sábado, 14 de septiembre de 2013

La señorita con vida de ensueño

Mi querido Sabelotodo:


"¿Qué es de tu vida, la señorita con vida de ensueño?" preguntabas en el mensaje que recibí ayer por la madrugada, mientras hacía guardia en el campamento que los maestros instalamos en el parque de la ciudad para protestar por las violaciones a nuestros derechos.

No me di cuenta de tu mensaje hasta que llegue a mi casa por la noche, hace mucho que ya no estoy atenta al teléfono, hace mucho que dejé de esperar tus mensajes y desde hace unas semanas, mi vida, mis pensamientos, mis escritos, mis tardes libres, mis noches de desvelo, mis días bajo la lluvia o el sol, toda mi energía, son para esta lucha, para seguir en este campamento manifestando mi inconformidad, y cuando no estoy ahí, para difundir mi sentir, mi pesar o para defendernos de todas las mentiras que los medios siguen difundiendo, para ir a mi escuela a ver a mis alumnos, a revisarles tareas y a dejarles nuevas actividades. No tengo tiempo ni siquiera para llorar por desamor, así que no vi tu mensaje, hasta muchas horas después.

Cuando lo leí, más que alegría sentí pesar por tus palabras ¡Qué lejos esta mi vida de ser una vida de ensueño! ¡Qué lejos estás tú de mí y que poco me conoces, que poco sabes de mi vida para pensar que tengo una vida de ensueño! y sin embargo, por un momento pensé en contestarte, en contarte, sentí deseos de hacer de ti mi roca, mi fuerza, las alas bajo las cuales me cobijo cuando todo va mal ¡Qué ganas de dejar de ser fuerte, de dejar de ser quien le levanta el ánimos a mis compañeras cuando titubean! ¡Qué ganas de perderme por unas horas de todo esto contigo! ¡Qué ganas de darme la oportunidad de ser débil, de dejarme caer para que me consueles, porque siempre has sido tú el mejor para hacerlo! ¡Qué ganas de contarte del miedo que me invade, de cómo me carcome esta incertidumbre de no saber si mañana, pasado o la semana que viene vendrán a desalojarnos con violencia como lo han hecho en otras partes del país! ¡Qué ganas de decirte que no puedo dormir no solo por lo que pasa a mi alrededor sino porque me preocupa como voy a sobrevivir los próximos meses si nos suspenden el sueldo y que aunque bromeo proponiendo trabajos alternos para todos, me siento perdida, vulnerable!¡Qué ganas de decirte la rabia e impotencia que siento al ver lo que sucede a mi alrededor, al escuchar los insultos en la calle, al leer las mentiras de los periódicos o de la gente incitando el odio contra nosotros! No sabes cuanto me duele saber de mis compañeros heridos o desaparecidos, de las amenazas, de cómo prima el miedo, el desconcierto, la desinformación auspiciada por este gobierno represor y nuestros líderes sindicales corruptos que lo único que quiere es callarnos, seguir manipulándonos, la gente que quiere aprovecharse de nosotros y hacer negocio o un beneficio personal  y no imaginas lo mucho que desearía tener esa capacidad de liderazgo de los hombres y mujeres que hicieron historia para poder hacer algo más que escribir, que gritar en las marchas, que pasar los días en ese campamento, para poder hablar y despertar a este país mío, nuestro, que padece narcolepsia! 

¡Qué ganas de contarte que aun con todo, estoy contenta porque se me ocurrió echar andar un proyecto de biblioteca itinerante en el campamento y este ha tenido buena acogida, que mis compañeras y yo estamos más unidas que nunca y eso me llena de energía, de positivismo, de fuerzas, que a pesar de todo he vuelto a ser la maestra aquella de cuyas palabras, de cuyo amor por enseñar te enamoraste, pero que también todo esto me ha cambiado, me ha abierto los ojos y que puede ser que me obliguen a regresar  a mi escuela, pero ya no volveré a callarme nunca más, ni volveré a ver a los padres de igual manera, porque sabes, ellos no solo se han mostrado comprensivos sino que muchos están apoyando!

¡Ay, mi querido Sabelotodo, no sabes cuanto me gustaría que estuvieras aquí conmigo, contarte mis penas, alegrías, temores y sueños! Pero sabes que eso no es posible, porque aunque todo mi ser quiera hacerlo y aunque alejarme de ti sea algo que a pesar de los años me sigue doliendo, esta vez estoy decidida a hacerlo. Tú sabes, porque me conoces, que si por mi fuera te querría para siempre, toda mi vida, aun si no estuviéramos juntos, solo por esos momentos en que hablamos sin parar, en que reímos como niños, como un par de bobos, pero debo continuar con mi vida, porque es lo correcto, porque aunque ahora no lo entienda, aunque ahora pedirme que piense en alguien más es como pedirme que coma sin tener hambre, es lo mejor para mi y porque sé que de no hacerlo, a la larga me arrepentiría. Has tenido durante mucho tiempo mi corazón y ya es hora de que lo recupere, no puedo seguir desperdiciando mi tiempo, regalándolo a manos llenas, ni a ti ni a nadie.

Sé que me quieres, que te preocupas por mi tanto como yo lo hago por ti, porque debes saber que yo también quiero saber cómo estás, si estás bien, que se me parte el corazón cuando me entero de que no lo estás. Sé que quizás, aunque los medios no sacan la información (porque aquí no pasa nada), te habrás  enterado y a tú manera has querido saber si estoy bien, y no, no lo estoy, pero te lo dije una vez y te lo repito, a diferencia del zorro de "El principito", no creo en eso de que somos responsables de lo que domesticamos, y tú no eres responsable de mi, ni de lo que me pase. Agradezco tu preocupación y tu cariño, pero si este no es suficiente para estar conmigo, prefiero no tenerte cerca, no porque no entienda, no porque te guarde rencor, si no porque mientras permanezcas cerca no me das la oportunidad de sanar, de olvidarte, porque como ya te dije, por fin comprendí que hay sueños, que son solo eso, sueños y esta historia siempre será eso, un hermoso sueño que nunca se hizo realidad.

3 comentarios:

  1. Hay historias que están predestinadas a quedarse en proyectos... Las circunstancias a veces nos impiden hacerlas realidad pero lo bueno es que siempre nos dejan bonitos recuerdos. Un besote!!!

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    Respuestas
    1. Besos también para ti. Pues sí, así son estás cosas, no todas las historias tienen un final feliz, pero siempre es reconfortante conocer de aquellas que terminan bien, porque son las que nos hacen no claudicar y mantener la fe, porque al final, creo que todos o la gran mayoría de los seres humanos queremos encontrar alguien a quien querer y que nos quiera.

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  2. Enhorabuena por ser fuerte. Es muy difícil cuando necesitamos sentirnos niños protegidos mantener el porte de adultos. Es muy difícil hacer lo correcto cuando hay algo más fácil y con resultados a más corto plazo.
    Me alegro por ti, de verdad :)

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