jueves, 20 de septiembre de 2012

Simulacro*


El dios caído.

¿No te ha pasado? Que un día te das cuenta que tus sueños ya no son tus sueños y es hora de dejarlos ir, que no significa que vayas a claudicar, a dejar de soñar, sino que has cambiado tanto que los que eran tus grandes sueños ya no se corresponden, que simplemente sientes que ya no son para ti. Miras a tu alrededor y te das cuenta  que la vida se te va quedando pequeña (o tú te le vas quedando pequeña a la vida y ésta te va dejando atrás), sientes que es hora de cortar las amarras que no te dejan avanzar, que algo en tu interior se despierta y te dice: "Deja de esperar, deja de resistirte, deja de construir tu vida con migajas de una felicidad pasada, deja de esperar inútilmente, deja de echar monedas a un saco roto". Entonces te miras al espejo y te dices que es necesario hacer cambios, ir por otros caminos, renovarte, ser otra o tal vez la misma, pero mucho mejor de lo que ahora eres. 

Este fin de semana hice limpieza, tenía que hacerlo, creo que lo necesito para cerrar esta etapa. Casi encuentro el valor para borrarte. Al final no pude, pero hubo alguien más que no corrió tanta suerte. Imagino que a ti te alegraría saberlo, sé que nunca te cayó bien, que le tenías celos, aunque nunca lo dijiste abiertamente, tu orgullo no te lo permitió (supongo que porque no se veía bien que siendo tú tan racional y liberal tuvieras sentimientos tan primitivos) pero yo lo sabía, alguna vez lo sugeriste, recuerdo que me sorprendió, nunca creí que pudieras sentirlos, ni que yo fuera capaz de provocarlos, tampoco había razón para ello. Igual y no los sentías, igual y sólo  lo dijiste porque esperabas que tratara de convencerte de lo contrario o que me sintiera halagada por ello, pero no fue así, me molestó (y mucho), en el momento yo solo pude ver el hecho de que tus palabras me resultaban ofensivas, porque dudabas de mi,  porque aunque sutilmente, insinuabas que lo que alguna vez te dije a ti podía decírselo con facilidad a alguien más. Luego, en el silencio de mi habitación lo disfruté, la idea de pensarte así, comiéndote la cabeza, inseguro de este amor, de que ya no pudieras dar nada por sentado, era mi pequeña venganza. En fin, sea como sea, le he borrado, pero no te alegres, presiento que el final (tú final), también está muy cerca. Dentro de poco dejarás de ser casi un dios y volverás a ser un hombre común y corriente a mis ojos, dentro de poco sólo serás si acaso un dios caído…

Y es que, no te lo había querido contar, porque sé que te dolería, pero por primera vez en mucho tiempo, otras palabras me parecieron más profundas que las tuyas, por primera vez hubo alguien que tras mucho tiempo, consiguió dejar de ser anónimo, invisible a mis ojos y así, casi sin darme cuenta, comenzó a estar presente en mi vida, a irrumpir en mis pensamientos de manera ocasional, hasta me he sorprendido sonriendo al recordar algo gracioso que ha dicho. A veces incluso he llegado a pensar que es más inteligente, más agudo, más divertido, y hasta más atractivo que tú, lo siento, pero no he podido evitar sentirlo así, creo  que me agrada la persona que es, me siento identificada con él. Te aseguro que no lo planeé, no es algo que buscara, que quisiera, por ello tardé en verlo, porque hasta hace poco tú eras en mi vida como el todopoderoso Zeus en El Olimpo, eras mi artífice, mi Pigmalión, “El hombre”, lo eras todo, cualquier intento, ya no de que te olvidara, sino de al menos opacarte, era en vano, porque NADIE, absolutamente NADIE podía compararse contigo. Y no es que estuviera ciega, que te creyera perfecto, yo podía ver todas tus imperfecciones, era consciente de que seguro había alguien más perfecto que tú por ahí,  pero no me interesaba la perfección de los demás, me interesabas tú. Sin embargo, ya ves, poco a poco, y sin querer, lo he ido descubriendo, sintiéndome cada día más atraída, más interesada, no sé cómo ha sido, de qué manera se ha logrado colar en mi mente, pero está convirtiéndose en un acertijo (y tú sabes como me encantan a mi los acertijos). No es que me esté enamorando (ni siquiera creo que él sienta algo por mi), aunque pienso que me podría suceder si sigo intentando descubrirlo.  En fin, no creo que ahora eso importe, lo que importa es que te está haciendo caer, no es que te esté olvidando por él, sabes que olvidarte es algo que he estado intentado desde hace mucho tiempo, pero como siempre, nada más verte o rememorar nuestros momentos juntos y toda mi determinación se iba por la borda, no podía irme ni pensar en nadie más sin sentir que te traicionaba, que traicionaba ese amor tan bonito que alguna vez nos tuvimos… que yo te tuve. No, esto no se trata de “un clavo saca a otro clavo”, tú sabes cuánto odio esa frase, lo estúpida que me parece, es tan sólo que comienzo a darme cuenta que te estoy olvidando por que puedo verlo a él sin que tú nubles esa visión.

Sin embargo, tienes que saberlo, me dolió. Me dolió darme cuenta que tus palabras, aunque siguen siendo importantes para mí, están perdiendo su brillo. Me dolió obligarme a decirle adiós a aquella casa en la montaña, con su huerto, con sus árboles, con sus mañanas soleadas y sus atardeceres dorados, a nuestro refugio al lado del mar, a esa motocicleta en la que recorreríamos juntos el mundo. Sentí mucha pena al ver cómo se destruían los muros de aquella nuestra escuela, esa que tú construirías para mi y en la que ambos trabajaríamos. Me dolió saber que esa canción que prometiste que un día compondrías para mí nunca vería la luz. No pude evitar llorar al pensar que cuando visite B, ya no será por ti ni pensaré en ti cuando camine por sus calles. Londres ya no será nuestro, y tú ya no serás mi Sherlock ni yo tu Irene, nuestros gatos ya no jugarán juntos ni pasaremos aquellas tardes en el sofá, yo intentando ver una película, tú tratando de convencerme de algo más. A penas comienzo a caer en la cuenta de que mi vida no estará ya más ligada a la tuya, que las poleas ya no me recordarán tus risas ni los campos de trigo tu pelo, que no escribiré más aquellos largos mails para decirte cuánto te quiero y que dejaré de revisar mi buzón con el corazón ilusionado, que se acabarán las noches conversando hasta la madrugada, que ya no pasarás largos ratos escribiendo con tus dedos propuestas indecorosas sobre mi piel ni yo intentando adivinarlas, ya no habrá quien me haga sentir la chica más bonita y sexy de todas al elogiar mis senos, mi sonrisa, mi voz, mi manera tonta de morderme el labio y enredarme el pelo cuando estoy nerviosa o avergonzada, que volveré a ser la hermanastra fea de Cenicienta, pues yo era bonita porque me mirabas tú con tus ojos de amor, a mi me gustaba verme a través de ellos. Ya no habrá quien quiera abrazarme y protegerme para enseñarme qué se siente ser a la que cuiden, ni quien me llame dulcemente "Pequeña", ni quien me diga que está feliz porque está conmigo o quien elogie todas las tonterías que escribo. Me llena de tristeza pensar que ya no podré verte dormir así, tan despreocupado, tan apacible, tan inocente, tan tú, desnudo y vulnerable, ni podré recorrer con la mirada embelesada cada centímetro de tu cuerpo para guardarlo en mi memoria, para sentirte tan mío (si, sé que dirás que las personas no pueden ser de nadie, pero te equivocas, mientras dormías tú eras mio, eras mi pequeño niño, pero claro, tú no lo sabías porque era sólo así, dormido, como me atrevía a llamarte de esa manera sin sentirme ridícula).  Duele pensar que conforme pase el tiempo Fito, Extremo, Guns n’ Roses, ( e incluso Rammstein) y todas aquellas canciones que escuchamos juntos ya no me hablarán por ti, ya no me dirán las cosas que a veces no eras capaz de decirme abiertamente, casi siempre sobre sueños que tenías sobre nosotros, que Dooley Wilson  ya no me cantará " As time goes by" o que IZ ya no me hablará de  "Somewhere over the rainbow", tal vez sólo me quede Elvis preguntándome "Are you lonesome tonight? o Michael diciéndome "You are not alone". Me duele saber que ya no estarás para contradecirme, para hacerme rabiar, para conflictuarme, para hacerme  mejor persona con cada una de esas nuestras conversaciones serias, que  me perderé de tus sonrisas, de tus ocurrencias, que no volveré a escuchar tus consejos, tus sueños, tu peculiar forma de pensar, que me voy a perder al maravilloso ser humano que eres,  que poco a poco dejaré de visitar nuestro lugar secreto, hasta que llegará un día en que ya no volveré más. Sé que me voy a vaciar al corazón, que al olvidarte voy a desprenderme de algo que nunca había sentido, porque debes saber que no había querido tanto a una persona  que no fuera de mi familia como te he querido a ti, a veces creo que a nadie, porque a ti elegí quererte. No sabes cuanto me pesa darme cuenta que voy a olvidarte, que ya te estoy olvidando. Duele aceptar la idea de que no vas a ser tú, tanto, que a veces me acobardo y quisiera dejar de intentar lo imposible, de empeñarme en conseguir algo que ni siquiera deseo: olvidarte. A menudo siento deseos de cerrar mi corazón para siempre, para quedarme en paz con mi recuerdos… porque yo quería que fueras tú, estaba segura de que eras tú, ahora sé que no es así, que por más que yo lo desee, no vas a ser tú.


"Dejé de volar me hundí en el barro
y entre tanto barro me encontré
algo de calor sin tus abrazos
ahora se que nunca volveré"







*Algún día estas palabras dejaran de ser un simple simulacro y se convertirán verdaderamente en el último adiós para un dios caído

2 comentarios:

  1. Es curioso cómo podemos llegar a pensar que hemos encontrado a la persona ideal y, de a poco, nos vamos dando cuenta de que la persona ideal tal vez esté por venir o, incluso, que tal vez sí era la persona ideal pero sencillamente el destino no quiere que sea para nosotros. Uno cree que no puede olvidar y, cuando empieza a hacerlo, intenta aferrarse a los recuerdos, supongo que por no contradecirse. Besotes!!!

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    1. Esto de querer es demasiado complejo. Por mucho tiempo afirmé que lo de sufrir por amor era una elección (a veces todavía lo pienso), porque pasado el tiempo razonable y necesario para asimilar una pérdida, uno seguía sufriendo porque de alguna manera necesitaba o encontraba placer en ello, hasta que se decidía a dejar de hacerlo, se atrevía a desprenderse de los recuerdos o se armaba del valor para vaciarse el corazón...pero ahora ya no estoy tan segura, no sé si es como dicen, que el amor no es más que un proceso bioquímico en el que te haces adicta a las sustancias que segregabas estimulada por la otra persona, lo cierto es que muchas veces ganas de olvidar te sobran, lo que no puedes es desprenderte, dejar de querer, tal vez porque hay personas que te calan más hondo que otras o como dices, a cuyos recuerdos uno se aferra más.

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