miércoles, 5 de septiembre de 2012

2° Mensaje en la botella



Día 20.



Hace unos pocos días se cumplió un año de mi película de terror personal y pensé mucho en cuanto he cambiado, siento como si este año vivido, en realidad hubieran sido diez. Ha sido tanto dolor, tanto sufrimiento, tanto miedo, tanto desasosiego, tantas malas noticias (la mayoría ni te las he contado, porque no quiero pensar en ellas cuando estoy aquí), tanta violencia, que mi pequeño mundo color rosa casi desapareció...pero sigo aquí, y ya casi no siento miedo, es como si después de tanto terror, de tanta agonía, de tantos días de ir al trabajo sintiendo que sería el último, algo en mi interior se hubiera dañado, como si mi capacidad para preocuparme, para sentir miedo o dolor se hubiera desactivado como una medida de protección para sobrevivir.

Aquí, en esta isla solitaria lejos de tener miedo me siento a salvo, le temo más a las bestias humanas que a las de esta selva (que a veces creo que toman la forma de mis propios demonios), pero también me siento como anestesiada, y eso es bueno cuando el dolor es mucho, pero a veces me sorprende mi capacidad para resistir estos golpes tan fuertes sin a penas inmutarme, y me pregunto si no me estaré haciendo insensible a todo. Con mi familia me pasa lo mismo, cada día pienso menos en ellos, cada día me preocupo menos, pero creo que es porque siento que si no marco esa distancia, después de tantas mentiras, de tantas decepciones, me seguiré sintiendo utilizada, y este amor que todavía les tengo se convertirá en rencor, y no quiero. También porque no tiene caso preocuparme, no puedo hacer nada para ayudarles desde este lugar tan apartado, por lo pronto me gusta pensar que así es mejor, me siento más unida a ellos a pesar de la distancia, quizás es precisamente porque hay  tantos kilómetros de por medio, que esta distancia física me hace sentir a salvo y ya no siento necesidad de distanciarme  emocionalmente...pero a ti, a veces te extraño (demasiado para haber dicho que ya no movías nada en mi interior, pero muy poco en realidad, comparado con todo lo que has llegado a significar para mi), porque tú has sido la persona a la que le he concedido el sitio más importante en mi vida, tú me recordabas que mi corazón seguía latiendo, tú eras capaz de detener el tiempo con tu sola presencia, de con una sola frase comenzar una reacción en cadena que tocaba mi vida en todos sentidos, era algo inevitable. Eres realmente lo único que echo de menos de mi otro mundo, que ahora que ya no estás y que ni siquiera hay lágrimas, no sé si es porque estoy madurando o porque me estoy endureciendo...o solo estoy tratando una vez más de ser fuerte, de sobreponerme, de adaptarme a los caminos por los que me lleva la vida aunque no sean precisamente los que voluntariamente elegiría. Sé que podría sacar mi espíritu combativo y resistirme, construir una balsa y echarme a la mar, no aceptar esto así como así, pero es lo que he estado haciendo durante todo este tiempo, oponiendo resistencia, sin embargo, creo que hay un momento en que uno debe entender la diferencia entre ser combativo y ser necio.


A veces odio pensar todo antes de hacerlo, ser demasiado prudente, pero luego, veo los restos de esos náufragos chocando contra el acantilado y me pregunto si no será la prudencia precisamente mi mejor cualidad, tal vez mi fuerza no está en ser arrebatada o imprudente, tal vez el fuego en mi sangre se enciende haciendo lo que es mejor para mantenerme a salvo, y mi pasión más que una gigantesca ola que lo arrasa todo, es como la última botella de agua potable que se guarda cuando uno está perdido, para utilizarla en lo verdaderamente importante y no en nimiedades. Tal vez mi fortaleza estriba en que me he forjado en el fuego del dolor, conozco el infierno y sé que esta isla no es lo peor y por ello intento ser feliz con lo que tengo, pero sobre todo con lo que no tengo, por eso no enloquezco a las primeras de cambio, y aun puedo resistir en este sitio mucho más de lo que creo,  quizás también para resistir es que me permito reconocer que no estoy bien, sé que lo voy a estar, pero sé que todavía me faltan muchos mensajes que embotellar para realmente estarlo, porque está es mi manera de quitarme la coraza que me pongo en el día a día para engañar a la fiera (a la verdadera, a la que espera agazapada en un rincón de mi cabeza el momento propicio para atraparme otra vez), para  que no descubra mi  talón de Aquiles, mi mayor secreto: que por dentro estoy rota.





Desde mi selva, en esta isla perdida



                                                          Con amor



                                                                          Valeria


6 comentarios:

  1. Mmmmm... no sé, no sé qué pensar de esta Valeria. xD Me gusta eso, creo que hay una explicación a todo esto, solo que aún no la sé. :-)

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    1. Seguro que la hay y está a la vista, que a esta Valeria lo de ser enigmatica no se le da, es más simple que la tabla del uno y cuando parece más compleja solo es cuestión de encontrarle el truco, como a la tabla del nueve, jeje.

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  2. A mí me cuesta mucho ser feliz con lo que no tengo, si es que eso es necesario. Por ejemplo, no puedo ser completamente feliz si no tengo el amor... me quieren mis hijos, mis hermanos... pero necesitaría una pareja para ser plenamente feliz...

    Saludos!
    yapagalaluz.blogspot.com

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  3. Creo q cada quien tiene su propio concepto y termómetro de felicidad. Para mi la felicidad plena no existe, por lo menos no como un estado permanente. Creo q es más bien como una especie de orgasmo en nuestra vida, algo q todos deseamos y disfrutamos cuando llega, pero que si no se consigue siempre, pues tampoco es el fin del mundo (aunque a veces lo parezca), la vida es más q una sucesión de orgasmos. Yo he aprendido a adaptarme, xq si me concentro en todo lo que no tengo y no logro sacar algo positivo de todas las cosas malas q me han ocurrido, hace tiempo q habría claudicado...de echo estuve a punto. Con el tiempo he aprendido que lo único indispensable para ser feliz es estar viva, a lo demás uno termina acostumbrándose.

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  4. Siempre he sido muy sensible pero sí es cierto que, desde hace unos años, ya no es tan fácil hacerme llorar. Crearse una coraza es algo inevitable. No es una cuestión de "matar antes de que te maten" pero sí de intentar, al menos, que no te maten. Besotes!!!

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    1. Es muy cierto. La verdad es que andar con las emociones a flor de piel es desgastante, pero irse al extremo opuesto también. Temo endurecerme, pero también debo reconocer que ahora muy pocas cosas pueden dejarme nockeada, quiero pensar que es experiencia, mudurez.

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