lunes, 12 de noviembre de 2012

Allá donde estés

Querida Arely:

Sé que nunca fuimos grandes amigas (por lo menos no como lo fuiste de mi hermana), pero te quería, te juro que te quería. Te quería, porque a pesar de la distancia, de nuestras formas tan diferentes de ser, a pesar de los malos entendidos, éramos familia, un lazo muy poderoso que siempre, a pesar de todo, nos mantenía unidas. Te quería, por aquellos días de nuestra infancia que compartimos junto con nuestras hermanas, por las travesuras de las que fuimos cómplices, por aquellos días de juegos, de risas, de inocencia, de diversión.

Todas mis vacaciones de la infancia las asocio con ustedes, siempre nosotras cuatro: Tú, tu gemela, mi hermana y yo, el cuarteto de malosas disfrazadas de lindas niñas xD. Ahora mismo, si cierro los ojos casi me parece escuchar el sonido de la licuadora  que nos despertaba por las mañanas, era mi tía preparando el chocomilk para acompañar el rico desayuno con el que siempre nos consentía. No sabes cuánto me gustaba estar ahí, en tu casa,  porque eran de las pocas veces en que mi hermana y yo podíamos ser lo que en casa no podíamos por las responsabilidades: ser niñas, niñas que solo se dedicaban a ver tele, a jugar, a esperar la hora de la comida, hacer como que ayudaban en casa con una sencilla tarea y después todo el día libre para idear travesuras y pasar un buen rato.

Ustedes eran como esa bocanada de aire que hacía falta en mi vida, esa pequeña mala influencia que necesitaba porque a veces me cansaba de ser tan bien portada, tan madura para mi edad, tan responsable. Aún recuerdo la primera vez que nos atrevimos a ver aquella película porno, ese miedo, esa sensación de vértigo al hacer algo que teníamos prohibidísimo fue mejor que la película en sí, de la cual apenas si vimos cinco minutos.  Ahora nos recuerdo y me causa ternura aquella ingenuidad que había en las cuatro, porque nada se hacía con malicia, todo era curiosidad, protegernos unas a otras, desquitarnos de aquellos que le habían hecho algo nuestros amigos o familiares, eramos más que el cuarteto de malosas, el cuarteto justiciero. Con ustedes siempre era como estar de fiesta, más cuando se reunían otros niños de la cuadra, pero es que la verdad siempre estábamos de fiesta, cada fin de semana había uno o dos eventos a donde ir, donde coincidíamos con los demás primos a los que apenas si conocíamos, pero que en esos momentos nos convertíamos en un gran clan, y cuando no había fiesta, nosotras nos las inventábamos, y tu madre y la mía nos consecuentaban. Para mi esas semanas de vacaciones eran lo mejor.

¿Sabes que fue lo que siempre admiré de ti? tu curiosidad, tu irreverencia, tu gran sonrisa, la manera tan hábil de librarte de los problemas, tu sencillez, tu gran deseo de divertirte y pasarla bien, de sacarle todo el jugo posible a la vida. La escuela nunca se te dio pero en diversión eras experta. Después la vida nos llevó por otros caminos. No sé si fueron nuestras personalidades, la vida que nos tocó o qué, lo que al final nos terminó separando...o tal vez sería justo decir, lo que me fue alejando. Creo que todo comenzó cuando mi hermana se fue a vivir con ustedes y yo también partí a buscarme la vida, a partir de ahí comencé a sentirme relegada, comencé a sentir que sobraba, a darme cuenta que ya no compartíamos los mismos intereses y desde entonces, nunca más volví a encontrar mi lugar entre ustedes, a pesar de que la seguíamos pasando bien, ya no fue como antes. Mis estudios, mi manera tan diferente de ser, de pensar, y de a poco también mi hermana, influyeron en ese distanciamiento. Recuerdo aquella vez que me trataste con suma indiferencia, me sentí como la indeseada, sentí en tus comentarios cierto tono de reproche, luego supe que se debía aquella versión distorsionada de ciertos acontecimientos...me dolió, me dolió muchísimo, de repente yo era la villana, la persona mas horrible de mundo de la que trataban de proteger a mi hermana, me dolió por partida doble porque con aquello no solo las perdí a ustedes sino a mi hermana. Me rompí en pedacitos con tantas mentiras, en ese entonces (y aun ahora) no era capaz de entender  de donde salía tanto rencor,  sobre todo porque no había razón para ello, me dolió porque yo siempre había sido la heroína de mi hermana, motivo de orgullo y ella se había dejado envenenar el corazón por aquellas personas que le decían que era injusto que yo estudiara y ella no ¿Injusto? Pero si mis estudios los estaba haciendo con mi propio esfuerzo, no se trataba de que me hubieran favorecido por sobre ella, era que a las dos nos habían pintado el mismo panorama, el mismo futuro y habíamos elegido caminos diferentes, me dolió que ustedes fueran capaces de creer que yo podía hacer aquellas atrocidades que decían de mi. Me dolió llamar aquel 1° de enero de 2001, mi primer año sin mi familia, para felicitarlas con todo el cariño y la ingenuidad de quien nada ha hecho y sentir aquella frialdad al otro extremo del teléfono, como si fuera una especie de vendedor molesto que les estuviera quitando el tiempo. No sé como se verían las cosas desde su perspectiva, solo sé que me condenaron al exilio sin darme una oportunidad de explicarles, de aclarar esas mentiras, y yo me sentí tan vulnerable, tan avergonzada, tan expuesta, que me coloqué mi coraza como otras veces, para protegerme,  para evitar más daño y me dije que la persona que  me creyera capaz de cometer tales actos, realmente no me conocía, y tampoco me interesaba ni su opinión ni mantener ninguna tipo de relación con ella. Me dolió tanto ese rechazo que ese día me juré nunca más volver a su casa...y hasta ahora no lo he hecho.

Muchas veces supe que habían ido de paseo a la ciudad donde estudiaba, o donde me mudé más tarde, al principio dolía, pero con el tiempo comencé a aceptarlo, entendía que considerándome esa persona egoísta, de negro corazón y agresiva como me habían pintado, era de esperarse que tuvieran un mal concepto de mi y no quisieran mantener contacto conmigo, y  aunque dolía, con el tiempo dejé de preocuparme por ello, y acepté que ya no les caía bien, que no les interesaba mantener lazo alguno conmigo y me dediqué a hacer mi vida al margen de la de ustedes.  Recuerdo que luego de eso fuiste una vez a llevarme dinero de parte de mi madre y otra más para mi graduación, creo que esa  fue la última vez que nos vimos y que volví a sentirme como cuando eramos pequeñas, pues ustedes me ayudaron prepararme para la fiesta y me acompañaron para que no me sintiera tan sola en ese día importante, porque mi familia no pudo acompañarme por estar en EE.UU.  Así, la vida nos fue ocurriendo, pasaron cumpleaños, bodas, bautizos y demás acontecimientos importantes en nuestras vidas de las que no fuimos partícipes, pues a pesar de que en ocasiones me invitaban por medio de mi madre, la verdad es que aunque no les guardaba rencor, no podía olvidar lo terriblemente mal que me sentí por su rechazó, me dolió tanto que no ir a su casa, más que resentimiento hacia ustedes, fue para no volver a sentirme así de vulnerable nunca más.

Con el paso de los años se me hizo costumbre mantenerme a distancia, verlas en el día a día como simples conocidas, aprendí a separarlas de aquellas niñas con las que me unía una historia entrañable. Me acostumbre a esa indiferencia, dejé de esperar felicitaciones de cumpleaños, visitas, ni siquiera aquel noviembre de 2009, uno de los más tristes de mi vida, esperé su visita. Y así, pasaron otros dos años más, este último con la noticia de tu enfermedad. No recuerdo quien me lo dijo, creo que mi hermana. Leucemia, me dijo, mientras lloraba desconsolada, como lo estábamos todos los que te queríamos, porque debes saber, que aunque traté de endurecer mi corazón para que no me doliera, para que no me dolieras, no pude, porque los recuerdos se me agolparon, y solo podía pensar en los momentos que compartimos juntas, en como fuimos creciendo compartiendo momentos importantes de nuestra vida. Quise ser racional, poner distancia emocional de por medio y me consolé diciendo que dado que tenías una hermana gemela, su médula osea era compatible y podía ser donadora, me decía que el hecho de tener esa enfermedad no necesariamente significaría que nos dejarías, pues tus padres agotaría todos sus recursos para llevarte con los mejores especialistas de México o de Estados Unidos si fuera necesario. Me decía que además eras fuerte, que no te dejarías vencer, que tenías muchas razones para luchar y que lucharías.

Y así, con mi hermana sirviendo de enlace entre nosotras, siempre me mantuve más o menos enterada de tu condición, a veces me decían que ya estabas bien y me alegraba, otras que habías vuelto a recaer y volvía a consolarme diciendo que estarías bien, que tenías a tu esposo, a tus hijos, a toda tu familia, que no estarías sola. Sé que podría haberte dicho que contabas también conmigo, que posiblemente te habrás preguntado por qué nunca te visité, tal vez te fuiste pensando que te odiaba, que no te quería, pero te juro que te quería y lo siento mucho, en verdad lo siento. Perdóname por no haber estado para ti, tú sabes que lo intente, que unos meses antes de tu partida le escribí a tu hermana para preguntarle por ti, para saber si podía ir a verte pero no me contestó, eso me hizo sentir más miedo aun, de ser inoportuna, de ser una visita indeseada. Perdóname, por haberme quedado solo en buenas intenciones, por no haber sido capaz de dejar de lado el pasado, lamento no haber podido hacer a un lado mis temores, mis inseguridades, lo intenté, pero siento no haberlo intentado más, pero hasta antes de ese mensaje, con el que me enteré de tu partida, todas esas razones tenían sentido.

Muchas veces quise ir a verte, pero no me atreví, nunca encontré el valor para ir. Sé que no debió haberme importado el temor al rechazo, que debí haberme arriesgado y haber estado para ustedes, que pude haber hecho un mayor esfuerzo para romper ese muro que nos separó todo este tiempo, tal vez hubiera sido lindo verte una última vez, despedirme de ti... lo sé, fui cobarde, y lo lamento mucho si te fallé, si fui una de esas historias que se te quedaron inconclusas, pero debes saber que esa distancia no fue solo porque tenía miedo de ser rechazada o porque no quería ser una intrusa y que mi presencia te hiciera sentir mal, sino  también fue por mi, por mi propia historia,  por mi propia herida, porque  verte en esa cama me removería recuerdos de mi propio proceso, y era algo que aun me dolía, que aun no superaba del todo, no me sentía capaz de ser fuerte frente a ti... Me aparte de ti por cobarde, porque representabas todo a lo que le tenía miedo, todo lo que estaba tratando de dejar atrás, porque aun se me va el aliento y sigo quedándome petrificada con la sola mención de esa palabra con C, mi dolor aun era muy grande, aun lo es, tanto que creo que incluso ahora, cuando pienso en ello y me parece una completa estupidez, creo que a pesar de ello, no sería capaz de verte ahí, debilitada sin recordar mi propia historia, sin remover mi propio dolor.

Lo siento Arely, y siempre lo voy a sentir, pero ahora ya no puedo hacer nada, me consuela pensar que de alguna manera ha sido mejor así, porque a diferencia de los demás, para  mi siempre serás como fuiste la mayor parte de tu vida, alegre, fuerte, decida  irreverente, ocurrente, con esa gran sonrisa; en mis recuerdos no vivirá la imagen de maldita enfermedad. Ay, Are, que triste pensar que ya no estás, que ya no estarás nunca más, hoy hace un año que te perdimos, sé que todos estarán reunidos recordándote, yo no puedo, sé que nunca encontraré el valor, que jamás encontraré el camino para volver a tu casa, que aunque volviera ya no sería igual, tal vez esté mal, pero prefiero quedarme con mis recuerdos a darle cabida a esa otra realidad, porque eso significaría aceptar que ya no estás, y yo prefiero imaginar que estás allá, a lo lejos, pero viviendo tu vida felizmente, por ello, ahora lo único que se me ocurre, lo único en lo que pienso es en escribirte aquí, en desahogarme aquí,  en decirte que me parece una maldita putada que a tus escasos treinta años, con una hermosa familia, con tanto por vivir, te haya llevado esa maldita enfermedad. Que quiero que sepas que fue un honor haberte conocido y haber compartido contigo aquellos años de nuestra infancia, que aunque habíamos cambiado tanto que ya no nos conocíamos, para mi siempre seguirás siendo "La Cuata", aquella niña con la que compartí quizás la época más bonita de mi vida, y ese siempre será un vínculo que nos unirá, estés donde estés. Te quería, te quiero y siempre te voy a echar de menos.

Esa canción que se escucha de fondo, "Amigo" me gusta porque me recuerda mi infancia, la relación bonita que antes tenía con mi hermana, ahora cada vez que la escuche también pensaré en ti. 

9 comentarios:

  1. Ay, qué triste, Valeria... Lo siento mucho. Tiene que ser triste quedarse con esa sensación de que se debía haber hecho o dicho más pero que sepas que te entiendo perfectamente. El miedo es una actitud muy humana y perfectamente comprensible. Un beso grandote!!!

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  2. Siempre es triste pensar que debimos hacer algo que no hicimos, pero me gusta que tú te quedes con lo bueno de ella... eso te hace grande, Val!
    Besos!!

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  3. Lo siento mucho, es un post muy sentido. "Algo se muere en el alma cuando un amigo se va", como dice la canción. Recordarla siempre en su mejor momento es el mejor tributo que puedes ofrecerle. :-)

    Besos.

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    1. Asi es, hay cosas que no se pueden cambiar, así que es mejor concentrarse en las que si se pueden.

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  4. Wow Valeria, la verdad es que lo que cuentas es duro. La vida a veces nos lleva por caminos distintos a los de otras personas que formaron parte de nuestras vidas, pero éso no destruye el recuerdo. La vida es la que es y las circunstancias vienen como vienen. No tienes que lamentar nada, cada persona tiene sus razones. A lo mejor ella si ve que apareces de pronto hubiera pensado que le quedaban pocos días de vida y se hubiera inquietado. Quédate con lo bueno y hacia delante ;)

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    1. Si con el tiempo uno aprende que el rumbo que toman las cosas no es solo responsabilidad de una persona, a veces de nadie, es solo la vida que pasa. Aunque hay cosas que siempre van a doler.

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  5. Caramba, venía a felicitarte por ser co-ganadora del concurso de X, pero después de leer tu entrada no se si es muy oportuno... La vida no siempre es justa con todos, hay qua aprender a coger lo bueno y apartarse delo que duele
    Un abrazo

    http://tishta.blogspot.com.es/2012/11/gane.html

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