Viajar en el transporte público supone algunas incomodidades, entre ellas tener que tolerar los gustos musicales del conductor. Pero, ¿qué pasa cuando de entre esa música de la que reniegas, de la que te burlas y sientes pena ajena, de pronto escuchas una canción que te hace sentir doblemente avergonzada? En primer lugar, porque sabes de su pobre valor musical, pero aun así te das cuenta que en el fondo te gusta y te descubres deseando que la repitan, y
al llegar a tu casa la buscas para volver a escucharla, y en segundo, porque ha puesto de manifiesto eso en lo que procurabas no pensar últimamente y tienes que reconocer que te ha resultado un tanto excitante el rollito dolor-desesperación a causa de un deseo insatisfecho.
Y es ahí, a plena luz del día, entre gente con cara de aburrimiento o que va dormitando, que me doy cuenta que precisamente me siento así, como dice esa canción, tengo sed, una tremenda sed de caricias, de abrazos, una fuerte necesidad de tocar, oler, sentir y me muero por que me abracen, por que los brazos de un alguien me rodean con firmeza, atrayéndome hacia su pecho y permitiéndome oler su perfume, tengo deseos irrefrenables de un beso, de esos de los que quitan la respiración y hacen sentir como dice la letra de
"La vie en rose" que uno está en otro mundo . Si, lo reconozco, tengo deseos de sentir otra piel, otro cuerpo, otras manos acariciándome lentamente, con suavidad, como si yo fuera un piano en el que tocan
"Look at me" u "
Oh my Love", tengo ganas de que me besen el cuello y la espalda al ritmo de
"Love me tender" y que poco a poco me recorran con sus labios y manos, mientras siento que todo su cuerpo parece cantar
"ganas de ti". Tengo ganas de sentir, de dejarme llevar como si siguiera el ritmo del blues, jazz y soul, hasta sentirme libre, hasta convertirme en una canción de Guns N' Roses. Y luego otra vez la calma, la suavidad de
"Al lado del mar".
Me doy cuenta que tengo unas ganas locas de sentir, reconozco que deseo volver a vivir esa emoción de
"A punto de turrón" , de conocer a alguien que logre moverme los esquemas, que me deje con esa sensación de ir todo el día sonriendo de manera estúpida.
Y no me importa que no sea amor... la verdad es que si me importa, sé que en este momento en mi playlist debería haber sólo canciones de Guns N´ Roses, de Metallica, de Kiss, de Rammstein, de rock o metaleras, que yo debería buscar sólo vivir el momento sin pensármelo mucho, sin complicarme la vida con los sentimientos, pero no es que me escandalice o que crea que hay que estar enamorado para ello, sino que no es lo que ahora necesito. Ahora necesito sentirme querida, valorada, deseada, admirada. No quiero eternidades, no quiero promesas, no quiero ir en el arca de Noé, pero tampoco quiero conformarme con repetir la misma cruda y salvaje canción una y otra vez, necesito todos los ritmos, todos los géneros, necesito sentir toda la gama de emociones.