sábado, 9 de febrero de 2013

Hoy

Hoy he dormido poco, apenas un par de horas.
Hoy me he levantando temprano.
Hoy me he tomado el tiempo para hacer todo con calma.
Hoy no he salido corriendo de mi casa en mi eterna lucha contra el reloj.
Hoy he sido la segunda en llegar al punto de reunión.
Hoy no he llevado abrigo y la temperatura ha descendido considerablemente.
Hoy he tenido junta de padres de familia.
Hoy he aplicado una encuesta/evaluación  a los padres y los he tomado por sorpresa.
Hoy he conseguido que reflexionen sobre aquellos aspectos que han estado descuidando.
Hoy he hablado largo y tendido con mis alumnos sobre diversos puntos que me habían estado inquietando.
Hoy no he logrado ver ningún tema del programa y sin embargo creo que he avanzado mucho.
Hoy me siento satisfecha.
Hoy descubrí que me falta  dinero, pero no le he dado importancia, tengo la esperanza de encontrarlo al revisar bien mi bolso.
Hoy he ido con mis compañeros a celebrar la despedida/bienvenida de uno de ellos.
Hoy volví a sentirme bien de nuevo, como que todo vuelve a colocarse en el lugar que le corresponde.
Hoy me he tomado mi primera cerveza del 2013.
Hoy por primera vez en mucho tiempo la cerveza me sabe nuevamente amarga , pero no es la cerveza, es el presentimiento de que me esperan noticias desagradables.
Hoy he revuelto todo en mi casa con la esperanza de encontrar el dinero perdido, aun cuando comienzo a sospechar cuál ha sido su destino.
Hoy me duele la cabeza y me duele algo en lo profundo de mi ser.
Hoy perdí lo suficiente para comprarme un perfume, ir a visitar a mi abuela o dibujar una gran sonrisa en los rostros de mis tres sobrinos, 6 sábados de ayuda doméstica, la mitad de mi renta, dos meses de taxis diarios, lo que costaban aquellas botas que no me compré por el afán de ahorrar, lo que tenía destinado para gastos hasta el próximo pago, la quinta parte de mi sueldo.
Hoy no perdí solo dinero, perdí la confianza en alguien en quien confiaba mucho.
Hoy descubro que me negué a ver y escuchar lo que otros me decían.
Hoy tengo que luchar entre ese 90 % de certeza que me dicta la razón contra el cariño que surge de 3 años de convivencia, algo así como 2000 horas.
Hoy me duele la cabeza de tanto pensar en todos los escenarios posibles, en todas las posibles consecuencias que se derivaran de cada decisión que tome.
Hoy llamé a Candy para pedir su consejo.
Hoy voy en un taxi, en compañía de Candy a casa de un alumno.
Hoy me siento reconfortada de tener una compañera como ella.
Hoy me asalta el temor de acusar injustamente, de las consecuencias que de ello se deriven.
Hoy estoy en camino de hacer algo que no quiero y que me duele.
Hoy posiblemente sea el comienzo de una etapa que se tornará complicada.
Hoy tendré que decirle al alumno que era mi orgullo que lo sé, que sé que ha sido él.
Hoy quiero un control remoto para saltarme este episodio.
Hoy ya se ha convertido en ayer.

7 comentarios:

  1. Jo, qué rabia da perder dinero. ¿Es recuperable? ¿Es tu alumno preferido el que te lo ha robado? ¿Qué se hace en estos casos? :S

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    1. Pues el viernes estaba triste pero tenía esperanzas de recuperarlo, hoy estoy enojada pero conmigo por ser tan confiada.

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  2. Ay, madre mía... Ya no es sólo lo que fastidie perder dinero, es perder la confianza en alguien. Besotes y mucho ánimo.

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    1. Lo peor es ver que ni siquiera muestra arrepentimiento.

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  3. Estoy de acuerdo, lo que más duele no es el dinero, es perder la confianza de alguien a quien aprecias. Muy doloroso.

    Besos!

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  4. Y me tengo que tragar mi frustración, mi enojo, mi decepción y seguir como si nada hubiera pasado porque al fin y al cabo él es el niño y yo la adulta,pero me siento tan tonta porque de no ser por mi compañera hubiera terminado por creerle que no fue él, el viernes le hable con toda la paciencia, tranquilidad y dulzura, tratando de comprender que fue un error y me vio directo a la cara y con una sangre fría que me deja anonadada me aseguro, una y mil veces que no fue él. Pero si fue, fue la única persona que tuvo acceso a mi bolso y al final lo aceptó.

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  5. Me gustó, simplemente por que el hoy y el ahora, el presente, es lo único que verdaderamente vale algo.

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