domingo, 16 de septiembre de 2012

¡VIVA MÉXICO, CABRONES!

A propósito del aniversario 202 del inicio del movimiento de Independencia, decía una amiga que no tenía nada que celebrar, a lo que otra la secundaba diciendo que tenía mucha razón, puesto que ante la precaria situación de nuestro país no entendía qué íbamos a celebrar, si seguimos siendo esclavos de la violencia, la injusticia, la corrupción, el narcotráfico, si ya no somos libres de caminar por las calles en las noches, de emprender un negocio, salir a un día de campo, viajar, trabajar con tranquilidad, porque llegan "los que no pueden ser nombrados" y te amenazan, te roban, te secuestran y muchas cosas más, mientras nuestras autoridades, o les rinden pleitesía o ellos mismos son los delincuentes.
Entiendo su sentir, creo que a todos nos sobran motivos para pensar así, para albergar cierto resentimiento, decepción, rencor, hartazgo de la situación que vivimos. Toda la población siente que los delincuentes tienen el poder, que están rebasando a las autoridades, que no hay nadie a salvo, que tanto jefes de la policía, periodistas, gobernadores, presidentes municipales, y todo aquel que diga o haga algo que nos les parece es eliminado. Así de sencillo, sus actos no obedecen a una razón, lo hacen porque pueden. Y si, les tenemos miedo, le tenemos pavor, muchas veces nos sentimos desesperanzados, nos sabemos en sus manos, vivimos con la sensación de que ellos son los que dirigen nuestros destinos ahora, ¿por qué? por qué no solo nos amenazan, nos roban, secuestran y quitan la vida a nuestros seres queridos, sino que están invadiendo nuestros círculos, pudriendo desde la raíz esta sociedad, pues muchos (regularmente jóvenes) en su afán de sobrevivir, en su ambición desmedida, y por qué no decirlo, su extremada estupidez y pereza, eligen la opción que consideran la más fácil: unírseles. Ahora están donde quiera, por eso mucha gente ha perdido la esperanza, porque somos conscientes que cualquiera a nuestro alrededor puede ser uno de ellos, ; uno platica con su vecino pero ya no sabe si es de fiar, lo  que  hace que este problema parezca un monstruo de mil cabezas al que se le corta una y le salen otras diez, esto a su vez nos hace sentir inmersos en un cuento de nunca acabar, en una paranoia constante. Algunos culpan al actual presidente, a la policía, a las fuerzas armadas, y tienen la esperanza de que terminando este mandato las cosas vuelvan a ser como antes...¡menuda esperanza! antes todo era exactamente igual, solo que vivíamos ciegos, la misma porquería pero cuidadosamente colocada bajo la alfombra.
Sea como sea, lo cierto es que los niveles que este problema ha alcanzado son altísimos y la desesperanza cada vez se arraiga más en todos nosotros.  Hace un año yo también me sentía así (a veces aún me pasa) pero después de haber estado casi a punto de un colapso nervioso por el terror sentido, decidí ya no tener miedo,  sé que hay cosas que no puedo evitar, como por ejemplo, no puedo evitar que este país sea inseguro, no puedo evitar que nos agredan, que cambien nuestra forma de vida, no puedo impedir que invadan mi vida, que trastoquen mi mundo si asi lo quieren, porque ellos tienen el poder, porque tienen los medios, porque pueden, pero si puedo evitar que se apoderen de mi interior, que cambien mi naturaleza, puedo evitar perder la fe, la esperanza, la alegría, el entusiasmo. Así que no me voy a gastar la vida pensando en ellos, dejando de vivir o viviendo encerrada en mi casa llena de temor, pues como dice una frase de Corazón Valiente "¡podrán quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán la libertad!
¿Qué motivo tenemos para celebrar? Muchos. Celebremos que...
Somos un pueblo forjado en el trabajo. Un pueblo que aprendió a ver oportunidades en donde otros ven trabajos denigrantes. Aprendimos que la dignidad la da la satisfacción de ganarse la vida con el esfuerzo propio y sin lastimar a otros, que no hay empleos pequeños, solo gente estrecha de mente.

Que aprendimos a vivir en crisis, que ya no nos asustamos ni perdemos la brújula a las primeras de cambios. Aprendimos que la única manera de salir de ella es hacer lo que se tiene que hacer, que no podemos vivir de los tiempos pasados, de los tiempos que fueron mejores, aprendimos que a veces hay que esforzarse más, que hay que padecer más y se nos retuerce el hígado del coraje por lo injusto que resulta,  pero sabemos que no hacer otra cosa más que quejarse no resuelve el problema.

Aprendimos a ser positivos, a alegrarnos por los pequeños triunfos del día a día, a celebrar cada logro, a agradecer las cosas buenas de la vida, a valorar lo que tenemos, a no dar nada por sentado. Aprendimos a soñar, pero también aprendimos que los sueños se consiguen a base de persistencia, de fortaleza, de trabajo duro.

Somos un pueblo cálido, que no conoce la indiferencia, un pueblo que hace suyo los problemas de otros, un pueblo donde recibimos con los brazos abiertos a los visitantes, donde no falta quien te ayude cuando más lo necesitas. Somos un pueblo que ha aprendido a resolver sus propios problemas, a no depender de "papá gobierno", aunque desafortunadamente aun no hemos aprendido a exigir nuestros derechos a viva voz.
Aun nos falta quitarnos ese estigma de país violento, de gente ignorante, de "tercermundistas", como suelen llamarnos.  ¡Como me duele esa palabra! No sé cuántas veces a lo largo de mi recorrido por distintos blogs u otros sitios en Internet, en los mismos programas de tv o en conversaciones con personas de otras nacionalidades, me he tenido que topar con esa condescendencia, con esa cierta presunción de que los latinoamericanos somos todos ignorantes. Duele profundamente escuchar a personas, en especial a aquellas que se  tiene en un alto concepto, decir cosa como “ni que fuéramos un país tercermundista”, “ni que fuera tercermundista para trabajar ahí” o " resulta tan denigrante que yo ahora tenga que hacer el trabajo de un inmigrante", "vivo como en el tercermundo, en un barrio lleno de latinos, de inmigrantes ignorantes y delincuentes" , "por el nivel de sus argumentos, seguro que es latino" y la peor palabra de todas "sudaka". La primera vez que la escuché, no me significó nada, pues la confundí con sudoku, luego supe su significado e intención. Al principio me provocó risa e incluso la necesidad de aclarar la imprecisión del término, puesto que México no se ubica en Sudamérica sino en Norteamérica, así que sería más correcto decir norteaca o aun mejor, mexica, y mexica hace referencia a nuestros antepasados, de los cuales yo me siento sumamente orgullosa (xD), por supuesto supe desde el principio, por el énfasis que le dan y el rencor con que lo dicen, que es como cuando hace varias décadas se le llamaba despectivamente alguien "negro" (racismo y xenofobia en su máxima expresión), como si el solo hecho de ser latino o inmigrante  automáticamente nos convirtiera en seres de segunda categoría, como si  provenir "del tercer mundo" fuera algo de lo cual sentirse avergonzado.  Me dolió porque estaba habituada a expresiones de ese tipo de "los americanos" que es hacia donde emigran principalmente los mexicanos, pero no a escucharlo de gente de un país al que le guardo un profundo cariño, afortunadamente, son los menos. Creo que donde quiera hay cierta gente que utiliza con demasiada frecuencia, palabras  como inmigrante, tercermundista, sudaka, africano, salvadoreño o según cual sea a su parecer el país más pobre que el suyo,  como una manera depectiva para referirse a la pobreza, la injusticia, la ilegalidad, las condiciones insalubres, la explotación, en fin, todo lo malo, pero olvidan que el tesón, la fortaleza, el trabajo duro, la calidez, la bondad, los verdaderos valores humanos también pueden observarse mejor, precisamente ahí, entre tantas carencias. Creo que ese tipo de individuos, antes de utilizar esas palabras con demasiada ligereza, deberían ponerse en el lugar de esas personas, preguntarse cómo actuarían ellos en una posición similar, si conservarían la esperanza, si demostrarían la misma fortaleza y el empuje que aquellos a quienes menosprecian. Tal vez aprenderían a mostrar un poco de bondad, de humildad y por qué no, de mucho respeto por las personas que pese a las dificultades que enfrentan sigue buscándose un mejor futuro, una vida digna. Quizá se darían cuenta que del tercermundo también se puede aprender y que más que sentirse superiores por los privilegios de los que gozan, deberían sentirse agradecidos y ser,  ya no generosos, sino más tolerantes con los que no son tan afortunados, con los que no han tenido sus mismas oportunidades, pues el valor de una persona no lo determina ni la nacionalidad, el color de piel, la posición económica,  el trabajo y ni siquiera el nivel de escolaridad de ésta, lo determinan sus valores, la forma como se sobrepone a las adversidades, pero sobretodo la manera como trata a sus semejantes, en especial a los menos favorecidos. Para mi, la verdadera ignorancia no estriba en la falta de instrucción de una persona sino en la falta de tolerancia y la cantidad de prejuicios que posee.
Los mexicanos, somos más que un pueblo de ignorantes o de cincuenta millones de pobres, más que un hogar de delicuentes, de mafiosos, de gente que se aprovecha de los demás, no podemos negar la pobreza, los problemas sociales, incluida la violencia, pero en México somos más los buenos, somos un país de más de cien millones de personas honestas, trabajadoras, pacíficas, cálidas, con ganas de salir adelante, con miles de sitios hermosos y grandes recursos naturales. Aún debemos trabajar mucho para recuperar la dignidad y mirar a los demás sin sentir vergüenza, aún hay mucho qué hacer para que México sea el país que puede llegar a ser, para mostrar al mundo todo lo que  nuestra nación es , pero aun así, tenemos muchas razones para celebrar. Celebremos que somos fuertes, que pese a los políticos corruptos, los delincuentes y a todos los parias que han saqueado y desangrado este país, seguimos de pie, que México sigue siendo un gran país lleno de gente buena y trabajadora.

Así que, aunque sea un poco tarde...
¡VIVA MÉXICO, CABRONES! xD

4 comentarios:

  1. Me ha encantado el post, nena!!! A mí eso de "Sudaca" o "Panchito" me revuelve el estómago. Me da tanta rabia que no te puedes ni imaginar. Espero que la situación en Latinoamérica cambie de una buena vez y las cosas comiencen a funcionar como deberían, lejos de la corrupción y de la explotación de las multinacionales. Lo que más me gusta de Latinoamérica es que, a pesar de las dificultades, la gente no pierde la sonrisa y las ganas de disfrutar de la vida. Que viva toda América Latina!!! Besos.

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    1. Nunca había escuchado el término "panchito" salvo para referirse a los gatos, jeje. En fin, gringo, gallego, sudaca, salvadoreño, naco, indio, panchito, sea el término que sea, mientras se utilice como un instrumento de vejación, como un insulto, como una manera de discriminar, serán siendo palabras horrendas úselas quien las use, y por lo menos para mi, ni más ni menos que ejemplo puro de ignorancia y estupidez en su máxima expresión. Yo también espero que la situación actual se revierta, estoy convencida que si bien poco se puede hacer con los adultos, con los niños tenemos grandes oportunidades de contribuir a ese cambio, y ahi, yo si tengo mucho que ver. Y tienes razón, pese a todos los problemas la gente no pierde su sonrisa ¡Qué viva toda América Latina, si señor!xD Besos.

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  2. La verdad es que yo uso el término "sudaca" a veces simplemente porque es más corto que "sudamericano", pero lo hago en modo totalmente neutro. Eso sí, admito que no es lo habitual, la gente suele usarlo despectivamente. Tampoco lo usaría nunca para un mexicano por la razón que das, los sudacas son de Panamá para abajo y, además, rara vez se incluye a brasileños (puesto que hablan otro idioma) ni a argentinos, uruguayos y chilenos, quienes tal vez sean más parecidos a los españoles o sintamos más próximos. Como ha dicho 'Mi Álter Ego', "panchito" es la palabra más común para hablar de los aztecas, aunque supongo que los más desinformados (y hay que serlo para usar "sudaca" en el tono habitual) usan la misma palabra para todo. En fin. Imagino que no es muy diferente de llamar "gringos" a los estadounidenses, en el fondo, o "gallegos" a los españoles.

    En cuanto al tema del narcotráfico (imagino que habrás visto Traffic, de Soderbergh, que en mi opinión lo trata muy bien), es el único motivo por el que no visitaría México en la actualidad, y es una pena, pero realmente creo que hay un peligro muy serio. Igual desde dentro no se ve igual, no sé, pero tenéis un gran problema y lo peor es que yo tampoco le veo solución. No sé cómo será México dentro de 20 años.

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    1. Decía José Emilio Pacheco en “Las batallas en el desierto“, que si los indígenas no fueran al mismo tiempo pobres, nadie utilizaría la palabra indio como insulto. Supongo que así pasa con esas palabras, si el tercer mundo, los latinoamericanos, no fueran al mismo tiempo pobres y de tez morena no se ocuparían esos términos peyorativos para referirse a ellos. Me parece curioso que siendo México el país con el que los españoles comparten un vinculo histórico tan estrecho, esa percepción de proximidad o parecido ignore 300 años de historia en común. Pero es comprensible, me he topado con compañeros maestros que siguen enseñando historia refiriéndose con desprecio a los españoles con el término “gachupines” y diciendo que odian profundamente todo lo que tenga que ver con España, ya que si no nos hubieran conquistado estaríamos mejor, que la decadencia de nuestra cultura se la debemos a “ustedes”, que si alguien nos tenía que conquistar mejor hubiesen sido los ingleses, que al menos tenían ideas progresistas ¡Menuda estupidez! Suelo decirles que si de odiar a España se trata, entonces deberíamos odiar todo, incluidos nosotros mismos, porque salvo esos indígenas a los que los mismos mexicanos suelen referirse con desprecio, todo lo demás es producto del mestizaje, y eso va en ambas direcciones, no entiendo el desprecio de algunos hacia los mexicanos o españoles siendo que tenemos antepasados en común, siendo que podría decirse, que por nuestras venas corre la misma sangre. Pero a decir verdad no entiendo la manía de la gente por odiarse unos a otros, mucho menos ese odio estúpido basado en nacionalidades …y luego nos sorprendemos de Hitler o nos damos golpes de pecho con el Apartheid, todo acto de discriminación, comienza así, con el uso de términos “inocentes“, de la percepción de que existen seres humanos superiores o inferiores a otros. Y bueno, aqui le corto qu si no corro el riesgo de sonar muy demagógica. Con lo del narcotráfico, lo dicho, todos somos conscientes de que es un tema muy, muy serio y con pocas posibilidades de solución, aunque algunos dicen que legalizar las drogas podría ser una...Y me creerás, soy cinéfila a rabiar,de esas que pueden verse cuatro películas seguidas (:$), tanto que cuenta la leyenda que puedes mostrarme un fragmento de una película, decirme una frase o darme el nombre de dos actores que aparecieron en la peli y puedo decirte de cuál se trata en menos de lo que canta un gallo, pero no, no he visto Traffic xD.

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