sábado, 22 de septiembre de 2012

Recuerdos de "Mi pequeña Londres"

Mirador en el parque central de X


Hacía tiempo que no escuchaba a Hombres G. Hoy sentí deseos de hacerlo. Nada más escuchar la primeras canción, me embargó esa rica sensación de paz mezclada con melancolía que se respira en los días lluviosos, eso días cuando no tienes que ir a trabajar ni te preocupan grandes problemas, pude sentir el aire frío, la neblina e inevitablemente pensé en "X", "Mi pequeña Londres" como suelo decirle de cariño, no porque se le parezca mucho, no puedo saberlo porque nunca he estado en Londres, sino porque así me imagino el clima y los días en la que por mucho tiempo fue la ciudad en el mundo que más deseaba conocer. Me sentí transportada más de una década atrás, sin darme cuenta en mi imaginación comencé a caminar, caminar, caminar como antaño, cuando necesitaba encontrar orden en el caos de mi cabeza, como cuando para encontrar la solución a un problema, me subía a un autobús sin importar el destino y me distraía observando la ciudad, para terminar en el mirador del parque central con la vista del lago, los cerros lejanos, los caseríos, donde mi imaginación se desbordaba, donde olvidaba cualquier preocupación y mi mente se clarificaba y me llenaba de fuerza para seguir.

"X" no es una gran ciudad, sin embargo para mí tenía el tamaño perfecto ni tan grande que fuera imposible vivir en ella, ni tan pequeña que uno sintiera que le quedaba chica. A mí me parecía el perfecto equilibrio entre urbanización y la naturaleza, un lugar donde me sentía segura para salir a caminar a altas horas de la noche, un lugar donde podía encontrar todo lo que necesitara, simplemente un sitio grandioso para vivir. 

Recuerdo muy bien cuando llegué por primera vez a esa ciudad, aun están presente en mi memoria la emoción, las prisas, la ansiedad de aquella primera vez. Sólo llevaba mis ilusiones, una maleta prestada y lo justo para pagar mi inscripción y un mes de hospedaje. Lo primero que hice al bajar del autobús fue tomar un taxi para ir a matricularme a la escuela. Lo segundo, comprar el periódico para buscar el lugar más barato donde hospedarme de inmediato, pues de no encontrar algo que se ajustara a mi presupuesto no sabía dónde dormiría esa noche, además de un trabajo de medio tiempo que me permitiera sufragar los gastos de la escuela, pues lo que mi madre me mandaría apenas si alcanzaría para lo elemental, además, no sabía por cuanto tiempo lo haría.

Mi situación no podría ser más precaria e incierta, sin embargo, ni por un minuto me sentí atemorizada, ni por un minuto me sentí perdida o desolada, sino todo lo contrario, me sentía emocionada porque estaba por fin en la " Uni", satisfecha por haber ingresado, me habían elegido de entre casi cinco mil personas para formar parte de ese selecto grupo de menos de noventa personas que con el tiempo nos convertiríamos en esos que como decía el himno de la institución "partirán al campo a sembrar semilla de saber, de libertad y paz". Si, me sentía una triunfadora, pero sobre todo me sentía llena de ilusiones, estaba en camino de convertirme en toda una profesora. Para mi no existía el "no se puede", el "es imposible"…todos decían ”¿Cómo vas a lograr pagar tus estudios y los demás gastos sin nadie que te apoye? pero yo respondía: ”Trabajando. No es la primera vez que estoy sola, he sido independiente desde los 14 no veo porque no podré serlo ahí también". En realidad no fue fácil pero lo logré y me siento orgullosa de ello. Hoy me sorprende y me da un poco de envidia esa chica ignorante, idealista, soñadora, arriesgada, que debido a dicha ignorancia pensaba que todo sería fácil, que no había imposibles, no sé si ahora mismo volvería a tener el valor para hacerlo de nuevo.

Encontré un sitio como a 6 cuadras de la "Uni", era un cuarto improvisado en la chochera de una casa, con apenas una cama de campaña, una mesa, y una cortina que servía para dividir el espacio y darme un poco de privacidad, sólo demoré una semana. Si, por las condiciones precarias de la habitación, pero más por las personas que ahí vivían que insistian en tratarme como una provinciana ignorante que a penas sabía leer. Luego, contacte con una casa de acogida para estudiantes, pero justo cuando me acompañaron a recoger mis maletas, me arrepentí, me habían pintado un panorama lleno de reglas, horarios, actividades culturales que francamente no iban conmigo. Lo que más me molestó fue el tipo que fungía como presidente, me desagrado desde el principio su actitud como de jeque en medio de su harem. A mi me gusta hacer las cosas porque quiero y no porque debo, tener que circunscribirme a un horario, perder mi espacio, mi intimidad, mi libertad para hacer algo que realmente no me motiva, no me nace del alma, no me despierta un interés genuino no me resultaba nada agradable. Luego vinieron la pensión, conocer a Marcela, Isabel, Michelle, Julio, todos mis compañeros, descubrir cada día algo que ignoraba, tratar de encajar en ese ambiente que me resultaba tan desconocido, los días lluviosos, terriblemente fríos para los que mi ropa de chica sureña no estaba preparada. Aprendí a la mala que uno no se puede confiar de las mañanas soleadas de "X", y ponerse shorts y blusitas de tirantes, pues un par de horas después estarás morada por el frío, todos te preguntarán si tienes frio, y claro tú en tu tonto orgullo dirás que para nada, mientras cada minuto antes de volver a tu casa se te hace eterno. Pronto aprendí a llevar el tan popular "look cebolla", capas y capas de ropa, para ponerte o quitarte según se le antoje al veleidoso clima. Luego vinieron las clases, las largas horas en la biblioteca, los cientos de informes y trabajos pendientes, viajes de estudios, prácticas, encontrar mi grupito de gente con la que me sentía cómoda,  extrañar J.J, trabajo, estudios, trabajo, estudios.

Quisiera decir que fue una época de desenfreno, de salidas a antros, de fiestas, chicos y mucho alcohol para dar la imagen de chica divertida y cool, pero no fue así, fue una época de priorizar, de pensar cada decisión y sus consecuencias, de concentrarme en mis objetivos. Fui feliz, me divertí, pero mis recuerdos de esa época de mi vida son muy distintos a los de mis compañeros, tanto que a veces me siento un tanto desconectada con ellos, como si hubiéramos estado en sitios totalmente diferentes y siento que me perdí de muchas cosas que debí de haber vivido. A veces me reprocho, me digo que dejé de vivir mis primeros años de juventud a plenitud, que desaproveché mi momento para hacer locuras y cometer estupideces, luego recobro la cordura y me doy cuenta que soy injusta con mi "yo" del pasado, porque aquella chica hizo lo que en su momento consideró que era lo mejor, porque sus circunstancias y prioridades eran otras, y creo que aunque se equivocó en algunos aspectos, no lo hizo tan mal después de todo, sé que tengo mis ratos de dramatismos pero no resulté tan mal después de todo...bueno, según mi opinión, habría que ver lo que opina el resto, xD.

No es fácil explicar todo lo que significa "X" en mi vida. "Mi pequeña Londres" me recuerda que yo jamás me doy por vencida, que a veces me hundo en el dolor pero siempre me levanto y sigo intentándolo, viéndole el lado positivo a la vida. Durante mi estancia ahí viví los momentos más desesperados, los más tristes, los más decepcionantes, pero también ahí me sentí una mujer fuerte, perseverante, capaz de lograr todo lo que me propusiera, aprendí a vivir, a disfrutar mis momentos a solas, conocí a mis mejores amigas, ahí mi hice realidad mi sueño de tener una profesión. 

Fue una época feliz. Por eso volver me emociona mucho, porque "X" es un poquito mía, aunque cada vez que voy me siento una extraña, pues ya no corresponde a mis recuerdos, ha cambiado mucho… se ha vuelto demasiado ruidosa, un tanto caótica, incluso las personas que antes me parecían amables, bastante relajadas en comparación con mi ciudad de origen, ahora me parecen demasiado estresadas; todo mundo lleva prisa, ya no es posible encontrar una calle solitaria, tranquila, ahora todo es tráfico y recorridos que antes tardaban máximo 30 minutos ahora se prolongan hasta por 2 horas. Me causa un poco de melancolía ver cómo la ciudad de la que me enamoré poco a poco aleja de ser un lugar de parques llenos de árboles y flores, de edificios coloniales, de mercadillos pintorescos para convertirse en una telaraña de autos, puentes, distribuidores viales, de grandes cadenas de tiendas….aún no sé si me agrada la nueva cara de esta ciudad, aún no sé si sigue siendo mi lugar predilecto para establecerme, pero estoy consciente de que como alguien dijo: “todo fluye, nada permanece”…aunque algunas cosas deberían…aun así en mis recuerdos "X" nunca cambiará, siempre seguirá siendo "Mi pequeña Londres".


Esta escultura simboliza la hoja de un árbol representativo de X.

Calle de mi universidad

5 comentarios:

  1. Me quedo intrigado pensando de qué ciudad se tratará. Supongo que siempre marca allá donde vayas a estudiar, cuando dejas tu casa (que se convierte en la casa de tus padres) por primera vez y tienes que valerte por ti mismo. El problema que tenemos en España es que hay tantísimas universidades en tantísimas ciudades que es muy raro que alguien se vea obligado a dejar su domicilio de siempre para poder estudiar. Y eso hace que tardemos más en madurar, seguramente.

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    1. Jajaja, yo, "la misteriosa". Bueno he agregado unas fotos que encontré en un foro y que me encantaron, creo que le sumarán a la entrada por lo bonitas que son. Tal vez te ayude a disminuir la intriga, no sea que no puedas dormir bien por culpa de "mi pequeña Londres" jajaja. Eso de que en España haya muchas universidades es maravilloso, en México muchas personas suelen no continuar sus estudios debido al gasto que representa trasladarse a vivir a otra ciudad para estudiar, ahora cada vez menos porque se han abierto muchas universidades, pero aún sigue siendo un factor determinante a la hora de tomar la decisión. Por otro lado, yo, que se podría decir que he estado por mi cuenta desde los 14 años, te puedo decir que eso de madurar está sobre valorado, creo que lo mejor es que las personas vivan las etapas que le corresponden de acuerdo a su edad, cuando estás por tu cuenta desde muy joven, maduras en muchos aspectos, pero en el aspecto emocional sueles quedarte rezagado en relación a los demás. Pienso que como no se recibió el calor de hogar el tiempo suficiente, siempre hay una cierta carencia que a veces afecta otros aspectos de tu vida. Por mi parte si hubiera podido escoger, habría elegido permanecer en mi hogar hasta que yo me sintiera preparada para independizarme. Muchas veces me pregunto cómo habría sido mi vida, como habría sido yo si hubiera sido así. Eso me hace pensar en la peli "Si yo hubiera" con Gwyneth Paltrow. Me encantan las películas con ese tipo de temática, como de distintas realidades o de viajes en el tiempo. Bien ya le corto, que creo que hoy me he enrollado más que otras veces, que ya es mucho decir, pero ya que eres mi único comentario me doy esa licencia xD.

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    2. Dos vidas en un instante la llamaron en España. xD

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  2. Ayer no te podía comentar. No se me habilitaban los comentarios. Es cierto que a veces tendemos a idealizar un lugar y, cuando lo visitamos pasados los años, tiende a decepcionarnos. Me da un poco de miedo que Montevideo me decepcione cuando vaya a fin de año. A lo mejor mi recuerdo es mejor que la realidad. Un besazo!!!

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  3. Si, es que me dio por hacer cambios y entre esos cambios no sé qué, cómo ni cuando deshabilité los comentarios sólo en esa entrada. Pero se te extrañó, se te extrañó, xD. Por cierto, ayer terminé de ver los enlaces que me mandaste, estaba atacada de la risa. Gracias de nuevo. Bueno, debo reconocer que en algunos aspectos ha mejorado, lo que pasa es que yo me enamoré de la de antes,la tranquila y apacible, y esta nueva más bulliciosa no me agrada tanto, pero claro también es cierto que ahora se pueden disfrutar de nuevos sitios. Seguro que Montevideo va a estar cambiado, pero puede que para bien, además cuando vas con tiempo suficiente como para acostumbrarte a los cambios, pasada la conmoción te das cuenta que en esencia sigue siendo la misma. Besos.

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