miércoles, 28 de noviembre de 2012

De consejos y otros males



A veces pienso que soy una persona que no se deja consolar, mucho menos aconsejar, que no permito que los demás lo intenten siquiera, porque ante el menor indicio me pongo a la defensiva y vuelvo a retraerme,  no me agrada que me digan cómo pensar, ni mucho menos sentir que me consideran débil. No es que sea tan arrogante y no crea necesitar ambas cosas, sino que desconfío de las personas que sin haber escuchado el problema,  ya están prestos a aconsejar, sin tomarse la molestia siquiera de averiguar más, sin ser capaces de ponerse en el lugar de la persona e intentar ver desde su perspectiva y simplemente asumen que lo que hace, dice o piensa obedece a que no tiene ni la más mínima idea de qué hacer y necesita un consejo, sin pensar siquiera que posiblemente todo lo que esa persona puede decir ya lo ha pensado la otra, que también es capaz de ver las cosas desde esa perspectiva, y que lo que busca solamente es sentirse escuchada, comprendida, que quizás lo que desea es que alguien le diga que no es la única persona que siente así, que hay alguien más sintiéndose de esa manera, que es válido albergar ese sentimiento, que eso no le hace una persona rara o estar equivocada, y que de estarlo "no es incorrecto" sentir como siente, sólo eso.

 Sin embargo, lejos de encontrar comprensión, de que alguien le diga "yo he pasado por eso", "también me he sentido así y me ayudó hacer tal o cuál cosa", escucha cosas como "deberías de hacer...", "no deberías ...", "yo en tu lugar...", "las personas (aquí se agrega un discurso de lo políticamente correcto que hace parecer que quien lo dice es una super persona que como dice Fito "ya lo tiene todo controlado"),  "ya no llores", "no es para tanto", "a la prima de un amigo le pasó también pero ella si...", etc, que lejos de servir de consuelo, nos hacen sentir una mierda  (he estado pensado en una palabra mejor porque me he dado cuenta que cuando escribo utilizo palabras que en mi vida real jamás sería capaz de pronunciar, pero me pareció que esta sonaba más contundente), y que no se le ocurra a la otra persona contradecir o dar un indicio de que esos comentarios le molestan, porque entonces dicen cosas como: "¡Qué bárbaro, qué genio, ya cásate!, "es que no se te puede decir nada porque todo te lo tomas a mal", "es que no te dejas ayudar", "todavía que uno se preocupa por ti", "no entiendes razones", "necia", "arrogante", etc., si escuchas el consejo pero al final haces lo que te sale de...bueno, lo que te da la gana, eso es una ofensa todavía mayor. He leído y escuchado a mucha gente quejarse de quienes suelen contarles sus problemas porque no ponen en práctica sus consejos, diciendo que ya les cansaron con tanto contarle sus penas, pues a parte de que no les interesa mucho la persona, esta solo se queja sin poner una solución. Son del tipo de personas que inmediatamente asumen que los otros no saben gobernar su vida, que son bastante tontos, que andan perdidos en el universo, que son débiles de carácter, etc. Y a mi francamente me parece demasiado arrogante y una falta de respeto para la otra persona esa actitud de "omnisciencia", pienso "Oh, si! Claro todopoderoso ser, tú nunca te equivocas, tú lo sabes y lo puedes todo, que afortunados son los demás de que les hagas el favor de dar un poco de claridad a sus vidas"...claro también entiendo que no siempre se está de humor para escuchar a los demás, ni se tiene la obligación de ser el psicólogo de nadie, pero para esto mejor no escuchar, a escuchar y juzgar. 

Y me pregunto ¿En verdad son capaces de seguir a pie juntillas todas esas teorías que tienen sobre la vida? ¿En verdad son capaces de no perder ni por un instante el rumbo, de no equivocarse? Porque yo también me visto con esa actitud de fortaleza, también me siento una chica autosuficiente: he sido independiente desde los  quince años, comencé a ganarme la vida desde los catorce, incluso a los cinco o seis ya acompañaba a mi madre al trabajo y tenía responsabilidades que otros niños no tienen hasta muchos años después, desde temprana edad ya sabía a que me quería dedicar el resto de mi vida e hice planes y los seguí hasta conseguir mis metas, por eso ahora me siento una chica lo suficientemente fuerte para conseguir lo que realmente quiero en la vida, considero que tengo el tesón, la perseverancia, la inteligencia y la resilencia necesaria para lograrlo. Creo que tengo una personalidad propia lo suficientemente fuerte e independiente para no  dejarme arrastrar por las modas, que me envuelvan fácilmente, de hecho creo que sería difícil por no decir imposible que alguien fuera capaz de convencerme de hacer algo que realmente no quiero hacer. Aprendí a cuidar de mi, a velar por mis intereses desde muy pequeña, no dependo económicamente de nadie también desde los catorce e incluso he llevado por mucho tiempo la responsabilidad de ser cabeza de familia, soy capaz de resolver mis problemas sin ayuda porque es lo que he hecho siempre, aprendí que si no me cuido yo o no resuelvo mis problemas yo, nadie más lo hará,  no estoy acostumbrada a que si la vida me trata mal correr con mis padres a refugiarme, porque esa opción no existe, así que me caigo, me revuelco un poco en el lodo, pero vuelvo a salir por mis propios medios. Cuando pienso en mi futuro no lo hago en función de nadie, pienso en lo que quiero y hago los planes para conseguirlo con mi propio esfuerzo, ni siquiera soy capaz de fantasear con una vida en la que tenga todo resuelto porque simplemente no me considero capaz de vivir haraganeando. Emocionalmente, creo que me conozco bien,  hago un trabajo de introspección continuo y no me siento perdida, sé perfectamente lo que quiero y no, conozco cuál es la raíz de muchos de mis problemas para relacionarme y soy capaz de darme cuenta sin que nadie más me lo indique cuando estoy cometiendo un error. Pienso en mis problemas, en mi carencias, en mis miedos, mis errores, mis asuntos sin resolver e incluso en mis desgracias, no con victimismo, no solo para sentir pena por mi, para gritar que me siento incomprendida o sentir que todos los demás son malos conmigo, sino para averiguar porqué siento lo que siento, qué hay bajo esa capa, cuál es el meollo del asunto, pienso en lo que digo, en las consecuencias de ello. Soy perfectamente capaz de vivir sola sin deprimirme por ello, disfruto de mis momentos a solas, soy capaz de sobreponerme de mis fracasos, de enfrentar las tempestades, la mayor parte del tiempo sin ayuda, no siento la necesidad de tener alguien a mi lado para que me resuelva los problemas, para que cargue con el peso de mi propia vida, hacerlo me haría sentir pequeñita, casi insignificante, porque no puedo imaginar fracaso más grande que no ser capaz de hacerme responsable de las riendas de mi propia vida. Así que no me considero ni débil, ni perdida en el espacio, sé quien soy y hacia donde voy, creo que tengo la experiencia suficiente para afirmar que conozco las cosas de la vida, que sé de ser fuerte no porque lo aprendí en un libro, sino porque lo he vivido, pero  por supuesto no me creo poseedora de toda las respuestas, me siento incapaz de decirle a alguien más qué hacer con su vida por mucho que le conozca o porque yo tenga más experiencia en ciertos aspectos que otros, pues creo que las circunstancias de cada persona son únicas, por mucho que las situaciones nos parezcan similares, por mucho que no coincida con su manera de ver el mundo o que no comprenda su actitud ¿qué puedo saber yo acerca de por qué una persona actúa de esa manera, qué experiencias ha vivido para que piense de ese modo? si a penas logro asimilar mi propia vida ¿cómo voy a ser capaz de tener la autoridad de decirle a los demás cómo manejar su vida? pero como decía creo que Descartes "no hay nada mejor repartido que la razón, todo mundo cree tenerla" y hay quien si se cree no sólo capaz sino con el derecho y deber moral de hacerlo...y  no lo voy a negar, en algunas ocasiones también suelo caer en ese error, aunque la mayoría de las veces intento tratar a los demás como espero ser tratada: con respeto y empatía, sin descalificar o juzgar.

He sido demasiado fuerte, demasiado racional, demasiado correcta a lo largo de estos 33 años, que necesito sentir que puedo de vez en cuando darme licencia para ser vulnerable, imprudente, políticamente incorrecta, poder patalear, ser visceral, irracional, equivocarme, ser humana, sin sentirme juzgada. Necesito ser escuchada sin sentir que alguien me ve, me escucha o me lee, meneando la cabeza con desaprobación o sintiendo pena por mi, porque no hablo de mis problemas para dar pena, sino porque necesito expresar lo que siento, porque necesito darme permiso para ser un poco "la reina del drama" que no puedo ser en otro lado,  escribo o hablo de lo que me pasa o siento porque necesito saber que alguien más me entiende, que no soy la única que siente como siento yo.

Decir que no soy buena recibiendo consejos ni dejándome consolar, es verdad, pero tal vez no es del todo cierto, porque lo cierto es que aprendo de todas las personas que se cruzan en mi camino, no considero que haya alguien que no sea capaz de aportar algo positivo a mi vida, alguien de quien no pueda aprender algo, incluso de las malas experiencias saco algo positivo para enriquecer mi vida. A veces me digo que soy como un Frankenstein, porque estoy hecha con todos los pedacitos que los demás ha aportado a mi vida, pero ocurre que soy como esos chicos que están aprendiendo a conducir, si alguien me quiere dar indicaciones simplemente me desespero o me cohíbo, me vuelvo torpe o cabezota y no escucho, porque en mi no funcionan las críticas, funcionan los "tú puedes", "lo estás haciendo bien", las sugerencias y la empatía antes que las frases sentenciosas que se suelen dar en los consejos, me basta que alguien me diga que confía en mi, que valora la persona que soy, para tratar de ser todavía una mejor persona, pero también pasa que nada más logro percibir un pequeño atisbo de que alguien siente pena por mi para reforzarme con mi coraza de autosuficiencia, de arrogancia como diciendo esa famosa frase de Jack Nicholson en Mejor Imposible ”Mira!, yo soy muy inteligente. Si vas a darme esperanzas tienes que hacerlo mejor que hasta ahora. Si no puedes ser al menos ligeramente interesante mejor cierra el pico!. O sea, yo me estoy ahogando y tú me estás describiendo el agua”. 

A veces pienso que suelo expresar esa incomodidad en muchos de mis escritos, donde doy a entender que hay personas que me hacen sentir así por algunas cosas que pasan en mi vida, sé que suena a que hay gente por ahí tratando de hacerme sentir mal, juzgándome todo el tiempo, como quien dice haciéndome bullying y que yo soy en este caso, como el pobre niñito abusado que necesita desesperadamente ayuda, pero no es así, la mayoría de las veces es gente que tiene una buena intención, que no me dice las cosas con "mala leche" sino con la intención de ayudar. Valoro su intención, lo que  hacen por mi, el tiempo que se toman en escuchar mis problemas (aunque en mis momentos de crisis me vaya a llorar mis penas a un rincón apartado, aunque no me sienta cómoda, ahora cada vez menos, vaciándome, dejando ver completamente todos mis puntos vulnerables), de hecho me gusta escuchar lo que tienen que decir los demás porque aprendo de sus reflexiones, de sus dudas, de sus experiencias, de sus equivocaciones, pero no soy buena recibiendo consejos, no sé manejarlos, no me sientan bien, me hacen sentir mal, débil, juzgada, incomprendida, incapaz de hacer algo bien por mi misma, no me gusta esa sensación de que alguien me diga qué hacer con mi vida. Sin embargo, eso no significa que soy intolerante y no soporto que alguien no esté de acuerdo conmigo, que no los escuche o que no aprecie sus opiniones, respeto mucho los puntos de vista de los demás y coincido con Ghandi " puede que no este de acuerdo con tu punto de vista, pero moriré intentado defender tu derecho a expresarlo", claro que lo hago, pero las contrasto con las mías y saco mis propias conclusiones.   

Sé que hay mucha gente buena que da consejos porque quiere ayudar, porque cree que es lo mejor, porque se preocupa por las demás personas y eso lo valoro mucho. Pero hay ocasiones, que con cierta personas   me queda un mal sabor de boca, en especial cuando se trata de personas cercanas a mi, a las que les tengo afecto, porque por mucho que lo intente, no entiendo la manía de la gente por decirle a los demás cómo sentir o evitar que expresen sus sentimientos, me da la impresión que le temen o les incomoda la tristeza, el dolor ajenos, y están más contentos si los demás ríen, aunque en el fondo sepan que es una risa fingida, es como si más que preocuparle la persona, les aterrara contagiarse de pesimismo, de vibras negativas, y no dejo de preguntarme ¿Por qué?¿Por qué ese empeño en preferir una bonita fachada aunque por dentro uno esté destruido? ¿Por qué esa actitud de "reparadores"? ¿De querer que todo mundo vea unicornios vomitando arco iris? ¿Por qué le tememos a la imperfección?¿Por que las personas asumen que los que se quejan están a la espera de que los demás les solucionen la vida? ¿Por qué piensan automáticamente que si alguien les cuenta un problema les obliga a resolvérselo?¿y si es sólo su manera de lidiar con los problemas: verbalizarlos para poder afrontarlos?¿Porque nos cuesta tanto aceptar que no lo sabemos ni lo podemos todo, que la vida no es perfecta ni tenemos todas las respuestas? ¿Por qué nos cuesta aceptar que nos equivocamos? ¿Por qué no podemos mostrar nuestra vulnerabilidad? ¿Por qué se considera fuerte  a una persona que dice lo que los demás quieren escuchar o lo que se supone correcto aunque interiormente esté hecho un desastre y se siente conmiseración por alguien que expresa lo que siente, su debilidad, sus fallos, que va dando traspiés pero que al final va aprendiendo de sus errores y logra encontrar el equilibrio? Se habla mucho de que es de humanos equivocarse, pero lo cierto es que equivocarse suele estar mal visto, especialmente en las cuestiones personales. Si uno mantiene a los demás alejados, actua con cinismo, usa a las personas, no expresa emociones, resulta que es fuerte, si uno es suceptible a los demás,  llora, sufre, demuestra sentimientos, entonces es débil. Tal parece que para muchos ser humano significa ser frío, calculador, invulnerable, tener todas las respuestas, decir todo en el momento oportuno, no perder la calma, pero a mi sinceramente, eso, lejos de recordarme algo remotamente humano me hace pensar en una máquina. Aunque también pienso que existe la posibilidad de que mi percepción esté equivocada, que realmente no suceda así y solo se trate de que estoy demasiado a la defensiva, que tengo problemas con la vulnerabilidad, con el hecho de parecer frágil o sentirme débil, que es sólo el hecho sentirme así en estos momentos lo que me descoloca.

11 comentarios:

  1. Lo habitual no es que te aconsejen por entrometerse en tu vida, sino por ayudar. Si tu expones un problema y la gente te aprecia, lo normal es que traten de aconsejarte. Otra cosa es que venga alguien por la cara a quien no le has preguntado y te diga cómo debes actuar.
    A mí siempre me molestó mucho también que me aconsejaran sin haberme prestado a ello, pero con los años voy agachando las orejas xD

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    1. Si, tienes razón, quizás el problema no son los consejos, sino la manera en que algunos los expresan. Cuando uno ha vivido por su cuenta desde muy temprana edad resulta todavía más dificil tolerar las intromisiones por mucha buena intención que lleven, por eso, cuando algo me molesta, respiro hondo y recuerdo que quien está hablando es alguien a quien respeto y quiero, xD, y si no es el caso, entonces simplemente sonrío, pongo cara de estar escuchando pero en mi interior divago pensando en la inmortalidad del cangrejo, jejeje.

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  2. Mira, a mí me sienta fatal en general que me aconsejen o me den soluciones cuando cuento un problema. soy de valorar todas las opciones antes de pensar que un problema me agobia y contarselo a otra persona. así que me fastidia que me aconsejen como si yo fuera tonta y no hubiera pensado soluciones ya por mí misma. ahora bien, hay que escuchar a la gente que apreciamos y nos aprecia porque a veces puede darnos una visión que no se nos haya ocurrido o darnos un punto de vista diferente.
    y sé débil cuando te parezca, todos tenemos derecho a querer consuelo y cuidados de vez en cuando.
    un beso.

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    1. Coincido plenamente contigo, has expresado en unas cuantas líneas lo que he querido expresar con esta parrafada. Es así como siento, y si, sólo por eso controlo el mal humor que se me desata con los consejos, especialmente los no pedidos, porque hay posibilidades de que a pesar de lo que me incomoden, puedan aportarme algo positivo. Algunas amistades piensan que debería ser mas tajante y expresar lo que me molesta,porque muchas veces no digo abiertamente lo que me desagrada y los demás no pueden saberlo, pero lo cierto es que odio las confrontaciones y mucho más ser descortés con los demás, especialmente cuando, aunque de manera equivocada, intentan ayudar. Besos.

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  3. "Consejos vendo que pa mí no tengo", dice un refrán muy español. A mucha gente se le da muy bien aconsejar a otros, incluso cuando esos otros no han pedido ningún consejo, mientras sus propias vidas necesitarían de unos cuantos. xD

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    1. Exacto, suele ser muy tentador el hecho de decirle a los demás como hacer las cosas, aunque nosotros mismos no seamos capaces de poner en práctica nuestros propios consejos. En mi caso, creo que lo que me molesta realmente, no es tanto el consejo sino la manera en que lo expresan, como dice Naar, cuando tratan a uno como si fuera una tonta que no ha sido capaz de encontrar una solución, y agregaría, cuando uno expresar su sentir y los demás se escandalizan ¡Cómo puede uno osar en sentir, pensar, decir algo así!

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  4. En ocasiones, en vez de un consejo, sobra con un abrazo.

    Besos!

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  5. Creo que la mayoría de la veces en que uno cuenta un problema, lo que busca es ser reconfortado y no aconsejado, y que mejor manera de hacerlo que un abrazo. Siempre he pensado que cuando alguien tiene un problema, lo que menos necesita es escuchar nuestro parloteo o que se le atosique con preguntas o palabras de consuelo, es más que suficiente con permanecer a su lado en silencio, tomarle la mano o darle un abrazo y dejarle llorar, desahogarse o simplemente hablar de algo diferente, hacerle olvidar sus problemas por un rato.

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  6. Consejos vendo que para mí no tengo, dice a sabiduría popular. A mí me apetece creer que lo que impusla, muchas veces, es el afecto que esas personas nos tienen, aunque no por eso dejan de hacer daño sus comentarios.

    Y sí... luego están los que parecen que llevan debajo del brazo el manual de estilo "Cómo vivir y ser perfecto" y, de vez en cuando, consideran necesario hacerte saber en qué te equivocas.

    Quizás, por eso, entre otras cosas, yo soy tan reservada... porque así no dejo que los demás opinen sobre mí o mi vida. Ha sido algo que he llevado fatal siempre, incluso de niña, cuando mi madre contaba cosas mías a los demás y se convertían en tema de debate. Otro dicho es "soy dueño de mis silencios y esclavo de mis palabras".

    Muaks!

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    1. En mi caso, la mayor parte del tiempo trato de ser empática, de ponerme en el lugar de la otra persona, para comprender sus motivos, para mostrarle el mismo afecto y respeto que me gusta que me muestren a mi. Y a veces, si considero que es necesario, oportuno, y pero sobre todo si me preguntan que opino, doy mi punto de vista, pero también con mucho tacto, porque muchas personas piensan que la sinceridad implica rudeza y para nada estoy de acuerdo. Saludos.

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  7. Buenas tardes Sofía:

    Me identifico mucho con este post.

    Sigue escribiendo, te seguiré visitando.

    Atte. Jorge

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