Mostrando entradas con la etiqueta La otra Sofi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La otra Sofi. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de marzo de 2013

Wikiquote: La Vida de Sofi I

Cuando vemos una película, leemos un libro, escuchamos una canción o un poema, casi siempre hay una frase que se nos queda grabada y que con el transcurso de los años hacemos nuestra. Yo soy fanática de las frases, me vuelvo un poco loca coleccionándolas, hay tantas que me emocionan, que me significan algo, me llenan de optimismo o simplemente me hacen reir. Muchas veces he pensado en hacer mi propio listado para no olvidarlas, luego desisto porque pienso que las frases que realmente quisiera tener en esa lista son precisamente aquellas que nunca se me olvidarán y por lo tanto nos es necesario, además, hay ya tantas páginas en internet que se me han adelantado que dudo que haga falta una lista más, y con la Wikiquote, que es mi favorita, menos. Hablando con mis amigas de cine, comencé a pensar en que si mi vida fuera una película, cuáles serían aquellas frases que me gustaría que aparecieran en mi página de wikiquote. Pensé un buen rato en todas esas frases que he dicho, me han dicho o he escuchado a lo largo de mi existencia de la boca de gente común que forma parte de ella y que me han gustado, he aqui la primera parte de ellas:


"La gente que esté dispuesta a pensar mal de ti sobra en tu vida y si sobra, lo que opinen sobra también"

 "Los hechos hablan, mira a tu alrededor y presta atención a la gente que tienes a tu lado, eso habla de quien eres, esa es la opinión que cuenta y ninguno de ellos necesita aclaración, todo lo demás es alimentar el morbo de los otros"

"Cuando esperas lo peor de las personas, ellas no te defraudan, te dan lo peor"

"La manera en que te afectan los demás es tu elección, no te conviertas en víctima de una persona ni de las circunstancias"

"Cuando te das el tiempo de conocer un poco más a las personas, en especial a aquellas con las que no pareces ser tan afin, la vida te sorprende gratamente. Nunca debemos dejar que las ideas preconcebidas nos limiten."

"A veces no decimos lo que pensamos o dejamos de hacer lo que deseamos por miedo, pero hay que preguntarnos ¿Qué es lo peor que puede pasar?...la mayor parte del tiempo nos damos cuenta que perdemos más cuando nos dejamos vencer por nuestros temores que cuando los enfrentamos" 

"No vengas, como te advertí,con niguna idea preconcebida ni con prejuicios, del tipo que sean, para no llevarte chascos que empañen tu viaje, sal con la mente abierta y con la justa y necesaria precaución, con la idea de adaptarte a lo que encuentres, en vez de esperar algo maravilloso que eso sí que es en realidad una utopía y un sueño guajiro”

"Hay que aprender de las experiencias vividas, pero por favor ¡NO TE ESFUERCES! en el amor, no hay que esforzarse! (no me malinterpretes, yo me esfuerzo mucho, procuro ser detallista y muchas noches me quedo sin dormir nada para poder hablar) a lo que me refiero es que no es preciso un sobreesfuerzo, y muchisimo menos en el aspecto personal... una cosa son los esfuerzos fisicos, (no dormir, salir pronto para comprar algo para desayunar, comprar unas flores...) y otro muy diferente sobrecargarte la personalidad; cuando alguien quiere de verdad, te quiere por quien eres y como eres,  ese esfuerzo del que hablas, no tiene sentido... no tienes que demostrar que quieres, porque si de verdad lo haces, las palabras sobran ¡se nota! y no esta mal decirlo, pero todo con unos límites"

"Creo que cada quien tiene su propio concepto y termómetro de felicidad. Para mi la felicidad plena no existe, por lo menos no como un estado permanente. Creo que es más bien como una especie de orgasmo en nuestra vida, algo que todos deseamos y disfrutamos cuando llega, pero que si no se consigue siempre, tampoco es el fin del mundo (aunque a veces lo parezca), la vida es más que una sucesión de orgasmos. Yo he aprendido a adaptarme, porque si me concentro en todo lo que no tengo y no logro sacar algo positivo de todas las cosas malas que me han ocurrido, hace tiempo habría claudicado. Con el tiempo he aprendido que lo único indispensable para ser feliz es estar viva... a lo demás uno termina acostumbrándose."

"Perdona si algo de lo que te digo te lastima o te molesta, pero no estoy dispuesta a ver cómo te tiras de un precipicio mientras yo me quedo viendo sin hacer nada, solo para no contradecirte"

"¿Qué? ¿te vas a dejar vencer? Anda, húndete en la autocompasión y demuestra que te gusta hacerte la víctima, demuestra que esto del C***** te queda que nikelado”

"No lo intentes, házlo. No te quedes en el pensamiento de la intención de un intento" 

"El problema no es sufrir y externarlo, sino cuándo y ante quién lo hacemos"

" Hay muy pocas razones válidas para pensar que esta vida es una mierda y no merece la pena vivirla o para preocuparse demasiado, y el desamor, el trabajo o el dinero no son una de ellas"
 
"La vida es muy corta para hacer novelas...si acaso una peli o una miniserie"

"Aún no decido si te quería o no te quería, si ibas a complicarme la vida o hacerla más interesante, si pintarías mi mundo de gris o contigo pasaría del blanco y negro al color, si me dueles o lo harás más tarde, solo sé que no tuve tiempo ni oportunidad de averiguarlo...tal vez un día, cuando menos me lo espere, volverás en otro cuerpo, con otro rostro, y tal vez entonces podré decirte que todo era mentira, que siempre te quise, pero tenía mucho miedo de quererte tanto y fallarte...que echaré de menos tu sonrisa, tu mirada y hasta lo que me habrías hecho rabiar"

"Hay días que te veo pasar y me siento tan extraña, tan ajena a todo, como si fuera en el auto equivocado"

 "No es orgullo, es solo que prefiero la nada a un amor a medias, si soy yo quien lo busca nunca sabré si realmente me quiere, y estoy segura que tampoco se lo perdonaría"

"Admiro de ti esa capacidad de ver más allá de lo que te muestran tus ojos y esa convicción de querer lograr un sueño. Creo que debes luchar por ese amor, quizá gente con relaciones convencionales opinen lo contrario, pero dudo que esas personas en su vida hayan sentido un sentimiento tan real como el que tú sientes"

"Tuve triunfos y derrotas, fui inteligente y a veces idiota, estuve orgullosa y avergonzada, traté con gente amable y gente tarada, hubo encuentros y despedidas, fui perezosa o me dejé la vida, reí, lloré, amé y odié, fui dulce y fui cruel, repartí besos, abrazos, recuerdos de madres y ching...adazos...y ahora por fin... ¡SOY LIBREEEEEEE!"

"Creo que en muchos aspectos seguimos siendo como niños, quienes nos quieren nos dan consejos, nos señalan nuestros errores, nos dan un rotundo no, y a veces, hasta un zape cuando saben que la estamos regando; pero somos tan necios que no lo valoramos, pensamos que sólo quieren amargarnos la vida, hasta que terminamos con un brazo roto, o peor aun, metidos en un lío gordo. Y los demás, como los padres, deben aprender que hay cosas que no se pueden evitar, que la vida y la experiencia son las mejores maestras, y sólo queda estar cerca para correr a auxiliar, para dar un abrazo, un beso, curar las heridas y poner las venditas que sean necesarias"

"¿Recuerdas la vez que te dislocaste el brazo y te dolía tanto cuando estaban tratando de colocarlo en su sitio que gritabas que preferías quedarte asi, a pesar de que te decían que de no harcerlo sería necesario someterte a cirugía o correrías el riesgo de que la lesión fuera permanente? ¿recuerdas que te zafaste de todas esas manos que te sujetaban para ayudarte a resistir y te fuiste un rato para llorar a solas y cuando todos daban por sentado que te rendirias, volviste y resististe como una campeona? Sé que esta vez va a ser así, porque así eres tú, a veces te cuesta decidirte a hacer cosas, unos piensan que por miedo o pereza, pero tú sabes que en el fondo es porque te duelen demasiado, porque no resistes que la cosas acaben mal, porque siempre esperas que las historias tenga su final feliz y no te vas hasta haber hecho todo lo posible para lograrlo, por eso sufres, lloras, te resistes y hasta parece que te das por vencida, pero al final, siempre te levantas, tomas aire  y haces lo correcto, aunque duela"

domingo, 17 de marzo de 2013

La niña perro o de porque no me gustan las confrontaciones

¿Por qué no me gusta discutir? 

Porque según mi experiencia, la mayoría de las veces discutir resulta improductivo, desgastante, el mensaje no llega claro y la gente termina enojada.

Y es que la  mayoría de la gente no sabe discutir (o mejor dicho no sabemos), solemos creer que discutir es reducir a los otros a polvo, descalificarlos, hacerlos quedar mal, ponerlos en ridículo, exponerlos. Para mi, discutir no es más que el intercambio de ideas, uno está en contra de la idea no de la persona, y aunque haya una parte con la que no esté de acuerdo eso no significa que todo lo demás de la persona no cuente,  pero cuando uno se molesta, eso no se da, suele pasar que se arremete con todo, creo que regularmente, por mucho que las personas digan que son abiertas, que aceptan que los demás no estén de acuerdo con ellos y les señalen sus errores, y todo ese discurso,  generalmente suelen ofenderse y aunque en principio no lo demuestren, tarde o temprano lo harán, ya sea que sigan erre que erre con el tema o que lo traigan a colación en otro momento, en otra discusión. Si después de aclarado el punto, pasa eso, es obvio que esa persona no sabe discutir y aquí, o se engarza uno en una discusión absurda o se muerde la lengua  y le pone punto final. 


Esto de morderse la lengua me hace recordar una anécdota de cuando era pequeña. Resulta que tenía de vecina una niña que iba de matoncita con todos, especialmente con los que eran más pequeños que ella, y como yo era una niña menudita, pequeña y flacucha, tan flacucha que cabia entre los barrotes de las ventanas, mucho miedo no imponia, además yo tenía 3 o 4 años y ella 6, así que siempre me molestaba cuando me veía sola, cuando estaba mi hermana no se metía conmigo porque mi hermana, además de ser de su misma edad era alta y corpulenta, así que le tenía miedo. Un día, mientras jugaba a la comidita con mi amigo imaginario, fue y me dio un zape. Yo estaba tan absorta en mis juegos que la ignoré, me molestó pero no tanto como para que dejara mi entretenida conversación con mi amigo. Ella esperaba que la siguiera y como no lo consiguió fue y me dio otro zape, entonces alcé la mirada y le adverti que no se metiera conmigo. Se fue pero no entendió, al poco rato vino y trato de darme otro zape, entonces la esquivé, fue por otro y entonces, le fue como en feria, porque entre todo le di una mordida que yo creo que  la pobre chica a día de hoy todavía lleva marcada  mi dentadura en la espalda. Fue tanto el escándalo que se armó que salió su madre, mi madre y trataron de liberarla de mis feroces fauces, pero con todo no había poder humano que me hicera soltarla. Desde entonces, la niña dejo de molestarme, cada que me veía salia huyendo despavorida gritando "¡Ahi viene la  niña perro, ahí viene la niña perro!", jejeje. A menudo pienso que en ese aspecto, en esencia no he cambiado mucho desde entonces.

No discuto...

Porque soy humana, y por tanto soy consciente de ser propensa a equivocarme, y también un poco idiota, todo hay que decirlo, xD.

Porque soy ignorante. Sé que hay muchas cosas que sé, y eso me hace ser débil, porque la mayoría de las veces creo tener la razón, no me doy cuenta de las cosas que ignoro hasta pasado el momento, por eso, prefiero callar antes que discutir, por temor a ser víctima de mi propia ignorancia o mejor dicho de mi arrogancia.          

Porque soy perezosa. Me da mucha flojera tratar de convencer a alguien, y como me da mucha flojera, simplemente selecciono: si la persona me importa y es necesario hacerle entrar en razón por su bien o por el mio, porque me está molestando más de la cuenta, porque lo que dice me ha dolido, entonces si, discutiré lo que sea necesario, pero si me importa menos que un pepino entonces no me merece el esfuerzo. Es por ello que las tres personas con quienes más he discutido en mi vida son mi madre, mi hermana y el tonto de Sabelotodo (lo de tonto es con cariño, que sea lo que sea, yo adoro a ese hombre como a ninguno).

Porque soy arrogante y no discuto con idiotas. Esto es, si esa persona  me inspira respeto intentaré razonar con ella, intercambiar puntos de vista, expondré mi punto, escucharé el suyo y santa paz, pero si considero que es un necio con el que es imposible razonar, jamás, jamás, voy a entrar en una discusión porque lo más seguro es que esa persona decida seguir con la misma historia una y otra vez, y francamente pienso que después de exponer ambos puntos de vista todo lo demás es desgastante e improductivo.

Porque no tengo madera de evangelizador. Me parece que mucha gente se toma la vida como si fuera un evangelizador y le hubiese sido encargada la tarea de alumbrar a las personas con la luz de su verdad,  razón por la cual se empeñan en convencer a la otra persona de que su estilo, sus gustos, sus ideas son mejores que las de los demás. A mi no me interesa convencer a nadie, no busco seguidores ni aduladores que le rindan culto a mi persona. A veces hay cosas que me molestan y caigo en este error, pero afortunadamente el enojo se me pasa pronto y me salgo lo mas pronto posible de ese círculo vicioso, porque la verdad es que la vida es muy corta para tratar de convencer a siete mil millones de habitantes que coincidan conmigo, además de aburrido y cansado, y yo soy como Jaimito el Cartero "prefiero evitar la fatiga". Como dije en mi post anterior, no busco que las personas sean iguales a mi, me interesan las personas que piensen diferente a mi, así que para qué desgastarme en cambiarlas si puedo aprender de ellas, incluso de sus errores.

Porque no necesito aprobación. Por razones similares a las anteriores, me gusta lo que me gusta y si a los demás no les gusta, es su problema, pienso lo que pienso y si me equivoco ya me daré yo solita de cabezazos o pediré disculpas. Con esto, no digo que creo que siempre tengo la razón, simplemente que no necesito tener la razón, lo que me interesa es aprender. No es necesario que me señalen mis errores, tarde o temprano aprendo, pero no con señalamientos, le doy importancia a los ejemplos, soy de las que, como dice un refrán, cuando veo las barbas del vecino cortar, pongo las mías a remojar...o por lo menos lo intento, si hay algo que me molesta de alguien más, no pienso solo en la manera de ganar la discusión sino en aprender de esa experiencia, pienso en el porqué de esa molestia, las razones de la otra persona para pensar así, si yo no estoy actuando también de esa manera. Además, creo que las personas que realmente quiero tener en mi vida, son las personas que no hacen juicios apresurados, que se molestan en conocer el resto de la persona, que saben la diferencia ente la persona y la idea, y si alguien, necesita que yo piense similar a ella, entonces, no es que esté bien o mal, es simplemente que no me interesa su aprobación, no digo que no me interese su amistad, que esté en mi vida, es simplemente que me da igual. Y como me da igual, lo mismo da que piense como piense, este o no de acuerdo conmigo, tenga razón o no la tenga, aunque claro, igual y con esto, esté contradiciendo todo lo que afirmo ¡Qué complicado es todo! Lo que sé es que esto hace que discutir sea absurdo.

Porque a veces me enojo fácilmente, pero a mí el enojo me dura muy poco, solo basta con que acepte que estoy enojada, le cuente a otra persona o me desahogue escribiendo para que se me pase y cuando se me pasa me averguenza mi actitud (como en el caso del pantalón blanco). Además cuando una persona se enoja, es mucho más dificil que yo me enoje. A veces puedo ser muy suceptible y lo que dicen personas que aprecio me duele más de la cuenta, hay a quienes le puede dar igual que me sienta así, no espero que lo entiendan, es parte de lo que soy, pero también no soy de las que se tome todo tan a pecho, si bien a veces reacciono muy apasionada, especialmente cuando creo que me asiste la razón,  luego se me pasa con suma facilidad y me siento como una tonta, por ejemplo, cuando discutía con mi hermana salia dando un portazo, tras el cual me reia por lo absurdo de mi reaccion, me iba de paseo y olvidaba que estaba enojada hasta que volvia y la veia todavía enojada, me avergozaba pero en lugar de hacer las paces, fingia estar enojada porque asi soy de tonta y cabezona (esta es otra razón para no discutir), pero es muy dificil fingir enojo, porque todo es tan absurdo que gana la risa, lo malo es que los demás piensan que uno se burla de ellos. Hace poco estaba un poco molesta por una situación insignificante, entonces mis amigos, aunque me daban la razón, comenzaron a reirse de mi porque hablaba muy seria y apasionada sobre el tema, me sentí muy avergonzada porque en verdad era muy absurdo todo, lo recuerdo y no paro de reirme.

Porque no sé discutir.  Me pasa un poco como a Meg Ryan en "Tienes un e-mail", no soy capaz de responder algo ingenioso y tajante cuando alguien hace un comentario insidioso y luego, pasado el momento se me ocurren al menos diez formas en que pude haber respondido, y cuando lo consigo, al final exagero y termino siendo una idiota...o al menos así suelo sentirme. Decía Sabelotodo que no sé discutir, porque me falta ese punto exacto de malicia, y cuando lo intento o me falta y provoco risa o saco todo de proporción, exagero y soy muy hiriente. Creo que tiene razón, así que en la medida de lo posible prefiero no discutir, él por su parte hacía todo lo posible para provocarme y reirse un poco de mi, aunque luego, no siempre aguantaba lo que le decía.

Pero el que no discuta no significa que sea tibia o todo lo contrario que sea una arrogante e intolerante, es simplemente que yo enfrento la vida más parecido a una partida de ajedrez que a un combate de box. Antes de entrar en una discusión, aunque sea por un brevisimo instante, reflexionaré si lo que más me conviene es explotar en ese momento o si puedo solucionar las cosas sin que me lleve demasiado esfuerzo o me perjudique más adelante, del mismo modo, si en ese momento no tengo los elementos para ganar la discusión, dejar claro mi punto de vista o conseguir lo que quiero, si pienso que retrocendiendo un paso (en este caso guardando silencio) puedo ganar más que hablando, no discutiré.

Reconozco que soy arrogante, pero intento no ser necia y sé que no siempre tengo la razón, así que si no me siento segura, si hay una posibilidad de que yo pueda estar equivocada, no discutiré, porque pedir disculpas es algo que me cuesta mucho más trabajo que controlar mi enojo, no porque no quiera hacerlo, sino porque cuando intento hacerlo, simplemente no puedo, no me salen las palabras, no encuentro el valor de hacerlo, supongo que me siento demasiado avergonzada, por eso, siempre que pueda evitar meter las cuatro patas y luego tener que pedir disculpas, lo haré, aunque eso implique que aveces deba guardarme el coraje. Sin embargo, aunque pocas veces estallo, también es cierto que muy pocas veces me quedo con las cosas dentro, si pasado un tiempo me siguen molestando, las diré, pero con calma, de manera que el mensaje llegue firme y claro a la otra persona, pero también he aprendido que no porque yo diga que algo no me gusta, me molesta, me hiere o no estoy de acuerdo con ello, significa que la otra persona cambiará, así que aunque a veces me cuesta puedo vivir con ello, creo que es uno de los elemento de una buena discusión, entender que no se pueden cambiar todas las cosas que nos gustaría, depende de uno aceptarlo o darse media vuelta.

Hay gente que nunca admitirá que se equivoca, son los tolerantes intolerantes, es difícil discutir con ellos de manera productiva, porque manejan el discurso políticamente correcto. Ellos trataran de hacerte ver como un asno si dices algo que les contradiga y lo conseguirán, porque si no pueden argumentar, te harán ver como la persona que carece de sentido del humor, se burlaran de ti y aprovecharan todas  tus debilidades para hacer que te veas como una persona obtusa, una bruta cavernícola amargada sin sentido del humor. No se dan cuenta que si creemos que solo nuestras opiniones son correctas, si nos creemos poseedores de la razón, si no entendemos que para que exista la tolerancia debe haber puntos de opinión diferentes, pero sobre todo, si no admitimos aunque sea un pequeño atisbo de duda, de posibilidad de estar equivocados, todos podemos llegar a ser intolerantes, y cuando digo todos, por supuesto que me estoy incluyendo. Si solo somos tolerantes con los que están de acuerdo con nosotros, y con los que no  lo están, aunque digamos que no le damos importancia, siempre estamos tratando de exponerlos, de dejar claro que nosotros estamos bien y ellos mal, que están exagerando, que son ellos los intolerantes, si somos del tipo de personas que si los demás están de acuerdo con nosotros son lo mas, pero si no, entonces son lo menos, si creemos que por nuestra educación, porque nos consideramos buenas personas, porque hay muchos que no solo están de acuerdo con nosotros sino que además nos celebran nuestros comentarios siempre tenemos razón, entonces no solo no somos tolerantes, sino que además somos unos idiotas arrogantes,  porque ser tolerantes no es que nos asista la razón, es respetar a los demás, sean estos quienes sean. Decia Ghandi "Puedo no estar de acuerdo contigo, pero moriré tratando de defender tu derecho a no estar de acuerdo conmigo"

Soy consciente que puedo estar equivocada y/o contradecirme, pero eso  no invalida mis opiniones ni  las de lo demás, si uno no pierde de vista que los demás pueden tener otro punto de vista se puede dialogar.  Para mi las opiniones diferentes no son un obstáculo, no solo no me molestan, sino que además me agradan, porque cada uno es según las experiencias que haya tenido y uno puede aprender mucho de los demás. Acepto puntos de vista diferentes a los mios, lo que me puede un poco es la falta de coherencia, la doble moral, el ir de bueno pero ser un idiota, el querer ser dos cosas que son incompatibles, la cobardía, el tener ideas que no son políticamente correctas y no tener el valor de defenderlas, de aceptarlas, de mostrarlas, me molesta la gente que no se muestra como es, la gente irrespetuosa y desconsiderada, la gente cínica, pero he descubierto que incluso la gente que es así, no necesariamente es gente indeseable. Creo que la clave de la convivencia armónica no es tratar de tener razón, decía Descartes que "no hay nada mejor repartido que la razón, todo mundo cree tenerla", creo que la clave es entender, que ni la vida ni las personas se reducen a blanco o negro, buenos o malos, divertidos o aburridos, pesimistas u optimistas, estar bien o estar mal, tener razón o no tenerla,  si no que tratamos con personas complejas y con muchos matices, que no hay una sola persona en el mundo de la cual no podamos aprender algo, ni una que no cometa errores, la clave de todo es el respeto, no solo a los que nos agraden, sino a todos, incluidos los que no lo muestren por nosotros, como decía un prócer mexicano, Benito Juarez (aunque creo que la frase es de Victo Hugo): "El respeto al derecho ajeno es la paz".

Creo que en geneeral soy una persona que trata de ser buena persona, trato de respetar a los demás y espero que los demás me respeten a mi, sé que en el mundo hay toda clase de personas, y esto a veces es difícil, por ello hay algunas premisas por las que me guío en la vida : 

1) Soy como soy, pero no siempre tengo la razón, si mi manera de ser lastima a alguien más, lo tomaré en cuenta.
2) Las personas siempre van a ser como son, lo importante es no dejar que los demás cambien nuestra esencia.
3) Querer que la vida nos trate bien solo por ser buenas personas es como querer que un toro no nos embista solo por ser vegetarianos. Esto es, que aunque intento ser un buen ser humano, no siempre lo consigo, pero hago lo que puedo. Sé que eso, ni  me pone por encima de otros ni me brinda un blindaje contra el mundo. En otras palabras pienso bien de las personas, pero no soy idiota y si alguien se mete conmigo, trataré de razonar, pero si no entiende, entonces me defenderé, que si bien no soy una peleonera ni una imbécil arrogante enojada con el mundo, tampoco tengo madera de mártir, jeje. 

Dicho lo anterior, yo no discuto, porque no me gusta y no lo veo útil, punto. Si lo demás lo hacen y les funciona, bien por ellos, me parece perfecto, pero por mi parte seguiré intentando discutir lo menos posible, pero si por azares del destino no puedo evitar caer en una discusión, trataré de ser fiel a mis principios, aunque haya veces que no pueda evitarlo y tenga que dejarlo claro lanzando una mordida, xD

...supongo que a veces, también puedo ser un poco perr@ :) 

miércoles, 9 de enero de 2013

La importancia de llamarse...

Unos de mis propósitos de año nuevo podría resumirse en algo así como "llamar a las cosas por su nombre". Y me ha dado por pensar que, dado que este es mi primer post del año, y quiero comenzar a cumplir con mis propósitos, sería buena idea comenzar por llamarme a mi misma por mi verdadero nombre.

Durante este tiempo con el blog he sido "La chica en el espejo", "Esa chica azul" y Valeria, aunque en eso de cambiarme nombres tengo ya una larga lista, que van desde Danigirl hasta Atenea. También el blog ha sufrido los estragos de mi personalidad múltiple y de "Esa chica en el espejo" pasó a "Esa chica azul frente al espejo", "Mi voz en off", "La vida que me invento" y alguno otro más que ahora mismo no recuerdo. Pero bueno, que lo que yo quería no era hacer un recuento, sino simplemente quedarme con una personalidad, la mía, xD, así que sin más preámbulo paso a presentarme.


"Hola ¿Qué tal? mi nombre es Sofía. Mis amigos y alumnos me llaman Sof, Sofí, Chofis, Laotrasofi, Fofi y los conocidos Sofia, pero a decir verdad, aunque me gusta mi nombre, prefiero que me llamen Sofi, pues cuando alguien dice mi nombre completo, siento que me van a regañar o a dar malas noticias. En los demás aspectos, pues, lo que he escrito. con algunas pequeñas variaciones, es más o menos como soy."

Y bueno, ahora que ya he revelado mi nombre, he decido volver a cambiarle de nombre al blog y a partir de ahora se llamará "El mundo de Sofía" (si, estoy de un ingenio que hasta humo sale de mi cabecita, xD).

Pues bien, ahora solo me falta dar mi dirección y prácticamente sabrán todo de mi aburrida vida, jeje.

Por cierto, no están ustedes para saberlo, pero yo si para contárselos ¿sabían que hay aproximadamente 17 canciones con el nombre de Sofía?pues si las hay,  pero de todas esta es mi favorta: Sofía  Si,si, oda a mi misma. Lo que es no tener en que ocupar mejor el tiempo...o mejor dicho, no querer, jejeje.

Así que ya están avisados, la próxima vez que una tal Sofía pase por sus blogs y les comente sin siquiera presentarse, pues nada, que soy yo, la antigua Valeria. ;)

lunes, 31 de diciembre de 2012

De recuentos, propósitos, resoluciones y buenos deseos

No soy una chica de recuentos ni de propósitos de año nuevo, no por otra cosa, sino porque aunque de tanto en tanto me gusta hacer un balance de mi vida y siempre me marco algunos propósitos para iniciar el año, francamente me da mucha flojera redactar una lista por estas fechas, las comienzo pero nunca las termino, quizás uno de mis propósitos debería ser la constancia, xD. Alguna vez, cuando todavía era una chica ingenua y soñadora, hacía mi lista de navidad, no porque creyera en Santa Claus, desde luego, sino porque lo vi en la película "La lista de navidad" y me pareció una buena idea, me hacía ilusión tener una lista con los propósitos y cosas materiales que quería en mi vida, algo que fuera solo  mío y que no compartiría con nadie más, con el tiempo deje de hacerlo, un año porque simplemente perdí el entusiasmo, otro porque había tenido un buen año y no necesitaba de listas o simplemente porque había cosas más importantes en mi cabecita.

Este año he decidido cambiar eso, por ello me he puesto a hacer un rápido recuento, y sin meterme a leer post antiguos por eso de no cambiar de opinión, siento que a pesar de haber tenido momentos tristes, de pérdidas inesperadas y de uno que otro problema, en general ha sido un buen año, no el mejor, pero si bueno.  Un año en el que aprendí a tomarme las cosas con más calma,  a dejar de comerme tanto la cabeza con preguntas sin respuestas o por la gente que forma parte de mi vida, a ser un poco más egoísta con mis emociones y a no desgastarme con la gente que no sabe valorar mi cariño, pero también aprendí a no sentir todo como personal, simplemente a dejar que las cosas fluyan y que pase en mi vida lo que tenga que pasar, sin empeñarme (tanto) en que las cosas sean como yo quiero que sean. A veces aun me dejo embargar un poco por la melancolía y  permito que mi vena drama queen emerja, pero en general creo que me siento bien. Soy feliz, así, sin adornos, sin palabras cursis o melosas, simplemente feliz.

Así que estando las cosas bien en mi vida, mi lista de propósitos es pequeña, solo DESEO SER FELIZ SIN LETRAS PEQUEÑAS.

Claro, es un solo propósito, pero a veces resulta bastante complicado de conseguir,así que me he preguntado ¿Qué necesito para ser feliz?Necesito ESTABILIDAD económica, familiar, laboral y emocional.

Ahora ¿cómo pienso lograrla?

ECONÓMICA
*Creo que debo comenzar por ABRIR UNA CUENTA DE AHORROS, independiente de la actual donde depositan mi sueldo, donde deposite los extras que me dan durante todo el año, que haciendo cuentas hacen una cantidad considerable.
*REDUCIR GASTOS. Siempre me lo dicen, debo DEJAR DE UTILIZAR TAXIS para ir a todos lados, PLANEAR MIS COMPRAS, MANEJAR SOLO EFECTIVO, DEJAR LA TARJETA EN CASA y REDUCIR EL CONSUMO DE LUZ.
*No comprar nada que realmente no necesite, justificándolo con un "me lo merezco", mucho menos a crédito.

FAMILIAR
*Liberarme de las cargas emocionales, dejar de sentirme responsable de todos. Meterme en la cabeza que cada uno de nosotros toma libremente sus decisiones y que debe responsabilizarse por ellas.
*Aprender a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar.
*No olvidar nunca lo que siempre digo: "lo más importante que uno tiene es la familia y por lo tanto nadie es más importante que ella. Nadie. Todos los demás entran y salen de nuestra vida, la familia permanece. Los que siguen ahí con los años, se vuelven familia también."
*Cuidar mejor de mi abuela, que ella esté bien, que sea feliz, es sin duda lo más importante para mi.
*Decirle a mi madre que la quiero con mayor frecuencia. Recordar que pese a que se equivoque también me quiere.
*Aceptar a mi hermana tal como es y tenerle mucha paciencia, pero no caer en chantajes emocionales, ni enojarme con ella.

LABORAL
Creo que este es uno de los aspectos que mejor marchan en mi vida, tengo un trabajo que me gusta, que disfruto, estoy en un lugar agradable, tengo buenos compañeros (aunque de vez en cuando surjan diferencias) y aprecio mucho a mis alumnos. Sin embargo hay cosas que quiero mejorar.
* No quiero olvidarme de mi sueño de hacer la maestría en NEE
*Aprender Inglés de una vez por todas.
*Comprarme una agenda y utilizarla.
*Mejorar mi relación con los padres, que aunque es buena, cordial, me gustaría que fuera más cercana para no sentirme un tanto incómoda con ellos.

EMOCIONAL

*Sentirme a gusto conmigo.

  • Ponerme en forma. 
  • Mejorar mi forma de vestir.
  • Maquillarme
*Divertirme más.
  • Seguir saliendo como este año que pasó y si se puede un poco más. No pasar los fines de semana sin salir de casa, porque aunque lo necesito para desconectar del mundo y descansar, también quiero divertime, llegar a mi casa de madrugada, más tequilas e Indios, escuchar música hasta casi quedarme sorda y cantar hasta dejar sordos a los demás,  xD aunque sea una vez al mes.
  • Evitar negarme a salir sólo porque me siento incómoda cuando estoy entre desconocidos.
  • Quiero hacer mi tan soñado viaje a Europa y lo tengo decidido, si no lo hago este verano, me dejo de tonterías y comienzo a pensar en comprarme una casa.
*Dejar de ser tan racional y permitirme ser un poquito más visceral. Decir cuando las cosas me molestan con mayor firmeza y de vez en cuando sacar mi carácter para que las personas no confundan prudencia con debilidad.

*Dejar el pasado atrás. Ni una lágrima más, ni un día más esperando un quizás, ni un minuto más para añorar algo que ya fue, aunque se me queden muchos escritos inconclusos, aunque haya días en que sean como aquellos días. No odiar, pero si permitirme cerrar el ciclo y no caer más en la trampa de mi mente demasiado soñadora, perderme en la añoranza, leer entre líneas o dejar que unas horas agradables y palabras dulces me desestabilicen, recordarme siempre que me merezco más que solo sueños por más que sean sinceros, que la persona que realmente me quiera hará todo lo posible por estar conmigo.  Dejar de pensar (aunque trate de negarlo) que algún día esto será diferente. Recordar que en esto no hay matices, no hay quizás, tal vez o hubieras que valgan, se es o no es, existe o no existe. Es una persona que quiero, pero me debo querer más a mi, y por mucho que desee conservarle como amigo, si esa amistad no me hace bien, porque solo me estoy engañando, Simplente decir adios.

*No permitir que los comentarios de los demás me desestabilicen, yo sé lo que quiero y lo que no. Quiero querer y que me quieran pero no estoy desesperada por ello y no debo dejar que los demás me incomoden con sus miradas y comentarios condescendientes porque no sean capaces de comprender que puedo hacer cosas sola sin estar triste. No quiero subirme  al trenecito de la felicidad que implica casarse y tener hijos. Como dice John Lennon "Voy a seguir viendo las ruedas girar" y que se jodan los demás.



Y para terminar algunas cosas que quiero, sin importan cuando ocurran.


  • Mecerme en el columpio bajo un frondoso árbol hasta sentir que casi puedo tocar el cielo.
  • Dejarme caer sobre un campo cubierto de flores y quedarme toda la tarde durmiendo o leyendo un libro.
  • Nadar en una pileta llena de margaritas.
  • Pasarme la noche en la playa persiguiendo olas sin que me importe la mirada curiosa de la gente que piensa que me falta un tornillo.
  • Nadar en un estanque cristalino (o en un cenote), pasarme horas flotando y escuchando el canto de los pájaros.
  • Recorrer Europa en tren.
  • Viajar sin un destino determinado, solo llegar y escoger el primer destino disponible.
  • Una casa  donde todo esté impecablemente ordenado y limpio, dónde el polvo sea solo una historia con la que a veces solemos jugar a asustarnos, donde los pisos brillen cual anuncio de productos de limpieza y todo parezca sacado de una revista de diseño minimalista.
  • Una fiesta de disfraces.
  • Actuar.
  • Ir a un concierto de Fito y Fitipaldis.

FELIZ AÑO 2013 a todas aquellas personas que se dieron un tiempo para leerme, en especial a Alter ego y a X, que siempre están ahí para comentarme. Muchas gracias. Besos, abrazos y mis mejores deseos para todos. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

De consejos y otros males



A veces pienso que soy una persona que no se deja consolar, mucho menos aconsejar, que no permito que los demás lo intenten siquiera, porque ante el menor indicio me pongo a la defensiva y vuelvo a retraerme,  no me agrada que me digan cómo pensar, ni mucho menos sentir que me consideran débil. No es que sea tan arrogante y no crea necesitar ambas cosas, sino que desconfío de las personas que sin haber escuchado el problema,  ya están prestos a aconsejar, sin tomarse la molestia siquiera de averiguar más, sin ser capaces de ponerse en el lugar de la persona e intentar ver desde su perspectiva y simplemente asumen que lo que hace, dice o piensa obedece a que no tiene ni la más mínima idea de qué hacer y necesita un consejo, sin pensar siquiera que posiblemente todo lo que esa persona puede decir ya lo ha pensado la otra, que también es capaz de ver las cosas desde esa perspectiva, y que lo que busca solamente es sentirse escuchada, comprendida, que quizás lo que desea es que alguien le diga que no es la única persona que siente así, que hay alguien más sintiéndose de esa manera, que es válido albergar ese sentimiento, que eso no le hace una persona rara o estar equivocada, y que de estarlo "no es incorrecto" sentir como siente, sólo eso.

 Sin embargo, lejos de encontrar comprensión, de que alguien le diga "yo he pasado por eso", "también me he sentido así y me ayudó hacer tal o cuál cosa", escucha cosas como "deberías de hacer...", "no deberías ...", "yo en tu lugar...", "las personas (aquí se agrega un discurso de lo políticamente correcto que hace parecer que quien lo dice es una super persona que como dice Fito "ya lo tiene todo controlado"),  "ya no llores", "no es para tanto", "a la prima de un amigo le pasó también pero ella si...", etc, que lejos de servir de consuelo, nos hacen sentir una mierda  (he estado pensado en una palabra mejor porque me he dado cuenta que cuando escribo utilizo palabras que en mi vida real jamás sería capaz de pronunciar, pero me pareció que esta sonaba más contundente), y que no se le ocurra a la otra persona contradecir o dar un indicio de que esos comentarios le molestan, porque entonces dicen cosas como: "¡Qué bárbaro, qué genio, ya cásate!, "es que no se te puede decir nada porque todo te lo tomas a mal", "es que no te dejas ayudar", "todavía que uno se preocupa por ti", "no entiendes razones", "necia", "arrogante", etc., si escuchas el consejo pero al final haces lo que te sale de...bueno, lo que te da la gana, eso es una ofensa todavía mayor. He leído y escuchado a mucha gente quejarse de quienes suelen contarles sus problemas porque no ponen en práctica sus consejos, diciendo que ya les cansaron con tanto contarle sus penas, pues a parte de que no les interesa mucho la persona, esta solo se queja sin poner una solución. Son del tipo de personas que inmediatamente asumen que los otros no saben gobernar su vida, que son bastante tontos, que andan perdidos en el universo, que son débiles de carácter, etc. Y a mi francamente me parece demasiado arrogante y una falta de respeto para la otra persona esa actitud de "omnisciencia", pienso "Oh, si! Claro todopoderoso ser, tú nunca te equivocas, tú lo sabes y lo puedes todo, que afortunados son los demás de que les hagas el favor de dar un poco de claridad a sus vidas"...claro también entiendo que no siempre se está de humor para escuchar a los demás, ni se tiene la obligación de ser el psicólogo de nadie, pero para esto mejor no escuchar, a escuchar y juzgar. 

Y me pregunto ¿En verdad son capaces de seguir a pie juntillas todas esas teorías que tienen sobre la vida? ¿En verdad son capaces de no perder ni por un instante el rumbo, de no equivocarse? Porque yo también me visto con esa actitud de fortaleza, también me siento una chica autosuficiente: he sido independiente desde los  quince años, comencé a ganarme la vida desde los catorce, incluso a los cinco o seis ya acompañaba a mi madre al trabajo y tenía responsabilidades que otros niños no tienen hasta muchos años después, desde temprana edad ya sabía a que me quería dedicar el resto de mi vida e hice planes y los seguí hasta conseguir mis metas, por eso ahora me siento una chica lo suficientemente fuerte para conseguir lo que realmente quiero en la vida, considero que tengo el tesón, la perseverancia, la inteligencia y la resilencia necesaria para lograrlo. Creo que tengo una personalidad propia lo suficientemente fuerte e independiente para no  dejarme arrastrar por las modas, que me envuelvan fácilmente, de hecho creo que sería difícil por no decir imposible que alguien fuera capaz de convencerme de hacer algo que realmente no quiero hacer. Aprendí a cuidar de mi, a velar por mis intereses desde muy pequeña, no dependo económicamente de nadie también desde los catorce e incluso he llevado por mucho tiempo la responsabilidad de ser cabeza de familia, soy capaz de resolver mis problemas sin ayuda porque es lo que he hecho siempre, aprendí que si no me cuido yo o no resuelvo mis problemas yo, nadie más lo hará,  no estoy acostumbrada a que si la vida me trata mal correr con mis padres a refugiarme, porque esa opción no existe, así que me caigo, me revuelco un poco en el lodo, pero vuelvo a salir por mis propios medios. Cuando pienso en mi futuro no lo hago en función de nadie, pienso en lo que quiero y hago los planes para conseguirlo con mi propio esfuerzo, ni siquiera soy capaz de fantasear con una vida en la que tenga todo resuelto porque simplemente no me considero capaz de vivir haraganeando. Emocionalmente, creo que me conozco bien,  hago un trabajo de introspección continuo y no me siento perdida, sé perfectamente lo que quiero y no, conozco cuál es la raíz de muchos de mis problemas para relacionarme y soy capaz de darme cuenta sin que nadie más me lo indique cuando estoy cometiendo un error. Pienso en mis problemas, en mi carencias, en mis miedos, mis errores, mis asuntos sin resolver e incluso en mis desgracias, no con victimismo, no solo para sentir pena por mi, para gritar que me siento incomprendida o sentir que todos los demás son malos conmigo, sino para averiguar porqué siento lo que siento, qué hay bajo esa capa, cuál es el meollo del asunto, pienso en lo que digo, en las consecuencias de ello. Soy perfectamente capaz de vivir sola sin deprimirme por ello, disfruto de mis momentos a solas, soy capaz de sobreponerme de mis fracasos, de enfrentar las tempestades, la mayor parte del tiempo sin ayuda, no siento la necesidad de tener alguien a mi lado para que me resuelva los problemas, para que cargue con el peso de mi propia vida, hacerlo me haría sentir pequeñita, casi insignificante, porque no puedo imaginar fracaso más grande que no ser capaz de hacerme responsable de las riendas de mi propia vida. Así que no me considero ni débil, ni perdida en el espacio, sé quien soy y hacia donde voy, creo que tengo la experiencia suficiente para afirmar que conozco las cosas de la vida, que sé de ser fuerte no porque lo aprendí en un libro, sino porque lo he vivido, pero  por supuesto no me creo poseedora de toda las respuestas, me siento incapaz de decirle a alguien más qué hacer con su vida por mucho que le conozca o porque yo tenga más experiencia en ciertos aspectos que otros, pues creo que las circunstancias de cada persona son únicas, por mucho que las situaciones nos parezcan similares, por mucho que no coincida con su manera de ver el mundo o que no comprenda su actitud ¿qué puedo saber yo acerca de por qué una persona actúa de esa manera, qué experiencias ha vivido para que piense de ese modo? si a penas logro asimilar mi propia vida ¿cómo voy a ser capaz de tener la autoridad de decirle a los demás cómo manejar su vida? pero como decía creo que Descartes "no hay nada mejor repartido que la razón, todo mundo cree tenerla" y hay quien si se cree no sólo capaz sino con el derecho y deber moral de hacerlo...y  no lo voy a negar, en algunas ocasiones también suelo caer en ese error, aunque la mayoría de las veces intento tratar a los demás como espero ser tratada: con respeto y empatía, sin descalificar o juzgar.

He sido demasiado fuerte, demasiado racional, demasiado correcta a lo largo de estos 33 años, que necesito sentir que puedo de vez en cuando darme licencia para ser vulnerable, imprudente, políticamente incorrecta, poder patalear, ser visceral, irracional, equivocarme, ser humana, sin sentirme juzgada. Necesito ser escuchada sin sentir que alguien me ve, me escucha o me lee, meneando la cabeza con desaprobación o sintiendo pena por mi, porque no hablo de mis problemas para dar pena, sino porque necesito expresar lo que siento, porque necesito darme permiso para ser un poco "la reina del drama" que no puedo ser en otro lado,  escribo o hablo de lo que me pasa o siento porque necesito saber que alguien más me entiende, que no soy la única que siente como siento yo.

Decir que no soy buena recibiendo consejos ni dejándome consolar, es verdad, pero tal vez no es del todo cierto, porque lo cierto es que aprendo de todas las personas que se cruzan en mi camino, no considero que haya alguien que no sea capaz de aportar algo positivo a mi vida, alguien de quien no pueda aprender algo, incluso de las malas experiencias saco algo positivo para enriquecer mi vida. A veces me digo que soy como un Frankenstein, porque estoy hecha con todos los pedacitos que los demás ha aportado a mi vida, pero ocurre que soy como esos chicos que están aprendiendo a conducir, si alguien me quiere dar indicaciones simplemente me desespero o me cohíbo, me vuelvo torpe o cabezota y no escucho, porque en mi no funcionan las críticas, funcionan los "tú puedes", "lo estás haciendo bien", las sugerencias y la empatía antes que las frases sentenciosas que se suelen dar en los consejos, me basta que alguien me diga que confía en mi, que valora la persona que soy, para tratar de ser todavía una mejor persona, pero también pasa que nada más logro percibir un pequeño atisbo de que alguien siente pena por mi para reforzarme con mi coraza de autosuficiencia, de arrogancia como diciendo esa famosa frase de Jack Nicholson en Mejor Imposible ”Mira!, yo soy muy inteligente. Si vas a darme esperanzas tienes que hacerlo mejor que hasta ahora. Si no puedes ser al menos ligeramente interesante mejor cierra el pico!. O sea, yo me estoy ahogando y tú me estás describiendo el agua”. 

A veces pienso que suelo expresar esa incomodidad en muchos de mis escritos, donde doy a entender que hay personas que me hacen sentir así por algunas cosas que pasan en mi vida, sé que suena a que hay gente por ahí tratando de hacerme sentir mal, juzgándome todo el tiempo, como quien dice haciéndome bullying y que yo soy en este caso, como el pobre niñito abusado que necesita desesperadamente ayuda, pero no es así, la mayoría de las veces es gente que tiene una buena intención, que no me dice las cosas con "mala leche" sino con la intención de ayudar. Valoro su intención, lo que  hacen por mi, el tiempo que se toman en escuchar mis problemas (aunque en mis momentos de crisis me vaya a llorar mis penas a un rincón apartado, aunque no me sienta cómoda, ahora cada vez menos, vaciándome, dejando ver completamente todos mis puntos vulnerables), de hecho me gusta escuchar lo que tienen que decir los demás porque aprendo de sus reflexiones, de sus dudas, de sus experiencias, de sus equivocaciones, pero no soy buena recibiendo consejos, no sé manejarlos, no me sientan bien, me hacen sentir mal, débil, juzgada, incomprendida, incapaz de hacer algo bien por mi misma, no me gusta esa sensación de que alguien me diga qué hacer con mi vida. Sin embargo, eso no significa que soy intolerante y no soporto que alguien no esté de acuerdo conmigo, que no los escuche o que no aprecie sus opiniones, respeto mucho los puntos de vista de los demás y coincido con Ghandi " puede que no este de acuerdo con tu punto de vista, pero moriré intentado defender tu derecho a expresarlo", claro que lo hago, pero las contrasto con las mías y saco mis propias conclusiones.   

Sé que hay mucha gente buena que da consejos porque quiere ayudar, porque cree que es lo mejor, porque se preocupa por las demás personas y eso lo valoro mucho. Pero hay ocasiones, que con cierta personas   me queda un mal sabor de boca, en especial cuando se trata de personas cercanas a mi, a las que les tengo afecto, porque por mucho que lo intente, no entiendo la manía de la gente por decirle a los demás cómo sentir o evitar que expresen sus sentimientos, me da la impresión que le temen o les incomoda la tristeza, el dolor ajenos, y están más contentos si los demás ríen, aunque en el fondo sepan que es una risa fingida, es como si más que preocuparle la persona, les aterrara contagiarse de pesimismo, de vibras negativas, y no dejo de preguntarme ¿Por qué?¿Por qué ese empeño en preferir una bonita fachada aunque por dentro uno esté destruido? ¿Por qué esa actitud de "reparadores"? ¿De querer que todo mundo vea unicornios vomitando arco iris? ¿Por qué le tememos a la imperfección?¿Por que las personas asumen que los que se quejan están a la espera de que los demás les solucionen la vida? ¿Por qué piensan automáticamente que si alguien les cuenta un problema les obliga a resolvérselo?¿y si es sólo su manera de lidiar con los problemas: verbalizarlos para poder afrontarlos?¿Porque nos cuesta tanto aceptar que no lo sabemos ni lo podemos todo, que la vida no es perfecta ni tenemos todas las respuestas? ¿Por qué nos cuesta aceptar que nos equivocamos? ¿Por qué no podemos mostrar nuestra vulnerabilidad? ¿Por qué se considera fuerte  a una persona que dice lo que los demás quieren escuchar o lo que se supone correcto aunque interiormente esté hecho un desastre y se siente conmiseración por alguien que expresa lo que siente, su debilidad, sus fallos, que va dando traspiés pero que al final va aprendiendo de sus errores y logra encontrar el equilibrio? Se habla mucho de que es de humanos equivocarse, pero lo cierto es que equivocarse suele estar mal visto, especialmente en las cuestiones personales. Si uno mantiene a los demás alejados, actua con cinismo, usa a las personas, no expresa emociones, resulta que es fuerte, si uno es suceptible a los demás,  llora, sufre, demuestra sentimientos, entonces es débil. Tal parece que para muchos ser humano significa ser frío, calculador, invulnerable, tener todas las respuestas, decir todo en el momento oportuno, no perder la calma, pero a mi sinceramente, eso, lejos de recordarme algo remotamente humano me hace pensar en una máquina. Aunque también pienso que existe la posibilidad de que mi percepción esté equivocada, que realmente no suceda así y solo se trate de que estoy demasiado a la defensiva, que tengo problemas con la vulnerabilidad, con el hecho de parecer frágil o sentirme débil, que es sólo el hecho sentirme así en estos momentos lo que me descoloca.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Una estúpida historia de números



Siempre fui un 1, un simple 1 en un mundo abarrotado de 2 que polulaban en los cines, en los cafés, restaurantes y en todos sitios, y que me veían con cierta condescendencia, como si más que un 1 fuera 1/2,  1/2 persona. Sin embargo, no me importaba, porque yo me sentía bien. Nunca entendí la obsesión de las personas por convertirme en 2, yo era feliz antes de darme cuenta que ser 1 no era la norma, que ser 1 te convertía en una rareza, que ser 1 era estar  incompleto. Y es que nunca me senti sola, porque a pesar de ser 1 yo si tenía un amor, un amor secreto, que luego ya no lo fue tanto, que me hacía sentir bien, ...pero me equivoqué, porque no supe dejar ir ese amor a tiempo, y por querer conservarlo más de lo debido, me privé de vivir otras experiencias, y no dejé que nadie se acercara lo suficiente, y entonces si, me convertí en un 1 triste y solitario.

Pero como la naturaleza es demasiado sabia y difícil de eludir, tarde o temprano hubo en mi corazón la necesidad de seguir buscando ese 1 que decían esta destinado para cada persona, sin embargo como estaba asustada y tenía tanto miedo de ser un 2 y que me dañaran, porque había visto tanto dolor a mi alrededor que no me salían las cuentas, porque crecí creyendo que buscar ser un 2 más que sumar restaba,  me busque una ilusión para evitarlo, y así el tiempo pasó, hubo otros 1's (no muchos, también es justo decirlo, nunca he sido una rompe corazones ni nada parecido) en mi vida, pero ninguno fue lo suficientemente importante, porque nunca pude vencer ese temor, nunca aprendí a querer ni a dejarme querer, por más que lo intenté ninguno de ellos despertó en mi nada más que cariño, si acaso ganas de pasarlo bien, tontear. Tal parecía que a mi lo que me gustaba era ese lapso entre que descubres que una persona te gusta y justo antes de la palabra "novios",  y quería vivir en ese estado permanentemente porque a mi lo que me gustaba era sentirme querida pero sin el riesgo, sin que mi corazón entrara en el juego, esa era la única manera en que podía ser yo verdaderamente, cuando no tenía miedo a perder a la otra persona, cuando la quería mucho menos de lo que esa persona me quería a mi, cuando sentía que era yo quien controlaba la situación, cuando no me sentía vulnerable. Debo reconocer que era hasta cierto punto agradable saberlo, saber que quien controlaba la situación era yo, que podía dejar en cualquier momento sin sentir el menor atisbo de dolor, y por eso, cada vez que todo parecía ponerse serio lo arruinaba, me hacía la desentendida, decía que quería centrarme en mis estudios, que les consideraba mis amigos casi hermanos del alma, incluso llegué a inventarme novios cuando sospechaba que esa persona estaba a punto de hacerme la consabida pregunta,  y sé que en algunas ocasiones fui un tanto insensible porque sabía que les hacía daño cuando comenzaba a hablarles de otros chicos, a pesar de ello me hacía la desentendida. Así, poco a poco nos alejábamos, ellos dolidos y pensado en lo inmadura que era, yo desencantada y molesta de que hubieran arruinado algo que para mí funcionaba, y aunque pareciera que no, en el fondo si me dolía, porque cada vez que nos encontrábamos hablaban conmigo, pero notaba en su trato cierto rencor hacía mi, sabía que en parte lo merecía, pero me justificaba diciendo que al final era lo mejor, porque en mi interior sabía que nunca hubiera podido quererles como merecían.

Con el tiempo, lo conseguí, me volví invisible a los demás, me fui quedando sola, y triste, porque no era que no quisiera enamorarme, lo deseaba, quería todo lo que los demás tenían, solo que no sabía como conseguirlo, ni quería obtenerlo de la misma manera que los demás, pagando el precio que ellos pagaban o que a mi me parecía que pagaban, a veces pienso que el problema se relaciona con la visión tan distorsionada que se me fue formando de lo que significa la vida en pareja, que quizás lo que yo considero sacrificios, imposiciones, lo que solo imaginarme me estresa y hasta siento que me asfixia, no es tan malo, solo que yo aun no lo descubro o no lo hacía. Me enamoré dos veces, la primera cuando tenía 15 años y la segunda a pocos meses de cumplir 30. En ese intermedio creí estar enamorada de alguien más, pero con el tiempo me he dado cuenta de que fue una manera de pasar página a ese primer amor. A pesar de ello, me doy cuenta que en cierta forma, nunca he estado sin sentir algo por alguien más, porque siempre o he estado enamorada o estoy en el proceso de olvidar a alguien, por ello, era muy difícil sentir algo cuando alguien más se acercaba, porque simplemente no lo veía, para mi desaparecían y no existían más que como simples amigos.

Así, poco a poco fui viendo como todos a mi alrededor iban convirtiéndose en 2, 3 y hasta 4s, mientras yo seguía siendo un 1 tratando de ser fuerte, de ser feliz, de que la vida no se viera tan gris a pesar de que los demás insistieran en que debía verse a sí, siendo el 1 solitario que era. Todavía a veces  me preguntan si no me interesa ser un 2 para vivir felices por siempre, para esperar 9 meses y volvernos un 3 o  un 4 que al parecer es el número ideal para casi todo el mundo, pero la verdad es que a mí no me interesa tanto, tampoco digo que no lo quiero, sólo que ahora 3 o 4 es demasiado para mí...incluso a veces siento que 2 es demasiado para mi. 

 Pero no siempre he sido un 1, cuando era pequeña solía ser 10 o 9, a los mayores les gusta, se obsesionan por los 10, incluso si te vuelves un 10, presumen de ti frente a sus conocidos, te compran obsequios, te dan trato especial, te llevan a concursos esperando que seas más perfecto entre otros tantos cientos de 10s y te llenan de papeles enmarcados que dicen que eres el 10 más perfecto de todos los que ahí estaban. Claro, con el tiempo te das cuenta que ser un 10 te puede dejar muy sola, y que ser un 10 sirve muy poco, dice muy poco de lo que realmente eres, y por supuesto, no eres un 10.


Hasta hace poco y durante más de 2 años, me vi formando parte de un enorme 6 y la responsabilidad me agobio, resultó demasiado para mi, porque era algo que no quería, y porque 6 puede ser muy conflictivo, sobre todo si los metes en un espacio demasiado pequeño y le dejas a un solo 1 la responsabilidad de cuidar del resto. Después de un tiempo, dejé de ser 6, y ahora sigo siendo un 1, bueno más bien 1 1/4.

Algunas personas sienten cierta fascinación por los 3s, sus más grandes fantasías tienen este número, pero a mucha gente no le gusta, bueno, puede que les guste, pero jamás lo admitirán en público, porque durante mucho tiempo e incluso ahora, a esas personas, otras personas que sienten especial predilección por decirles a los demás como vivir su vida, suelen llamarlos pervertidos.

 A la gente le gustan demasiado los números, y tal parece que para muchos la felicidad es ser un 1, que parezca un 10 (para ser un 10 hay que medir 90-60-90, pesar 40, verse de 20 y tener 1,000,000) encontrar a otro 1, convertirse en 2, hacer más numeritos y comer perdices por siempre.  

Y yo francamente estoy cansada, estoy cansada de siempre estar equivocada, de siempre estar del lado incorrecto. Decir que eres feliz siendo 1 esta mal porque según la norma no se puede ser feliz siendo 1, es necesario ser 2. Decir que no eres feliz siendo 1 también está mal, porque entonces se preguntan cómo se puede ser tan insulsa, vacía y dependiente para que no baste con ser 1 mismo. Estoy cansada de que siempre me falte o me sobre, de ser demasiado o tan poco de algo, de ser menos que o más que alguien, estoy cansada de que me vean con conmiseración como si fuera la persona más desvalida y desafortunada  del mundo, como si fuera un libro olvidado en un estante que nadie nunca leyó. Estoy tan harta, tan agotada  que a veces siento cierto desdén por esa vida de 2, porque me resisto a aceptar que realmente mi vida sea menos por no convertirme en 2, odio la idea de que a los ojos de los demás haga lo que haga siempre sea un ser incompleto si no logro convertirme en un 2, tanto que a veces creo que no lo quiero, y odio descubrir que en el fondo si lo deseo, entonces siento ganas de rendirme, de dejar de esperar que algo realmente cambie, y tengo deseos de cerrar la puerta y tirar la llave donde nadie más pueda encontrarla, para dejar de preocuparme, porque siempre me quedo con esta sensación de que mi errores del pasado siguen pasándome factura, que por más que trato de enmendarlos, termino empeorándolo más, así que me digo ¿por que no lo paras ya?. Lo he intentado, pero siempre, aunque trato de que cada experiencia me sume, al final siento que me va restando algo en mi interior. Y me agobio, porque no quiero ser un número, sólo quiero ser una persona, si a caso una palabra, YO. 

¿Será tan necesario ser un 2? ¿realmente la vida no vale la pena vivirla si no es de esa manera? ¿realmente es tan malo si al final de la vida uno nunca encuentra a ese otro 1? ¿  será muy triste si uno vive el resto de su vida siendo el 1 que siempre ha sido? Si  el amor, y más concretamente la vida en pareja, no es tan importante entonces ¿por qué hay tanta gente en el mundo sintiéndose triste por no haberlo encontrado aún o no tener en estos momento a alguien a su lado? Si  es importante ¿es lo suficientemente importante para que todas las demás experiencias que nos deja el paso por este mundo desmerezcan ante la falta de este? Me parece tan injusto que sea así.

Y me pregunto ¿ Existirá alguien allá afuera, alguien que pueda verme a través de todos esos números,  alguien que no me  reste, ni me multiplique, ni me divida, alguien que no vea o quiera solo una fracción de mi, sino todo lo que soy, alguien para quien la que soy le baste? Antes lo creía, pero visto lo visto y vivido lo vivido, cada día me resulta más difícil creerlo. 

lunes, 22 de octubre de 2012

Me gusta, gusta, gustas tú.



  • Me gusta que me des esos abrazos fuertes y largos cuando hemos pasado varias semanas sin vernos.
  • Me gusta que cuando las cosas no te van bien, cuando te sientes triste y sientes esas incontrolables ganas de llorar, pienses en venir a mi casa a desahogarte aunque sea de madrugada.
  • Me gusta leerte y ser capaz de adivinar tus estados de ánimo aunque pasen semanas sin vernos ni hablarnos. Me gusta que te guste que te adivine.
  • Me gusta recordar los momentos que pasábamos en la cafetería discutiendo el último programa de BB, las veces que nos tirábamos en el pasto a platicar y a dejar correr las horas o cuando me leías los aburridos textos de desarrollo infantil o temas selectos de pedagogía como si fueran cuentos infantiles.
  • Me gusta que presumas de mis pequeños logros, que hables con orgullo de mi, que pienses que soy brillante, porque aunque no lo sea, así me haces sentir.
  • Me gusta que te gusten mis calaveritas, las que llevo haciéndote ya más de una década. Me gustó eso  que dijiste en face:  Y también hay que cuidarse de las que saben escribir, yo conozco una y confieso HABERME ENAMORADO tanto de sus calaveritas desde hace algunos años, como de su blog" .
  • Me gustan los viajes en auto, cuando no paramos de decir tonterías  cuando bromeamos hasta de nuestros problemas, cuando armamos nuestros conciertos privados y la gente voltea a mirarnos como bichos raros.
  • Me gusta que te preocupes por mi, que si te cuento un problema solo para desahogarme me escuches, y que sin que yo te lo pida hagas lo posible por ayudarme.
  • Me gusta que cocines para nosotros, que podamos pasar esos momentos agradables todos reunidos.
  • Me gustan las flores que dejas de vez en cuando sobre mi escritorio. 
  • Me gustan tus dibujos o las fotos que me tomas cuando no me doy cuenta.
  • Me gusta que me mandes mensajitos de vez en cuando para preguntarme  cómo estoy, si me lo pasé bien  o para desearme un buen inicio de semana.
  • Me gusta pasar tiempo contigo, salir a comer, a divertirnos, a tomarnos unos tequilas, compartir nuestros pensamientos, platicar hasta que nos vence el sueño.
  • Me gustan las noches de karaoke que nos armamos, en especial las que son en mi casa.
  • Me gusta que me envíes un mail cada semana y en especial los lunes porque sabes que me encanta recibirlos en ese día, el peor de la semana, porque tus mails me alegran el día y como me dijiste alguna vez, a mi también se me tatúa una sonrisa y mi celebración no es con champán pero si con tequila.
  •  Me gusta que te gusten mis mails, que los leas completitos aunque sean exageradamente largos (de unas 12 páginas de un documento de word), me gusta que te gusten que sean largos, que  después de 156 mails propios  y 75 de cosas absurdas y graciosas de la web,  110 mensajes en face, además de     todos los comentarios y publicaciones, de esas conversaciones en mesengger,  aun no te aburras de ellos y seas capaz de consultar con madame Atenea cuando me tardo en responder. 
  • Me gusta ser madame Atenea. 
  • Me gusta imaginarte en esa silla vacía a la espera de que yo de el visto bueno para que te lances a destrozar con unas cuantas llaves de Judo a aquellos que me hacen pasar un mal rato, como alguna vez dijiste.
  • Me gusta que sigas mis locuras o que continúes mis bobadas, que no te importe ser un tanto cursi y que me cuentes todo lo que te pasa. 
  • Me gusta cuando hacemos planes para algún día ir a conocer el mundo, hacer puenting, rafting, irnos de golfos a las Vegas, ponernos tontos a base de tequilas, nuestra aventuras con Moby Dick y muchas otras tonterías que inventamos. Machu Picchu suena interesante y el Amazonas también, pero la verdad ahí si nada más mándame una postal, sorry pero desgraciadamente vi Anaconda y nadie me va poder sacar de la cabeza que corro peligro de ser alimento de víboras sobrealimentadas o peces hambrientos y colmilludos.
  • Me gusta que me animes a hacer cosas que quiero hacer pero que no me atrevo, que seas como eres una persona sincera, impulsiva, que siempre estés haciendo cosas nuevas y exprimiéndole el jugo a la vida, que te preocupes por mantenerte en forma y que me animes a hacerlo a mi, pero sobre todo, que a pesar de que no hago mucho caso a tus consejos no te rindas conmigo.
  • Me gusta cuando finjo ser otra persona, cuando me invento personajes y tú me sigues el juego, porque puedo ser todas las Valerias que soy. Me gusta que digas que te gustan todas ellas pero más te gusto yo.
  • Me gusta la manera en que me miras, cuando después de varios días sin vernos volvemos a coincidir, como si yo fuera lo más valioso, lo más especial, me encanta que no pares de decirme lo bonita que me veo, que seas capaz de darte cuenta hasta del más mínimo cambio en mi aspecto, que en esos momentos no puedas llevarme la contraria, que no puedas evitar sonreír, que digas cosas que no pensabas decir, que hagas locuras y que grites solo porque te gana la emoción.
  • Me gusta que hagas caras tontas y te inventes canciones bobas (y un poco guarras) sólo para hacerme sonreír.
  • Me gusta cuando me compartes canciones para decirme cosas que no puedes decirme abiertamente o porque crees que me gustarán.
  •  Me gusta que a veces digas que te gustan algunas cosas solo porque a mi me gustan o que digas que algunas no te gustan, aunque te gusten, sólo para llevarme la contraria y ponerme un poco de mal humor. Me gusta que te metas un poco conmigo.
  • Me gusta sentarnos a ver caricaturas, ver películas o jugar video juegos hasta la madrugada y que te rías de mí por mi torpeza y reírme de ti cuando te supero, reírnos de todo a la menor provocación.
  • Me gusta ver como se te ilumina el rostro cuando tengo algún obsequio sorpresa para ti.
  • Me gusta tomarnos cientos de fotos, haciendo todas las poses y gestos ridículos, pero más me gusta esa donde nos abrazamos y  yo te doy un beso de tiburón en la mejilla. 
  • Me gustan los abrazos de grupo, las frases tontas para decir te quiero y los distintos tipos de besos que nos inventamos.
  • Me gustan esas noches en que ponemos la música a todo volumen y bailamos hasta acabar tirados en el piso o en el sofá.
  • Me gusta que solo baste que yo diga que tengo algún antojo para que al otro día toda la maquinaria esté preparada para complacerme, y aunque me siento un poco incómoda porque no estoy acostumbrada a ser el centro de atención, ni a que me consientan de esa manera, lo cierto es que no me viene mal ser por unas horas el centro del universo.
  • Me gusta que aunque no siempre tienes dinero, dediques muchas horas de tu tiempo para hacerme un regalo especial solo porque es mi cumpleaños.
  • Me gusta que llames de manera insistente hasta localizarme cada vez que tienes oportunidad de hacerlo o que incluso seas capaz de caminar por una o dos horas entre la vegetación hasta encontrar un lugar desde donde haya señal para llamarme.
  • Me gusta que me escribas para decirme que has estado leyendo un libro y has pensado en mi. Me gusta que uno de esos libros sea Canasta de Cuentos Mexicanos (uno de mis favoritos), aunque me preocupa que te hayas acordado justo con el relato de "Los dos burros" ¿estás tratando de decirme algo?xD.
  • Me gusta leer lo que escribes, y luego de pronto darle vuelta a la página y que se me sobresalte el corazón al encontrar un texto completamente diferente a tu estilo habitual e imaginar que lo has escrito para mí. Me gusta que escribas esos hermosos textos solo porque sabes que me gustan.
  • Me gusta que te importe lo que digo, lo que pienso y siento, que te tomes el tiempo para leerme, para escucharme, para comprenderme, que te rías con mis tonterías o que te tomes en serio mis cavilaciones absurdas. 
  • Me gustan todas tus maneras cariñosas de llamarme: Nena, princesa, pekeña, Soft, Atenea, Madame Atenea, Bicho, Pequeña pe, Brujis, ****pedia, ****oogle, Valeria, pero me gusta más cuando me llamas  de manera dulce por mi verdadero nombre.

Podría seguir enumerando más cosas que me gustan, pero la mejor de todas es que en días como hoy cuando me siento un poco triste, todos esos detalles son lo que me hacen sonreír al recordarlos, sentirme querida y darme cuenta que a mi alrededor tengo muchos motivos para ser feliz, porque aunque ahora sienta que esta no es la vida que me gustaría tener, aunque no me sienta inmensamente dichosa ni vea el mundo en technicolor, mi vida tampoco es una tragedia griega, ni yo soy una persona sola y sin amor. Todos estos momentos me recuerdan que para algunas personas, he sido, soy y seguiré siendo especial.


lunes, 8 de octubre de 2012

Esas ganas...




Esas ganas de que acaricien tu espalda de una manera tan dulce que te hagan sentir como si fueras una pequeña niña a quien quieren proteger de todo lo malo del mundo.
Esas ganas de ser  tratada como  lo más valioso que alguien tiene, de ser mimada, cuidada, consolada.
Esas ganas de no pensar, de soltarse y dejarse llevar por el momento, aunque eso implique ser vulnerable, cursi, irracional o equivocarse.
Esas ganas de soltar en los brazos de alguien, ese llanto atorado en el pecho desde hacía mucho.
Esas ganas de sentirse por unos segundos el centro del universo.
Esas ganas de simplemente sentir y que se detenga todo al rededor, que el tiempo y el universo entero no importen, que desaparezcan.
Esas ganas de percibir el olor de la otra persona y sentir que se está en casa, que todo va a estar bien, que el mundo es un lugar maravilloso.
Esas ganas de sentirse querida, apreciada, añorada y llorar de felicidad.
...o como solía decir mi amigo Mikel de una manera más simple y llana, esa ganas de recibir "un abrazo de los que te cagas". 



sábado, 15 de septiembre de 2012

43 puestas de sol




- Un día, vi al sol ponerse cuarenta y tres veces !

Y un poco más tarde agregabas:

- Sabes... cuando se está tan triste a uno le gustan las puestas de sol...

- El día de las cuarenta y tres veces estabas entonces muy triste ? Pero el principito no respondió.




Mis conocidos siempre suelen reclamarme que es imposible comunicarse conmigo, vía telefónica, pues mi celular siempre está descargado. Antes si no era por messenger no sabían de mi en meses, ahora es por Facebook, lo que no me comuniquen por Facebook, pocas posibilidades tienen de que me llegue. No sé, en realidad si es intencional o no, pero tienen razón, suelo olvidarme de mi celular por semanas, para mi es un alivio que no suene, especialmente los fines de semana en que quiero desconectar de todo. A veces creo que le tengo aversión.

Odio las llamadas por las noches, sobre todo aquellas que no te da tiempo a contestar y cuyos autores no tienen a bien dejarte un mísero mensaje. Nunca respondo llamadas de números desconocidos. Siempre pienso que si es algo sumamente importante, me mandaran un mensaje de texto o buscaran la manera de comunicármelo. Odio encender mi teléfono porque parece una maldición, puedo tenerlo desaparecido por semanas y no pasa nada, pero justo el día que lo tengo encendido llegan con una mala noticia.

Si no hubiera tenido encendido mi teléfono no habría escuchado al otro lado del teléfono aquel marzo de 2011 los llantos desesperados de mi hermana cuando mis sobrinas y mi madre fueron víctimas de aquel atendado, ni habría pasado aquellas meses infernales viviendo de a poco, a cuenta gotas, ni me habría después sentido tonta, perdida, inmersa en un mar de mentiras, malos entendidos, verdades a medias.

Si hubiera dejado apagado mi teléfono no me habría enterado aquel 11 de noviembre mediante un frío mensaje de texto que mi prima, mi compañera de juegos de la infancia, falleció víctima de esa maldita enfermedad, la gran C. Y que yo, por cobarde, porque todo lo complico, porque hay veces que mis miedos (mis grandes y verdaderos miedos) me dejan paralizada, porque aun no superaba mi propia historia con esa palabra que me veo incapaz de pronunciar en voz alta, no tuve el valor para ir a visitarla, para decirle que la quería, que deseaba que se recuperara. Cómo verla ahí, siendo apenas un fantasma de lo que alguna vez fue, cómo encontrar las palabras, la fortaleza para verla sin soltarme a llorar, para darle ánimos, si yo misma a pesar de que todo resultó bien no supero el miedo, si cada 27 de noviembre recuerdo aquella angustia, aquel infierno chiquito que viví en silencio por medio año, seis meses en los que mi vida se mantuvo en pausa, ¿cómo?

Si no hubiera encendido mi teléfono no habría recibido aquella mañana de sábado, hace apenas un par de meses (aquel 7 de julio a las 10:35 de la mañana para ser exactos), esa llamada diciendo que mi tío, el que era el sostén de esa familia, mi mayor fan, el que cada vez que iba de visita no paraba de decirme lo orgulloso que estaba de mi por haber salido adelante sin el apoyo de nadie, el que me hacía sentir como una princesa cada vez que los visitaba porque sólo bastaba con expresar que tenía antojo de algo para que el tratara en la medida de sus posibilidades de ver que se hiciera realidad, pequeños detalles, pero que siempre seguirán en mi memoria, el que me hacía regresar a casa llena de optimismo y sintiendo que mi carga de responsabilidades se aligeraba porque no estaba sola, se debatía entre la vida y la muerte y que daban pocas esperanzas de que se recuperara. Después me daría cuenta que fue la manera más sutil que encontraron de decirme que había fallecido.

Si no hubiera encendido mi teléfono, no me habría enterado justo ayer por la noche, que le han llamado a mi madre para darle los resultados de sus estudios clínicos y que por la premura con la que le han llamado las cosas no parecen nada favorables.

Si no hubiera encendido mi teléfono no habría recibido hace unos pocos minutos esa llamada de mi tía diciendo que mi abuelita está grave, que me necesita. Yo sé que a sus 95 años es normal, yo sé que después de 20 años de angustia, de esperar esa llamada fatídica, ya debería estar acostumbrada, pero no lo estoy, ni sé si podré estarlo algún día, si podré pensar en ello sin sentir un hueco en el estómago y que todo lo demás va girando muy deprisa y luego muy lento, hasta desaparecer. Hoy sé que no sentiría esta sensación de desesperación e impotencia, de que el martes (cuando haya pasado el puente y los bancos abran) está demasiado lejos, de querer darle todo, de vender todo cuanto poseo para que hagan todo lo necesario para que ella esté bien, y a la vez este sentimiento de injusticia, de frustración, que me hacen sentirme egoísta, por estas ganas de reclamar al universo esa manía que tiene de arruinarme los planes cuando me dispongo a permitirme un poquito de diversión para mi. Todo pintaba para ser un gran puente y ya ves...

En días como estos entiendo la importancia de esa coraza, de la anestesia que me administro, porque no sé si es que me estoy ahogando en un vaso de agua, o en verdad me encuentro en medio de una gran tormenta, pero creo que esto no es normal, tantas desgracias en tan poco tiempo no es normal. ¿Hasta cuando dejará de ser mi vida como una especie de telenovela barata escrita por subnormales carentes de talento? Es que esto no es normal, esto tira hasta al árbol más fuerte y yo soy apenas un arbusto creyéndose roble. Hace tiempo que dejé de creer en Dios porque entendí que mientras creyera en él, más difícil me resultaría superar estos golpes. No cabe en mi cabeza creer que pueda haber un dios que considere que así debe ser la vida, así que lo lógico es pensar que no lo hay. Me siento más tranquila, con la idea de que no hay un señor sádico haciendo de mi vida una pesadilla mientras yo soy un títere que no puede escapar de sus caprichos. Es más fácil pensar que la única que se complica o facilita la vida soy yo misma.

Sé que hoy, si no hubiera apagado de nuevo el teléfono, podría marcar el número de mi mejor amiga y contarle, dejar que me consolara, que me diera ánimos, que me dijera que todo va a estar bien. También podría escribirle un largo mail a Mikel para descargarme con el, para recibir a la vuelta miles de besos, abrazos, apapachos y carantoñas, mezclado con un mensaje que diga que el día que venga me dará un abrazo de los que te cagas y me llevará a ver a mi abuela, incluso podría escribirte a ti, y tal vez recibiría en mi bandeja ese mail que tanto espero y que luego descubro decepcionada que es correo basura. Pero no quiero mensajes de aliento, ni que me digan que todo va a estar bien, sé que lo estará, que mañana volveré a ser fuerte, a mover cielo, mar y tierra para solucionar los problemas, que mañana volveré a ser Atlas cargando este mundo de responsabilidades, y lo haré de la manera más calmada y optimista posible...porque yo soy así, fuerte, resilente, práctica, de las que siempre le busca el lado bueno a las cosas...pero hoy no tengo ganas de serlo, hoy solo quiero que me abracen fuerte y me dejen ver el mundo como lo que realmente es...una mierda, sin hacerme sentir mal por tener una visión pesimista de la vida, joder, es sólo por hoy...

Hoy tengo ganas de ser el principito con sus 43 puestas de sol, con mis 43 funciones de matiné.

sábado, 15 de octubre de 2011

My Little Prince


"Mi rosa perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de darme cuenta de ello..."

Muchas veces dije que no te quería. Durante todo este tiempo me convencí de que era así, que no eras para mi, que no hacías falta en mi vida para sentirme plena, que podía vivir sin tí. Pensé que aún no estaba preparada, que no era suficientemente buena para ti, porque aún era egoista, porque a penas estaba aprendiendo a hacerme cargo de mi vida como para dejar entrar a alguien más, como para dejarte entrar a ti, porque no tenía el instinto para ser lo que tú necesitabas, la que merecías, porque no me hacías ilusión y a veces, hasta era un alivio esa posibilidad latente de que nunca llegaras a mi vida,  porque no estaba segura de poder amarte incondicionalmente, al punto de ser capaz de dar mi vida a cambio de la tuya, de aceptarte con todas tus circunstancias, con todas tus consecuencias. 

No deseaba que fueras solo un recurso para aliviar mi soledad, pues pensaba que no darte la oportunidad de vivirlo todo, de tenerlo todo, habría sido muy egoista de mi parte, que tú tenías el derecho a llegar a un sitio donde realmente te esperaran con alegría, donde fueras una bendición y no una carga, que tenías derecho a recibir amor por partida doble, que necesitabas a dos, a dos que se amaran y supieran realmente valorarte, compartirte ese amor, y yo... sigo siendo sólo yo... Por eso siempre fuiste solo una posibilidad en un futuro muy lejano, aunque a decir verdad, nunca tuviste una verdadera oportunidad de llegar a mi vida...si acaso un 50%, pero a pesar de ello, aún era mi elección,  tal vez con el tiempo las circunstancias cambiarían y yo también cambiaría de opinión.

Y ahora que sé que no podrás ser, que definitivamente nunca podre vivir esa experiencia, no sé como sentirme, aún no decido si te quería o no te quería, si ibas a complicarme la vida o hacerla más interesante, si pintarías mi mundo de gris o contigo pasaría del blanco y negro al color, si me dueles ahora o lo harás más tarde cuando llegue a ese punto de mi vida, solo sé que no tuve tiempo ni oportunidad de averiguarlo...tal vez un día, cuando menos me lo espere, te aferrarás a ese 6% y volverás en otro cuerpo, con otro rostro, y tal vez entonces podré decirte que todo era mentira, que siempre te quise, pero tenía mucho miedo de quererte tanto y fallarte...

...pero si nunca llegas, quiero que sepas que me harás falta, que echaré de menos tu sonrisa, tu mirada y hasta lo que me habrías hecho rabiar.

"Nuevamente me sentí helado por el sentimiento de lo irreparable.
 Y comprendí que no soportaba la idea de no oír nunca más esa risa,
 que era para mí como una fuente en el desierto.
- Hombrecito, quiero seguir escuchando tu risa...
- Cuando mires el cielo por la noche, dado que yo estaré en una de ellas,
dado que yo reiré en una de ellas, entonces será para ti
 como si rieran todas las estrellas. Tú tendrás estrellas que saben reír !
Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse)
 te alegrarás de haberme conocido."  

[...te habrías llamado Dani o Valeria]
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...