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martes, 19 de febrero de 2013

Ícaro

"eppur si muove"


Darte cuenta que no todos lo sueños se cumplen. Que no puedes comerte el mundo de un bocado. Decirte que no compites con nadie sino contigo misma, pero no poder evitar ser consciente que no eres la mejor, que hay gente a la que nunca podrás igualar. Sentir que te le vas quedando pequeña a todas esas expectativas y sueños que tenían para ti, que tú tenías para ti. Tratar inútilmente de conseguir algo que tal vez es un imposible, ponerte con Sansón a las patadas y ser tan engreída como para no aceptar una derrota, tan ciega y obstinada como para no darte cuenta que hay cosas que no se consiguen por más que lo intentes...tener la cabeza tan llena con la mierda de superación personal, de autoestima, orgullo o un ego y vanidad que le dan dos vueltas a la tierra, que a pesar de todo como una Galileo Galilei  Región 4 sigues diciendo: " y sin embargo se mueve".

Me programaron tan bien para no darme nunca por vencida, que ahora no sé cuando es el momento de parar, no sin que me invada esa sensación de que me dejé derrotar con demasiada facilidad, de que soy una  conformista; la  clase de chica que siempre se queda en "el pensamiento de la intención de un intento". Me pesa tener que aceptar que soy una ilusa que se creyó poseedora de superpoderes, una rosa única en el universo, y no soy más que una flor ordinaria  ¿En qué momento la perseverancia se convierte en necedad, la confianza en arrogancia y los sueños en simple fantasía? ¿En qué momento sabes si eres un visionario que se embarca en un sueño que le hará descubrir nuevas tierras o un iluso con unas alas endebles que terminará por caer y perderse en el mar? ¿En que momento sabré si esto es sólo uno de mis consabidos episodios oscuros de "Drama Queen" o un atisbo de la luz de mi razón que me dice que no está mal dejar morir estos sueños degastados, y que es momento de reemplazarlos por otros? ¿En que momento terminaré por aceptar que no soy la excepción a la regla, el Patito feo que se convierte en cisne, la tortuga que le gana a la liebre ni la protagonista ñoña que se convierte en reina del baile, que quizás ni siquiera soy la protagonista sino la amiga segundona, que no soy Herbie sino un simple Sedán? ¿Cuándo aprenderé a viajar "En camión de segunda"*, a aceptar mi pequeñez, mi condición de  persona común y ordinaria  y ser feliz con ello? Creo nunca, que siempre perseguiré imposibles, aunque eso me convierta en Ícaro.


*Este poema antes me gustaba, lo leí por primera vez  cuando tenía 15 años en un libro llamado "En camión de segunda" cuya temática ahora no recuerdo bien, creo que iba sobre cómo lidiar con el fracaso o aprender a sacar provecho a nuestras limitaciones, no sé , pero el poema se me quedó grabado, sin embargo, ahora mismo me sabe a poco, a conformismo, a alienación, a todo lo que no quiero ser...

Si no puedes ser un pino robusto

que en la cumbre se eleva en su esplendor,

no te aflijas por ello, sé un arbusto,

pero... entre los arbustos, sé siempre el mejor.


Si eres césped tan sólo en la pradera,

embellece el camino con tus flores.

Y si sólo un pequeño y frágil pececillo fueras

sé el encanto del lago donde mores.


No podemos ser todos capitanes,

si nadie es tropa... el esfuerzo es vano.

En el mundo, no tan sólo hay un lugar para titanes,

tenemos obra al extender la mano.


Sé vereda, si no puedes ser camino.

Sé una tímida estrella, si no puedes ser el Sol.

No ser grande es tu gloria verdadera,

pero... cualquier cosa que seas, sé siempre el mejor.


Sé gota de agua si no puedes ser abundante lluvia.

Sé río pequeño si no puedes ser Océano.

Y si no puedes ser un hermoso lago,

sé en el camino un pequeño charco .


Y si fuera imprescindible amigo,

sé la gota de agua que tímidamente

forma en las frías mañanas el rocío,

y posándose con ternura levemente,

acaricia las flores y plantas del camino.


Sé sólo una letra si no puedes ser palabra.

Sé solamente frase si no puedes ser oración.

No pretendas nunca, ser el verso del poeta

ni del cantante, su más bella canción.


No brillarás por ser lo más grande e importante.

Nunca podrás ser todo lo que deseas.

No quieras nunca brillar por tu grandeza

sino... por lo mejor de lo que seas.

¿Y qué si no me basta con ser arbusto, pececito, débil estrella, gota de lluvia o vereda? ¿y qué si no me quiero conformar, si quiero ser pino, sol, camino, verso o canción? No importa cuan pequeñita, torpe e insignificante me sienta a veces, en el fondo, muy en el fondo seguiré pensando (aunque me equivoque) que soy como una especie de Irene Adler.

sábado, 9 de febrero de 2013

Hoy

Hoy he dormido poco, apenas un par de horas.
Hoy me he levantando temprano.
Hoy me he tomado el tiempo para hacer todo con calma.
Hoy no he salido corriendo de mi casa en mi eterna lucha contra el reloj.
Hoy he sido la segunda en llegar al punto de reunión.
Hoy no he llevado abrigo y la temperatura ha descendido considerablemente.
Hoy he tenido junta de padres de familia.
Hoy he aplicado una encuesta/evaluación  a los padres y los he tomado por sorpresa.
Hoy he conseguido que reflexionen sobre aquellos aspectos que han estado descuidando.
Hoy he hablado largo y tendido con mis alumnos sobre diversos puntos que me habían estado inquietando.
Hoy no he logrado ver ningún tema del programa y sin embargo creo que he avanzado mucho.
Hoy me siento satisfecha.
Hoy descubrí que me falta  dinero, pero no le he dado importancia, tengo la esperanza de encontrarlo al revisar bien mi bolso.
Hoy he ido con mis compañeros a celebrar la despedida/bienvenida de uno de ellos.
Hoy volví a sentirme bien de nuevo, como que todo vuelve a colocarse en el lugar que le corresponde.
Hoy me he tomado mi primera cerveza del 2013.
Hoy por primera vez en mucho tiempo la cerveza me sabe nuevamente amarga , pero no es la cerveza, es el presentimiento de que me esperan noticias desagradables.
Hoy he revuelto todo en mi casa con la esperanza de encontrar el dinero perdido, aun cuando comienzo a sospechar cuál ha sido su destino.
Hoy me duele la cabeza y me duele algo en lo profundo de mi ser.
Hoy perdí lo suficiente para comprarme un perfume, ir a visitar a mi abuela o dibujar una gran sonrisa en los rostros de mis tres sobrinos, 6 sábados de ayuda doméstica, la mitad de mi renta, dos meses de taxis diarios, lo que costaban aquellas botas que no me compré por el afán de ahorrar, lo que tenía destinado para gastos hasta el próximo pago, la quinta parte de mi sueldo.
Hoy no perdí solo dinero, perdí la confianza en alguien en quien confiaba mucho.
Hoy descubro que me negué a ver y escuchar lo que otros me decían.
Hoy tengo que luchar entre ese 90 % de certeza que me dicta la razón contra el cariño que surge de 3 años de convivencia, algo así como 2000 horas.
Hoy me duele la cabeza de tanto pensar en todos los escenarios posibles, en todas las posibles consecuencias que se derivaran de cada decisión que tome.
Hoy llamé a Candy para pedir su consejo.
Hoy voy en un taxi, en compañía de Candy a casa de un alumno.
Hoy me siento reconfortada de tener una compañera como ella.
Hoy me asalta el temor de acusar injustamente, de las consecuencias que de ello se deriven.
Hoy estoy en camino de hacer algo que no quiero y que me duele.
Hoy posiblemente sea el comienzo de una etapa que se tornará complicada.
Hoy tendré que decirle al alumno que era mi orgullo que lo sé, que sé que ha sido él.
Hoy quiero un control remoto para saltarme este episodio.
Hoy ya se ha convertido en ayer.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Una estúpida historia de números



Siempre fui un 1, un simple 1 en un mundo abarrotado de 2 que polulaban en los cines, en los cafés, restaurantes y en todos sitios, y que me veían con cierta condescendencia, como si más que un 1 fuera 1/2,  1/2 persona. Sin embargo, no me importaba, porque yo me sentía bien. Nunca entendí la obsesión de las personas por convertirme en 2, yo era feliz antes de darme cuenta que ser 1 no era la norma, que ser 1 te convertía en una rareza, que ser 1 era estar  incompleto. Y es que nunca me senti sola, porque a pesar de ser 1 yo si tenía un amor, un amor secreto, que luego ya no lo fue tanto, que me hacía sentir bien, ...pero me equivoqué, porque no supe dejar ir ese amor a tiempo, y por querer conservarlo más de lo debido, me privé de vivir otras experiencias, y no dejé que nadie se acercara lo suficiente, y entonces si, me convertí en un 1 triste y solitario.

Pero como la naturaleza es demasiado sabia y difícil de eludir, tarde o temprano hubo en mi corazón la necesidad de seguir buscando ese 1 que decían esta destinado para cada persona, sin embargo como estaba asustada y tenía tanto miedo de ser un 2 y que me dañaran, porque había visto tanto dolor a mi alrededor que no me salían las cuentas, porque crecí creyendo que buscar ser un 2 más que sumar restaba,  me busque una ilusión para evitarlo, y así el tiempo pasó, hubo otros 1's (no muchos, también es justo decirlo, nunca he sido una rompe corazones ni nada parecido) en mi vida, pero ninguno fue lo suficientemente importante, porque nunca pude vencer ese temor, nunca aprendí a querer ni a dejarme querer, por más que lo intenté ninguno de ellos despertó en mi nada más que cariño, si acaso ganas de pasarlo bien, tontear. Tal parecía que a mi lo que me gustaba era ese lapso entre que descubres que una persona te gusta y justo antes de la palabra "novios",  y quería vivir en ese estado permanentemente porque a mi lo que me gustaba era sentirme querida pero sin el riesgo, sin que mi corazón entrara en el juego, esa era la única manera en que podía ser yo verdaderamente, cuando no tenía miedo a perder a la otra persona, cuando la quería mucho menos de lo que esa persona me quería a mi, cuando sentía que era yo quien controlaba la situación, cuando no me sentía vulnerable. Debo reconocer que era hasta cierto punto agradable saberlo, saber que quien controlaba la situación era yo, que podía dejar en cualquier momento sin sentir el menor atisbo de dolor, y por eso, cada vez que todo parecía ponerse serio lo arruinaba, me hacía la desentendida, decía que quería centrarme en mis estudios, que les consideraba mis amigos casi hermanos del alma, incluso llegué a inventarme novios cuando sospechaba que esa persona estaba a punto de hacerme la consabida pregunta,  y sé que en algunas ocasiones fui un tanto insensible porque sabía que les hacía daño cuando comenzaba a hablarles de otros chicos, a pesar de ello me hacía la desentendida. Así, poco a poco nos alejábamos, ellos dolidos y pensado en lo inmadura que era, yo desencantada y molesta de que hubieran arruinado algo que para mí funcionaba, y aunque pareciera que no, en el fondo si me dolía, porque cada vez que nos encontrábamos hablaban conmigo, pero notaba en su trato cierto rencor hacía mi, sabía que en parte lo merecía, pero me justificaba diciendo que al final era lo mejor, porque en mi interior sabía que nunca hubiera podido quererles como merecían.

Con el tiempo, lo conseguí, me volví invisible a los demás, me fui quedando sola, y triste, porque no era que no quisiera enamorarme, lo deseaba, quería todo lo que los demás tenían, solo que no sabía como conseguirlo, ni quería obtenerlo de la misma manera que los demás, pagando el precio que ellos pagaban o que a mi me parecía que pagaban, a veces pienso que el problema se relaciona con la visión tan distorsionada que se me fue formando de lo que significa la vida en pareja, que quizás lo que yo considero sacrificios, imposiciones, lo que solo imaginarme me estresa y hasta siento que me asfixia, no es tan malo, solo que yo aun no lo descubro o no lo hacía. Me enamoré dos veces, la primera cuando tenía 15 años y la segunda a pocos meses de cumplir 30. En ese intermedio creí estar enamorada de alguien más, pero con el tiempo me he dado cuenta de que fue una manera de pasar página a ese primer amor. A pesar de ello, me doy cuenta que en cierta forma, nunca he estado sin sentir algo por alguien más, porque siempre o he estado enamorada o estoy en el proceso de olvidar a alguien, por ello, era muy difícil sentir algo cuando alguien más se acercaba, porque simplemente no lo veía, para mi desaparecían y no existían más que como simples amigos.

Así, poco a poco fui viendo como todos a mi alrededor iban convirtiéndose en 2, 3 y hasta 4s, mientras yo seguía siendo un 1 tratando de ser fuerte, de ser feliz, de que la vida no se viera tan gris a pesar de que los demás insistieran en que debía verse a sí, siendo el 1 solitario que era. Todavía a veces  me preguntan si no me interesa ser un 2 para vivir felices por siempre, para esperar 9 meses y volvernos un 3 o  un 4 que al parecer es el número ideal para casi todo el mundo, pero la verdad es que a mí no me interesa tanto, tampoco digo que no lo quiero, sólo que ahora 3 o 4 es demasiado para mí...incluso a veces siento que 2 es demasiado para mi. 

 Pero no siempre he sido un 1, cuando era pequeña solía ser 10 o 9, a los mayores les gusta, se obsesionan por los 10, incluso si te vuelves un 10, presumen de ti frente a sus conocidos, te compran obsequios, te dan trato especial, te llevan a concursos esperando que seas más perfecto entre otros tantos cientos de 10s y te llenan de papeles enmarcados que dicen que eres el 10 más perfecto de todos los que ahí estaban. Claro, con el tiempo te das cuenta que ser un 10 te puede dejar muy sola, y que ser un 10 sirve muy poco, dice muy poco de lo que realmente eres, y por supuesto, no eres un 10.


Hasta hace poco y durante más de 2 años, me vi formando parte de un enorme 6 y la responsabilidad me agobio, resultó demasiado para mi, porque era algo que no quería, y porque 6 puede ser muy conflictivo, sobre todo si los metes en un espacio demasiado pequeño y le dejas a un solo 1 la responsabilidad de cuidar del resto. Después de un tiempo, dejé de ser 6, y ahora sigo siendo un 1, bueno más bien 1 1/4.

Algunas personas sienten cierta fascinación por los 3s, sus más grandes fantasías tienen este número, pero a mucha gente no le gusta, bueno, puede que les guste, pero jamás lo admitirán en público, porque durante mucho tiempo e incluso ahora, a esas personas, otras personas que sienten especial predilección por decirles a los demás como vivir su vida, suelen llamarlos pervertidos.

 A la gente le gustan demasiado los números, y tal parece que para muchos la felicidad es ser un 1, que parezca un 10 (para ser un 10 hay que medir 90-60-90, pesar 40, verse de 20 y tener 1,000,000) encontrar a otro 1, convertirse en 2, hacer más numeritos y comer perdices por siempre.  

Y yo francamente estoy cansada, estoy cansada de siempre estar equivocada, de siempre estar del lado incorrecto. Decir que eres feliz siendo 1 esta mal porque según la norma no se puede ser feliz siendo 1, es necesario ser 2. Decir que no eres feliz siendo 1 también está mal, porque entonces se preguntan cómo se puede ser tan insulsa, vacía y dependiente para que no baste con ser 1 mismo. Estoy cansada de que siempre me falte o me sobre, de ser demasiado o tan poco de algo, de ser menos que o más que alguien, estoy cansada de que me vean con conmiseración como si fuera la persona más desvalida y desafortunada  del mundo, como si fuera un libro olvidado en un estante que nadie nunca leyó. Estoy tan harta, tan agotada  que a veces siento cierto desdén por esa vida de 2, porque me resisto a aceptar que realmente mi vida sea menos por no convertirme en 2, odio la idea de que a los ojos de los demás haga lo que haga siempre sea un ser incompleto si no logro convertirme en un 2, tanto que a veces creo que no lo quiero, y odio descubrir que en el fondo si lo deseo, entonces siento ganas de rendirme, de dejar de esperar que algo realmente cambie, y tengo deseos de cerrar la puerta y tirar la llave donde nadie más pueda encontrarla, para dejar de preocuparme, porque siempre me quedo con esta sensación de que mi errores del pasado siguen pasándome factura, que por más que trato de enmendarlos, termino empeorándolo más, así que me digo ¿por que no lo paras ya?. Lo he intentado, pero siempre, aunque trato de que cada experiencia me sume, al final siento que me va restando algo en mi interior. Y me agobio, porque no quiero ser un número, sólo quiero ser una persona, si a caso una palabra, YO

¿Será tan necesario ser un 2? ¿realmente la vida no vale la pena vivirla si no es de esa manera? ¿realmente es tan malo si al final de la vida uno nunca encuentra a ese otro 1? ¿  será muy triste si uno vive el resto de su vida siendo el 1 que siempre ha sido? Si  el amor, y más concretamente la vida en pareja, no es tan importante entonces ¿por qué hay tanta gente en el mundo sintiéndose triste por no haberlo encontrado aún o no tener en estos momento a alguien a su lado? Si  es importante ¿es lo suficientemente importante para que todas las demás experiencias que nos deja el paso por este mundo desmerezcan ante la falta de este? Me parece tan injusto que sea así.

Y me pregunto ¿ Existirá alguien allá afuera, alguien que pueda verme a través de todos esos números,  alguien que no me  reste, ni me multiplique, ni me divida, alguien que no vea o quiera solo una fracción de mi, sino todo lo que soy, alguien para quien la que soy le baste? Antes lo creía, pero visto lo visto y vivido lo vivido, cada día me resulta más difícil creerlo. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

...y eso que eres maestra...


A veces me siento como uno de esos cuadros impresionistas, que de lejos se ven bien, pero de cerca ya no lo parecen tanto. Como una escenografía, que cuando la vez de frente te gusta pero cuando miras lo que hay detrás te das cuenta de lo endeble que es, pura apariencia y nada más. Como un libro de pasta dura y bonitas letras en oro, pero cuyo contenido deja mucho que desear. Como una película que promete mucho, pero que al final resulta una decepción, que lo único que tenía de interesante estaba en el trailer cuidadosamente hecho para enganchar. Me harta sentirme así, me harta ir por la vida sintiendo que defraudo a los demás porque al final no soy ni tan encantadora, ni tan dulce, ni tan bondadosa, ni tan inteligente, ni tan bonita, ni tan nada de lo que sea que pensaban que yo era.

Y me pregunto por qué tengo que sentirme así ¿A caso tengo la culpa de no ser lo que esperan de mi? Bastante es ya, cargar con mis propios sueños,  expectativas, inseguridades y demonios como para encima venir a cargar con los de los demás ¿Por qué tienen que verme a sí, diferente a como soy, atribuirme cualidades o defectos que no me corresponden? ¿Por qué tienen que hacerme sentir rara cuando me salgo de los márgenes que en su cabeza me han impuesto? No entiendo por qué tienen que salir con el ¿Tú haciendo esto?¡no lo puedo creer! ¿saben como se siente? como una patada de mula (y no es que me haya pateado alguna, pero supongo que no debe ser nada placentero) ¿por qué esperan que diga algo profundo cada vez que abro la boca?¿por qué tienen que tomar en serio todo lo que digo, hasta mis tonterías?¿qué a caso no entienden de sarcasmo, de ironías? ¿por qué no son capaces de darse cuenta que la primera que se burla de si misma soy yo, que no me tomo todo tan en serio, mucho menos a mi misma? ¿Por qué ese empeño en verme como no soy o pensar que yo lo hago? Se perfectamente quién soy o no soy. Soy esto, no hay más. Como suelo decir "soy lo que soy y eso es todo lo que soy", no hay ollas llenas de oro al final del arco iris, ni chicas aventureras y super cool,    Bellas Durmientes, Princesas de guisantes o Cenicientas a punto de convertirse en una ¿a caso es mi culpa que tú sigas creyendo en cuentos de hadas?

Que si, que leo, pero eso no significa que soy o me crea una intelectual, leo porque me gusta y punto. Que si, que he leído algo de Nietzsche y uno que otro libro considerado profundo, pero ni lo ando gritando a los cuatro vientos ni eso me convierte en sus autores, a veces ni siquiera comprendo tan bien lo que dicen.  Que si, también me gusta la música clásica, otro topicazo para que la gente te considere “culto“, pero debes saber que no sé mucho sobre ella, ni de compositores, solo sé que me gusta, que me relaja, que me pone de buenas y me importa un bledo si es de Vivaldi, de Mozart, Beethoven o del señor de la esquina, me gusta como me gustan otros muchos grupos, que si, es verdad que conozco uno que otro, pero a veces no soy capaz de escribir o pronunciar bien ni sus nombres (y si, ahora mismo he tenido que consultar la wikipedia para escribirlos correctamente), debes saber que el inglés nunca ha sido lo mío y que si entiendo la música en inglés es porque descargo las letras o la escucho subtitulada, de música se poco, por eso guardo silencio cuando alguien habla al respecto, porque soy consciente de mi ignorancia, pero es precisamente de todas esas conversaciones con diferentes personas que voy descubriendo los diversos géneros musicales, conociendo cantantes que se supone que todo mundo conoce pero que yo a mis 33 añitos ignoro, por eso suelo decir que mis gustos son eclécticos, pero en el fondo aún arrastro los gustos musicales del entorno en que me crié, y si, lo acepto cuando voy al karaoke mis canciones favoritas son las de Paulina ¿y qué? Por qué no eres capaz de darte cuenta que  si, que es verdad que soy un poco de eso, pero también soy de las que se pone tonta a base de tequilas, baila "Chuchugua" con sus alumnos, se pone loquita al ver un micrófono y tortura a todos con su voz desafinada,  le cuesta distinguir entre la izquierda y la derecha, suele ponerse nerviosa y olvidar con que mano se saluda o evita a toda costa pronunciar en público alguna palabra complicada o en inglés, de las que se ríe como tonta con los dibujitos animados, que lo que más me gusta del Selecciones son los chistes, que nunca leo el periódico ni veo noticias porque no puedo con demasiada realidad y cuando las veo es de la mano de un payaso de pelo verde, sarcástico y bastante vulgar. Nunca he podido pasar la primera página del Quijote porque me aburre soberanamente, y eso, debo confesarlo, me molesta, porque recuerdo haber leído en los libros de texto fragmentos que me apasionaban, pero lo cierto es no puedo con él, simplemente no puedo, ni tampoco puedo con Dostoyevsky, y así como ellos hay muchos grandes libros que no he leído, que la enciclopedia de mi casa solo sirve para hacer que el mueble se vea más bonito, es más, en lo que va del año a penas si he leído un par de libros, y no me avergüenzo de ello, porque también debes saber que tengo el honroso récord de haber sido la primera en necesitar una segunda y casi una tercera credencial en el primer semestre de la universidad ( y esos son muchos libros), pero yo siempre estoy leyendo, no siempre grandes libros, a veces son sencillos cuentos infantiles, leo con  mis alumnos a diario, leo los libros de texto y cada día aprendo junto con ellos y me doy cuenta de todo lo que no sabía, leo  en mi laptop, porque de un tiempo para acá me pierdo en Internet, me he enganchado a la Wikipedia, me pierdo en ella y en toda página que me resulte interesante. Leo porque me place y nada más, porque desde pequeña comencé a amar los libros, así porque si, sin que nadie más me lo inculcara, y si, aunque mis compañeros de trabajo se rian y digan bromeando que sólo me falta el listón, si, mi historia es como la de "Matilda".

Por eso me jode mucho, demasiado diría yo, que esperes de mi lo que no soy o me tildes de engreida ¿Cuando me has escuchado hacer alarde de mis conocimientos y cualidades? Se que las tengo, pero no ando por ahí pregonándolo, si acaso menciono que mi mayor cualidad es que soy extremadamente curiosa, que tengo hambre de conocer, de descubrir el mundo, que nunca me quedo con una duda, pero eso es porque en realidad no puedo, mi cabecita no me deja estar en paz cuando descubre que hay algo que no sabe y quiere saber. Pero vamos, no soy nada del otro mundo, siempre he dicho que sé mucho menos de lo que todos creen que sé, pero quizás un poco más de lo que yo misma creo saber, pero en verdad, créeme, no me interesa en lo más mínimo pasar por inteligente ni impresionar a nadie, no es esa mi motivación, hago lo que hago porque me gusta y nada más.

¿Por qué no te tomas el tiempo de verme como soy? a mi, a la verdadera y no a la persona que te inventas, a la que supones que soy. No soy buena cubriendo las expectativas de nadie, no me gusta sentirme fiscalizada, observada con lupa esperando encontrarme una falla, no es necesario, mis fallas están a la vista, son evidentes, nunca he presumido de perfecta, reconozco abiertamente que soy torpe, bastante ignorante y si me siento observada lo soy mucho más, a veces a propósito. No presumo de lo que no soy, ni siquiera de lo que soy, no intento competir con nadie, ni impresionar ni ganarle a nadie, pero tampoco esperes que me minimice para hacerte sentir bien, si te sientes mal cuando cuento de mis pequeños triunfos, cuando hablo de lo que pienso o de lo que cómo soy, quizás estas apuntando el dedo hacia el sitio equivocado, no soy yo la que tiene que revisar algo, no creo nunca haber sentido ganas de hacer quedar o sentir mal a alguien con ello, cuento lo que cuento, porque es parte de mi vida y porque fueron importantes para mi, pero no es mi principal tema de conversación (yo no soy mi principal tema de conversación), es más, prefiero escuchar a los demás...bueno, a lo mejor si lo hago (cuando uno vive sola desarrolla la necesidad de ser escuchada), pero quizás si no estuvieras tan a la defensiva habrías escuchado que la conversación no iba de cuántos premios he ganado en mi vida sino de lo difícil que me resulta vencer el miedo y la vergüenza de pasar al estrado a recibirlos. También hablo de mis burradas, como les digo yo, de lo que me pasa,  de lo que me preocupa, de lo mal que alguna vez lo he pasado o como me he levantado de mis derrotas y no, no es para que sientan lástima por mi o para servir de ejemplo, es sólo porque siento necesidad de sacarlo de mi cabeza, de verbalizarlo para poderlo manejar. Y no, tampoco voy a mentirte, a tirarme al suelo para que me levantes la moral, odio la falsa modestia, me parece el modo más desagradable de la soberbia, porque además incluye la hipocresía y la manipulación. Sé lo que soy y lo que no soy, si me preguntas que si me considero inteligente, no te voy a mentir, te diré que si me considero inteligente, pero eso no significa que crea que lo sé todo, creo que soy inteligente precisamente porque soy consciente de mi ignorancia, pero me creo capaz de aprender lo que sea, quizás no a la primera, quizás requiera mucho más tiempo que el resto, pero si, no creo que haya nada que no pueda aprender, ¿que quieres que te diga? tal vez si soy un poco arrogante, si arrogante es no creerse inferior a nadie, pues entonces lo soy.

Lo siento si no me siento intimidada ni siento envidia por la inteligencia de los demás, porque eso me permite ocupar todos mis sentidos en aprender de ellos, porque creo que de todas las personas y de todas las situaciones se puede aprender algo, yo aprendo hasta cuando voy al cine, ¿sabes porque? porque no solo veo, sino que pongo en juego todos mis sentidos, porque presto atención y no minimizo a nadie. Si, es verdad, mi amiga me dice enciclopedia, pero también me dice bruja y eso no significa que lo soy… ¿qué de raro tiene de vez en cuando saber algo que otro no? en estos tiempos donde la información está al alcance de un clic, quien no sepa algo, no es porque no tenga inteligencia sino porque tiene un trasero demasiado perezoso, pero no saber tampoco te hace estúpido, como dijo creo que Einstein "todos somos ignorantes, lo que pasa es que ignoramos diferentes cosas"….por eso, me carga, me recarga y recontracarga, me sacas de quicio, cuando cometo un error y dices tu frase célebre “ y eso que eres maestra” Si, soy maestra ¿y qué? ¿sólo por eso tengo que saberlo todo o no tengo derecho a equivocarme?¿sólo por eso asumes que creo que lo sé todo? ¿Dónde traigo escrito "soy maestra y soy lo más"? ¿Te das cuenta que con apenas cinco palabras en las que pretendes poner en duda mi capacidad profesional, mi inteligencia y de paso me tildas de engreida, dices más de ti que de mi misma? ¿se puede ser más cabeza hueca? ¿Acaso crees que haciéndome sentir mal a mi tú te vas a volver más inteligente? Sabes, no tenía conocimiento de que podía existir tanta envidia, mezquindad y estupidez en un ser humano, pero te conocí...ya ves, ya he aprendido algo nuevo, y precisamente de ti, esa es la diferencia entre nosostros.

lunes, 20 de agosto de 2012

El negrito en el arroz

Lo lamento, no soy ella, porque esto es la vida real y no una condenada telenovela
Sé que soy el negrito en el arroz en este día de euforia y buenos deseos del gremio docente, pero la verdad, la verdad, está lloviendo, es domingo y quiero que lo sea por muchas horas más, porque no tengo deseos de ir a mi escuela y comenzar el ciclo escolar, aunque de hecho ya haya comenzado desde el lunes pasado, con el curso de actualización, y es que es precisamente después de 40 horas de curso, que siento que me faltan días de descanso.
Ya pueden tacharme la sociedad entera y los mismos compañeros de pésima maestra, decir que me volví como el maestro de la Chuy, esa historia que leímos en la escuela cuando aún éramos docentes en formación, que contaba la historia de un maestro que llegó cargado de ideales, pero con el paso del tiempo perdió todo el entusiasmo por su profesión, o pueden decir que ya no soy la misma de antes y que ahora estoy amargada, no me importa. Lo siento si no estoy dando felicitaciones y repartiendo buenos deseos como si fuera navidad o año nuevo, ni tengo una larga lista de propósitos para este nuevo ciclo como en otras ocasiones,  pero me resisto a iniciar otro ciclo más con la presunción de que voy a ser la mejor maestra del mundo mundial, perfecta, incansable, llena de bondad, que solo vive para su trabajo, una burda versión de la maestra Ximena de la telenovela Carrusel con la que muchos de nosotros crecimos, a la que casi casi rondaban los animalitos del bosque, montándose una coreografía donde padres, alumnos y maestros cantaban unidos y vivían felices por siempre. La realidad es otra, todos lo sabemos, y voy a encararla como es, no quiero ir de más a menos, comenzar entusiasmada y a los dos meses olvidarme de todos mis buenos propósitos, sino todo lo contrario, quiero ir de menos a más, sé que mañana o pasado, cuando vuelva a recuperar mi ritmo de trabajo, cuando vuelva a ver a mis alumnos, a reírme, a escuchar sus ocurrencias o a sentir de nuevo su cariño, estaré entusiasmada, quizás en el fondo ya lo estoy, me he pasado todo el fin de semana preparando el inicio del ciclo, pero me siento cansada, sin deseos de ir a trabajar y ahora mismo no me entusiasma para nada la idea de regresar a la escuela, es lo que hay. 
Y aunque me ha dicho una amiga que es cuestión de actitud, de tener la capacidad de reconocer, resolver y mejorar, yo creo  que el punto en realidad más que de actitud, es de honestidad, de reconocer que no todo es bello, bonito y hermoso, y dar paso a la posibilidad de no ser los maestros perfectos, porque es muy cansado, es imposible pero sobre todo plano e improductivo, se aprende cometiendo errores y teniendo la honestidad de contarlo a los demás.  No es mi actitud lo que debo mejorar, yo soy de las que creo que mi escuela es como una trinchera desde donde puedo contribuir con mi granito de arena para mejorar el mundo y lo trato de hacer lo mejor posible, pero en mi trabajo como en mi vida, me gusta decir las cosas como son  y aunque al llegar a mi salón lo hago con gusto y olvido todo lo demás, incluso comer, para dedicarme a mis alumnos, reconozco que no soy la mamá de los pollitos, que no lo puedo todo, que  también hay días que me canso, me equivoco, me desespero, que no quiero ir a trabajar, pero aun así lo hago, y muchas veces lo hago aunque esté enferma, aunque tenga problemas personales graves, aunque no haya dormido por estar terminado mis materiales o el trabajo administrativo. Prefiero reconocer que no quiero trabajar pero aun así hacerlo,  a decir al mundo que tengo la batería al cien por ciento y faltar a la menor oportunidad.

Me gusta mi trabajo, mi escuela, aprecio a mis compañeros y alumnos, tengo ética profesional, pero eso no quita que a veces por mucho que trate de hacerlo bien, todo me salga jodidamente mal. Me canso, cometo errores, soy humana, y tengo derecho a ser imperfecta. ¡Crucifíquenme!

domingo, 1 de mayo de 2011

La princesa del guisante


Esos días en que nada está bien ni está mal.
Esos días que no son ni blancos ni negros.
Esos días en que quiero pensar y a la vez no pensar.
Esos días en que quiero salir pero me falta energía y quiero quedarme en casa pero me agobian las paredes y me falta el aire.
Esos días en que quiero estar en todos lados y en ninguna parte.
Esos días que voy por la calle sintiéndome solitaria y perdida, pero cuando estoy a solas hay demasiado ruido en mi cabeza.
Esos días en que quiero perderme y a la vez ser encontrada.
Esos días que me veo al espejo y no me gusto y me vuelvo a mirar y me parece que tengo una linda mirada, una linda sonrisa.
Esos días en que no quiero estar sola pero tampoco acompañada.
Esos días en que siento que el mundo se derrumba y no me importa pero luego no puedo dejarlo así y busco hasta los pedacitos más pequeños para volver a reconstruirlo.
Esos días en que me levanto sonriendo, pero algún recuerdo viene no sé de dónde ni cómo y me tira, me oprime, me desgarra haciéndome  llorar desconsoladamente y de pronto me doy cuenta que mi llanto es ridículo y me río y vuelvo a llorar, esos días que paso de la sonrisa al llanto y también viceversa.
Esos días en que tengo tanto que hacer y pocas ganas de comenzar, en que lo dejo todo pero sigo pensando en ello y regreso y me vuelvo a ir, así hasta que las horas pasan.
Esos días en que no puedo o no quiero ni llorar ni reír.
Esos días en que necesito recordar y a la vez quiero olvidar.
Esos días en que la luz me lastima y la oscuridad me da miedo.
Esos días en que el silencio me pesa y los ruidos me sobresaltan.
Esos días en que la soledad me molesta y la compañía también.
Esos días en que no te extraño pero haces falta, esos días en que no haces falta pero te extraño.
Esos días en  que quiero verte pero no quiero que me veas, esos días en que quiero que me veas pero no quiero verte.
Esos días en que quiero hablarte pero no tengo nada que decirte ni ganas de intentarlo.
Esos días en que paso de ti completamente y luego me descubro más enamorada.
Esos días en que quiero hacer y no hacer.
Esos días en que descanso "del todo" pero  me agoto "de la nada".
Esos días en que me estorba la piel y me canso de ser yo, pero no quiero ser nadie más.
Esos días que sé que pueden ser mejores y me fastidia la idea de que cambien.
Esos días en que lo que quiero no lo tengo y lo que tengo no lo quiero.
Esos días en que dejo de tener lo que no quiero y comienzo a tener lo que quiero pero extraño lo que tenía.
Esos días en que quiero dejarlo todo y me siento atada, pero siendo libre me siento perdida.
Esos días en que quiero liberarme y contenerme, dejarme ser y dejar de ser.
Esos días en que quiero dejar de ser fuerte pero no quiero ser débil.
Esos días en que no quiero ser ni buena ni mala pero necesito ser buena y también mala.
Esos días en que quiero irme pero debo quedarme, esos días en que quiero quedarme pero debo irme.
Esos días en que no sé lo que quiero aunque sé perfectamente lo que quiero.
Esos días en que nada me basta y todo me sobra.
Esos días en que me entiendo y no me entiendo.
Esos días en que quiero sentir y no sentir, decir y no decir, ver y no ver, querer y no querer, estar y no estar, ser y no ser.
Esos días que las cosas no van ni bien ni mal pero algo pasa.
Esos días en que lo grande me parece  pequeño y lo pequeño me parece grande.
Esos días de hastío en que soy como la princesa del guisante...

Aghhh ¡con lo que me fastidian las princesas!

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