miércoles, 26 de septiembre de 2012

Préstame tus ojos para ver la realidad

El día de ayer no fui a trabajar...bueno, en realidad no fui a mi escuela, porque a trabajar si fui, sólo que en vez de estar frente a grupo, estaba tomando un curso de actualización. Siempre que esto ocurre, especialmente cuando se atraviesa el fin de semana y pasan varios días sin ver a mi alumnos o coincide que es el día que les toca la clase de Educación Física, los encuentro, además de más cariñosos que de costumbre, bastante bulliciosos, con ganas de contarme todo lo que ha pasado en sus vidas en esos días sin vernos. Basta que uno venga a contarme algo, para que en menos de un minuto tenga tres decenas de pequeños rodeando mi escritorio, cada uno relatándome su propia anécdota o la misma, pero a su manera, dejando salir las palabras desaforadamente y  subiendo cada vez más el volumen de su voz para  poder ser escuchados,  como si de un concurso de  a ver quién dice más palabras por minuto o quién habla más fuerte se tratara. Aunque me encanta escucharlos platicar, que me cuenten sus inquietudes, sentirme arropada por todos ellos, especialmente en los días nublados, lo cierto es que la torre de Babel se queda corta al lado de lo que se arma en mi salón, por eso siempre he procurado que  llevan un diario, donde puedan expresar por escrito todas esas inquietudes, y luego de haberlos leído, si observo que hubo algún acontecimiento que involucre a la mayoría, lo retomo, tratando que sea  de manera más ordenada y respetando turnos de participación.

Desde el inicio del curso, hemos establecido una rutina que comienza con las comisiones de higiene, uniformes y tarea pasando a revisar y registrar por turnos estos aspectos, mientras los demás realizan la lectura del día de manera individual  para luego hacer una reseña de la misma, al tiempo que yo paso lista y reviso tareas.  Lo del diario y la rutina regularmente funcionan para mantener el orden en mi pequeña aula donde conviven 30 niños de dos  grados diferentes, pero hoy como había más novedades que las de costumbre fue imposible. Primero, porque el viernes un alumno perdió su lonchera, suscitándose por ahí una situación que si no la paro puede convertirse en un dolor de cabeza. Así que haciendo acopio de toda la seriedad y paciencia posible, saqué  mi lado Sherlockholmiano y comencé la investigación, no funcionó, pero todavía tenía un as bajo la manga, puse mi mejor mirada a lo Clint Eastwood, y comencé una perorata sobre la importancia de respetar las pertenencias de los demás, con la esperanza de tocar el corazón de mi pequeño transgresor, rematé diciendo que "tomar las pertenencias de los demás, aunque ahora les pueda parecer algo insignificante y lo hagan como un juego, puede ser el comienzo de una vida de delincuencia, puesto que crecerán creyendo que tomar lo ajeno es lo más natural del mundo"(si, mis alumnos también tienen que soportar mi vena dramática, xD), nada más escuchar la palabra delincuencia y se soltó el caos. "¡Maestra ¿sabe que hubo una balacera el sábado?!", "¡Si maestra, los soldados persiguieron a los malos y pasaron disparando!" "¡Hubiera visto maestra, todos nos tiramos al suelo!" "Yo estaba en la iglesia", "¡Yo acababa de pasar por ahí!" "¡A mi tía casi la atropellan!" "¡Uy, nosotros estábamos en el campo porque había juego, y todos nos tuvimos que tirar al suelo!" "¡tiraron una bomba de clavos!", "¡Una de las balas llego a  la casa de Y, le hicieron un hueco así de grande!" "¡Mataron a uno, pero los demás escaparon!" "¡la mamá de M se demayó porque M se tiró al suelo  y comenzó a gritar muy feo! es que cayó en un hormiguero pero su mamá pensó que le habían disparado y se asustó mucho, por eso hoy no vino a la escuela"...

Y así, como si de una película de acción se tratara, como si fuera lo más normal del mundo, cada uno me relataba a su manera lo ocurrido. El corazón se me hizo pequeñito, no tanto por el miedo (hace un año  habría sido diferente, hace un año se habría terminado de romper mi pequeño mundo color rosa y habría enloquecido de terror, hace un año hasta llegue a considerar la idea de dejarlo todo, hace un año iba cada día pensando que sería el último, hasta llegué a pensar que por lo menos el tatuaje que tengo serviría para que me identificaran si algo llegaba a sucedernos, pero cuando experimentas tanto miedo, a veces te haces inmune a él, o por lo menos tus niveles de tolerancia aumentan considerablemente) sino porque es triste darme cuenta el mundo que le estamos dejando a estos niños, un mundo donde la violencia es algo común para ellos... o parece serlo, porque a veces los niños tienen su manera peculiar de expresar aquello que les inquieta. 

Siempre es difícil tratar esté tema con ellos, siempre pesa el miedo de nombrar a "los que no deben ser nombrados" ("los malos" como les dicen mis niños)  porque así comenzó nuestro terror hace un año, cuando debido a lo agitado que parecía estar el ambiente, no tanto en nuestra localidad sino en la región, nosotros comenzamos a tomar medidas para estar preparados ante una de estas eventualidades, para que de alguna manera los padres, pero en especial los alumnos supieran que hacer en un caso de estos, pero también para que aprendieran a no tener miedo, para que pudieran dentro de lo posible, seguir viviendo su infancia lo más normal posible sin  que el ir y venir diario de  los carros militares que pasaban al lado de nuestra escuela los inquietara demasiado.  Al parecer esto no gustó demasiado. 

Quería escucharlos a todos, que todos tuvieran oportunidad de expresarse, ver un poco la realidad a través de sus ojos, así que les pedí que me contaran lo ocurrido por escrito. Esto es una pequeña muestra de lo que escribieron:

"Este sábado, como a las 6:30 p.m hubo una balacera en la localidad. Tiraron 3 tiros hacia el aire para que la gente se metieran a sus casas porque los marinos se encontraron dos camionetas desconocidas y los corretearon, y fueron a parar hasta otro pueblo y ahí prendieron la camioneta y explotó. La sirena iba chillando porque mucha gente estaba en el campo deportivo y en el parque. Los del parque corrieron hacia la capilla y hacia la clínica, los que estaba en el juego se tiraron al suelo, otros salieron corriendo para sus casas." V.

"Hubo una tirotiza el sábado, los sardos pasaron dando tiros porque son malos. Pasaron los sardos. A la primera yo pensé que eran unos cuetes, pero después se escucharon 2 juntitos y eran tiros. Yo me espanté, con mi hermao y mi mamá, porque mi papá estaba en el campo viendo el juego." J. 

""Hubo una balacera, por los delincuentes, porque los buenos dispararon a los malos, Dispararon y todos nos bajamos al piso, después salieron y luego entraron otras 5 camionetas de sardosos". JM

"Ocurrió una balacera. Fue en el campo deportivo, ayer a las 6, bueno primero llegó una camioneta y luego se bajó un hombre malo y empezó a tirotiar y luego llegaron los de la marina y dieron un tiro al aire para que la gente se fuera a sus casas. Los malos estaban en una cabañita y ahi dispararon y le hicieron un hoyo. Luego  la gente huyó a sus casas  que estaban cerca, luego los de la marina se fueron siguiendo a los malos hasta otro pueblo" D

"Pasó que la marina iba persiguiendo una camioneta desconocida, tirando balas y bolas de clavos. El atentado fue en el campo y luego se fueron hasta otro pueblo y allá los atraparon. Eso fue en la tarde y en la noche pasaron un montón de camionetas con perros policias para rastrearlos y a las 2 de la mañana otras." G



 No es que todos los días sean así, la mayor parte del tiempo las cosas transcurren de los más tranquilas, tanto que a veces uno olvida lo que ocurre en el país,  a pesar de que todos los días nos bombardean con noticias sangrientas, a pesar de que estas ya nos son novedad para nadie, incluidos los niños, a pesar de que de vez en cuando llegan rumores de lo que ha pasado en otras localidades cercanas, a pesar de que los militares siguen siendo parte de nuestro paisaje cotidiano. La verdad es que todo lo que nos cuentan solo parecen leyendas urbanas, cosas que le pasaron a otra persona, cosas que suenan lejanas, hasta que sucede algo como esto que lo rompe todo. Parece que septiembre es el mes favorito de "los malos", para rondar por nuestra localidad, para venir a romper nuestra tranquilidad. Hoy después de este desahogo, todo volvió a la normalidad, ellos volvieron a jugar, a correr, a pelear, a hacer escándalo  a reír  a trabajar como cualquier otro día. Y yo, bueno, yo después comentarlo con mis compañeros, alterarnos un poquito, revivir lo del año pasado, reírnos de nuestras reacciones aquella vez tratando de restarles importancia, de escribirlo aquí, también lo sacaré de mi mente y me iré a dormir tranquilamente, para mañana volver a mi adorada rutina.


Siempre que ocurre algo como esto, pienso en la película Voces Inocentes, especialmente en esta parte donde uno de los protagonistas canta "Techos de cartón", esta es una de las canciones más desoladoras que he escuchado, porque desafortunadamente para muchos su letra todavía hoy es una realidad:




6 comentarios:

  1. Me han hecho gracia los relatos de tus alumnos (y me apunto dos palabras nuevas a mi vocabulario xD) aunque en el fondo esconden una muy cruda realidad, pero vista desde los ojos más inocentes (acaso como en La vida es bella, de Benigni). De esto hablaba el otro día. Da miedo ir a México, aunque no sea tan fiero como lo pintan, aunque cada país tenga sus peligros y sus formas de violencia. Pero creo que los narcos (o los malos) han pasado una raya que es difícilmente reparable ya...

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    1. Yo tengo sentimientos encontrados con respecto a México, por un lado no me gusta que digan que es un país de narcos y violencia, porque no es así, pero lo cierto es que si tenemos un grave problema al que yo tampoco le veo solución, especialmente porque hay muchos intereses involucrados, lo que reduce las posibilidades de hacer algo que verdaderamente acabe con el problema. Comprendo el hecho de que muchos no quieran visitar México o se lo piense mucho, que vengan con temor (aunque si bien es cierto los lugares más turísticos son otro mundo), porque incluso a mi, me da miedo visitar otros sitios fuera de mi estado. Creo que si no fuera este mi país haría lo mismo que el resto.

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  2. La verdad es que uno piensa en el mundo que le estamos dejando a los niños y es para echarse a temblar. Lo más triste es que lo empiezan a ver como algo normal y esto no debería ser así... Muy triste.

    No he visto la película. Veré si la busco, aunque tiene pinta de ser muy triste. Besotes!!!

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    1. Pues si, a veces uno siente que por lo menos si lo ven con naturalidad, ya no lo pasan tan mal, pero lo cierto es que debemos trabajar mucho con ellos para que no se dejen deslumbrar por la figura glorificada de estos individuos que muchas veces es promovida por las películas, los corridos y en otros medios, ya sabes dinero fácil y poder.

      La película a mi me encanta, es muy tierna y a la vez muy cruda.

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  3. Cuando veo (leo) estas cosas me invade un sentimiento de impotencia... y lo peor es que no podemos hacer nada para cambiar esto.
    Es una lástima...
    Te mando fuerza!!

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  4. Muchas gracias. Yo estoy bien, por fortuna para mi, no tuve que vivir ese momento tan traumático como mis alumnos, a mi lo que me puede más que nada es la incertidumbre. Pero solo espero que no vuelva a ocurrir, que nos dejen vivir y trabajar tranquilos, es todo lo que queremos, lo que hagan o a qué se dedican es cosa de ellos y las autoridades. Se que debería decir que es algo que nos atañe a todos, pero la verdad, esto es algo que nos rebasa, donde lo mejor, por seguridad, es no enterarse de nada. A veces, incluso hasta me lo pienso mucho para escribir de esto en el blog.

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