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lunes, 8 de octubre de 2012

Esas ganas...




Esas ganas de que acaricien tu espalda de una manera tan dulce que te hagan sentir como si fueras una pequeña niña a quien quieren proteger de todo lo malo del mundo.
Esas ganas de ser  tratada como  lo más valioso que alguien tiene, de ser mimada, cuidada, consolada.
Esas ganas de no pensar, de soltarse y dejarse llevar por el momento, aunque eso implique ser vulnerable, cursi, irracional o equivocarse.
Esas ganas de soltar en los brazos de alguien, ese llanto atorado en el pecho desde hacía mucho.
Esas ganas de sentirse por unos segundos el centro del universo.
Esas ganas de simplemente sentir y que se detenga todo al rededor, que el tiempo y el universo entero no importen, que desaparezcan.
Esas ganas de percibir el olor de la otra persona y sentir que se está en casa, que todo va a estar bien, que el mundo es un lugar maravilloso.
Esas ganas de sentirse querida, apreciada, añorada y llorar de felicidad.
...o como solía decir mi amigo Mikel de una manera más simple y llana, esa ganas de recibir "un abrazo de los que te cagas". 



viernes, 24 de agosto de 2012

Playlist



Viajar en el transporte público supone algunas incomodidades, entre ellas tener que tolerar los gustos musicales del conductor.  Pero, ¿qué pasa cuando de entre esa música de la que reniegas, de la que te burlas y sientes pena ajena, de pronto escuchas una canción que te hace sentir doblemente avergonzada? En primer lugar, porque sabes de su pobre valor musical, pero aun así te das cuenta que en el fondo te gusta y te descubres deseando que la repitan, y al llegar a tu casa la buscas para volver a escucharla, y en segundo, porque ha puesto de manifiesto eso en lo que procurabas no pensar últimamente y tienes que reconocer que te ha  resultado un tanto excitante el rollito dolor-desesperación a causa de un deseo insatisfecho. 
Y es ahí, a plena luz del día, entre gente con cara de aburrimiento o que va dormitando, que me doy cuenta que precisamente me siento así, como dice esa canción, tengo sed, una tremenda sed de caricias, de abrazos, una fuerte necesidad de tocar, oler, sentir  y me muero por que me abracen, por que los brazos de un alguien me rodean con firmeza, atrayéndome  hacia su pecho y permitiéndome oler su perfume, tengo deseos irrefrenables de un beso, de esos de los que quitan la respiración y hacen sentir como dice la letra de "La vie en rose" que uno está en otro mundo . Si, lo reconozco, tengo deseos de sentir otra piel, otro cuerpo, otras manos acariciándome lentamente, con suavidad, como si yo fuera un piano en el que tocan "Look at me" u "Oh my Love", tengo ganas de que me besen el cuello y la espalda al ritmo de "Love me tender" y que poco a poco me recorran con sus labios y manos, mientras siento que todo su cuerpo parece cantar "ganas de ti". Tengo ganas de sentir, de dejarme llevar como si siguiera el ritmo del blues, jazz y soul, hasta sentirme libre, hasta convertirme en una canción de Guns N' Roses. Y luego otra vez la calma, la suavidad de "Al lado del mar".

Me doy cuenta que tengo unas ganas locas de sentir, reconozco que  deseo volver a vivir esa emoción de "A punto de turrón" , de conocer a alguien que logre moverme los esquemas, que me deje con esa sensación de ir todo el día sonriendo de manera estúpida.  Y no me importa que no sea amor... la verdad es que si me importa, sé que en este momento en mi playlist debería haber sólo canciones de Guns N´ Roses, de  Metallica, de Kiss, de Rammstein, de rock o metaleras, que yo debería buscar sólo vivir el momento sin pensármelo mucho, sin complicarme la vida con los sentimientos, pero no es que me escandalice o que crea que hay que estar enamorado para ello, sino que no es lo que ahora necesito. Ahora necesito sentirme querida, valorada, deseada, admirada. No quiero eternidades, no quiero promesas, no quiero ir en el arca de Noé, pero tampoco quiero conformarme con repetir la misma cruda y salvaje canción una y otra vez, necesito todos los ritmos, todos los géneros,  necesito sentir toda la gama de emociones.
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