miércoles, 25 de enero de 2012

El eterno resplandor de una mente sin recuerdos


Hay recuerdos que duelen demasiado, que se nos agolpan en el alma y nos quitan la respiración. No son los recuerdos de aquellos momentos tristes que hemos vivido, sino los recuerdos de aquellos momentos felices que han quedado en el pasado, esos que nos llegan de manera inesperada en el momento más inoportuno, que se cuelan poco a poco, hasta convertirse en añoranza, que se quedan por días y a veces se tornan insoportables al cobrar conciencia de que no volverán a repetirse. A veces me pregunto cómo es posible que los mismos pensamientos que pueden robarte una sonrisa puedan causarte una emoción totalmente opuesta, y entonces, una idea cruza por mi cabeza: Ojala existiera una máquina, una manera, un algo que nos ayudara a olvidar.

Y esa es precisamente la historia en la película "El eterno resplandor de una mente sin recuerdos". Joel amaba a Clementine, pero habían caído en una rutina tal, que ya no la toleraba,  siempre que estaban juntos se la pasaba enumerando las actitudes de ella que le hartaban, esas mismas actitudes que antes le parecían encantadoras ahora le resultaba tan insoportables que siempre terminaba tratándola con desdén, haciéndole comentarios irónicos, lo que poco a poco fue desgastando  la relación. Así que ahí están, dos seres humanos que se gustan por sobre todas las cosas, pero que al no saber manejar sus diferencias tienen que separarse y olvidarse. Sin embargo, Clementine sufre tanto que decide borrar todo aquello que le recuerde a Joel haciendo uso de una nueva tecnología. Por su parte, Joel al verse solo descubre que todavía la quiere, que le hace falta, así que vuelve a buscarla, pero Clementine lo trata con una indiferencia que Joel no comprende, hasta que unos amigos le cuentan que ella no lo recuerda porque se ha sometido a un tratamiento para olvidarlo. Joel al sentirse incapaz de soportar que Clementine lo haya borrado de sus recuerdos, decide someterse al mismo tratamiento para también olvidarla. Sin embargo, las cosas no resultan como el esperaba, porque su subconsciente le juega una mala pasada y simplemente se resiste a dejar ir los recuerdos de esa vida compartida con Clementine. Entonces, vemos la lucha entre tal vez la parte racional de él que le dice que debe olvidar, que quiere olvidar y la otra parte, la que guarda las emociones, que simplemente se niega, y es asi,estando ahí, justo en el momento de la verdad, de tener que enfrentar el hecho de borrarlar para siempre que se da cuenta de que no es así, que en realidad no quiere olvidar y debe ahora luchar para no dejar ir esos recuerdos, para no perder lo que le queda de ella, sabe que tarde o temprano llegaran a ella, pero aun así, encuentra la manera de conservar una pequeña parte de esa historia para si.

Y es que es posible que todos en algún momentos hayamos sido Clementine o Joel, decimos adiós fastidiados de la otra persona para darnos cuenta después de que esa persona es lo que realmente queremos, pero sobre todo, de que hemos sido unos idiotas por no saberla valorar y haberla perdido,  o en el caso contrario,  no toca ser de los que olvidamos porque nos vemos en la necesidad de olvidar, porque nos han botado y tenemos que buscar la manera de reponernos a ello y seguir adelante. Y entonces, concentramos todo nuestro esfuerzo en ello, a veces no importa la manera, unos aconsejan que debemos de dejar idealizar a la otra persona y concentrarnos en sus defectos, tanto que terminamos odiándola; otros que hay que salir, buscar relacionarnos con otras personas, "que un clavo saca a otro clavo"; otros pretendemos que lo tomamos bien, que somos maduros y que podemos mantener una relación amistosa con la otra persona para darnos cuenta más tarde de que todo ha sido un autoengaño, porque ni estamos bien ni le hemos olvidado; otros nos concentramos en buscar la manera de reconquistar al objeto de nuestro afecto, de mostrarle lo "buen partido que somos", lo que se está perdiendo al alejarse de nosotros, a veces funciona, aveces no; a veces sólo nos convertimos en los típicos ardidos que vamos de indiferentes gritando a los cuatro vientos lo bien que estamos (o que queremos hacer creer que estamos) porque somos demasiado orgullosos para aceptar que aun nos duele, y así, otros, simplemente dejamos que las cosas pasen y vivimos soñando como nos gustaría que ocurriera nuestra historia...sea cual sea la forma de superar una separación, lo cierto es que resulta dolorosa, sin importar el lado en que nos toque estar, aunque claro, no en la misma proporción.

Si somos a quienes dejan, se supone que lo mejor es dejar atrás todo aquello que duele tanto y que no nos permite avanzar, olvidarlo todo y volver a empezar, pero ¿Realmente se puede? ¿Realmente se puede hacer borrón y cuenta nueva cómo si nada hubiera pasado? ¿eso es lo mejor? ¿Y el aprendizaje?¿ y la experiencia ?¿Dónde quedan? Cuántas veces en nuestra vida no hemos sido Clementine,  que al vernos ante una situación que encontramos difícil de manejar, ante la cual nos sentimos impotentes, decidimos enterrar en lo más profundo ese dolor sin haberlo llorado, sin haberlo procesado, sin haberlo comprendido, y lo evadimos, hacemos como que las cosas nunca pasaron y pensamos que de esa forma ya está todo arreglado (o eso creemos) o todo lo contrario, cuántas veces no hemos llorado sin parar y dejando que casi se nos vaya la vida entre lágrimas,  a un punto tal que nos parece que casi perdemos el sentido de tanto dolor, que se nos acaban las fuerzas, que hemos sufrido tanto que parece que nuestro organismo no va a la par de nuestra tristeza, perdemos la perspectiva y se nos acaban las ganas de salir, de arreglarnos, de concentrarnos en nosotros por estar pensando en la otra persona,  y aun cuando sabemos que esa tristeza no está bien, que somos conscientes de que no deberíamos sentirnos así e intentamos desterrarla de nuestra vida, no podemos y se nos vienen a la mente ideas locas y desesperadas que nunca se nos habrían ocurrido o que nunca pensamos que llegaríamos a tener y hacemos cosas que hacen que todo se nos salga de proporción.

Y qué pasa cuando lo intentas, cuando no evades el sufrimiento y lo enfrentas, cuando te toma mucho tiempo, muchas lágrimas, mucho dolor, pero sales fortalecida de la experiencia; cuando puedes mirar atrás  y asumir tu responsabilidad por lo ocurrido sin culpar a los demás ni sentirte culpable y eres capaz de valorar lo vivido con esa persona y guardar un buen recuerdo; cuando logras que ese amor, ese cariño no se convierta en algo negativo, en rencor, en odio y todavía es motivo de alegría para ti, no te molesta su presencia a pesar de lo vivido; cuando se supone que has pasado todo el proceso del dolor, cuando casi eres capaz de identificar claramente como has ido superando las etapas del dolor de las que tanto has escuchado y crees que lo has superado, pero... ¡oh sorpresa!, tu corazón te ha jugado una mala pasada y resulta que no, que solo era eso, una especie de engaño...o por lo menos una mala interpretación de tus emociones, porque aquello que considerabas era señal de que habías olvidado, solo era aceptación de la realidad, solo eras tú haciendo las pases con tus emociones, recuperando el control de las mismas y asumiendo tu responsabilidad, dejando de lastimarte o culparte por lo ocurrido o de culpar a los demás,recuperando tu visión positiva de la vida... pero aceptar, entender, asumir, no significa necesariamente olvidar, solo dejar de sufrir, recuperarte, porque aunque puede significar que si, hay otras ocasiones en que pese a todo, el amor sigue aun ahí... ¿Y qué pasa entonces? ¿Significa que tu amor es amor verdadero o sólo que eres una chica aferrada a los recuerdos, una masoquista que se niega a ser feliz?

El eterno resplandor de una mente sin recuerdos:  ¿olvidar drásticamente, aferrarse a los recuerdos o aprender a vivir con ellos...?

3 comentarios:

  1. Que buen material de distución.

    Las relaciones se pueden termianr por que son dañinas para uno o para los dos, por lo que cuentas de Clementine claramente la daña en su autestima.

    Hoy la maquina que tenemos es la terapia que nos permite entender porque nos metemos en relaciones negativas, porque aceptamos o que es lo que nos crea dependencia.

    Un abrazo enorme

    Hechi

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  2. Yo creo que los dos se hacen daño y los dos sufren,aunque lo expresen de manera distinta...quizás lo ideal sería que ante un dolor que no nos creemos capaces de manejar recibieramos terapia, desafortunadamente, no es algo que esté al alcance de todos y debemos aprender a manejar nuestro propio dolor solos, y muchas veces lo sabemos hacer, pero ¿Qué hacer si después de haber atravesado ese proceso descubres que sigues queriendo a la otra persona, que ya no te lastima estar separados, que lo has aceptado, pero lo sigues queriendo? ¿Significará entonces que lo que sientes es amor verdadero o sólo que en realidad aun no sanas completamente? Realmente sanar significa olvidar por completo u viceversa, olvidar por completo significa sanar? Esa sigue siendo mi duda...

    Gracías por comentarme, es bueno saber que después de haber abandonado mucho este espacio, aun hay alguien por aquí. Un abrazo

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  3. Sin duda muchos nos hemos identificado con esta película, con alguno de los personajes y hemos querido que Lacuna INC exista de una u otra forma, me parece una GRAN película, siempre la dan para San Valentín y además de la profunda historia que tiene todos los elementos del filme son hermosos, desde el cabello de clementine hasta esos diálogos que llevan cada uno de los personajes, en HBO programación la vir ecién justo para la semana de San Valentín.

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