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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Préstame tus ojos para ver la realidad

El día de ayer no fui a trabajar...bueno, en realidad no fui a mi escuela, porque a trabajar si fui, sólo que en vez de estar frente a grupo, estaba tomando un curso de actualización. Siempre que esto ocurre, especialmente cuando se atraviesa el fin de semana y pasan varios días sin ver a mi alumnos o coincide que es el día que les toca la clase de Educación Física, los encuentro, además de más cariñosos que de costumbre, bastante bulliciosos, con ganas de contarme todo lo que ha pasado en sus vidas en esos días sin vernos. Basta que uno venga a contarme algo, para que en menos de un minuto tenga tres decenas de pequeños rodeando mi escritorio, cada uno relatándome su propia anécdota o la misma, pero a su manera, dejando salir las palabras desaforadamente y  subiendo cada vez más el volumen de su voz para  poder ser escuchados,  como si de un concurso de  a ver quién dice más palabras por minuto o quién habla más fuerte se tratara. Aunque me encanta escucharlos platicar, que me cuenten sus inquietudes, sentirme arropada por todos ellos, especialmente en los días nublados, lo cierto es que la torre de Babel se queda corta al lado de lo que se arma en mi salón, por eso siempre he procurado que  llevan un diario, donde puedan expresar por escrito todas esas inquietudes, y luego de haberlos leído, si observo que hubo algún acontecimiento que involucre a la mayoría, lo retomo, tratando que sea  de manera más ordenada y respetando turnos de participación.

Desde el inicio del curso, hemos establecido una rutina que comienza con las comisiones de higiene, uniformes y tarea pasando a revisar y registrar por turnos estos aspectos, mientras los demás realizan la lectura del día de manera individual  para luego hacer una reseña de la misma, al tiempo que yo paso lista y reviso tareas.  Lo del diario y la rutina regularmente funcionan para mantener el orden en mi pequeña aula donde conviven 30 niños de dos  grados diferentes, pero hoy como había más novedades que las de costumbre fue imposible. Primero, porque el viernes un alumno perdió su lonchera, suscitándose por ahí una situación que si no la paro puede convertirse en un dolor de cabeza. Así que haciendo acopio de toda la seriedad y paciencia posible, saqué  mi lado Sherlockholmiano y comencé la investigación, no funcionó, pero todavía tenía un as bajo la manga, puse mi mejor mirada a lo Clint Eastwood, y comencé una perorata sobre la importancia de respetar las pertenencias de los demás, con la esperanza de tocar el corazón de mi pequeño transgresor, rematé diciendo que "tomar las pertenencias de los demás, aunque ahora les pueda parecer algo insignificante y lo hagan como un juego, puede ser el comienzo de una vida de delincuencia, puesto que crecerán creyendo que tomar lo ajeno es lo más natural del mundo"(si, mis alumnos también tienen que soportar mi vena dramática, xD), nada más escuchar la palabra delincuencia y se soltó el caos. "¡Maestra ¿sabe que hubo una balacera el sábado?!", "¡Si maestra, los soldados persiguieron a los malos y pasaron disparando!" "¡Hubiera visto maestra, todos nos tiramos al suelo!" "Yo estaba en la iglesia", "¡Yo acababa de pasar por ahí!" "¡A mi tía casi la atropellan!" "¡Uy, nosotros estábamos en el campo porque había juego, y todos nos tuvimos que tirar al suelo!" "¡tiraron una bomba de clavos!", "¡Una de las balas llego a  la casa de Y, le hicieron un hueco así de grande!" "¡Mataron a uno, pero los demás escaparon!" "¡la mamá de M se demayó porque M se tiró al suelo  y comenzó a gritar muy feo! es que cayó en un hormiguero pero su mamá pensó que le habían disparado y se asustó mucho, por eso hoy no vino a la escuela"...

Y así, como si de una película de acción se tratara, como si fuera lo más normal del mundo, cada uno me relataba a su manera lo ocurrido. El corazón se me hizo pequeñito, no tanto por el miedo (hace un año  habría sido diferente, hace un año se habría terminado de romper mi pequeño mundo color rosa y habría enloquecido de terror, hace un año hasta llegue a considerar la idea de dejarlo todo, hace un año iba cada día pensando que sería el último, hasta llegué a pensar que por lo menos el tatuaje que tengo serviría para que me identificaran si algo llegaba a sucedernos, pero cuando experimentas tanto miedo, a veces te haces inmune a él, o por lo menos tus niveles de tolerancia aumentan considerablemente) sino porque es triste darme cuenta el mundo que le estamos dejando a estos niños, un mundo donde la violencia es algo común para ellos... o parece serlo, porque a veces los niños tienen su manera peculiar de expresar aquello que les inquieta. 

Siempre es difícil tratar esté tema con ellos, siempre pesa el miedo de nombrar a "los que no deben ser nombrados" ("los malos" como les dicen mis niños)  porque así comenzó nuestro terror hace un año, cuando debido a lo agitado que parecía estar el ambiente, no tanto en nuestra localidad sino en la región, nosotros comenzamos a tomar medidas para estar preparados ante una de estas eventualidades, para que de alguna manera los padres, pero en especial los alumnos supieran que hacer en un caso de estos, pero también para que aprendieran a no tener miedo, para que pudieran dentro de lo posible, seguir viviendo su infancia lo más normal posible sin  que el ir y venir diario de  los carros militares que pasaban al lado de nuestra escuela los inquietara demasiado.  Al parecer esto no gustó demasiado. 

Quería escucharlos a todos, que todos tuvieran oportunidad de expresarse, ver un poco la realidad a través de sus ojos, así que les pedí que me contaran lo ocurrido por escrito. Esto es una pequeña muestra de lo que escribieron:

"Este sábado, como a las 6:30 p.m hubo una balacera en la localidad. Tiraron 3 tiros hacia el aire para que la gente se metieran a sus casas porque los marinos se encontraron dos camionetas desconocidas y los corretearon, y fueron a parar hasta otro pueblo y ahí prendieron la camioneta y explotó. La sirena iba chillando porque mucha gente estaba en el campo deportivo y en el parque. Los del parque corrieron hacia la capilla y hacia la clínica, los que estaba en el juego se tiraron al suelo, otros salieron corriendo para sus casas." V.

"Hubo una tirotiza el sábado, los sardos pasaron dando tiros porque son malos. Pasaron los sardos. A la primera yo pensé que eran unos cuetes, pero después se escucharon 2 juntitos y eran tiros. Yo me espanté, con mi hermao y mi mamá, porque mi papá estaba en el campo viendo el juego." J. 

""Hubo una balacera, por los delincuentes, porque los buenos dispararon a los malos, Dispararon y todos nos bajamos al piso, después salieron y luego entraron otras 5 camionetas de sardosos". JM

"Ocurrió una balacera. Fue en el campo deportivo, ayer a las 6, bueno primero llegó una camioneta y luego se bajó un hombre malo y empezó a tirotiar y luego llegaron los de la marina y dieron un tiro al aire para que la gente se fuera a sus casas. Los malos estaban en una cabañita y ahi dispararon y le hicieron un hoyo. Luego  la gente huyó a sus casas  que estaban cerca, luego los de la marina se fueron siguiendo a los malos hasta otro pueblo" D

"Pasó que la marina iba persiguiendo una camioneta desconocida, tirando balas y bolas de clavos. El atentado fue en el campo y luego se fueron hasta otro pueblo y allá los atraparon. Eso fue en la tarde y en la noche pasaron un montón de camionetas con perros policias para rastrearlos y a las 2 de la mañana otras." G



 No es que todos los días sean así, la mayor parte del tiempo las cosas transcurren de los más tranquilas, tanto que a veces uno olvida lo que ocurre en el país,  a pesar de que todos los días nos bombardean con noticias sangrientas, a pesar de que estas ya nos son novedad para nadie, incluidos los niños, a pesar de que de vez en cuando llegan rumores de lo que ha pasado en otras localidades cercanas, a pesar de que los militares siguen siendo parte de nuestro paisaje cotidiano. La verdad es que todo lo que nos cuentan solo parecen leyendas urbanas, cosas que le pasaron a otra persona, cosas que suenan lejanas, hasta que sucede algo como esto que lo rompe todo. Parece que septiembre es el mes favorito de "los malos", para rondar por nuestra localidad, para venir a romper nuestra tranquilidad. Hoy después de este desahogo, todo volvió a la normalidad, ellos volvieron a jugar, a correr, a pelear, a hacer escándalo  a reír  a trabajar como cualquier otro día. Y yo, bueno, yo después comentarlo con mis compañeros, alterarnos un poquito, revivir lo del año pasado, reírnos de nuestras reacciones aquella vez tratando de restarles importancia, de escribirlo aquí, también lo sacaré de mi mente y me iré a dormir tranquilamente, para mañana volver a mi adorada rutina.


Siempre que ocurre algo como esto, pienso en la película Voces Inocentes, especialmente en esta parte donde uno de los protagonistas canta "Techos de cartón", esta es una de las canciones más desoladoras que he escuchado, porque desafortunadamente para muchos su letra todavía hoy es una realidad:




domingo, 16 de septiembre de 2012

¡VIVA MÉXICO, CABRONES!

A propósito del aniversario 202 del inicio del movimiento de Independencia, decía una amiga que no tenía nada que celebrar, a lo que otra la secundaba diciendo que tenía mucha razón, puesto que ante la precaria situación de nuestro país no entendía qué íbamos a celebrar, si seguimos siendo esclavos de la violencia, la injusticia, la corrupción, el narcotráfico, si ya no somos libres de caminar por las calles en las noches, de emprender un negocio, salir a un día de campo, viajar, trabajar con tranquilidad, porque llegan "los que no pueden ser nombrados" y te amenazan, te roban, te secuestran y muchas cosas más, mientras nuestras autoridades, o les rinden pleitesía o ellos mismos son los delincuentes.
Entiendo su sentir, creo que a todos nos sobran motivos para pensar así, para albergar cierto resentimiento, decepción, rencor, hartazgo de la situación que vivimos. Toda la población siente que los delincuentes tienen el poder, que están rebasando a las autoridades, que no hay nadie a salvo, que tanto jefes de la policía, periodistas, gobernadores, presidentes municipales, y todo aquel que diga o haga algo que nos les parece es eliminado. Así de sencillo, sus actos no obedecen a una razón, lo hacen porque pueden. Y si, les tenemos miedo, le tenemos pavor, muchas veces nos sentimos desesperanzados, nos sabemos en sus manos, vivimos con la sensación de que ellos son los que dirigen nuestros destinos ahora, ¿por qué? por qué no solo nos amenazan, nos roban, secuestran y quitan la vida a nuestros seres queridos, sino que están invadiendo nuestros círculos, pudriendo desde la raíz esta sociedad, pues muchos (regularmente jóvenes) en su afán de sobrevivir, en su ambición desmedida, y por qué no decirlo, su extremada estupidez y pereza, eligen la opción que consideran la más fácil: unírseles. Ahora están donde quiera, por eso mucha gente ha perdido la esperanza, porque somos conscientes que cualquiera a nuestro alrededor puede ser uno de ellos, ; uno platica con su vecino pero ya no sabe si es de fiar, lo  que  hace que este problema parezca un monstruo de mil cabezas al que se le corta una y le salen otras diez, esto a su vez nos hace sentir inmersos en un cuento de nunca acabar, en una paranoia constante. Algunos culpan al actual presidente, a la policía, a las fuerzas armadas, y tienen la esperanza de que terminando este mandato las cosas vuelvan a ser como antes...¡menuda esperanza! antes todo era exactamente igual, solo que vivíamos ciegos, la misma porquería pero cuidadosamente colocada bajo la alfombra.
Sea como sea, lo cierto es que los niveles que este problema ha alcanzado son altísimos y la desesperanza cada vez se arraiga más en todos nosotros.  Hace un año yo también me sentía así (a veces aún me pasa) pero después de haber estado casi a punto de un colapso nervioso por el terror sentido, decidí ya no tener miedo,  sé que hay cosas que no puedo evitar, como por ejemplo, no puedo evitar que este país sea inseguro, no puedo evitar que nos agredan, que cambien nuestra forma de vida, no puedo impedir que invadan mi vida, que trastoquen mi mundo si asi lo quieren, porque ellos tienen el poder, porque tienen los medios, porque pueden, pero si puedo evitar que se apoderen de mi interior, que cambien mi naturaleza, puedo evitar perder la fe, la esperanza, la alegría, el entusiasmo. Así que no me voy a gastar la vida pensando en ellos, dejando de vivir o viviendo encerrada en mi casa llena de temor, pues como dice una frase de Corazón Valiente "¡podrán quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán la libertad!
¿Qué motivo tenemos para celebrar? Muchos. Celebremos que...
Somos un pueblo forjado en el trabajo. Un pueblo que aprendió a ver oportunidades en donde otros ven trabajos denigrantes. Aprendimos que la dignidad la da la satisfacción de ganarse la vida con el esfuerzo propio y sin lastimar a otros, que no hay empleos pequeños, solo gente estrecha de mente.

Que aprendimos a vivir en crisis, que ya no nos asustamos ni perdemos la brújula a las primeras de cambios. Aprendimos que la única manera de salir de ella es hacer lo que se tiene que hacer, que no podemos vivir de los tiempos pasados, de los tiempos que fueron mejores, aprendimos que a veces hay que esforzarse más, que hay que padecer más y se nos retuerce el hígado del coraje por lo injusto que resulta,  pero sabemos que no hacer otra cosa más que quejarse no resuelve el problema.

Aprendimos a ser positivos, a alegrarnos por los pequeños triunfos del día a día, a celebrar cada logro, a agradecer las cosas buenas de la vida, a valorar lo que tenemos, a no dar nada por sentado. Aprendimos a soñar, pero también aprendimos que los sueños se consiguen a base de persistencia, de fortaleza, de trabajo duro.

Somos un pueblo cálido, que no conoce la indiferencia, un pueblo que hace suyo los problemas de otros, un pueblo donde recibimos con los brazos abiertos a los visitantes, donde no falta quien te ayude cuando más lo necesitas. Somos un pueblo que ha aprendido a resolver sus propios problemas, a no depender de "papá gobierno", aunque desafortunadamente aun no hemos aprendido a exigir nuestros derechos a viva voz.
Aun nos falta quitarnos ese estigma de país violento, de gente ignorante, de "tercermundistas", como suelen llamarnos.  ¡Como me duele esa palabra! No sé cuántas veces a lo largo de mi recorrido por distintos blogs u otros sitios en Internet, en los mismos programas de tv o en conversaciones con personas de otras nacionalidades, me he tenido que topar con esa condescendencia, con esa cierta presunción de que los latinoamericanos somos todos ignorantes. Duele profundamente escuchar a personas, en especial a aquellas que se  tiene en un alto concepto, decir cosa como “ni que fuéramos un país tercermundista”, “ni que fuera tercermundista para trabajar ahí” o " resulta tan denigrante que yo ahora tenga que hacer el trabajo de un inmigrante", "vivo como en el tercermundo, en un barrio lleno de latinos, de inmigrantes ignorantes y delincuentes" , "por el nivel de sus argumentos, seguro que es latino" y la peor palabra de todas "sudaka". La primera vez que la escuché, no me significó nada, pues la confundí con sudoku, luego supe su significado e intención. Al principio me provocó risa e incluso la necesidad de aclarar la imprecisión del término, puesto que México no se ubica en Sudamérica sino en Norteamérica, así que sería más correcto decir norteaca o aun mejor, mexica, y mexica hace referencia a nuestros antepasados, de los cuales yo me siento sumamente orgullosa (xD), por supuesto supe desde el principio, por el énfasis que le dan y el rencor con que lo dicen, que es como cuando hace varias décadas se le llamaba despectivamente alguien "negro" (racismo y xenofobia en su máxima expresión), como si el solo hecho de ser latino o inmigrante  automáticamente nos convirtiera en seres de segunda categoría, como si  provenir "del tercer mundo" fuera algo de lo cual sentirse avergonzado.  Me dolió porque estaba habituada a expresiones de ese tipo de "los americanos" que es hacia donde emigran principalmente los mexicanos, pero no a escucharlo de gente de un país al que le guardo un profundo cariño, afortunadamente, son los menos. Creo que donde quiera hay cierta gente que utiliza con demasiada frecuencia, palabras  como inmigrante, tercermundista, sudaka, africano, salvadoreño o según cual sea a su parecer el país más pobre que el suyo,  como una manera depectiva para referirse a la pobreza, la injusticia, la ilegalidad, las condiciones insalubres, la explotación, en fin, todo lo malo, pero olvidan que el tesón, la fortaleza, el trabajo duro, la calidez, la bondad, los verdaderos valores humanos también pueden observarse mejor, precisamente ahí, entre tantas carencias. Creo que ese tipo de individuos, antes de utilizar esas palabras con demasiada ligereza, deberían ponerse en el lugar de esas personas, preguntarse cómo actuarían ellos en una posición similar, si conservarían la esperanza, si demostrarían la misma fortaleza y el empuje que aquellos a quienes menosprecian. Tal vez aprenderían a mostrar un poco de bondad, de humildad y por qué no, de mucho respeto por las personas que pese a las dificultades que enfrentan sigue buscándose un mejor futuro, una vida digna. Quizá se darían cuenta que del tercermundo también se puede aprender y que más que sentirse superiores por los privilegios de los que gozan, deberían sentirse agradecidos y ser,  ya no generosos, sino más tolerantes con los que no son tan afortunados, con los que no han tenido sus mismas oportunidades, pues el valor de una persona no lo determina ni la nacionalidad, el color de piel, la posición económica,  el trabajo y ni siquiera el nivel de escolaridad de ésta, lo determinan sus valores, la forma como se sobrepone a las adversidades, pero sobretodo la manera como trata a sus semejantes, en especial a los menos favorecidos. Para mi, la verdadera ignorancia no estriba en la falta de instrucción de una persona sino en la falta de tolerancia y la cantidad de prejuicios que posee.
Los mexicanos, somos más que un pueblo de ignorantes o de cincuenta millones de pobres, más que un hogar de delicuentes, de mafiosos, de gente que se aprovecha de los demás, no podemos negar la pobreza, los problemas sociales, incluida la violencia, pero en México somos más los buenos, somos un país de más de cien millones de personas honestas, trabajadoras, pacíficas, cálidas, con ganas de salir adelante, con miles de sitios hermosos y grandes recursos naturales. Aún debemos trabajar mucho para recuperar la dignidad y mirar a los demás sin sentir vergüenza, aún hay mucho qué hacer para que México sea el país que puede llegar a ser, para mostrar al mundo todo lo que  nuestra nación es , pero aun así, tenemos muchas razones para celebrar. Celebremos que somos fuertes, que pese a los políticos corruptos, los delincuentes y a todos los parias que han saqueado y desangrado este país, seguimos de pie, que México sigue siendo un gran país lleno de gente buena y trabajadora.

Así que, aunque sea un poco tarde...
¡VIVA MÉXICO, CABRONES! xD

viernes, 7 de septiembre de 2012

Abdución

 "Desde los años cincuenta, los relatos de abducciones suelen incluir la descripción de una sala semejante a un laboratorio en la cual los extraterrestres realizan algún tipo de experimento o investigación sobre el individuo secuestrado.

El relato (subjetivo) del secuestro suele incluir la idea de que el mismo estaría precedido por la pérdida de la voluntad y de la conciencia en el instante anterior al momento del transporte.

Quienes refieren haber sido víctimas de una abducción aseguran que durante el rapto habrían padecido un lapso importante de «tiempo perdido», es decir, la sensación de haber pasado un tiempo prolongado, pero sin poder recordar casi nada de ese lapso transcurrido. El interior de la nave a la cual serían conducidos los abducidos por lo general es descrito como una sala redonda, con cúpula, iluminada por una luz difusa que parece salir de las paredes y del piso. Tras ser retornados de la abducción, algunos comentan tener alguna anomalía en su organismo, tales como la presencia de objetos metálicos dentro del cuerpo." 
Wikipedia



Él tenía 26 años. Era joven, lleno de vitalidad, era como el aire de la mañana que te anima y llena de buena vibra. Siempre sonreía. Todos lo querían. Amaba lo que hacía y ayudaba para que los demás también lo hicieran. Todos los días te saludaba al llegar y nunca se iba sin despedirse, sin sacarte una última sonrisa. Era siempre  la misma agradable rutina, hasta un punto tal, que la jornada en la oficina no comenzaba ni terminaba realmente, si no aparecía él. Pero un día ya no volvió.  Se desvaneció, la oscuridad se lo llevó. Al principio el mundo se detuvo, todo se volvió silencio, todos se sintieron perdidos, como si una densa niebla invadiera el ambiente, luego vino la rabia, y el silencio se volvió murmullo y el murmullo gritos, gritos que paralizaron por cinco días seguidos la ciudad. Días de llanto, de dolor, de impotencia, de marchas bajo el sol, piel quemada y  pies heridos por tanto caminar, y luego de nuevo el silencio, el miedo. Entonces todos se encerraron tras aquella gran puerta de madera y no volvieron a mencionarlo más, y no sé por qué. Tal vez porque duele tanto, tal vez porque negando lo que pasó es más fácil sobrellevar el miedo o tal vez porque temen que pronunciar su nombre sea como lanzar un conjuro que sea capaz de desatar la puertas del mal y traer de nuevo la oscuridad. Es tan extraño, pero nadie lo menciona, no es como si se hubiera ido, sino más bien como si nunca hubiera existido...como si hubiera sido abducido. Lo borraron, lo sacaron de sus vidas de tal manera que ahora cuesta  saber si fue real o si es solo un mito, un simple rumor. Su mesa en la oficina, intacta, tal como él la dejó y los ojos tristes de su madre, que siguen conservando la esperanza de que volverá para reanudar su vida desde donde se la truncaron, son la única evidencia de que realmente existió.

lunes, 21 de mayo de 2012

Todas las cosas que podría contarte...



Hay tantas cosas sobre las que puedo escribir, por ejemplo, sobre mi viaje para visitar a mi abuela de 95 años, que a pesar de que poco a poco su salud se va deteriorando, todavía sigue aferrándose a la vida como pocos, tanto que a pesar de su edad insiste en que nadie le ayude a caminar o se molesta con la sola idea de andar en silla de ruedas porque dice que aun no la necesita, que aun insiste en bordar servilletas y fundas de almohadas para regalarles a sus nietas aunque su cansada vista se lo dificulte, que lo que más le puede de estar en reposo es el hecho de tener que depender de alguien más porque ella aun siente que es capaz de cocinar, lavar trastes, limpiar y hacer cualquier tarea doméstica que le pongan en frente, de sus adorables consejos, a los 18: - "Estudia, forma una familia, cásate, eso es de muchachas decentes"  y yo: - "Ay abue ¿Quién piensa en eso? A los 25. -"Ya debes asentarte, tener hijos, pero cásate, eso hacen las muchachas decentes".Yo: -"Uy, abue, eso no está en mis planes, veremos en 10 años". A los 32: "Bueno ¿Y tú cuándo piensas darme un bisnieto?" Yo: -"este..este...", ahora ya no me dice nada, quizás para ella soy un caso perdido, jeje o de cómo la última vez me dijo muy preocupada: -"Cuídate hija, dios que te bendiga...y ya no bebas mucho"  y yo ¿Peeeeerdooón?!!!, al parecer mi abuela piensa que tomarme unas cervecitas de vez en cuando me convierte en una borracha perdida que debería ir de inmediato a alcohólicos anónimos, jajajaja. ¡Grande mi abuela!

Tal vez podría contar la historia de la gata polizonte, de cómo hubo que sedarla y como en consecuencia casi pierdo a mi adorada Luna de una insuficiencia cardíaca,  un "casi" oportuno que me evitó la pena de ir a la cárcel  y que mi rostro fuera conocido en todo el mundo como "la asesina de veterinarias", de cómo nunca volveremos a su consultorio y cómo desde entonces, aunque ya está bien, "Luna" ya no juega, ni come bien, ni se me acerca como antes,  tanto que siento que ya no es la misma gatita de antes de ese viaje y hasta he tenido pesadillas donde veo muchas gatitas blancas y me lleno de desesperación al no lograr  encontrar a la mía o luego de hacerlo me invade la incertidumbre de no haber tomado a la correcta. De cómo casi participo en una boda arreglada, no, la protagonista no iba a ser yo (aunque mi abuela que más quisiera) sino mi hermosa gatita, que la vieron tan linda que todo mundo la adoró y hasta querían emparentarla con otros ejemplares felinos o de cómo tuve que andar en plan "madre sobreprotectora y asfixiante" cuidando de su castidad o como últmamente me he dado cuenta que he estado hablando de ella a la menor oportunidad mientras ignoro descaradamente la cara de mis amigas que denotan precisamente eso, que les he estado hablando demasiado de ella, aunque debo confesar que también es un poco en plan "una sopa de tu propio chocolate" porque a todos nos ha tocado ser los amigos solteros que tienen que chutarse las interminables anécdotas de esos padres embobados con sus lindos niños, que adoramos, pero que a veces  rayan en la exageración. Tal vez debería contar de como esa familia, con la cual estaré en deuda por siempre por  cuidar a mi abuela de una manera que ni siquiera  mi hermana o yo podremos igualarlo, me trataron como siempre, como princesa, que regresé cargada de plátanos y tortillas hechas a mano, y en un descuido casi me convierten en ganadera...bueno por lo menos en la dueña de una vaca, una vaca pinta que es como la quiero yo.

También podría hablar de cómo perdí todo el dinero de mi renta por descuidada o confiada, y cómo con ello se fueron al caño mis planes para celebrar mis próximos 33 añitos, teniendo que decirle adiós con mucha pena a los go-cars,el gotcha, la celebración con típica comida mexicana, incluyendo tequila y cerveza al por mayor, rodeada de mis compañeros de trabajo al tiempo que Fher, mi director, nos cantaba como solo el sabe hacerlo  canciones de Ornelas y todas las que se nos ocurrieran, para luego irnos a continuar la fiesta al bar donde canta por las noches, así como la salida nocturna al día siguiente con mis amigas para ir a las camaroninas y hablar de tantas cosas que se suelen hablar cuando se reunen un grupo de mujeres con ganas de divertirse,  y hasta tuve que ver como se iba volando, aprovechando una bandada de pájaros, mi tatuaje del principito que tanta ilusión me hacía. Quizás podría hablar precisamente de eso, de mi costumbre recién adquirida de tatuarme cada cumpleaños...o algo así.

Algo que también podría resultar interesante sería contar sobre lo loca que he andado desde que terminó el mes anterior con la celebración del día del niño, las peripecias que tuvimos que pasar para reunir dinero para la celebración, los pleitos entre las madres de familia, al tiempo que tratábamos de no tomarlo con tanta seriedad, haciendo bromas entre nosotros del estilo: "pues, para la próxima que quieran pelear que nos avisen y les buscamos un salón para así poder cobrar y reunir más dinero a favor de la escuela"; o sobre cómo bromeando engañé a mis niños que los pasteles que les llevamos los profesores  para ese día los había hecho yo y cómo se resistían a creer, pero al final resulté tan convincente que pronto se corrió por toda la escuela  la voz de que yo hacía unos pasteles riquísimos, tanto que para la celebración del día de las madres alguna señora sugirió a una de mis compañeras que me contrataran como la pastelera oficial o cómo un niño amenazó con decirle a su madre que me buscará de madrina de pastel para los quince años de su hermana...jajaja ¡por el amor de dios, si yo a penas si sé utilizar el microondas!...bueno, sé hacer más que eso, pero de confesarlo, no podía lograr que mi compañera de trabajo, Candy, que se ha convertido en una buena amiga, nos consienta con sus platillos,  ni me hubiera pasado las vacaciones de semana santa comiendo comida congelada que ella me preparó o que desde entonces se ha vuelto una agradable costumbre reunirnos con todos los compañeros para pasar un buen rato entre comidas (preparadas por Candy por supuesto que tiene tan buen sazón que hasta unos frijoles saben a gloria),a veces también por Magda, cervezas y tequila patrocinadas por mí o Fher, quien también pone el ambiente deleitándonos con su voz, mientras yo soy feliz de que mi casa sea oficialmente el centro de reunión y cómo todos quedamos tan contentos que ahí mismo hacemos planes para la siguiente reunión, de tal suerte que todos los fines de semana hemos tenido algo que celebrar y a veces hasta a media semana.

Podría quizás contar de lo mucho que me divierto con mis alumnos, de todas las cosas graciosas que suelen decirme que me hacen reír tanto que hasta me duele el cuello, de las veces que me cambian el humor en un instante cuando me dicen cosas dulces que me vuelven a poner las pilas, de cómo me gusta que se emocionen porque les llevo helados o les invito refrescos en los días calurosos, de que a veces me siento insegura con su aprendizaje pero luego me sorprendo al comprobar que me han comprendido muy bien el contenido abordado o como también a veces me desespero cuando les llevo materiales, diversifico actividades o hago tantas cosas que nada más me falta pararme de cabeza y al final, como a los sartenes de teflón no se les queda nada (jeje), o de cuánto detesto las manualidades y cómo para la celebración del día de las madres, al final tuve que improvisar algo para tener un detallito con ellas, y para mi sorpresa quedó mejor que si lo hubiera planeado. Y es que siempre he dicho que las manualidades son una manera cara de hacer basura, a menos que se tenga muchísima habilidad, yo las odio,  no son lo mío, me esfuezo y me quedan bien, pero  si por mi fuera las dejaría fuera de la escuela (a las manualidades no a las madres),  por  supuesto que no puedo ni sería ético hacerlo, por eso aunque en mi interior reniego siempre terminamos haciendo algo para las madres. En ocasiones hasta me he desvelado por hacerles un detelle para la celebración, porque me siento mal que si no lo hago, no sé, siento que los regalos de los niños, la comida y los números artísticos de los están bien, pero hace falta algo que le de calidez, algo que le diga a las madres que os maestros también les apreciamos, aunque a veces siento que a ellas les da igual, que no valoran el esfuerzo que hacen los niños, ni los maestros, que en lugar de emocionarse con la participación de sus hijos, van a criticar a la otra madre por no haber hecho un mejor disfraz, cómo baila el niño,  las habilidades artísticas del maestro, si les dieron un buen regalo, si la comida  fue suficente o de su gusto,  etc, etc. A mi eso realmente me desmotiva,  por eso al final, siento que pierdo el tiempo, que mis desvelos son inútiles, porque esa rosa que les he estado haciendo, ese macetero, ese número al que le hemos invertido tiempo y esfuerzo no va a ser apreciado...y no exagero, hay madres que no se tomaron el tiempo para ir a ver a sus niños declamar esa poesía a la que tanto empeño le pusieron. A veces por eso es difícil motivarlos, porque saben que sus madres no van a ir...y yo me pregunto, si a ellas no les interesa, porque en verdad no es que tengan algo más importante que hacer, simplmente no les interesa, ni siquiera asisten a las reuniones ni cuando se les cita para hablar del aprovechamiento de sus hijos, las únicas veces que van es si se trata de algo relacionado con el programa Oportunidades que es un apoyo que les da el gobierno a las familias de escasos recursos para apoyar la educación de los niños, entonces si se les cita 20 veces y en la madrugada, ahi están porque hay dinero de por medio, si para nosotros implica perder tiempo, tiempo que podemos dedicarle a la enseñanza de otros contenidos, si al final implica un gasto, porque aunque nosotros tratamos de que gasten  lo menos posible (ahora para celebrar el día del niño y de la  madre solo se les pidieron diez pesos y lo demás se consiguió mediante gestiones con diversas autoridades, y en mi caso no gastaron en nada en material o en trajes para los niños porque todo lo hice con material que había en el salón y declamaron usando su uniforme) al final se quejan del gasto (aunque el apoyo que les dan es precisamente para los gastos escolares de los alumnos), si a nadie parece importarle verdaderamente, por qué seguimos haciéndolo...tal vez porque si se hace protestan pero si no se hace  son capaces de lincharnos, asi de simple...

Ahora mismo hay un dejo de amargura en mí, pero así es como me siento, trato de no estar predispuesta con los padres, intento ver desde su punto de vista, pero a veces es difícil, es como estar predicando en un desierto. A veces me pregunto si no seré yo, que estoy más decepcionada de los padres de lo que acepto. Tal vez para otros sería mejor así, tener padres que no den lata, porque los míos ni para bien ni para mal, aunque unos si que están ahí al pie del cañon, son los que salvan el honor de los padres y hay otros (afortunadamente pocos) que sólo van a quejarse, a justificarse, a echarnos la culpa del poco aprovechamiento de sus hijos,  a comentar a espaldas del maestro, pero que por lo menos al final están ahi, haciendo acto de presencia, pero esos que ni para bien ni para mal, me desesperan. Al final, aunque trato de que no influya en mi trabajo debo confesar que siento que los padres no valoran nuestro esfuerzo, ni apoyan ni nada, ni siquieran son agradecidos, que lo único que quieren es que sus hijos saquen buenas notas y que los maestros no les molesten para nada. Otras me digo que probablemente es mi actitud, que estoy predispuesta, que debo mejorar mi manera de relacionarme con ellos...luego me doy cuenta que  todos los compañeros se quejan del mismo mal y ya no sé que pensar. A veces, los padres, esos que parecen no enterarse de nada tiene gestos bonitos, como hacerle una fiesta sopresa a los maestros por su día, que en México fue precisamente el día 15 de mayo, también me ha tocado esa parte. En esta ocasión, mis alumnos por ejemplo me llevaron unos cuantos regalitos, más que el valor de lo que me dieron (chocolates y bombones), lo que valoro es  que se acordaran, que ocuparan  el poco dinero que les dan para comprarme un obsequio. A una de mis compañeras una madre le hizo una Carlota, a otra le regalaron rosas, a otro  tarjetas, calcetines, desodorantes y cositas asi, icluso tres madres del grupo de sexto grado nos celebraron a todo el personal con un rico desayuno, esas madres son así, cualquiera que sea el maestro que les toqué a sus hijos, siempre le celebran el cumpleaños y el día del maestro. Esos detalles, hacen que se borren los malos recuerdos.

Hasta podría hablar de mi reciente paseo a un bioparque en el estado de México que organizó la esposa de Fher, mi compañero, de las diez horas de viaje, y lo bien que la pasamos con Candy y la pequeña Candy, una niña con una eterna sonrisa y unos preciosos ojos grandes y verdes. De la ilusión que nos hace llevar a nuestros alumnos ahi, de como estamos gestionando para que los políticos que andan en plena campaña nos obsequien el viaje o  tal vez, podría exagerar contándoles como con todo el ejercicio realizado regresé casi, casi con piernas de supermodelo...o hasta el cuerpo, porque siendo sinceros, la cara ya la tengo, jajajaja. También podría hablar de mi modestia (jeje) o de mi recién adquirida actitud de no tomarme en serio casi nada, ni siquiera  a mi misma, y con esto quiero decir, mi rechazo a hacer de mi vida un drama constante, por muy mal que estén las cosas en mi vida diaria, tanto que ni siquiera quiero hablar de ello en el blog,  de cómo siento que mi incapacidad de sufrir se agotó hace algún tiempo y cómo ahora ando con una actitud "zen" que muchas veces me deja asombrada, no es que no me afecten las cosas, es sólo que me afectan por un período de tiempo muy breve, tan breve que a veces ni tiempo me da llorar, que al final termino  repiténdome esas palabras tuyas de "anda, demuestra que te encanta sufrir, que esto que te pasa te queda que nikelado, ¡espabila, pequeña, que no eres en el mundo la única que sufre!", luego me dejo de dramas, analizo las cosas con mayor detenimiento y trato de encararlas con toda la madurez posible.

Ya poniéndome en plan soplón, podría hasta contarte cómo van mis planes de ese tour europeo que pienso realizar en verano si no se me presenta algún contratiempo, de lo ilusionada que estoy y como me paso muchas noches revisando páginas de agencias de viajes, comparando itinerarios, convirtiendo divisas de euros a dolares, de dolares a pesos, haciendo cálculos y demás. De cómo mando mi dieta a freír espárragos y cómo la vuelvo a retomar, tanto que una amiga sin intención ha hecho un chiste tipo "era tan gorda tan gorda que para dejarla volar en avión la pusieron a dieta", de cómo hemos dejado de ser amigas... jajaja, no es cierto. De la ilusión que me hace conocer a mi amigo Mikel, ese con quien durante tres años nos hemos estado escribiendo mails casi cada semana, ahora cada mes, pero que aun así nos seguimos contando todo; de todos los planes que tenemos pendientes, como ir a tomarnos unas sangrías, recorrer el rastro, el palacio de cristal y todos los bares de Madrid, ir al casino y aprovechar para tomarnos una buena copa de Cava o recorrer los jardines de Aranjuez, tal vez hacer todas aquellas actividades terminadas en "ing" de las que tanto hemos hablado, de ese encuentro con nuestra amiga "Mary", de las ganas que tengo de canjear esos abrazos, besos y apapachos virtuales que nos hemos enviado o de llevar ese billete de 20 pesos para que me enseñe a formar "te amo" con él como alguna vez me prometió o yo de darle el billete de 50 pesos que confundí poniéndole que sería de 50 besos, de cómo luego de contar esto tengo que aclararle a mis amigas que él tiene novia y que sólo somos amigos, amigos de verdad, para que dejen de armarse películas románticas en la cabeza o dejen de pensar que el hecho de que siempre he manifestado el deseo de vivir en España esté relacionado directamente con esas amistades, tanto que hasta me digan que tienen la corazonada de que no voy a regresar de este viaje, imagino que piensan que como buena película romántica, un europeo quedará prendado de mi belleza e inteligencia y no me dejará regresar a México si no es con un anillo en la mano y papelito firmado, alguna hasta me ha dicho: " es que tú no sabes, pero la piel morena vuelve locos a los europeos" , por supuesto luego de la seriedad con la que me lo dijo todas terminamos botadas de la risa. Quizás debo disculparme a nombre de ellas con todos los europeos que puedan llegar a leerme, pero en su defensa tengo que decír que deben ser reminiscencias de la historia de "La Malinche" que se les ha quedado grabado en el código genético, que probablemente de niñas vieron demasiadas veces Pocahondas o es  que se mueren por verme con feliz con una pareja, aunque yo no dejo de tener esa sensación de ser una especie de cazador o depredador en busca de inocentes animalitos, ¡oiga usted, que no estoy tan desesperada!...bueno, eso creo...pero por si me equivoco y resulta que mis amigas son grandes pitonisas, mejor me pongo a dieta, jajaja....otra cosa que me preocupa es que eso de que tienen la sensación de que no voy aregresar sea más bien una premonición estilo "Destino Final" u "Hostel" y teman decírmelo abiertamente a sabiendas que me sé al dedillo las mencionadas películas, xD.

Ya poniéndonos en un plan más serio, podría contarte de cómo a veces me siento como si estuviera tirando palabras al aire, sin ser verdaderamente escuchada, y amenaza con volver esa sensación que hace tiempo sentía desterrada de mi vida, esa sensación de profunda soledad, de estar rodeada de gente pero completamente sola, de no tener un cariño verdadero. Trato de poner buena cara, de no caer en ese estado dramático de "nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusanito" porque sé que no es así, y a veces me siento mal por sentirme así, sin verdaderos amigos, porque también es cierto que en los momentos difíciles mis amistades ha estado ahí brindándome su apoyo, aunque sea a la distancia, pero sucede que en el día a día no siento queocurra así. He tratado de cambiarlo propiciando yo las situaciones y siempre lo pasamos bien, pero a veces me embarga la tristeza porque siento que cuento más con mis compañeros de trabajo que con mis amigos, que con ellos hacer cosas no resulta tan difícil, que no tengo esa sensación de que casi necesito concertar cita, ser yo la que invita o la que siempre hace los planes, pero es inevitable, sobre todo cada vez que se acerca mi cumpleaños y aun sigo deseando secretamente esa fiesta sorpresa, mientras sigo dicéndole a los demás que no me importan tanto los cumpleaños para disimular el hecho de que nada sucede si yo no lo planeo. A veces me pregunto si tal vez  se debe a que no soy tan buena amiga como creo o si en realidad somos menos amigos de lo que pienso, si el tiempo y la distancia han erosionado nuestra amistad, si tiene que ver con mi persona, con la personalidad que muestro al mundo, porque también con mi familia es así, a pesar de que yo siempre trato de festejarles sus cumpleaños, de hacerles sentir que no me olvido de ellos, el día de mi cumpleaños todos parecen olvidarlo o quizás piensan que no me importa, que como yo tengo mejores ingresos, no hay nada que ellos puedan darme o nada que yo necesite, como si eso realmente me importara. Me pregunto si no me estaré mostrando demasiado autosuficiente, demasiado fuerte, tanto que las personas parecen creer que no necesito afecto, que como dices tú, yo también me espabilo sola, aunque es verdad que lo hago, esa afirmación no es totalmente cierta, porque también necesito que me mimen aunque a veces haga como suele hacer mi "Luni", que pretende que no quiere ser mimada y luego termina en la cama acurrucada junto a mí sin que nadie la llame. Luego, regreso a mi vida diaria, desecho esos pensamientos y vuelvo a estar bien, verdaderamente bien, hasta otro cumpleaños en que se me escapan de nuevo mis demonios, como si de una caja de Pandora se tratara.


Podría escribir de todas esas cosas, pero sabes, al final de lo único que tengo deseos de hablar es de ti, de nuestra historia, de cuánto te quiero, de cuánto te estoy extrañando, de ti, de ti y sólo de ti...intento no hacerlo aunque me es dificil evitarlo, porque no quiero que este blog se vuelva un santuario dedicado a ti,  ya hay en mis laps, en mis libretas de notas, en todas partes demasiados escritos sobre ti, hasta existe un blog más personal (que es como mi diario on line, un sitio solo para ti y para mi) donde acudo para desahogarme sin tener que aturdir a los demás hablando de ti. Por eso  prefiero no escribir, porque ya ocupas demasiados espacios de mi vida, porque ya te he dedicado muchas entradas incluso en este,  tantas, que no quiero que también termines apropiándotelo, pero lo cierto que son precisamente esas entradas las que más me gustan, porque en ellas pongo todo mi corazón, porque son esas en las que siento que a pesar de hablar de ti, es donde mejor  hablo de mi y plasmo quien soy yo verdaderamente, lo que siento y pienso, mis sueños, mis ilusiones, mis temores, por eso sé que tarde o temprano habrá más entradas aquí sobre ti, aunque trate de evitarlo, porque tratándose de ti soy débil y todo lo que mi parte razonable me dice se va por el caño, ignorando también a esa vocecita en mi interior que me repite constantemente lo que decía Samantha en la película "Sex and the city", eso de tener la sensación de que me estoy  perdiendo, permitiéndome pensar más en ti que en mi misma.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Le manejamos lo que es la lectura


Lo que desde el sábado y hasta ayer, seguía causando revuelo en los medios de comunicación (incluidas las redes sociales), era el desacierto del candidato a la presidencia del PRI (Partido Revolucionario Institucional) Enrique Peña Nieto, un hombre que hasta su fatídico paso por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, había sabido manejar a su favor los medios de comunicación, así como granjearse la simpatía de una gran parte de la población (obviamente, hablamos de la parte que lejos de analizar las propuestas de cada candidato se deja llevar por la imagen que les muestran los propios medios, es decir, la parte más benévola y menos crítica de la población). Sin embargo, luego de que se le preguntara en esa feria cuáles habían sido los libros que habían marcado su vida, e intentar este  dárselas de muy intelectual, de muy culto, lo único que logró fue convertirse en el hazmerreír de todos los mexicanos, quienes se han desbordado en ingenio para bularse de la "metida de pata" del ya tristemente célebre candidato.

 He aqui una muestra de lo que corre:

  • En el noticiero "El mañanero":



Genial en el minuto 8:17 del video donde vuelven a leer los tweets: "Cien años de corrupción" De  Gabriel García Márquez,  "Alguna vez leí algo de Martin Burguer King", - ¿Le gusta como escribe Pacheco?
-@EPN: No, si en mi sano juicio me cuesta hilar una idea, ¡imagínate pacheco!

  • En Youtube:


  • En Twiteer (recopilado en el portal de noticias de terra ):

Te enseñamos algunas imágenes que circulan en redes sociales, luego que el político Enrique Peña Nieto no pudo citar tres libros que marcaron su vida, al presentar una obra de su autoría en la Feria Internacional del Libro. Además, su hija Paulina retuiteó un comentario sobre las críticas a su padre, calificando a sus detractores como ‘pendejos’ y ‘parte de la prole’. Foto: Tomada de Twitter.


  •  Como si fuera publicidad de Ghandi*...

Te enseñamos algunas imágenes que circulan en redes sociales, luego que el político Enrique Peña Nieto no pudo citar tres libros que marcaron su vida, al presentar una obra de su autoría en la Feria Internacional del Libro. Además, su hija Paulina retuiteó un comentario sobre las críticas a su padre, calificando a sus detractores como ‘pendejos’ y ‘parte de la prole’. Foto: Tomada de Twitter.


Te enseñamos algunas imágenes que circulan en redes sociales, luego que el político Enrique Peña Nieto no pudo citar tres libros que marcaron su vida, al presentar una obra de su autoría en la Feria Internacional del Libro. Además, su hija Paulina retuiteó un comentario sobre las críticas a su padre, calificando a sus detractores como ‘pendejos’ y ‘parte de la prole’. Foto: Tomada de Twitter.

Te enseñamos algunas imágenes que circulan en redes sociales, luego que el político Enrique Peña Nieto no pudo citar tres libros que marcaron su vida, al presentar una obra de su autoría en la Feria Internacional del Libro. Además, su hija Paulina retuiteó un comentario sobre las críticas a su padre, calificando a sus detractores como ‘pendejos’ y ‘parte de la prole’. Foto: Tomada de Twitter.



 *Ghandhi es una libreria que se ha caracterizado por su ingeniosa publicidad para invitar a leer. A mi en lo personal me encanta, porque aprovecha los acontecimientos del día a día para invitar a leer, a la vez que hace una aguda crítica social, y aunque a veces sean hechos de una cruda realidad, les dan el toque cómico enfocándolo de manera positiva, como en la imagen de abajo.


 Y a mi todo este revuelo francamente me ha hecho mucha gracia, no tanto porque este señor  (que me parece nefasto y demasiado petulante, incluso sin siquiera adentrarme en sus sucios manejos como gobernador del Estado de México, su robo descarado y gran cinismo) ha de estar abrumado viendo cómo si se descuida un poco más se le escapará la presidencia de México (creo que si en verdad este incidente hiciera reflexionar un poquito a la gente sobre a quien van a otorgar  su voto, todo este revuelo habrá resultado positivo); tampoco porque  se ha visto un despliegue de ingenio abrumador y me he reido hasta dolerme la "panza", sino porque ahora resulta que todos en México son grandes lectores y se conocen a Fuentes, Krauze, Monsivaís, Pacheco, Paz, Reyes, Rulfo (por citar algunos escritores mexicanos)  al derecho y al revés... ¡Por favor!, si todos sabemos que los índices de lectura en México son vergonzosos, que según esto,  los mexicanos leemos medio libro al año (y eso porque los que si leen les prestan a los que no, que si no, resultaría que muchos no han leído un libro en su vida)  y todavía se atreven a decir que por lo menos hubiera citado "El Principito", porque en su ignorancia creen que es un libro meramente infantil, sin saber que lo que hace grande  al Principito, es precisamente su universalidad, no sólo porque es uno de los libros más traducidos en el mundo, sino porque lo mismo podría ser disfrutado por un niño, que por un joven o un adulto, y cada uno sacaria grandes reflexiones de él que influirian de manera positiva en su vida. No me extrañaría que alguien en tono burlón le sugiriera también leer "Un mundo Feliz" de Aldous Huxley, pensando que se trata de un libro de cuentos de hadas.  Vivimos en un país en un mundo con los valores invertidos, un mundo donde leer es mal visto, donde quien lee es catalogado como ratón de biblioteca, aburrido, nerd, soso y quien trata de hablar correctamente o escribir bien de anticuado;  un mundo donde estar en "onda" es **SkRiViR AsI**, no estudiar, hacer trampa en los exámenes, irse de pinta, pasarse de fiesta en fiesta y luego sobornar a los maestros para pasar; donde consumir drogas o alcohol en tolerable y hasta te hace popular, pero preferir los libros, las biblioteas, vivir en valores,  es suicidio social.  Por desgracia esta es la cruda, triste y abrumadora realidad de  mi  querido México en el tema de la lectura:

   

Asi que al final, me causan gracia aquellos que se rien, porque ahora le tocó a este personaje sacar a relucir su ignorancia, pero pudo ser cualquiera de los otros tantos que también tienen cola que les pisen. Como dije en una publicación en mi face "el que esté libre de culpa, que tire el primer libro", y con esto me refiero a quien, por los menos en lo que va del año, haya leido cinco buenos libros...lo que me da pie a ...


jueves, 8 de septiembre de 2011

Deseo de cosas imposibles



Igual que el mosquito más tonto de la manada,
yo sigo tu luz aunque me lleve a morir,
te sigo como les siguen los puntos finales,
a todas las frases suicidas que buscan su fin.

Igual que el poeta que decide trabajar en un banco,
sería posible que yo en el peor de los casos,
le hiciera una llave de judo a mi pobre corazón,
haciendo que firme llorando esta declaración:

Me callo porque es más cómodo engañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón.
Pero pase lo que pase,
y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré tan sólo a ti.

 Igual que el mendigo cree que el cine es un escaparate,
igual que una flor resignada decora un despacho elegante,
prometo llamarle amor mío al primero que no me haga daño
y reír será un lujo que olvide cuando te haya olvidado.

Pero igual que se espera como esperan en la Plaza de Mayo,
procuro encender en secreto una vela no sea que por si acaso,
un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver,
reduciendo estas palabras a un trozo de papel.

Me callo porque es más cómodo engañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón,
pero pase lo que pase,
y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré tan sólo...

Me callo porque es más cómodo engañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón,
pero pase lo que pase,
y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré,
en silencio te amaré,
en silencio pensaré tan solo en tí.

martes, 6 de septiembre de 2011

Cosas de maestros y algunas maldiciones judías

 
Estas no son fotografias de las escuelas donde he trabajado, pero se parecen mucho a esos sitios.


Hace poco hablaba con un amigo sobre la última semana de vacaciones y él me decía preocupado:

-Ay, no me digas que estás tan aburrida que ya estás deseando volver al  trabajo.
-¡No, cómo se te ocurre!-respondía yo- Aunque amo mi trabajo, tanto que no creo que haya alguien que me conozca de algún lado que no lo sepa, como toda gente normal, me encantan las vacaciones y entre más días tenga, mucho mejor. Sin embargo, cuando se terminan, vuelvo a mi trabajo encantada, no sólo porque me gusta, sino porque cuando uno está acostumbrado a trabajar, poco tiempo puede permanecer inactivo (y eso que no soy tan trabajadora como una abejita). Y cuando digo que no hay nada que hacer, no significa que no haga nada, sino más bien, me refiero a nada diferente a lo que hago habitualmente.

Me he acordado de esta conversación porque hoy he regresado a mi escuela después del susto del día jueves. La verdad es que dos días sin ir y ya quería volver al trabajo, ya extrañaba a mis alumnos y deseaba volver a mi rutina habitual. A mi me da mucha risa cuando uno dice "rutina" y la gente hace caras extrañas, como si la palabra "rutina" fuera un palabra prohibida, pasa como con "soledad", "solitario", "solo"; la gente siempre le da una connotación negativa. Sin embargo, para mi, rutina implica estabilidad, certeza, sentido de control, para mi la rutina es apenas el esbozo que hacemos de nuestro futuro cercano, y sobre el cual desarrollamos nuestro día a dia, nuestra vida. Al tener una idea de cómo será nuestra vida en los proximos días podemos organizar nuestro tiempo y aprovecharlo mejor. Además es ese día a día de trabajo duro lo que nos hace valorar, saborear mejor los momentos de descanso, esos fines de semana, vacaciones o aquellos días en que nos consentimos un poco más de lo habitual. Estoy convencida que estar de vacaciones permanentes no es el paraiso que todos los que trabajamos duro imaginamos, creo que todos sin excepción, al poco tiempo estaríamos buscando algo qué hacer.

Pero en fin, extrañaba volver a retomar todos esos planes que dejé por unos días, porque aán sigo con las baterias al 100%, pero me conozco bien y sé que mi talón de Aquiles es la inconstancia, puedo empezar algo con muchos brios pero después de un tiempo me aburro y centro mi atención en otro proyecto. Sólo termino lo que debo terminar y eso, a última hora. Siempre he dicho que todo me sale mejor cuando lo hago bajo presión, jeje. Por eso sé que si no aprovecho ahora para organizar bien el ciclo escolar, voy a dar lo que debo dar, pero no más. Es decir, voy a cumplir con mi responsabilidades, pero no daré todo lo que soy capaz de dar. Ayer comentaba con una compañera que a veces siento que decepciono a mi maestros, porque a pesar de que me considero un buena profesora, siento que ellos esperaban más de mi, que soy buena, pero puedo ser mejor.

Tengo casi ocho años de servicio, aunque en realidad son 17 porque desde que cumpli 15 años he estado relacionada con el magisterio, pues para continuar estudiando ingresé a un organismo que se encarga de llevar educación preescolar y primaria a las comunidades más alejadas y de difícil acceso del país que no cuenta con la población escolar requerida para que se instale el servicio educativo formal. Gracias a la beca que obtuve pude continuar mis estudios, desde entonces mi vida ha estado relacionada con la docencia, ya sea como becaria, apoyando a niños por las tardes, como docente en formación y ahora ya como profesionista.

A lo largo de estos 17 años, he vivido experiencias de todo tipo en la docencia, casi siempre en el medio rural, pero todas me han dejado algo positivo y son las que me han convertido en la persona que soy. He atravesado montañas, rios, cañaverales, he viajado en lancha, en burro, a caballo, en un camión de carga, en autobuses "guajoloteros" rodeada de animales, apretujados como sardinas, con asientos en estado lamentable, haciendo autostop o como decimos en México "raite", en camionetas de lujo, caminado hasta cinco horas seguidas bajo el sol, bajo la lluvia, viento, tormentas eléctricas o entre el lodo, la maleza, la selva para llegar  a la localidad, hasta me he perdido como Caperucita Roja en el bosque, he llegado a lugares desconocidos a mitad de la noche y pedido refugio a desconocidos, he llorado, reido, he sentido miedo, me han perseguido vacas y perros, me han asustado víboras, personas y hasta "fantasmas", me han dado de comer desde iguanas hasta víboras, he padecido la escasez de agua y bebido agua de dudosa procedencia, me he bañado en estanques que más que eso eran charcos,  he trabajado con grupos de apenas diez alumnos o de cuarenta y ocho, he atendido un sólo grado o los seis grados a la vez (incluso ahora mismo tengo veinticuatro alumnos y atiendo dos grados), he trabajado en aulas de madera, en un granero, a la interperie, en escuelas medianamente equipadas o carentes de mobiliario, me he entrevistado con politicos de todo tipo en busca de apoyo para mi escuela, me han hecho una que otra propuesta indecorosa (pero claro, a mi no me han ofrecido un millon de dolares, jejeje) me han regalado decenas de dibujos, flores, dulces, muñecos de felpa y hasta piedras, me han reconocido como una gran docente y también me han tratado como si fuera la peor maestra del mundo, me han elogiado, me han calumniado e insultado, he conocido la parte amable de la gente pobre y también la parte cruel, me han colmado de atenciones como si fuera la persona más distinguida del mundo, casi una superestrella o me han tratado con la más cruel indiferencia como si fuera la más insignificante donnadie del universo, he convivido con gente desconocida como una gran familia y también me he enfrentado a medio centenar de personas aferradas, intolerantes, agresivas pero he sabido defenderme sin agredir y hacerlos trabajar conmigo en equipo. Aunque creo que mi más grande logro es que, he sido docente desde muy joven, pero desde muy joven pude descubrir quien era y no perder mi esencia en el camino, todo lo contrario, donde he ido creo que en mayor o menor medida he aportado algo positivo.

Yo también he aprendido mucho en este tiempo, porque a la vez que yo formaba a los pequeños, ellos me han ido formando a mi. Por eso es que me encanta mi trabajo, por eso lo extrañaba, porque cuando piso esa aula, entro en un mundo donde sé que estoy cambiando el futuro, no sólo el suyo sino también el mio. Y digo que estoy en el trabajo correcto porque sé que esos niños tienen, sino a la mejor, si a una maestra que no le importa dedicar sus horas de sueño, su dinero, su tiempo libre para brindarles una educación de calidad, pero que además tiene los valores y un cúmulo de experiencias para hacer de ellos mejores personas. Todo vale la pena, cuando uno ve a aquellos niños, que llegaron sin saber leer y escribir o siquiera tomar un lápiz, escribir una carta, hacer un escrito tan bonito, tan profundo que te conmueve hasta las lágrimas, leer con tal fluidez, ser tan independientes, que uno no deja de preguntarse cómo se ha logrado, cómo se ha sido capaz de influir tanto en un ser humano, pero lo mejor es descubrir que hay valores, ideas, formas de trabajar, de ser y hasta palabras propias que ellos han hecho suyas através del ejemplo. Aunque claro, eso también implica una gran responsabilidad porque hay que tratar de ser no sólo mejor persona sino la mejor profesora que ellos puedan tener. Por eso me siento tan bien de volver al trabajo, porque puedo retomar todas las ideas que hay en mi cabeza, los proyectos, continuar moldeando mi práctica para convertirme esa profesora y ser humano que quiero ser, y cada día que voy a esa aula, que convivo con esos niños, me acerco un poquito más.

Si, sé que me he echado demasiadas flores el día de hoy, pero bueno, este minuto de vanidad ha sido patrocinado por la madrastra de Blanca Nieves, esa de "espejito, espejito", jejeje. 

Por lo pronto puedo volver a reirme de la situación y he encontrado unas maldiciones judías que me gustaria lanzarles a esos #$$%&/($#:

-Ojala se les caigan todos los dientes, menos uno y ese les duela siempre.
- Que les salga un enorme y doloroso grano (ya saben dónde) y se les quedé ahi para siempre.
-Quese ganen un millón pero que todo lo gasten en médicos y nunca sanen.
-Que se vuelvan ricos para que sus jovenes viudas y sus esposos vivan el resto de su vida sin preocuparse.
- Que tengan cien casas, con cien habitaciones y una cama en cada una de ellas, para que salten en cada una de ellas a causa de las convulsiones.
-Que tengan mucha comezón donde no puedan rascarse.
-Que se hagan famosos por su hospitalidad con las ratas, cucharachas, chinches, piojos, pulgas y gusanos.
-Que vivan como una cebolla, con la cabeza enterrada.
-Que todo loque hagan en esta vida se les regrese multiplicado por tres.

jueves, 1 de septiembre de 2011

MIEDO

Hoy me había hecho el propósito de escribir una nueva entrada. Últimamente tengo este sitio un poco abandonado por el trabajo y desde hace días tenía ganas de escribir una entrada bonita donde hablara de una de las cosas que más me apasionan en esta vida: mi trabajo. Yo siempre he dicho que me considero afortunada, porque puedo decir sin temor a equivocarme que tengo el trabajo correcto, que realmente estoy haciendo lo que más me gusta, tanto que puedo decir que tengo un trabajo que no se siente como trabajo...

Hoy quería hablar de tantas cosas lindas, de toda la emoción que siento en esta nueva etapa que comienzo en la que deberé asumir mayores responsabilidades, quería contarles de todos los planes que tengo, de lo bien que se siente llegar a mi centro de trabajo y respirar amor, compañerismo,  disposición al cambio, de convivir con gente comprometida y con un optimismo avasallador, de lo entrañable que son esos regresos a casa después de una jornada de trabajo, de regresar bromeando, hablando de cómo nos fue el día, compartiendo vivencias, experiencias, problemas, momentos graciosos...de sentir que más que compañeros las personas con las que trabajo son mis amigos.
Hoy quería refrescar este blog, dejar atrás las entradas melancólicas, quería no volver hablar en mucho tiempo de problemas, porque todo marchaba bien en mi vida a pesar de las dificultades del día a día. Y es que no quiero un blog que se caracterice por tratar temas tristes, pero me he dado cuenta que este es mi refugio, que vengo a el cada vez que pasa algo en el mundo real que me mueve los esquemas. Cuando son momentos felices, regularmente me dedico a vivirlos y pienso poco en plasmarlos por escrito, no sé porque, pero siento más deseos de escribir cuando algo me afecta negativamente que cuando es algo positivo, supongo que escribir para mi es una manera de ponerle orden al caos que se me vuelve la mente en esos momentos, que escribir es mi manera de enfrentar esos momentos, que me refugio en la escritura porque no quiero preocupar a las personas a mi alrededor,  entonces vengo aquí y entablo esas largas conversaciones conmigo que quedan plasmadas en todas esa entradas sin publicar, para entender lo que me pasa y cuando ya me siento más tranquila, más repuesta, más enfocada, poder contárselo a las personas que me tienen afecto.

Hace poco intenté contar algo sobre la situación que muchos en mi país estamos viviendo, tenía ganas de contar la manera en que me había afectado de cerca, lo difícil que había sido, quería sacar mi preocupación, mi dolor, quizás encontrar un poco de consuelo, pero también hacer algo para romper ese silencio, ese temor a hablar de más y sufrir una represalia. Traté de suavizarlo, pero supongo que hay ocasiones que el dolor no se puede disimular, después de eso, recibí algunos comentarios de personas a quienes de alguna manera ese escrito les había tocado, me pareció un gesto muy tierno de su parte y me conmovió, agradecí mucho esas pequeñas muestras de apoyo, pero también me sentí un poco culpable, al pensar que de alguna manera leerme les había dejado un poco de tristeza, aunque sea momentánea en sus vidas, pues el hecho de provocar preocupación, dolor a otra persona por mínimo que este sea no me agrada, mucho menos jugar con las emociones de otra persona, después de haberlo escrito, por un momento pensé en borrarlo, luego intenté trivializarlo, para que no le dieran importancia, para que pensaran que era sólo una historia producto de mi imaginación, de mi empatía por las personas que están viviendo esa situación. No me gusta que la gente se preocupe por mi causa, quizás por eso en mi mundo real enfrento las cosas sola, quizás por eso me callo muchas cosas, porque ver a otras personas  preocupadas por mi, lejos de presentarme un alivio me hace sentir peor, por eso cuento las cosas tratando de trivializarlas, de no darle tanta importancia, hasta que ya ha pasado el tiempo, hasta que en mi interior lo he procesado, asimilado y me siento lo suficientemente fuerte para hablarlas sin que asomen las lágrimas, sin perder el optimismo.

Probablemente se preguntarán por qué cuento todo esto, por una razón. Hoy necesito hablar de algo que me ha ocurrido hace unas horas, algo que puede resultar alarmante incluso para quien no me conoce, porque una situación de estas no se le desea a nadie, pero no encuentro palabras para decirlo de una manera suave, sin sonar alarmista, sin sentir yo misma que quizás estoy exagerando, lo siento así porque es demasiado irreal, porque mi mente aun no termina de procesarlo y si alguien me lee,no me gustaría que se quedará con esa sensación de que hay en alguna parte del mundo una persona desolada pasando por un terrible momento, ahora que lo cuento estoy tranquila, pero siento la necesidad de contarlo, de terminar de sacar esa preocupación, esos pensamientos que quedan tras lo vivido, hoy he encontrado a una amiga y quería decirle, quería contarle y soltarme a llorar, porque ya no podía más, porque había vagado horas por el supermercado tratando de no pensar en lo ocurrido, evitando llegar a mi casa, por miedo, por que nadie estaría ahi conmigo para consolarme y hoy necesitaba como dice esa canción "que me abracen fuerte"...preferí no hacerlo, no alarmarla, no decírselo a nadie, aunque al llegar a casa hablé con mi hermana, y ya he recobrado un poco la tranquilidad, pero aun necesito entenderlo, necesito sacar todo lo que en este momento estoy sintiendo sin tener que editarme.

En este país no se puede ni siquiera trabajar en paz.  Hoy me he levantado temprano y me he dirigido a mi trabajo, parecía un día común, otro día más de trabajo, iba tan absorta en mis asuntos, en la justa que tendría en unas horas, en todo lo que me faltaba por organizar para ello, que ni siquiera me percaté de que algo en nuestro entorno era diferente. No me enteré hasta algunas horas después por mi compañera que una gran parte del trayecto estaba repleta de militares fuertemente armados, incluso comentan que con un tanque, no me di cuenta porque iba absorta en mi mundo, pero de haberlos visto tampoco me habría parecido extraño porque desde hace unos años los militares se han convertido para muchos de nosotros en parte del paisaje. Pero hoy era distinto, hoy la actitud de ellos era de estar a la expectativa, alertas, preparados para atacar. De regreso me percate de ello y sentí como si estuviera atravesando justo por la línea de fuego momentos antes de que iniciara una guerra, ese era el ambiente que se respiraba...hasta una carroza funeraria había junto a una camioneta en cuyo techo se observaba un arma que sólo he visto en las películas de guerra, una especie de ametralladora pero muy grande, verde, y un soldado tras la mirilla...

Al llegar a mi trabajo, todo transcurrió con relativa normalidad, llegó la hora de la reunión, todo salió bastante bien, aunque se prolongó más de lo previsto. Mis compañeras, que ya habían terminado su jornada, me esperaban algo inquietas, yo las veía desde mi escritorio pero lejos estaba de imaginar la verdadera razón de su preocupación. A fuera, casi a la entrada de nuestro centro de trabajo, estaba una camioneta sospechosa, que no dejaba de observar hacía donde nosotras estábamos. Al terminar la reunión las personas empezaron a retirarse y nos fuimos quedando solas, al poco rato la camioneta se movió de lugar, lentamente a vuelta de rueda recorrió las calles que rodean nuestras instalaciones y se ubico justo por el sitio en que nosotras forzosamente teníamos que pasar, al tiempo que sus ocupantes no dejaban de mirar y señalar hacia donde nosotros estábamos, como tratando de ubicarnos, sin molestarse siquiera en ocultar que nos esperaban, sin dejar lugar a dudas de sus intenciones...querían secuestrarnos. Si, supongo que a algunos esto puede impactarlos, que pueden preguntarse si esto es realmente verdad, lo entiendo, porque a mi me pasa exactamente lo mismo. Lo leo y no lo creo, me cuesta trabajo entender lo que estoy escribiendo, relacionarlo conmigo, terminar de asimilar que realmente me paso y dejar de tener esta sensación de no saber si realmente ocurrió o si sólo me he despertado de un mal sueño y aún estoy confundida...pero la realidad pesa mucho...es verdad.

Aún no se borra de mi mente la imagen de esa camioneta esperando, su risas, su actitud desafiante, como quien sabe que te tiene en sus manos y se siente poderoso viendo cómo te su presencia te llena de terror, todos sus ademanes, todas sus actitudes mostraban con descaro que nos estaban esperando, que quizás lo único que evitaba que bajaran con sus armas por nosotras era precisamente eso, el saber que no teníamos manera evadirlos...mi compañera temblaba tratando de encontrar entre el manojo de llaves la que abría el portón de la otra salida para ir en busca de refugio en una de las casa cercanas.

Dios, aun recuerdo sus manos temblorosas, su voz quebrándose, casi a punto del llanto, y la desesperación de no poder encontrar la llave correcta, yo trataba de mantener la calma, siempre reacciono a si, cuando alguien a mi alrededor se altera, sin que sea consciente de ello, mi organismo se relaja, es como si mi instinto de protección me impulsara a cuidar de los demás, pero también creo que aún no desconectaba de la reunión que había tenido, por eso no era plenamente consciente de la gravedad de lo que estaba sucediendo, es que yo no podía creer que nos estuviera pasando...hasta ese momento en que seguiamos sin poder salir, me sentí como enjaulada, pensaba en que tal vez el hecho no poder abrir nos mantendría a salvo, mentalmente recorria a cada espacio de las instalaciones tratando de encontrar un lugar que nos sirviera de refugio en caso de no poder salir, pensaba en lo ocurrido hace unos días, ese caso que ha dado la vuelta al mundo, pensaba en que nos hicieran lo mismo, que incendiaran también las instalaciones para hacernos salir, pensaba tantas cosas mientras escuchaba el ruido que mi compañera hacia con las llaves, tratando inútilmente de encontrar la que abriera la puerta, de repente volvimos a escuchar que la camioneta arrancaba y yo pensé que daría la vuelta para ir por nosotras...esos segundos, esos breves segundo me sentí perdida, sentí rabia, sentí miedo, sentí impotencia, sentí como si todo se quedará en silencio y sólo se escuchara el ruido del motor...por fortuna se fue en dirección opuesta a la nuestra...pero el miedo se quedó cn nosotras, porque esto aun no termina, porque esto pudo ser una advertencia, porque nada nos asegura que no volverá a pasar, ni nadie podrá evitarlo,  así que aunque ya estoy más tranquila, aunque después de terminar esta entrada trataré de volver a mi vida normal, de perderme en las lineas de un libro, en la tv, en la música, o en internet, y mañana en el trabajo del día a día, en los proyectos  a implementar, en otra reunión, queda un sinsabor, un cumulo de emociones, dudas y temores a los que tendré que enfrentarme el lunes cuando regrese al trabajo...entonces mientras nos acerquemos al sitio ya no podré evadir un  ¿Y si regresan? ¿Y si nos esperan calles más adelante? ¿Y si aun no pasa el peligro? ¿Si cualquier día de estos vuelven y entonces si consiguen su cometido? ¿Y si si me siguen a casa? ¿Si me están vigilando? ¿Si me están leyendo?

Se preguntarán si tengo miedo. Si tengo miedo, mucho miedo. Cada vez que a uno le pasa algo, siente que nunca ha experimentado un dolor, un miedo semejante nunca antes. Yo si. Hace unos cinco meses, sentí que mi mundo se rompía a pedazos, que no iba a ser capaz de superar tanto dolor, viví un mes de un absoluto infierno, de noches sin dormir, de días sin sentido, a la espera de una llamada que cambiara para siempre mi vida, que me dejará así de golpe, sola en el mundo. Sentí la impotencia de saber que así sin más, por caprichos de unos cuantos, mi familia se convertía en parte de las estadísticas, de esa larga lista de víctimas de este cáncer social que tiene a mi país muriendo de a poco, el narcotráfico, que va dejando una estela de violencia y muerte a su paso, que ha ido robándonos la tranquilidad, la seguridad, a nuestros seres queridos, nuestra la libertad, nuestros derechos, nuestra vida completa. Mi hermana me dice que no regrese al trabajo, que no me exponga, pero no puedo dejar que el miedo me paralice, no puedo dejarlo todo por este temor que no es infundado, porque justo en el momento en que nosotras  estamos viviendo eso, justo cuando estábamos en la puerta, sin poder salir llegó un mensaje, sobre otros compañeros, conocidos nuestros que laboraban a pocos killómetros, que desafortunadamente no tuvieron la misma suerte que nosotras...yo los conocía, había hablado con ellos, estuvimos en los mismos cursos, hace poco incluso estuvimos celebrando el inicio de este nuevo ciclo, y yo solo puedo recordar su sonrisa siempre presente, su amabilidad, su carácter bromista que revelaba que tenía alma de niño, el amor que mostraba por su trabajo...y ahora eso nos lo han robado también. ¿Hay acaso justicia en este mundo?¿Cómo conservar la esperanza, el optimismo?¿Cómo volver a decirle a ese amigo mio que me decía que si hubiera una segunda vuelta en la vida él elegiría no nacer, cómo volver a decirle que yo si, que pese todo elegiría sin pensarlo dos veces volver a nacer? Si este mundo, mi mundo cada día parece más negro. Hay que ser fuerte, tener alma de guerrero para vivir aqui y seguir sonriendo, seguir alimentando esperanzas, para mirar al futuro, para no dejarse vencer...lo soy, pero no sé cuanto tiempo más podré seguir conservándola.

Yo no sé que vaya a pasar, no sé que nos depare el destino. Siempre me he sentido capaz de sobreponerme a las adversidades e incluso salir fortalecida de ellas, pero el miedo, cuando tienes razones para sentirlo, te carcome el espíritu, poco a poco va invadiendo tu mundo, lo va volviendo gris, y yo no quiero volver a encerrarme, no quiero volver a pasar las noches en vela, pensando que en cualquier momento vendrá también a atacarme a mi, a pasar los días procurando hacer el menor ruido posible ni encender la luz, para que nadie sepa que estoy en casa, sobresaltándome cada vez que alguien estaciona cerca de mi puerta, toca o siquiera se acerca a ella, encerrada saliendo para lo estrictamente necesario. Ya no quiero volver a esa vida, a esa prisión en que se convirtió mi propio hogar hace algunos meses, no quiero volver a sentir tanto miedo como entonces, porque como dice un amigo, los que deberían de tener miedo son ellos, los que deberían estar en prisión son los delicuentes y yo no lo soy, yo solo soy una persona, honesta, trabajadora, respetuosa de las leyes y de las personas, como millones en México que queremos PAZ, que queremos vivir tranquilos,  que queremos poder ir a trabajar sin el temor, que nos dejen vivir, sólo eso, que nos dejen vivir, que nos devuelvan el México que nos ha robado.

Yo sólo soy una persona que quiere que la dejen hacer lo que ama: su trabajo,  una persona que se siente afortunada de tener una profesión que la llena en todos los aspectos de su vida, que la estimula emocional e intelectualmente, pero que sobre todo le da la oportunidad de contribuir con su granito de arena para lograr hacer de este mundo un lugar mejor...soy una maestra en un pequeño pueblo de eso que suelen llamar el tercer mundo.

Hoy esta canción no deja de sonar en mi cabeza, porque estás preguntas son las mismas preguntas que no paro de hacerme, necesito comprender, necesito entender, necesito creer que esto algún día va a terminar, que vamos a poder salir avantes, que estaremos bien...Yo no soy precismente alguien religiosa, tampoco atea, me defino más bien como Deísta, pero hoy más que nunca necesito creer que existe Dios y que si existe no está sólo observando, sino que puede hacer algo, que realmente quiere hacerlo...aunque precisamente este tipo de atrocidades son las que me descorazonan y me dicen que quizás es precisamente porque no existe que pasa todo esto...aun así una parte de mi quiere creer, quiere aferrarse a la esperanza de que no estamos sólos en esto, porque si resulta que lo estamos...estamos perdidos.


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