jueves, 1 de septiembre de 2011

MIEDO

Hoy me había hecho el propósito de escribir una nueva entrada. Últimamente tengo este sitio un poco abandonado por el trabajo y desde hace días tenía ganas de escribir una entrada bonita donde hablara de una de las cosas que más me apasionan en esta vida: mi trabajo. Yo siempre he dicho que me considero afortunada, porque puedo decir sin temor a equivocarme que tengo el trabajo correcto, que realmente estoy haciendo lo que más me gusta, tanto que puedo decir que tengo un trabajo que no se siente como trabajo...

Hoy quería hablar de tantas cosas lindas, de toda la emoción que siento en esta nueva etapa que comienzo en la que deberé asumir mayores responsabilidades, quería contarles de todos los planes que tengo, de lo bien que se siente llegar a mi centro de trabajo y respirar amor, compañerismo,  disposición al cambio, de convivir con gente comprometida y con un optimismo avasallador, de lo entrañable que son esos regresos a casa después de una jornada de trabajo, de regresar bromeando, hablando de cómo nos fue el día, compartiendo vivencias, experiencias, problemas, momentos graciosos...de sentir que más que compañeros las personas con las que trabajo son mis amigos.
Hoy quería refrescar este blog, dejar atrás las entradas melancólicas, quería no volver hablar en mucho tiempo de problemas, porque todo marchaba bien en mi vida a pesar de las dificultades del día a día. Y es que no quiero un blog que se caracterice por tratar temas tristes, pero me he dado cuenta que este es mi refugio, que vengo a el cada vez que pasa algo en el mundo real que me mueve los esquemas. Cuando son momentos felices, regularmente me dedico a vivirlos y pienso poco en plasmarlos por escrito, no sé porque, pero siento más deseos de escribir cuando algo me afecta negativamente que cuando es algo positivo, supongo que escribir para mi es una manera de ponerle orden al caos que se me vuelve la mente en esos momentos, que escribir es mi manera de enfrentar esos momentos, que me refugio en la escritura porque no quiero preocupar a las personas a mi alrededor,  entonces vengo aquí y entablo esas largas conversaciones conmigo que quedan plasmadas en todas esa entradas sin publicar, para entender lo que me pasa y cuando ya me siento más tranquila, más repuesta, más enfocada, poder contárselo a las personas que me tienen afecto.

Hace poco intenté contar algo sobre la situación que muchos en mi país estamos viviendo, tenía ganas de contar la manera en que me había afectado de cerca, lo difícil que había sido, quería sacar mi preocupación, mi dolor, quizás encontrar un poco de consuelo, pero también hacer algo para romper ese silencio, ese temor a hablar de más y sufrir una represalia. Traté de suavizarlo, pero supongo que hay ocasiones que el dolor no se puede disimular, después de eso, recibí algunos comentarios de personas a quienes de alguna manera ese escrito les había tocado, me pareció un gesto muy tierno de su parte y me conmovió, agradecí mucho esas pequeñas muestras de apoyo, pero también me sentí un poco culpable, al pensar que de alguna manera leerme les había dejado un poco de tristeza, aunque sea momentánea en sus vidas, pues el hecho de provocar preocupación, dolor a otra persona por mínimo que este sea no me agrada, mucho menos jugar con las emociones de otra persona, después de haberlo escrito, por un momento pensé en borrarlo, luego intenté trivializarlo, para que no le dieran importancia, para que pensaran que era sólo una historia producto de mi imaginación, de mi empatía por las personas que están viviendo esa situación. No me gusta que la gente se preocupe por mi causa, quizás por eso en mi mundo real enfrento las cosas sola, quizás por eso me callo muchas cosas, porque ver a otras personas  preocupadas por mi, lejos de presentarme un alivio me hace sentir peor, por eso cuento las cosas tratando de trivializarlas, de no darle tanta importancia, hasta que ya ha pasado el tiempo, hasta que en mi interior lo he procesado, asimilado y me siento lo suficientemente fuerte para hablarlas sin que asomen las lágrimas, sin perder el optimismo.

Probablemente se preguntarán por qué cuento todo esto, por una razón. Hoy necesito hablar de algo que me ha ocurrido hace unas horas, algo que puede resultar alarmante incluso para quien no me conoce, porque una situación de estas no se le desea a nadie, pero no encuentro palabras para decirlo de una manera suave, sin sonar alarmista, sin sentir yo misma que quizás estoy exagerando, lo siento así porque es demasiado irreal, porque mi mente aun no termina de procesarlo y si alguien me lee,no me gustaría que se quedará con esa sensación de que hay en alguna parte del mundo una persona desolada pasando por un terrible momento, ahora que lo cuento estoy tranquila, pero siento la necesidad de contarlo, de terminar de sacar esa preocupación, esos pensamientos que quedan tras lo vivido, hoy he encontrado a una amiga y quería decirle, quería contarle y soltarme a llorar, porque ya no podía más, porque había vagado horas por el supermercado tratando de no pensar en lo ocurrido, evitando llegar a mi casa, por miedo, por que nadie estaría ahi conmigo para consolarme y hoy necesitaba como dice esa canción "que me abracen fuerte"...preferí no hacerlo, no alarmarla, no decírselo a nadie, aunque al llegar a casa hablé con mi hermana, y ya he recobrado un poco la tranquilidad, pero aun necesito entenderlo, necesito sacar todo lo que en este momento estoy sintiendo sin tener que editarme.

En este país no se puede ni siquiera trabajar en paz.  Hoy me he levantado temprano y me he dirigido a mi trabajo, parecía un día común, otro día más de trabajo, iba tan absorta en mis asuntos, en la justa que tendría en unas horas, en todo lo que me faltaba por organizar para ello, que ni siquiera me percaté de que algo en nuestro entorno era diferente. No me enteré hasta algunas horas después por mi compañera que una gran parte del trayecto estaba repleta de militares fuertemente armados, incluso comentan que con un tanque, no me di cuenta porque iba absorta en mi mundo, pero de haberlos visto tampoco me habría parecido extraño porque desde hace unos años los militares se han convertido para muchos de nosotros en parte del paisaje. Pero hoy era distinto, hoy la actitud de ellos era de estar a la expectativa, alertas, preparados para atacar. De regreso me percate de ello y sentí como si estuviera atravesando justo por la línea de fuego momentos antes de que iniciara una guerra, ese era el ambiente que se respiraba...hasta una carroza funeraria había junto a una camioneta en cuyo techo se observaba un arma que sólo he visto en las películas de guerra, una especie de ametralladora pero muy grande, verde, y un soldado tras la mirilla...

Al llegar a mi trabajo, todo transcurrió con relativa normalidad, llegó la hora de la reunión, todo salió bastante bien, aunque se prolongó más de lo previsto. Mis compañeras, que ya habían terminado su jornada, me esperaban algo inquietas, yo las veía desde mi escritorio pero lejos estaba de imaginar la verdadera razón de su preocupación. A fuera, casi a la entrada de nuestro centro de trabajo, estaba una camioneta sospechosa, que no dejaba de observar hacía donde nosotras estábamos. Al terminar la reunión las personas empezaron a retirarse y nos fuimos quedando solas, al poco rato la camioneta se movió de lugar, lentamente a vuelta de rueda recorrió las calles que rodean nuestras instalaciones y se ubico justo por el sitio en que nosotras forzosamente teníamos que pasar, al tiempo que sus ocupantes no dejaban de mirar y señalar hacia donde nosotros estábamos, como tratando de ubicarnos, sin molestarse siquiera en ocultar que nos esperaban, sin dejar lugar a dudas de sus intenciones...querían secuestrarnos. Si, supongo que a algunos esto puede impactarlos, que pueden preguntarse si esto es realmente verdad, lo entiendo, porque a mi me pasa exactamente lo mismo. Lo leo y no lo creo, me cuesta trabajo entender lo que estoy escribiendo, relacionarlo conmigo, terminar de asimilar que realmente me paso y dejar de tener esta sensación de no saber si realmente ocurrió o si sólo me he despertado de un mal sueño y aún estoy confundida...pero la realidad pesa mucho...es verdad.

Aún no se borra de mi mente la imagen de esa camioneta esperando, su risas, su actitud desafiante, como quien sabe que te tiene en sus manos y se siente poderoso viendo cómo te su presencia te llena de terror, todos sus ademanes, todas sus actitudes mostraban con descaro que nos estaban esperando, que quizás lo único que evitaba que bajaran con sus armas por nosotras era precisamente eso, el saber que no teníamos manera evadirlos...mi compañera temblaba tratando de encontrar entre el manojo de llaves la que abría el portón de la otra salida para ir en busca de refugio en una de las casa cercanas.

Dios, aun recuerdo sus manos temblorosas, su voz quebrándose, casi a punto del llanto, y la desesperación de no poder encontrar la llave correcta, yo trataba de mantener la calma, siempre reacciono a si, cuando alguien a mi alrededor se altera, sin que sea consciente de ello, mi organismo se relaja, es como si mi instinto de protección me impulsara a cuidar de los demás, pero también creo que aún no desconectaba de la reunión que había tenido, por eso no era plenamente consciente de la gravedad de lo que estaba sucediendo, es que yo no podía creer que nos estuviera pasando...hasta ese momento en que seguiamos sin poder salir, me sentí como enjaulada, pensaba en que tal vez el hecho no poder abrir nos mantendría a salvo, mentalmente recorria a cada espacio de las instalaciones tratando de encontrar un lugar que nos sirviera de refugio en caso de no poder salir, pensaba en lo ocurrido hace unos días, ese caso que ha dado la vuelta al mundo, pensaba en que nos hicieran lo mismo, que incendiaran también las instalaciones para hacernos salir, pensaba tantas cosas mientras escuchaba el ruido que mi compañera hacia con las llaves, tratando inútilmente de encontrar la que abriera la puerta, de repente volvimos a escuchar que la camioneta arrancaba y yo pensé que daría la vuelta para ir por nosotras...esos segundos, esos breves segundo me sentí perdida, sentí rabia, sentí miedo, sentí impotencia, sentí como si todo se quedará en silencio y sólo se escuchara el ruido del motor...por fortuna se fue en dirección opuesta a la nuestra...pero el miedo se quedó cn nosotras, porque esto aun no termina, porque esto pudo ser una advertencia, porque nada nos asegura que no volverá a pasar, ni nadie podrá evitarlo,  así que aunque ya estoy más tranquila, aunque después de terminar esta entrada trataré de volver a mi vida normal, de perderme en las lineas de un libro, en la tv, en la música, o en internet, y mañana en el trabajo del día a día, en los proyectos  a implementar, en otra reunión, queda un sinsabor, un cumulo de emociones, dudas y temores a los que tendré que enfrentarme el lunes cuando regrese al trabajo...entonces mientras nos acerquemos al sitio ya no podré evadir un  ¿Y si regresan? ¿Y si nos esperan calles más adelante? ¿Y si aun no pasa el peligro? ¿Si cualquier día de estos vuelven y entonces si consiguen su cometido? ¿Y si si me siguen a casa? ¿Si me están vigilando? ¿Si me están leyendo?

Se preguntarán si tengo miedo. Si tengo miedo, mucho miedo. Cada vez que a uno le pasa algo, siente que nunca ha experimentado un dolor, un miedo semejante nunca antes. Yo si. Hace unos cinco meses, sentí que mi mundo se rompía a pedazos, que no iba a ser capaz de superar tanto dolor, viví un mes de un absoluto infierno, de noches sin dormir, de días sin sentido, a la espera de una llamada que cambiara para siempre mi vida, que me dejará así de golpe, sola en el mundo. Sentí la impotencia de saber que así sin más, por caprichos de unos cuantos, mi familia se convertía en parte de las estadísticas, de esa larga lista de víctimas de este cáncer social que tiene a mi país muriendo de a poco, el narcotráfico, que va dejando una estela de violencia y muerte a su paso, que ha ido robándonos la tranquilidad, la seguridad, a nuestros seres queridos, nuestra la libertad, nuestros derechos, nuestra vida completa. Mi hermana me dice que no regrese al trabajo, que no me exponga, pero no puedo dejar que el miedo me paralice, no puedo dejarlo todo por este temor que no es infundado, porque justo en el momento en que nosotras  estamos viviendo eso, justo cuando estábamos en la puerta, sin poder salir llegó un mensaje, sobre otros compañeros, conocidos nuestros que laboraban a pocos killómetros, que desafortunadamente no tuvieron la misma suerte que nosotras...yo los conocía, había hablado con ellos, estuvimos en los mismos cursos, hace poco incluso estuvimos celebrando el inicio de este nuevo ciclo, y yo solo puedo recordar su sonrisa siempre presente, su amabilidad, su carácter bromista que revelaba que tenía alma de niño, el amor que mostraba por su trabajo...y ahora eso nos lo han robado también. ¿Hay acaso justicia en este mundo?¿Cómo conservar la esperanza, el optimismo?¿Cómo volver a decirle a ese amigo mio que me decía que si hubiera una segunda vuelta en la vida él elegiría no nacer, cómo volver a decirle que yo si, que pese todo elegiría sin pensarlo dos veces volver a nacer? Si este mundo, mi mundo cada día parece más negro. Hay que ser fuerte, tener alma de guerrero para vivir aqui y seguir sonriendo, seguir alimentando esperanzas, para mirar al futuro, para no dejarse vencer...lo soy, pero no sé cuanto tiempo más podré seguir conservándola.

Yo no sé que vaya a pasar, no sé que nos depare el destino. Siempre me he sentido capaz de sobreponerme a las adversidades e incluso salir fortalecida de ellas, pero el miedo, cuando tienes razones para sentirlo, te carcome el espíritu, poco a poco va invadiendo tu mundo, lo va volviendo gris, y yo no quiero volver a encerrarme, no quiero volver a pasar las noches en vela, pensando que en cualquier momento vendrá también a atacarme a mi, a pasar los días procurando hacer el menor ruido posible ni encender la luz, para que nadie sepa que estoy en casa, sobresaltándome cada vez que alguien estaciona cerca de mi puerta, toca o siquiera se acerca a ella, encerrada saliendo para lo estrictamente necesario. Ya no quiero volver a esa vida, a esa prisión en que se convirtió mi propio hogar hace algunos meses, no quiero volver a sentir tanto miedo como entonces, porque como dice un amigo, los que deberían de tener miedo son ellos, los que deberían estar en prisión son los delicuentes y yo no lo soy, yo solo soy una persona, honesta, trabajadora, respetuosa de las leyes y de las personas, como millones en México que queremos PAZ, que queremos vivir tranquilos,  que queremos poder ir a trabajar sin el temor, que nos dejen vivir, sólo eso, que nos dejen vivir, que nos devuelvan el México que nos ha robado.

Yo sólo soy una persona que quiere que la dejen hacer lo que ama: su trabajo,  una persona que se siente afortunada de tener una profesión que la llena en todos los aspectos de su vida, que la estimula emocional e intelectualmente, pero que sobre todo le da la oportunidad de contribuir con su granito de arena para lograr hacer de este mundo un lugar mejor...soy una maestra en un pequeño pueblo de eso que suelen llamar el tercer mundo.

Hoy esta canción no deja de sonar en mi cabeza, porque estás preguntas son las mismas preguntas que no paro de hacerme, necesito comprender, necesito entender, necesito creer que esto algún día va a terminar, que vamos a poder salir avantes, que estaremos bien...Yo no soy precismente alguien religiosa, tampoco atea, me defino más bien como Deísta, pero hoy más que nunca necesito creer que existe Dios y que si existe no está sólo observando, sino que puede hacer algo, que realmente quiere hacerlo...aunque precisamente este tipo de atrocidades son las que me descorazonan y me dicen que quizás es precisamente porque no existe que pasa todo esto...aun así una parte de mi quiere creer, quiere aferrarse a la esperanza de que no estamos sólos en esto, porque si resulta que lo estamos...estamos perdidos.


4 comentarios:

  1. Te seguía, un poco por encima, como somos tantos... Hoy me paré en tu sitio y has captado mi atención, yo no conozco ni de lejos esas situaciones, pero me impresiona que personas en el mundo las estén viviendo... y cada vez más. La humanidad no es consciente (o sí) de lo que está haciendo... No tengo palabras, cada día se me encoge un poquito el corazón, no comprendo nada. Siento lo que has tenido que pasar. Te volveré a visitar.Un saludo.

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  2. Creo que haces bien en contarlo.
    No se trata de sentir que vas a angustiar a otros o preocupar, cada cual es libre de leerte o no, todo eso plasmado aquí de alguna manera sale de tu interior y te libera un poquito.
    Debe ser difícil esa situación. mucho.
    Solo te mando un abrazo desde la distancia y los mejores deseos para que algún día todo eso cambie.
    besos y cuídate.

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  3. Ojala tuviera las palabras exactas que necesitas y que necesita este mundo, que no entiendo para nada, cada vez me siento mas chiquitita con las cosas que estan sucediendo por todos lados; por eso, imagino que vivirlo en carne propia, tiene que ser horroroso.
    Pienso que haces bien en desahogarte, al menos, sacar todo eso, aunque no lo puedas solucionar, compartirlo, hace la pena mas llevadera.
    Ojala todo se solucionara.
    Un beso.

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  4. Marta,bienvenida y gracias por leerme, hay días en que me pregunto si alguien lo hace, me da gusto saber que si.

    PURY, como siempre gracias x comentarme. La verdad tienes razón, dejaré de preocuparme por parecer triste o pesimista en mis escritos, pues desde el principio la idea era que este fuera eso, el lugar donde pudiera expresarme sin editarme, y aunque me gustaria hablar con mucha gente, creo seguiré escribiendo para mi, este seguirá siendo mi refugio, ese sitio donde voy a gritar cuando todo me rebasa para luego recobrar la compostura y si lo q escribo lo lee alguien pues yo estaré encantada pero si no es asi, lo seguiré haciendo igual.

    Gracias CHELI, a veces con saberlo y no olvidarlo es suficiente, para darse cuenta de todo lo bueno que se tiene y agradecer por ello. Y no queda otra más que educar, educar a las nuevas generaciones para que no contribuyan a esta barbarie.

    Gracias a las tres por sus palabras y sus buenos deseos. Mañana regreso de nuevo a mi escuela y espero que tal como dijeron algunas "autoridades" sólo haya sido un intento de intimidarnos (como si eso fuera menos grave) o pánico y exageración, producto de la psicosis generada por los últimos acontecimientos. No sé por qué después de contarlo a esas personas me senti como violada o si sé el porqué, tal parece que nos hemos insensibilizado tanto que si no hay rastros de agresión física te tildan de exagerada. La verdad me siento fuerte, optimista y animada de regresar a clases, espero que todo salga bien.

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