lunes, 10 de septiembre de 2012

La mirada de los niños



Hace tiempo que se le nota que ya no es la misma, como si estos años que han pasado la hubieran transformado, alejándola poco a poco de aquella chica fuerte idealista,ingenua, soñadora, de sonrisa y ojos dulces, pero a la vez tan temerosa, triste y llena de contradicciones que solía ser. Por un lado de carácter fuerte, resilente, la clase de persona que tiene claro lo que quiere en la vida y no para hasta conseguirlo, la clase de persona que se enfrenta a todas las adversidades con optimismo, que se crece ante los obstáculos, que si cae se levanta y lo intenta una y otra vez hasta conseguirlo, la clase de persona que piensa que los seres humanos no son esencialmente malos, solo personas solas, incomprendidas, con un gran dolor en su interior que no saben manejar, la clase de chica que elige creer en los demás. Si, así era ella, pero también era frágil, vulnerable, necesitada de afecto, su mayor debilidad era creerse autosuficiente, pensar que no necesitaba de nadie para ser feliz, porque con ello levantó un muro que la alejó de todos, y aunque hacía tiempo que se había dado cuenta de su error, no supo como derribarlo, entonces se quedó sola, aparentando ser feliz por fuera, pero sintiendo un enorme vacío en su interior que nadie más podía adivinar, sufriendo en silencio, llenándose de amargura, alimentando a la fiera llamada depresión que un día de verano casi acaba con ella...se le eriza la piel sólo de pensar cómo en un momento dado puedes tener una visión tan distorsionada de la realidad, pasar noches dando vueltas en tu cama, sintiendote casi muerta en vida, llorando desconsoladamente, repitiendo esta canción sin parar,  haciendo tuyas cada una de estas palabras, cuesta creer que puede llegar el día que el hilo que te mantiene asida a este mundo pueda debilitarse a tal punto y con tanta facilidad que llegas considerar la idea, a estar a punto de ...¡le cuesta tanto reconocerse en aquella chica! pero no olvida que lo fue, que una parte de su armadura ya un día se daño y que puede volver a pasar, que sigue rota ¡no quiere olvidarlo!

 

Así la había conocido él, siendo luz y oscuridad.  De inmediato quedó prendado de aquella mirada, de sus ideales, de su manera pura de ver la vida, de su corazón franco y limpio, de su modo torpe de flirtear, de esa mezcla tan contradictoria de la que parecía estar hecha: fuerza y fragilidad, madurez e ingenuidad, dolor y alegría, idealismo y cruda realidad. Él sabía cuando la miraba, que esos ojos guardaban la experiencia de tres vidas suyas y a la vez había tanto que no sabían, tanto que el podía mostrarles. Pudo verla realmente, completamente, incluida su fragilidad y la bestia en su cabeza, toda ella era tan conmovedora, como una especie de flor silvestre creciendo solitaria entre la maleza. Ella sintió que él fue el primero que realmente la vio, el único que no se creyó esa sonrisa dibujada en la máscara, ni la autosuficiencia ocultando ese miedo a ser lastimada que la dejaba paralizada; le maravilló la facilidad con que pudo leerla como si a su lado ella se volviera transparente, como si él poseyera la piedra Rosetta de su alma. Quiso dejarse llevar, dejar de tener miedo, lanzarse de cabeza y sin red, no temerle más a sus emociones, dejar que la llevaran hasta donde fuera posible,  y ellas la llevaron sin dudar, directamente hacía él ¡Era él! todo en ella gritaba que era él. Él sólo deseaba quererla, abrazarla, besarla, hacerle el amor, acariciarla, adorarla; ella descolocaba todo su mundo con una sola de sus sonrisas,  ¡Soñó tantas noches con protegerla! Pero a veces, hay que dejar que la naturaleza siga su curso, porque si intentas cuidar a una flor que crece de manera natural, terminas haciéndole más daño.

Él lo sabía perfectamente, ella se lo había advertido "Creo en el amor, pero me cuesta creer que alguien lo sienta por mi, no sé como querer o dejarme querer, tengo miedo a que me lastimen, no me gusta que me digan algo que no sienten sólo porque creen que quiero oirlo, sé lo que soy y lo que no, pero no sé leer entre líneas, puedo vivir sin promesas pero las mentiras me derriban por nockaut. No te fíes de mi ni me idealices, no soy tan nada, sólo soy yo, esta que ves aqui, con su cielo y con su infierno, no me gusta ni soy capaz de cumplir expectativas, me agobio, me pierdo,  unas veces se me desbordan los sentimientos y otras no sé como expresarlos, lo único que tengo para ofrecer es amor, comprensión y sinceridad, esto es todo lo que hay ¿crees que te baste? porque tal vez ahora soy como el canto de las sirenas, pero cuando despiertes del hechizo tal vez ya no te guste tanto lo que veas ", pero él ignoró esa advertencia, era culpable de ello, ahora sin quererlo había hecho demasiado daño y asustado se marchó, dejándola rota, moribunda, desarmada y sin posibilidades de pedir ayuda. Tarde había aprendido que las flores silvestres no necesitan cuidados, que son fuertes, que saben cuidarse solas, que sólo necesitan un poco de compañía, quizás quitarle un poco de maleza para que puedan ver el sol, pero nada más, que si les das más se ahogan, se debilitan, se vuelven extremadamente frágiles porque no saben de cuidados, solo saben de sobrevivir por si mismas. "Tal vez hubiera sido mejor no decir nada, haberme callado esto, haberlo guardado solo para mí, no haberme precipitado, tal vez si hubiera esperado..." - se decía lleno de rabia. El no sabía que él resultado habría sido el mismo.

Después de un tiempo, él volvió. Estaba avergonzado. No se perdonaba haberle hecho tanto daño. Se acerco a ella esperando ver odio en su ojos,  pero en cambio le recibieron con calidez, le hablaron con cariño, con admiración, agradecidos por el amor y el aprendizaje que les brindó. El le enseño de cariño, de verse reflejada en otros ojos, de saberse pensada, deseada, de mirarse al espejo y quererse cada día un poquito más, de dejar de lado el victimismo, de atreverse a confiar en los demás aun a riesgo de salir lastimada, de buscar el equilibrio, de saber decir no y defender sus puntos de vista, de reconocer sus sueños y necesidades, de liberarse de cargas ajenas, de no ser perfecta y estar bien con ello, de equivocarse y saber que hay otra oportunidad, también le dejó un sueño, una ilusión, recuerdos y amor convertidos en abrigo y paraguas, para que se cobijara los días de lluvia...a él se le hizo pequeñito el corazón sorprendido de que aun lo miraban con tanto amor...pero ya no era la misma, lo sabía perfectamente. "Hace tiempo que se nota a leguas que ya no eres la misma. Tienes la mirada ahora como de quien va de vuelta, y no tiene nada que ver con la edad, no es de vejez sino de experiencia. Es como la mirada de los niños que han visto mundo, que han pasado penurias, esos niños están de vuelta ya, han crecido en las dificultades, han conocido del mundo y su crudeza, han tenido que aprender a defenderse, a ser fuertes, sin embargo siguen siendo niños y aun conservan su inocencia. Así pasa contigo, lejos ha quedado la chiquilla aquella que conocí, ahora se te nota, desenvuelta, sin tabúes ni complejos...segura de ti misma...pero no sé, sigues siendo tú aunque seas otra. Aquella chica me gustaba, pero esta me gusta mucho más." le dijo aquel domingo, en que por unas horas volvieron a ser ese él y esa ella de años atrás recién descubriéndose.

Tenía razón, así pasaba con ella ¡Qué maravilloso que después de tanto tiempo, con una simple  y trivial conversación siguiera siendo capaz de leerla a la perfección! Había pasado hambre, hambre de amor, de abrazos, de afecto, había vagado por las calles sintiéndose perdida y vulnerable, buscando desesperadamente una mirada de afecto, un sitio donde sentirse protegida, había pasado las noches llorando, sintiendo una profunda soledad y desolación, había tenido que luchar por su vida, sacar su espíritu combativo para no dejarse vencer, para no permitir que se perdiera lo más preciado que tenía (que aún tiene), sus sueños, su esperanza, la confianza en que la felicidad aunque sea imperfecta, escurridiza, a ratos existe; para no dejar que el dolor cambiara su esencia y la convirtiera en un ser lleno de amargura, de odio.  Sigue equivocándose, teniendo días de luz y oscuridad, quizás aun no es el tipo de persona que puede llegar a ser, pero los años vividos y la experiencia acumulada no han sido en vano, ha madurado, es fuerte, sabe que en ella está el poder de cambiar lo que no le gusta de su vida, que ella determina la manera en le afectan los demás (incluido él), sabe que nunca será del tipo de persona que va por la vida viendo unicornios vomitar arcoiris, pero también que sus días grises son sólo eso, días grises, parte de su vena "Drama Queen" y no él fin del mundo. Comprende bien cuanta verdad encierra esa frase "Querer que la vida te trate bien sólo por ser buena persona es como querer que un toro no te embista sólo por ser vegetariano" " y también que pase el tiempo que pase, siempre seguirá conservado una poquito de ese encanto que existe solamente en la mirada de los niños, porque como ella suele decir "Si las ranas siempre serán ranas y los escorpiones siempre serán escorpiones, es preciso que las chicas idealistas, ingenuas y soñadoras, de sonrisa y ojos dulces, tan llenas de contradicciones, y algo maltechas, siempre sigan siendo ellas mismas".


4 comentarios:

  1. Qué bonito, Valeria!!! Nunca hay que perder la inocencia y la fe en el ser humano. Para que te quieran hay que saber quererse primero. Besotes!!!

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    Respuestas
    1. Y aunque no te quieran también, jejeje. Gracias Álter. Besotes también para ti.

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  2. Muy buen texto con mucho sentido y más de una lectura. Solemos recordar con nostalgia los tiempos en que fuimos inocentes, pero es verdad que nuestro nuevo yo, esté de vuelta de todo o no, aún tiene de vez en cuando unos flashbacks de ingenuidad que son necesarios entre tanta madurez. No creo que seamos distintos, creo que somos mejores. Aunque tal vez sea menos bonito.

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  3. Gracias, sería interesante saber cuáles,saber que perciben los demás de todo lo que cuentas a medias. Hay una frase de la película Rebecca, que me gusta mucho "Se fue para siempre aquella mirada joven y alegre que yo amaba. No volverá nunca; la maté al contarte todo [...]. Aquella niña en pocas horas se ha convertido en mujer" creo que así es, cuando vivimos, despertamos a la verdad, y aunque se nos rompa el mundo rosa en que vivimos, es mejor, aunque sea menos bonito.

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