miércoles, 14 de septiembre de 2011

Función de matinée


Desde hace muchos años, cada vez que me siento triste, cada vez que una pena me embarga pero no quiero dejarme llevar por ella, voy al cine a la función de matinée. Me encantan ir a esa hora, porque de esa manera la sala está casi vacía y es sólo para mi. Y ahí, frente a esa enorme pantalla que me relata una vida tan diferente o tan afín a la mía, que me muestra sitios remotos, personas peculiares, historias maravillosas, olvido todo. Después de 120 minutos o si la pena es muy grande, después de dos funciones, salgo con una gran sonrisa dibujada en el rostro y con el ánimo restablecido.

A veces, en esa oscuridad, entre risas, entre explosiones, música estridente, besos apasionados, amantes reunidos, grandes adversidades superadas, situaciones graciosas o conmovedoras,  dejo correr las lágrimas, que se confunden con las de otras personas que también lloran, aunque ellas por la trama de la película. Como quien va a un bar a ahogar sus penas en alcohol, yo voy al cine a ahogar las mías en imágenes que corren a 24 x segundo, y así, entre el olor a palomitas, el murmullo de la gente y un sonido impresionante, también mis penas se van alejando...

Hoy he ido a la función de matinée.  Hoy, una pena chiquita me embargaba, pero temía que al llegar a casa, me hiciera más grande.

Yo tengo un sueño, un sueño largamente acariciado desde hace una década y que siempre había sido eso, un sueño, pero desde 2009, se ha hecho más presente, dejé de verlo como un sueño y comencé a reconocerlo como una meta...deseo irme a estudiar al extranjero por uno o dos años. Me hace mucha ilusión conocer otros sitios, otras forma de pensar, de vivir; pisar todos aquellos lugares que desde niña he explorado en mi memoria, a los cuales he ido mil veces en mis sueños, recorrer varios países en tren mientras me pierdo contemplando el horizonte, me emociona el poder conocer otros estilos de enseñanza, otras experiencias, otros ambientes de aprendizaje. Por eso, desde diciembre solicité una beca para ir a estudiar a Europa. No tenía muchas esperanzas puestas en ella, porque en realidad solo lo hice para que no pasara otro año sin intentarlo, porque este programa sólo duraba seis meses y el programa que realmente me interesa es por un año. Hoy, después de casi nueve meses de espera, por fin me han respondido: mi solicitud fue rechazada.

Estoy triste, aunque no demasiado, pues me emocionaba pero no tanto, pues no lo que yo realmente quiero es especializarme en NEE o en logopedia, sin embargo, había solicitado "Atención psicológica en contextos de riesgo", porque también tiene relación con mi actual puesto y para no dejar pasar otro año sin intentarlo, otro año sin utilizar ese pasaporte, así que me consuelo pensando que de aceptarme, habría perdido la oportunidad de quizás conseguir la beca para lo que realmente quiero, además, también  me pesaba tener que dejar a mi grupo, a mis compañeros, mi escuela, justo ahora, cuando se vienen proyectos muy importantes que nos comprometen como colectivo para mejorar el servicio que estamos ofreciendo. Y es que desde que iniciamos el ciclo escolar, se han venido operando cambios que denotan que todos estamos poniendo todo de nuestra parte para colocarnos como una de las mejores escuelas de la región, y a mi esa vibra que se respira en mi escuela me llena de energía, me hace querer cambiar al mundo, me hace estar constantemente buscando nuevas manera de innovar, de mejorar en todos los aspecto, esto a su vez se ha reflejado en mi trabajo frente al grupo, pues se ha creado un ambiente muy acogedor donde me he sentido muy a gusto con mis alumnos, con los padres de familia, con mi labor, y eso también me cortaba un poco la ilusión de la beca, pero por otro lado estaba ese sueño presente desde mi época de estudiante de hacer la maestría en el extranjero, ahora más, porque los nuevos programas que se están implementando están estrechamente relacionados con las experiencias de los países europeos...y en parte también por...Barcelona... 

Por ello, mis sentimientos sobre ese viaje eran contradictorios, quería irme y a la vez no, hasta hace poco menos de un mes, todavía experimentaba esa indecisión, pero después de lo ocurrido (Miedo), ese viaje se había convertido en mi esperanza de salir de este caos, de esta especie de carrusel de movimiento perpetuo en el que no paro de dar vueltas sin ir a ningún lado, de subir y bajar emocionalmente, de estar bien un día y aterrorizada al otro,  pues con lo sucedido, mi mundo se destanteó, y no sólo en lo que a seguridad y tranquilidad se refiere, sino porque ante los acontecimientos es probable que ese equipo de trabajo tan bueno que habíamos logrado conformar, poco a poco se vaya desintegrando, pues mis compañeros han expresado sus deseos de solicitar su cambio de escuela...incluso yo también tendré que hacerlo y eso me llena de rabia, rabia porque yo no me quiero ir, porque estoy muy a gusto donde estoy, porque me siento muy bien integrada, porque les he tomado afecto a mis compañeros, a mis alumnos, porque ya tengo mi rutina establecida, porque ya conozco como funciona todo ahí y porque no es una decisión que tome por voluntad propia, sino que es impuesta por las circunstancias, sólo porque a un día a unos tipos se les ocurrió venir a trastornarnos la vida y como a todos me cuesta hacer cosas sin querer.

Además, como hace relativamente muy poco tiempo que me cambiaron de escuela, será más difícil que suceda de nuevo en los próximos meses, por lo que también me aterra quedarme sola en ese sitio. Por ello, me duele un poco que hayan rechazado mi solicitud de beca, porque el viaje, aunque fuera sólo por seis meses, representaba para mi un respiro, un break de este sin sentido en el que me siento como protagonista de una secuela de "Destino final". Todos sabemos que vamos a morir y podemos lidiar con eso, pero cuando sabes que algo malo te acecha, aunque para los demás la vida transcurra con relativa tranquilidad e incluso, eso mismo te haga cuestionarte si no estarás exagerando, sabes que es real, que no lo estás imaginando o siendo demasiado pesimista, y por muy fuerte que seas, por mucho que trates de recomponerte, enfrentar las cosas con valentía, de no perder la fuerza y el optimismo, aunque al llegar a tu salón o a tu casa lo olvides todo; te resulta imposible olvidar por completo esa amenaza latente, te resulta imposible no sorprenderte preguntándote en que momento te ocurrirá a ti, en qué momento terminarás como una de esas personas, cuyos cuerpos torturados encontraron la semana pasada muy cerca de donde trabajas, rogando a Dios porque no te pase, pero a la vez aceptando resignada que no puedes cambiar lo que sucede, que si tiene que pasarte que por lo menos no sea doloroso, haciendo un recuento de tu vida, pensando en despedirte de las personas que quieres, en no irte sin decirles cuánto te importan.

Pero, a pesar de todo, esta zozobra tiene su lado positivo, porque te permite darte cuenta que como dice Fito "no siempre lo urgente es lo más importante" que si "la vida se nos va antes de que cuente diez" por lo que hay que aprovecharla y no desperdiciarla en rencores, en discusiones sin sentido, en dudas...Yo, después de las últimas noticias, después de haber estado casi a punto de un colapso nervioso por el terror sentido, decidí que ya no voy a tener miedo, que no puedo permitir que invadan mi vida, que no me voy a desgastar la vida pensando en ellos. Sé que hay cosas que no puedo evitar, como por ejemplo, no puedo evitar que este país sea inseguro, no puedo evitar que nos agredan, que cambien nuestra forma de vida porque ellos tienen el poder, porque tienen los medios, porque pueden, pero si puedo evitar que se apoderen de mi interior, que cambien mi naturaleza, puedo evitar perder la fe, la esperanza, la alegría, el entusiasmo...por eso he decidido que, si cada día que voy a mi trabajo es como adentrarme a una zona de guerra, si cada día expongo mi vida por ir a esa escuela, por intentar enseñar, entonces debo hacer que cada día transcurrido valga la pena, transformarme en la mejor maestra que puedo ser para eso niños, que no pase un día sin que aprendan algo nuevo, de inculcarles algo positivo, porque de esta manera, si algo malo llegara a sucederme, por lo menos no habrá sido en vano, habré dejado una huella en ellos... como dice esa historia que siempre me inspira, "la naturaleza de los alacranes es agredir, la mía ayudar", uno no puede dejar que los demás cambien nuestra naturaleza...y yo no pienso cambiar la mía por ellos. Si lo permito, ellos ganan.

Todo esto pensaba mientras corrían frente a mí, las imágenes de "El planeta de los simios: re-evolución", y así, poco a poco, mis preocupaciones, mi pequeño dolor por haber sido rechazada por primera vez, la sensación de fracaso que no sabía cómo manejar, el cansancio del día, todo lo negativo, se fue disipando...y de pronto ya no puedo pensar en otra cosa que en "César", salgo de la sala pensando en que me hubiera gustado verla en 3D, en que quizás la vea de nuevo, en cómo será la siguiente película ... llego a fuera y el día me parece más soleado, la gente ya no se nota apesadumbrada, tengo ganas de sonreír, de caminar, de pasear, camino y ya no siento miedo...respiro hondo y me voy muy animada pensando en todos mis proyectos, en que las cosas suceden por algo y que si no me han dado la beca es porque no era lo que en este momento me convenía, pensando en que debo analizar mi solicitud para identificar lo que debo mejorar para dentro de tres meses que lo vuelva a intentar...de pronto, unas manos me cubren el rostro, me sorprenden pero no tengo miedo, es mi amiga, la que hace días no veo. No puedo evitar sonreír porque de nuevo, sin planearlo, como por obra del destino, coincidimos en ese sitio,  justo cuando algo importante está pasando en mi vida, y como en otras ocasiones le ha pasado a ella conmigo, cuando más la necesito. Nos abrazamos y nos ponemos al día, mientras no paro de pensar en que, quizás si existe algo más poderoso que los seres humanos no somos capaces de percibir a simple vista, un lazo poderoso, una conexión que hace que aunque la vida nos lleve por distintos caminos, cuando algo transcendental está ocurriendo en nuestras vidas, justo esos días, coincidamos con las gente que apreciamos y que puede darnos consuelo...entonces interrumpe mis pensamientos para preguntarme:
 -¿Cómo estás? y puedo decirle con una sonrisa auténtica...- ¡Bien, muy bien!.

8 comentarios:

  1. La vida nos sorprende a cada paso.
    Un beso.

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  2. Lo mismo para ti, buen fin de semana.

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  3. Continua con ese pensamiento"cada dia valga la pena" Un abrazo

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  4. Todo tiene un porqué, así que quizás el rechazo a tu solicitud de beca sirva para algo...
    Ánimo y Besos.

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  5. Lapislazuli, gracias, es que si, es la única manera en que se puede superar cualquier cosa.

    Elvis. Gracias. Quiero pensar que si, además aun me quedan otros dos intentos, asi que seguro que se me dará cuando llegue el momento.

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  6. Hey, hola Valeria.
    Así que también eres maestra. ¡Qué bien! Me encantará leerte. ¿Sabes? Yo amo mi trabajo más que a nada en el mundo.
    Estaré por aquí. Saludos (=

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  7. Hola, he leido unas cuantas entradas y te he agregado directamenta a mi netvibes. Me gustas. Con referencia al extranjero.. todo está escrito, si no te ha tocado es que no era tu hora.. sigue intentándolo. Todo llega en el mejor momento.

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  8. Hola, gracias por leerme y eres bienvenido a este blog las veces que desees. Gracias por los ánimos.

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