domingo, 17 de marzo de 2013

La niña perro o de porque no me gustan las confrontaciones

¿Por qué no me gusta discutir? 

Porque según mi experiencia, la mayoría de las veces discutir resulta improductivo, desgastante, el mensaje no llega claro y la gente termina enojada.

Y es que la  mayoría de la gente no sabe discutir (o mejor dicho no sabemos), solemos creer que discutir es reducir a los otros a polvo, descalificarlos, hacerlos quedar mal, ponerlos en ridículo, exponerlos. Para mi, discutir no es más que el intercambio de ideas, uno está en contra de la idea no de la persona, y aunque haya una parte con la que no esté de acuerdo eso no significa que todo lo demás de la persona no cuente,  pero cuando uno se molesta, eso no se da, suele pasar que se arremete con todo, creo que regularmente, por mucho que las personas digan que son abiertas, que aceptan que los demás no estén de acuerdo con ellos y les señalen sus errores, y todo ese discurso,  generalmente suelen ofenderse y aunque en principio no lo demuestren, tarde o temprano lo harán, ya sea que sigan erre que erre con el tema o que lo traigan a colación en otro momento, en otra discusión. Si después de aclarado el punto, pasa eso, es obvio que esa persona no sabe discutir y aquí, o se engarza uno en una discusión absurda o se muerde la lengua  y le pone punto final. 


Esto de morderse la lengua me hace recordar una anécdota de cuando era pequeña. Resulta que tenía de vecina una niña que iba de matoncita con todos, especialmente con los que eran más pequeños que ella, y como yo era una niña menudita, pequeña y flacucha, tan flacucha que cabia entre los barrotes de las ventanas, mucho miedo no imponia, además yo tenía 3 o 4 años y ella 6, así que siempre me molestaba cuando me veía sola, cuando estaba mi hermana no se metía conmigo porque mi hermana, además de ser de su misma edad era alta y corpulenta, así que le tenía miedo. Un día, mientras jugaba a la comidita con mi amigo imaginario, fue y me dio un zape. Yo estaba tan absorta en mis juegos que la ignoré, me molestó pero no tanto como para que dejara mi entretenida conversación con mi amigo. Ella esperaba que la siguiera y como no lo consiguió fue y me dio otro zape, entonces alcé la mirada y le adverti que no se metiera conmigo. Se fue pero no entendió, al poco rato vino y trato de darme otro zape, entonces la esquivé, fue por otro y entonces, le fue como en feria, porque entre todo le di una mordida que yo creo que  la pobre chica a día de hoy todavía lleva marcada  mi dentadura en la espalda. Fue tanto el escándalo que se armó que salió su madre, mi madre y trataron de liberarla de mis feroces fauces, pero con todo no había poder humano que me hicera soltarla. Desde entonces, la niña dejo de molestarme, cada que me veía salia huyendo despavorida gritando "¡Ahi viene la  niña perro, ahí viene la niña perro!", jejeje. A menudo pienso que en ese aspecto, en esencia no he cambiado mucho desde entonces.

No discuto...

Porque soy humana, y por tanto soy consciente de ser propensa a equivocarme, y también un poco idiota, todo hay que decirlo, xD.

Porque soy ignorante. Sé que hay muchas cosas que sé, y eso me hace ser débil, porque la mayoría de las veces creo tener la razón, no me doy cuenta de las cosas que ignoro hasta pasado el momento, por eso, prefiero callar antes que discutir, por temor a ser víctima de mi propia ignorancia o mejor dicho de mi arrogancia.          

Porque soy perezosa. Me da mucha flojera tratar de convencer a alguien, y como me da mucha flojera, simplemente selecciono: si la persona me importa y es necesario hacerle entrar en razón por su bien o por el mio, porque me está molestando más de la cuenta, porque lo que dice me ha dolido, entonces si, discutiré lo que sea necesario, pero si me importa menos que un pepino entonces no me merece el esfuerzo. Es por ello que las tres personas con quienes más he discutido en mi vida son mi madre, mi hermana y el tonto de Sabelotodo (lo de tonto es con cariño, que sea lo que sea, yo adoro a ese hombre como a ninguno).

Porque soy arrogante y no discuto con idiotas. Esto es, si esa persona  me inspira respeto intentaré razonar con ella, intercambiar puntos de vista, expondré mi punto, escucharé el suyo y santa paz, pero si considero que es un necio con el que es imposible razonar, jamás, jamás, voy a entrar en una discusión porque lo más seguro es que esa persona decida seguir con la misma historia una y otra vez, y francamente pienso que después de exponer ambos puntos de vista todo lo demás es desgastante e improductivo.

Porque no tengo madera de evangelizador. Me parece que mucha gente se toma la vida como si fuera un evangelizador y le hubiese sido encargada la tarea de alumbrar a las personas con la luz de su verdad,  razón por la cual se empeñan en convencer a la otra persona de que su estilo, sus gustos, sus ideas son mejores que las de los demás. A mi no me interesa convencer a nadie, no busco seguidores ni aduladores que le rindan culto a mi persona. A veces hay cosas que me molestan y caigo en este error, pero afortunadamente el enojo se me pasa pronto y me salgo lo mas pronto posible de ese círculo vicioso, porque la verdad es que la vida es muy corta para tratar de convencer a siete mil millones de habitantes que coincidan conmigo, además de aburrido y cansado, y yo soy como Jaimito el Cartero "prefiero evitar la fatiga". Como dije en mi post anterior, no busco que las personas sean iguales a mi, me interesan las personas que piensen diferente a mi, así que para qué desgastarme en cambiarlas si puedo aprender de ellas, incluso de sus errores.

Porque no necesito aprobación. Por razones similares a las anteriores, me gusta lo que me gusta y si a los demás no les gusta, es su problema, pienso lo que pienso y si me equivoco ya me daré yo solita de cabezazos o pediré disculpas. Con esto, no digo que creo que siempre tengo la razón, simplemente que no necesito tener la razón, lo que me interesa es aprender. No es necesario que me señalen mis errores, tarde o temprano aprendo, pero no con señalamientos, le doy importancia a los ejemplos, soy de las que, como dice un refrán, cuando veo las barbas del vecino cortar, pongo las mías a remojar...o por lo menos lo intento, si hay algo que me molesta de alguien más, no pienso solo en la manera de ganar la discusión sino en aprender de esa experiencia, pienso en el porqué de esa molestia, las razones de la otra persona para pensar así, si yo no estoy actuando también de esa manera. Además, creo que las personas que realmente quiero tener en mi vida, son las personas que no hacen juicios apresurados, que se molestan en conocer el resto de la persona, que saben la diferencia ente la persona y la idea, y si alguien, necesita que yo piense similar a ella, entonces, no es que esté bien o mal, es simplemente que no me interesa su aprobación, no digo que no me interese su amistad, que esté en mi vida, es simplemente que me da igual. Y como me da igual, lo mismo da que piense como piense, este o no de acuerdo conmigo, tenga razón o no la tenga, aunque claro, igual y con esto, esté contradiciendo todo lo que afirmo ¡Qué complicado es todo! Lo que sé es que esto hace que discutir sea absurdo.

Porque a veces me enojo fácilmente, pero a mí el enojo me dura muy poco, solo basta con que acepte que estoy enojada, le cuente a otra persona o me desahogue escribiendo para que se me pase y cuando se me pasa me averguenza mi actitud (como en el caso del pantalón blanco). Además cuando una persona se enoja, es mucho más dificil que yo me enoje. A veces puedo ser muy suceptible y lo que dicen personas que aprecio me duele más de la cuenta, hay a quienes le puede dar igual que me sienta así, no espero que lo entiendan, es parte de lo que soy, pero también no soy de las que se tome todo tan a pecho, si bien a veces reacciono muy apasionada, especialmente cuando creo que me asiste la razón,  luego se me pasa con suma facilidad y me siento como una tonta, por ejemplo, cuando discutía con mi hermana salia dando un portazo, tras el cual me reia por lo absurdo de mi reaccion, me iba de paseo y olvidaba que estaba enojada hasta que volvia y la veia todavía enojada, me avergozaba pero en lugar de hacer las paces, fingia estar enojada porque asi soy de tonta y cabezona (esta es otra razón para no discutir), pero es muy dificil fingir enojo, porque todo es tan absurdo que gana la risa, lo malo es que los demás piensan que uno se burla de ellos. Hace poco estaba un poco molesta por una situación insignificante, entonces mis amigos, aunque me daban la razón, comenzaron a reirse de mi porque hablaba muy seria y apasionada sobre el tema, me sentí muy avergonzada porque en verdad era muy absurdo todo, lo recuerdo y no paro de reirme.

Porque no sé discutir.  Me pasa un poco como a Meg Ryan en "Tienes un e-mail", no soy capaz de responder algo ingenioso y tajante cuando alguien hace un comentario insidioso y luego, pasado el momento se me ocurren al menos diez formas en que pude haber respondido, y cuando lo consigo, al final exagero y termino siendo una idiota...o al menos así suelo sentirme. Decía Sabelotodo que no sé discutir, porque me falta ese punto exacto de malicia, y cuando lo intento o me falta y provoco risa o saco todo de proporción, exagero y soy muy hiriente. Creo que tiene razón, así que en la medida de lo posible prefiero no discutir, él por su parte hacía todo lo posible para provocarme y reirse un poco de mi, aunque luego, no siempre aguantaba lo que le decía.

Pero el que no discuta no significa que sea tibia o todo lo contrario que sea una arrogante e intolerante, es simplemente que yo enfrento la vida más parecido a una partida de ajedrez que a un combate de box. Antes de entrar en una discusión, aunque sea por un brevisimo instante, reflexionaré si lo que más me conviene es explotar en ese momento o si puedo solucionar las cosas sin que me lleve demasiado esfuerzo o me perjudique más adelante, del mismo modo, si en ese momento no tengo los elementos para ganar la discusión, dejar claro mi punto de vista o conseguir lo que quiero, si pienso que retrocendiendo un paso (en este caso guardando silencio) puedo ganar más que hablando, no discutiré.

Reconozco que soy arrogante, pero intento no ser necia y sé que no siempre tengo la razón, así que si no me siento segura, si hay una posibilidad de que yo pueda estar equivocada, no discutiré, porque pedir disculpas es algo que me cuesta mucho más trabajo que controlar mi enojo, no porque no quiera hacerlo, sino porque cuando intento hacerlo, simplemente no puedo, no me salen las palabras, no encuentro el valor de hacerlo, supongo que me siento demasiado avergonzada, por eso, siempre que pueda evitar meter las cuatro patas y luego tener que pedir disculpas, lo haré, aunque eso implique que aveces deba guardarme el coraje. Sin embargo, aunque pocas veces estallo, también es cierto que muy pocas veces me quedo con las cosas dentro, si pasado un tiempo me siguen molestando, las diré, pero con calma, de manera que el mensaje llegue firme y claro a la otra persona, pero también he aprendido que no porque yo diga que algo no me gusta, me molesta, me hiere o no estoy de acuerdo con ello, significa que la otra persona cambiará, así que aunque a veces me cuesta puedo vivir con ello, creo que es uno de los elemento de una buena discusión, entender que no se pueden cambiar todas las cosas que nos gustaría, depende de uno aceptarlo o darse media vuelta.

Hay gente que nunca admitirá que se equivoca, son los tolerantes intolerantes, es difícil discutir con ellos de manera productiva, porque manejan el discurso políticamente correcto. Ellos trataran de hacerte ver como un asno si dices algo que les contradiga y lo conseguirán, porque si no pueden argumentar, te harán ver como la persona que carece de sentido del humor, se burlaran de ti y aprovecharan todas  tus debilidades para hacer que te veas como una persona obtusa, una bruta cavernícola amargada sin sentido del humor. No se dan cuenta que si creemos que solo nuestras opiniones son correctas, si nos creemos poseedores de la razón, si no entendemos que para que exista la tolerancia debe haber puntos de opinión diferentes, pero sobre todo, si no admitimos aunque sea un pequeño atisbo de duda, de posibilidad de estar equivocados, todos podemos llegar a ser intolerantes, y cuando digo todos, por supuesto que me estoy incluyendo. Si solo somos tolerantes con los que están de acuerdo con nosotros, y con los que no  lo están, aunque digamos que no le damos importancia, siempre estamos tratando de exponerlos, de dejar claro que nosotros estamos bien y ellos mal, que están exagerando, que son ellos los intolerantes, si somos del tipo de personas que si los demás están de acuerdo con nosotros son lo mas, pero si no, entonces son lo menos, si creemos que por nuestra educación, porque nos consideramos buenas personas, porque hay muchos que no solo están de acuerdo con nosotros sino que además nos celebran nuestros comentarios siempre tenemos razón, entonces no solo no somos tolerantes, sino que además somos unos idiotas arrogantes,  porque ser tolerantes no es que nos asista la razón, es respetar a los demás, sean estos quienes sean. Decia Ghandi "Puedo no estar de acuerdo contigo, pero moriré tratando de defender tu derecho a no estar de acuerdo conmigo"

Soy consciente que puedo estar equivocada y/o contradecirme, pero eso  no invalida mis opiniones ni  las de lo demás, si uno no pierde de vista que los demás pueden tener otro punto de vista se puede dialogar.  Para mi las opiniones diferentes no son un obstáculo, no solo no me molestan, sino que además me agradan, porque cada uno es según las experiencias que haya tenido y uno puede aprender mucho de los demás. Acepto puntos de vista diferentes a los mios, lo que me puede un poco es la falta de coherencia, la doble moral, el ir de bueno pero ser un idiota, el querer ser dos cosas que son incompatibles, la cobardía, el tener ideas que no son políticamente correctas y no tener el valor de defenderlas, de aceptarlas, de mostrarlas, me molesta la gente que no se muestra como es, la gente irrespetuosa y desconsiderada, la gente cínica, pero he descubierto que incluso la gente que es así, no necesariamente es gente indeseable. Creo que la clave de la convivencia armónica no es tratar de tener razón, decía Descartes que "no hay nada mejor repartido que la razón, todo mundo cree tenerla", creo que la clave es entender, que ni la vida ni las personas se reducen a blanco o negro, buenos o malos, divertidos o aburridos, pesimistas u optimistas, estar bien o estar mal, tener razón o no tenerla,  si no que tratamos con personas complejas y con muchos matices, que no hay una sola persona en el mundo de la cual no podamos aprender algo, ni una que no cometa errores, la clave de todo es el respeto, no solo a los que nos agraden, sino a todos, incluidos los que no lo muestren por nosotros, como decía un prócer mexicano, Benito Juarez (aunque creo que la frase es de Victo Hugo): "El respeto al derecho ajeno es la paz".

Creo que en geneeral soy una persona que trata de ser buena persona, trato de respetar a los demás y espero que los demás me respeten a mi, sé que en el mundo hay toda clase de personas, y esto a veces es difícil, por ello hay algunas premisas por las que me guío en la vida : 

1) Soy como soy, pero no siempre tengo la razón, si mi manera de ser lastima a alguien más, lo tomaré en cuenta.
2) Las personas siempre van a ser como son, lo importante es no dejar que los demás cambien nuestra esencia.
3) Querer que la vida nos trate bien solo por ser buenas personas es como querer que un toro no nos embista solo por ser vegetarianos. Esto es, que aunque intento ser un buen ser humano, no siempre lo consigo, pero hago lo que puedo. Sé que eso, ni  me pone por encima de otros ni me brinda un blindaje contra el mundo. En otras palabras pienso bien de las personas, pero no soy idiota y si alguien se mete conmigo, trataré de razonar, pero si no entiende, entonces me defenderé, que si bien no soy una peleonera ni una imbécil arrogante enojada con el mundo, tampoco tengo madera de mártir, jeje. 

Dicho lo anterior, yo no discuto, porque no me gusta y no lo veo útil, punto. Si lo demás lo hacen y les funciona, bien por ellos, me parece perfecto, pero por mi parte seguiré intentando discutir lo menos posible, pero si por azares del destino no puedo evitar caer en una discusión, trataré de ser fiel a mis principios, aunque haya veces que no pueda evitarlo y tenga que dejarlo claro lanzando una mordida, xD

...supongo que a veces, también puedo ser un poco perr@ :) 

8 comentarios:

  1. Yo tampoco discuto, más que nada por pereza... y porque no se me suele ocurrir la palabra exacta en ese momento, supongo que por la tensión. Las genialidades se me ocurren cuando ya es tarde así que prefiero dejarlo pasar. Jajaja. No sé si este post va por lo que creo que va pero, de ser así, estoy segura de que el post en cuestión no iba con ningún tipo de malicia. Todos somos víctimas de algún tipo de estereotipo y todo depende de si ese estereotipo se utiliza de una forma hiriente o si solamente es para que podamos reír todos juntos. Un besote, guapa!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora que lo leo parece ¿verdad? Pero en realidad surgió, por lo menos en un principio, como cierre a la historia de la carta a la sra Caradura y el porque tardé tanto en reaccionar, y en general a mi manera pasota de reaccionar que da la impresión que dejo que todo mundo me pisotee, que era una espinita que traía todavía clavada, comencé a escribirlo y lo dejé y ahora que tuve tiempo lo retomé. Creia que lo otro estaba aclarado (esa es la cosa absurda de la que mis amigos se burlaron y que me averguenza)pero visto lo visto mi subconsciente me traicionó y no era asunto zanjado, pero es un buen ejemplo de por qué es mejor callar, porque luego se hace una bola de nieve dificil de parar, y de algo absurdo que es lo peor. Ahora que releo mis post, desde esa perspectiva es hasta provocador y contradice la intención con que lo escribí. Pero juro que no va con dedicatoria, no es mi estilo ni mi intención poner pinta a esa bloguera aprovechando que no me lee, sé q el post, no iba con la intención de ofender y los comentarios, aunque me hicieron sentir mal y sigo sin reirme con ellos, entiendo eran parte del juego. Supongo que tb debería decir que no discuto porque no sé discutir, soy un tanto idiota y me ofendo muy facilmente...espera, si lo dije, xD.

      Eliminar
  2. Es un hecho innegable que cuando se da una discusión lo de menos es el hallazgo de la verdad: lo importante es ganar esa discusión. Es el principio por el que se rigen las discusiones y por lo que se hace tan pesado muchas veces el iniciarlas. ¿Para qué? En el mejor de los casos parecerá que tienes la razón, a veces a un costo muy alto (deteriorar una buena relación, por ejemplo). No vale la pena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, yo lo sé, por eso luego me muerdo la lengua porque si hablo voy con todo, a lo bruto, no dejo de pensar en si hubiera dicho lo que pensaba en el caso del pantalon blanco, ahora andaria de la greña con mis compañeras por una tontería.

      Eliminar
  3. A mí no me gusta discutir, pero quien calla otorga y no pienso perder mis derechos.
    El viernes, sin ir más lejos, monté la de dios es cristo en las altas esferas de mi trabajo con una secretaria capulla y metomentodo que se creía un altocargo. La puse de vuelta y media, de forma merecidísima xDDD

    ResponderEliminar
  4. A algunos le funciona montar la de dios es cristo, tengo una compañera que es así, jamás se guarda las cosas, supongo que tiene la sangre ligera. A mi me funciona más dejar que se me pase el enojo y después hablar, porque cuando hablo víctima de mi ofuscación, como dicen ustedes "la lio parda" (debo ser de sangre pesada) y me resulta contraproducente. Eso si, nunca me quedo callada, no estallo, pero de que me hago escuchar y defiendo mis derechos lo hago. Como dice Perfidita: Sofiita peleonera, no. Sofita calladita y serena, si. xD.

    ResponderEliminar
  5. uf, yo sí soy de discutir, lo reconozco. Lo que no hago es tratar de imponer mis ideas ni de convencer a nadie. pero me gusta el debate. y desde luego, si alguien trata de comerme terreno, como que no! tengo mucho carácter y a veces un mal pronto, lo reconozco.
    Y la historia de la niña-perro es buenísima. hay que aprender a defenderse, chica, cada uno con sus armas.
    Un beso!

    ResponderEliminar
  6. ...o con sus dientes, jajaja. Creo que algunos saben manejarse mejor en el debate y las confrontaciones, yo no. Intentar discutir o mejor dicho, cuando me dejo llevar por mi mal carácter, suele meterme en más problemas de los que puedo manejar y me agobio demasiado, le temo mucho a los comentarios hirientes y llenos de ira (actuo un poco como cuando tememos que un globo explote), no solo por lo que me puedan doler sino porque soy mucho de comerme la cabeza, de culparme y la verdad es que no me gusta pelear con la gente, me estreso, lo paso verdaderamente mal, a veces incluso el ambiente tenso por las discusiones de otros me pone mal, me choca, pero no puedo evitarlo. Besos.

    ResponderEliminar

QUEDA ESTRICTAMENTE PROHIBIDO COMENTAR EN ESTE BLOG.
¡Hey! Pero ¿Qué hace? ¡Oiga! ¡alto! ¿Acaso no ha leído la advertencia? ¡Gente! Nunca leen las letras pequeñas...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...