal vez esa es mi manera de protegerme, de reservarme un poquito para mi, para no darme toda, para que si te vas, me quede un poquito con lo que pueda volver a reconstruirme.
Hace poco me decía una amiga: ¿Qué esperas para decirle lo que sientes? y mi respuesta a ello fue que necesito sentirme segura, primero de mi, de mi cuerpo y luego de ti, necesito saber que realmente me quieres, pero no un querer de palabras, sino de hechos, sentir que serías capaz de cruzar un océano por mi, de buscarme hasta en fin del mundo, sentir que serías capaz de matar dragones por mi, obvio no soy tan soñadora y tonta como para decirlo en sentido literal, sino que me refiero a que quiero tener la plena seguridad de serías capaz de enfrentar tus propios miedos, de arriesgarte por mi, que entre todas la posibilidades me elegirías a mi, aunque no sea la más segura, la más ideal, la que todos elegirían para ti, que serías capaz de dejar la comodidad de la vida que ahora llevas por mi, del mismo modo en que yo lo haría por ti. Quiero sentir que soy para ti "esa clase de chica", esa especie de Irene Adler, la que pase el tiempo que pase, y aun si al final no terminamos juntos, siempre va a ser única entre las demás... no lo sé, solo sé que necesito sentir que realmente estás convencido que soy yo la persona que quieres, que no te vas a ir de nuevo, aunque en realidad si lo pienso bien, no te has ido nunca, pero no sé, necesito sentir que tienes bien claro que sitio ocupo en tu vida.
Tal vez es verdad que no te creo completamente las cosas lindas que me dices, no por mi, y quizás tampoco por ti, sé que es cierto lo que me dices, sé que lo sientes así, tal vez es que necesito saberlo sin lugar a dudas, que no sean sólo palabras, sino que necesito sentir que te importo tanto como tú me importas a mí, que lo tienes claro, que sabes con certeza qué soy yo para ti, pero sobre todo que puedas decírmelo, que no te lo guardes para ti esperando que yo lo intuya...sabes, aunque lo parezca, no puedo leerte la mente, aunque lo intuya, también necesito escucharlo . Puede ser que lo que ocurre es que no he podido liberarme del pasado, pero no de la época difícil, sino de esa otra parte que ambos recordamos como algo especial, tal vez aun añoro algo de aquello, quizás no quiero conformarme, tal vez quiero lo de antes, tal vez quiero algo nuevo, tal vez quiero lo de ahora, tal vez lo quiero todo. Tal vez si me falta confianza, en mi, en ti, en esto que hay entre nosotros, tal vez es que si me asaltan inseguridades sobre mi cuerpo, pero no porque me sienta terriblemente fea, pues aunque sé que no soy una belleza, tampoco me siento un esperpento, creo que también tengo mi lado bueno, que no es imposible que te inspire todo lo que sueles decir , sino porque me importas demasiado lo que puedes pensar sobre mí, pero me importa más herirte, tengo miedo de decepcionarte, de romper tu fantasía, creo que te has hecho una imagen idealizada de mi, en la que soy delicada, dulce, ingenua, sexy...y tal vez es así, es lo que me nace cuando estoy contigo, pero, ¿qué pasa si no es todo lo que soy, si durante ese tiempo sin vernos descubrí más aspectos de mi de los que tú conoces y ya no me basta con lo de antes, si es mi mente que necesita ser estimulada constantemente porque sino me aburro facilmente? ¿Cómo te digo que no eres tú, sino que me pesa demasiado esa imagen del pasado que conservas de mi? ¿Cómo te explico que lo que me pasa no tiene que ver con el pudor o los sentimientos, con si me gustas o me resultas excitante, sino con algo más que ni yo misma alcanzo definir?
Tal vez no sea nada de eso, tal vez no necesito que me prometas eternidades ni hagas nada extraordinario , tal vez sólo necesito saber así, sin adornos, qué es esto, saber qué esperar ...o tal vez todo eso sea algo tras lo cual oculto lo que realmente me pasa, lo que realmente me preocupa, tal vez esto es solo el principio de lo que mi subconsciente está tratando de revelarme. Tal vez no sea nada o tal vez sea todo, tal vez sea necesario hablarlo largamente o sólo baste con una palabra tuya para que todo esto que ahora me inquieta se borre y me de cuenta que lo que ocurre es que estoy asustada de sentir. Sinceramente no lo sé.
Tal vez es verdad que no te creo completamente las cosas lindas que me dices, no por mi, y quizás tampoco por ti, sé que es cierto lo que me dices, sé que lo sientes así, tal vez es que necesito saberlo sin lugar a dudas, que no sean sólo palabras, sino que necesito sentir que te importo tanto como tú me importas a mí, que lo tienes claro, que sabes con certeza qué soy yo para ti, pero sobre todo que puedas decírmelo, que no te lo guardes para ti esperando que yo lo intuya...sabes, aunque lo parezca, no puedo leerte la mente, aunque lo intuya, también necesito escucharlo . Puede ser que lo que ocurre es que no he podido liberarme del pasado, pero no de la época difícil, sino de esa otra parte que ambos recordamos como algo especial, tal vez aun añoro algo de aquello, quizás no quiero conformarme, tal vez quiero lo de antes, tal vez quiero algo nuevo, tal vez quiero lo de ahora, tal vez lo quiero todo. Tal vez si me falta confianza, en mi, en ti, en esto que hay entre nosotros, tal vez es que si me asaltan inseguridades sobre mi cuerpo, pero no porque me sienta terriblemente fea, pues aunque sé que no soy una belleza, tampoco me siento un esperpento, creo que también tengo mi lado bueno, que no es imposible que te inspire todo lo que sueles decir , sino porque me importas demasiado lo que puedes pensar sobre mí, pero me importa más herirte, tengo miedo de decepcionarte, de romper tu fantasía, creo que te has hecho una imagen idealizada de mi, en la que soy delicada, dulce, ingenua, sexy...y tal vez es así, es lo que me nace cuando estoy contigo, pero, ¿qué pasa si no es todo lo que soy, si durante ese tiempo sin vernos descubrí más aspectos de mi de los que tú conoces y ya no me basta con lo de antes, si es mi mente que necesita ser estimulada constantemente porque sino me aburro facilmente? ¿Cómo te digo que no eres tú, sino que me pesa demasiado esa imagen del pasado que conservas de mi? ¿Cómo te explico que lo que me pasa no tiene que ver con el pudor o los sentimientos, con si me gustas o me resultas excitante, sino con algo más que ni yo misma alcanzo definir?
Tal vez no sea nada de eso, tal vez no necesito que me prometas eternidades ni hagas nada extraordinario , tal vez sólo necesito saber así, sin adornos, qué es esto, saber qué esperar ...o tal vez todo eso sea algo tras lo cual oculto lo que realmente me pasa, lo que realmente me preocupa, tal vez esto es solo el principio de lo que mi subconsciente está tratando de revelarme. Tal vez no sea nada o tal vez sea todo, tal vez sea necesario hablarlo largamente o sólo baste con una palabra tuya para que todo esto que ahora me inquieta se borre y me de cuenta que lo que ocurre es que estoy asustada de sentir. Sinceramente no lo sé.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


