domingo, 25 de marzo de 2012

Conjugando verbos: Tu mirada



Después de cierto rato de estar conversando, me dice:

- Sabes que soy el tipo más imperfecto del mundo, pero me gustas. Es lo que hay...y a veces va bien podértelo decir. 

"...pero me gustas...y aveces va bien podértelo decir...me gustas, me gustas, me gustas, me gustas..." 

Esas palabras siguen haciendo eco en mi cabeza, causando una revolución en mi interior, al tiempo que trato de comprender qué significa exactamente ese "Me gustas", "porque me gustas no es un te quiero, no es un te amo", me digo a mi misma, y pienso...

¿Pensar?¡Qué voy pensar yo! Yo ya no pienso. En ese momento me concentro en controlar mis emociones, en amarrarme el corazón y morderme la lengua para no decirle que también me gusta, que más que gustarme lo adoro, que para mi no hay nadie como él ...y que a veces también me vendría bien podérselo decir. Sin embargo, sólo me limito a sonreír. Él también sonríe. Respiro hondo y despacito para calmar mi corazón, en un intento porque él no note el efecto que tienen sobre mi sus palabras. Luego bajo la mirada y guardo silencio,  pero sé que él me observa,  puedo sentir su mirada sobre mi. Instintivamente vuelvo a mirarlo, nuestras miradas se cruzan por un segundo, y ahí está, de nuevo observándome fijamente, con esa su mirada como de adoración con que antes me veía, esa mirada que hacía tiempo no sentía. Él no trata de ocultarlo, y me mira con mayor intensidad, como si fuera un desafío a si mismo, un acto de valor, el valor de aceptar lo que vivimos negándonos...  

A mi encanta cuando me mira así, cuando después de algún tiempo sin hablar, sin vernos, al encontrarnos de nuevo sus ojos brillan, sus gestos y movimientos se tornan diferentes, como si sonriera no solo con la boca sino con todo su cuerpo. Me gusta ver cómo ese rostro contradice todo lo que solemos decirnos para hacernos creer que hablamos de un pasado ya superado... es como si con la mirada quisiera decirme algo más que un "me gustas", como si todas las palabras que suele guardarse se le salieran a través de los ojos sin que pudiera evitarlo, como si todo eso que no le está permitido decir, no fuera necesario decirlo, porque sabe que ya lo sé. Quizás aún recuerda cuando le decía bromeando, cada vez que adivinaba algo sobre él y me preguntaba cómo lo había sabido, que tenía superpoderes de bruja, que podía leerlo entre líneas, saber lo que pensaba sólo con  prestar atención a su mirada. Recuerdo que me decía complacido "¡Sabes tanto de mi, que no sé si reírme o lloriquear!...Creo que sabes más de mi que cualquiera a mi alrededor..mmm, aún no sé si me gusta que me conozcas tan bien, jajaja". Tal vez aún recuerda aquellos versos de Bécquer que a mí tanto me gustan: "Que el alma que bien puede hablar con los ojos, también puede besar con la mirada" y ahora los convirtiera en un lenguaje secreto, un lenguaje que solo podemos entender nosotros dos. 

En esos momentos, cuando me mira como si recorriera con su mirada cada centímetro de mi rostro, como si sus ojos fueran una extensión de sus manos, como si estuviera a punto de estallar por el deseo de darme un beso, de abrazarme, y el tener que contenerse fuera el acto más complicado y difícil del mundo, siento que ambos lo sabemos. Sabemos que existe un lazo inexplicable que nos rebasa, que incluso después de todo lo vivido, de los errores cometidos, del tiempo transcurrido, de nuestras circunstancias, de todo lo que nos separa, sigue ahí; aun cuando no debe de existir, aun cuando al estar frente al otro hacemos todo lo posible por negar que aún existe...o por lo menos, nos gusta creer que lo hacemos, porque aunque escondemos detrás de un "me gustas", un "te estimo", un "mi amigo" nuestro sentir, a veces se nos escapa, a veces  nos viene bien podérnoslo decir. Es entonces, que en noches como estas, nos damos permiso de bajar los escudos y aceptarlo...


                             Yo te extraño...
                                Tú me extrañas...
                                    Nos extrañamos...
                                        Yo te deseo...
                                            Tú me deseas...
                                                 Nos deseamos...
                                                      Yo te amo...
                                                          Tú me amas...
                                                               Nos amamos.

y nos quedamos por horas así, casi en silencio...después, simplemente nos alejamos...pasan los días, las semanas, los meses, hasta otra noche, en que como hoy, alguno de los dos no resista la tentación de saber del otro, y volvamos otra vez a perdernos, a acariciarnos y contarnos secretos con la mirada, mientras pasamos las horas... conjugando verbos.


5 comentarios:

  1. Esas historias son fantásticas. Te mantienen en un estado de ansiedad permanente pero todo se compensa en un minuto, cuando vuelves a ver a tu ser amado... Qué complicado es todo, madre del amor hermoso... Un besote.

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  2. Puff, esa sensación de vértigo, de sentir todo a flor de piel,son pocas las personas que realmente nos llegan a poner en ese estado tan deliciosamente complicado aunque a veces también doloroso,las que logran detener el tiempo y el mundo a nuestro alrededor cada vez que aparecen. Algunos tienen suerte y les ocurre varias veces en la vida, a otros una sola vez y hay quienes nunca lo experimentan. Pero es tan bonito ver la vida desde la perpectiva del amor, sentir con todos los poros de la piel, con cada fibra del cuerpo, que casi vale la pena todo lo endiabladamente complicado que a veces llega a tornarse.

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  3. A veces es bueno extrañar, mientras no se convierta en pesadilla
    Muy bien logrado el texto
    Un abrazo

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  4. Si, tienes razón, a veces es muy delgada la línea que separa los sueños de las pesadillas. Muchas gracias, por lo menos salió del corazón, de la emoción que brindan esos momentos.

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  5. Te he dejado un premio en mi blog. Besotes.

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