domingo, 2 de septiembre de 2012

Primer mensaje en una botella: Hambrienta y temerosa.

Día 17. 



Querido D:


Son cerca de las seis...o eso creo, aquí las horas parecen ser siempre tan iguales que ya no importan, o tal vez no es que no importen, sino que uno trata de que no importen, porque si cae en la trampa de contarlas se corre el peligro de enloquecer. Muero de hambre (¡Mataría por una hamburguesa!), pero ya no queda nada en la caja metálica, las provisiones se han acabado, las pocas que guardaba he tenido que dárselas al monstruo blanco que me persigue a diario lanzando rugidos que me erizan la piel. Llevo dos días sobreviviendo a base de cereal, que es lo único que no me obliga a compartir con él, a pesar de que todos los días le procuro algo distinto. Estoy convencida que no lo hace porque tenga hambre, lo hace por placer, por recordarme que me tiene dominada. Parece dócil, pero sé que es solo una fachada para que yo baje la guardia...le tengo miedo. Ya una vez caí en su trampa, le vi ahí, tan blanco, tan regordete, tan lindo, con esos ojitos verde-azulados, y me ganó el corazón, quise hacerlo mi amigo para no enloquecer en esta selva, pero ha crecido tanto, temo a las mañanas en que viene a mi con todo el ímpetu de su naturaleza salvaje y me muerde para despertarme y decirme que está hambriento,me tiene en sus garras, ¡es implacable!



Se que debo ir por provisiones antes de que anochezca si no quiero enfurecerlo,pero aún hay tareas que debo realizar (si, aun en la selva las tareas no terminan, creo que mientras uno esté vivo siempre habrá algo que hacer), además, no tengo ganas de levantarme, un dolor del lado derecho a la altura de mis costillas es el causante. Tengo miedo, miedo de que un día de estos sobrevenga un desastre en mi interior, pero temo más a pasar otra vez por ese sitio...la sola idea del bisturí sobre mi piel me deja petrificada....además, desde aqui, ¿Qué más puedo hacer sino esperar? Temo también abandonar el refugio, porque sé que esa fiera salvaje está ahí, agazapada en un rincón, esperando algún movimiento de mi parte para atacarme, para lanzarse sobre mis extremidades. A veces creo que tiene poderes sobrenaturales, porque le veo durmiendo apacible, como si fuera un lindo e inofensivo cachorrito felino y cuando doy media vuelta para proseguir mi camino, ya está parado justo sobre el sitio a donde me dirijo, observándome con esos ojitos penetrantes bien abiertos, luego los entrecierra y vuelve a mirarme con cierta arrogancia, como si quisiera decirme que estoy en sus garras, que no hay sitio donde pueda ocultarme de ella, que si no me ataca es solo porque me tiene cierta lástima, cierta condescendencia (que no cariño) porque le entretengo, le sacio el hambre y le cumplo sus caprichos (aunque pésimamente, según su opinión). A veces, cuando lo hago bien, hasta se acerca a mí y me permite acariciarla por unos segundos o me lanza un rugido como diciendo: "lo has hecho bien...por esta vez".

Pero debo confesarte algo: Le quiero. Los días en que se ausenta, cuando la busco y no aparece por ningún lado, y luego la descubro en el rincón más alejado de esta selva, con los ojitos casi apagados, indiferente al mundo que le rodea, esos días en que se deja hacer mimos y hasta parece desear que solo la sostenga entre mis brazos, deseo que vuelva a ser ese monstruo salvaje que me persigue y me provoca este desasosiego...tal vez soy masoquista, pero si tú la conocieras, también caerías preso de sus encantos.

 

Me pregunto si ya te habrás dado cuenta que desaparecí, si me extrañarás, si me estarás buscando, si alguien me estará buscando. No lo sé, pero yo sigo encendiendo el fuego, colocando las señales, acomodando las piedras para formar S.O.S. A veces, escucho a lo lejos ruidos de lo que parece ser un helicóptero y pienso que vienen por mi, que eres tú...pero ya ves, aún sigo esperando ¿Volveremos a vernos de nuevo algún día? Tal vez, mientras tanto seguiré lanzado botellas al mar, con la esperanza de que alguna de ellas llegue hasta a tí.

Desde mi selva, en esta isla perdida

                                                    Con amor


                                                                    Valeria

6 comentarios:

  1. Vaya, me ha gustado mucho, su situación, el hecho de estar escrito en primera persona, el desconcierto del narrador y la impresión de que no podemos fiarnos de él (es un 'unreliable narrator') me ha recordado muchísimo a La invención de Morel, de Bioy Casares. Y esto es un gran cumplido. :P

    ResponderEliminar
  2. Gracias por el cumplido, aunque como verás es uno más de mis desvarios, jajaja. Nunca había escuchado hablar de esa novela, pero he buscado en Wikipedia y parece muy interesante, la buscaré para leerla.

    ResponderEliminar
  3. Alguna llegará, ya lo verás. Besotes!!!

    ResponderEliminar
  4. Siempre es bueno tener algo que hacer. Aunque sólo sea alimentar a una fiera...
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y más si es una fiera dictadora y adorable, a partes iguales como la mía.xD.

      Eliminar

QUEDA ESTRICTAMENTE PROHIBIDO COMENTAR EN ESTE BLOG.
¡Hey! Pero ¿Qué hace? ¡Oiga! ¡alto! ¿Acaso no ha leído la advertencia? ¡Gente! Nunca leen las letras pequeñas...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...