martes, 9 de octubre de 2012

800 días .

Suena el despertador. Son las 6:30. Es un día más como cualquier otro, igual a los otros 799 que han transcurrido después de ti. Me levanto e inmediatamente me meto a bañar, me arreglo y salgo de casa, me aseguro de cerrar con llave la puerta de la entrada y abordo el taxi que siempre me espera puntual a las 7:30. El taxista me saluda sonriente, le contesto educadamente pero sin emoción. No tengo que decir a donde vamos, hemos hecho el mismo recorrido por tanto tiempo que ya no es necesario. Atravesamos la ciudad mientras él me pone al tanto de las noticias que han salido en el periódico del día, luego me cuenta los pormenores de su aburrida vida. Trato de parecer atenta a esa conversación que no me interesa en lo más mínimo asintiendo con la cabeza y mirando de vez en cuando al frente en dirección del espejo retrovisor, desde donde él también me observa, me sonríe, le respondo esbozando una mueca que intenta ser sonrisa. No lo soporto ¿Por qué me trata con tanta familiaridad? ¿Por qué no se calla? Odio su voz, odio su sonrisa, odio sus ojos de borrego a medio morir cada vez que se abre mi escote, me provocan náuseas sus patéticos esfuerzos por parecerme agradable. No quiero hablar, no quiero saber nada, solo quiero que se calle, que conduzca y me deje tranquila, que todos me dejen en paz, no los necesito, no me interesan en absoluto, es más, por mi pueden desaparecer, creo que los odio a todos, son como moscas que me sacan de quicio, deberían exterminarlos como se extermina a los insectos, tal vez así podría por fin perderme en mis recuerdos, pensar en ti, en ti, solo en ti. Mis momentos contigo son los únicos que valen la pena, son lo único que me hace sentir bien, cuando vuelvo a recordar todo aquello que vivimos juntos, vuelvo a ser feliz, te echo de menos ¡te echo tanto de menos! Y vuelves a atrapar mi alma con tus manos, a traer la niebla a mi vida, tiñéndola de melancolía, quiero escaparme contigo, todos los días no pienso en nada más que volver a estar junto a ti. Hay días que te siento, que hasta me parece escucharte, estoy convencida que esa conexión entre nosotros sigue presente, que tú también puedes sentirme todavía, pero tu voz se vuelve cada vez más débil , tal vez porque me estás olvidando ¡no quiero que me olvides! Por eso necesito el silencio, para poder sentirte y que tú también me sientas, para que me escuches y no te permitas olvidarme, pero  ellos no se callan, están ahí todo el tiempo hablando sin cesar, diciéndome que debo olvidarte, metiendo sus asquerosas manos entre nosotros, como si nos conocieran, como si tuvieran una puta idea de lo que hemos sido. Siguen  intentando separarnos, me hablan de cosas que no quiero escuchar, sólo quiero que se callen, ¡que se callen! ¡que se callen! ¡haz que se callen, que todas las voces se callen!… le pido que pare, que esta vez voy a bajar antes, la verdad es que prefiero caminar a seguir escuchándolo. Se voltea para decirme adiós y desearme buen día, al tiempo que sonríe con esa sonrisa tonta de la gente simplona ¡Qué ganas de borrarle es maldita sonrisa de la cara! Odio como me mira, como se le cae la baba cada vez que lo hace, detesto su actitud de alfombra, su servilismo, creo que piensa que de esa manera puede llamar mi atención, si supiera cuánto lo desprecio, no es más que un ave de rapiña, esperando llevarse un trozo de mi carne ahora que se  da cuenta que todo dentro de mi se está muriendo ¡Qué tenga un buen día, mi niña bonita!-me dice, al tiempo que me guiña el ojo ¡Menudo imbécil! Entonces pasa, me transformo, soy un cuerpo vacío, una envoltura, mi alma ya no está ahí, se ha escapado o quizás ha muerto antes que mi cuerpo, su lugar lo ocupa la oscuridad que se me ha colado dentro trepando poco a poco como  si de una serpiente se tratara,  invadiendo mi alma, sofocándola, constriñéndola, llenándola de ponzoña, envenenándola con amargura. La maldad se adhiere a mi ser, lo hace suyo,  y siento ganas de causar dolor, de ver al mundo sufrir, de escuchar otros gritos que no sean los míos. Luego me invade una sensación placentera, estoy bien, creo que ahora mismo podría dormir  plácidamente una semana completa, ya no hay dolor, ya no siento nada, me bajo del auto como anestesiada, incluso sonrío. Yo ya no soy yo, soy una masa deforme, amorfa, y sanguinolenta  que vaga por la vida cargando su lado izquierdo convertido en piedra. Y el mundo se vuelve nada, pierde su color, y las horas, minutos y segundos se me pasan siempre iguales, el tiempo me parece algo absurdo. Si pudiera salir de mi, pensar distinto, verme distinta, convertirme en otra, sin familia, sin pasado, sin nada más que el aquí y ahora. Desearía tener un botón de reinicio para volver a comenzar, para poner los contadores a cero.  Pero ya no es posible. Lo he hecho, he probado el sabor de la sangre y  me ha gustado, ya no hay punto de retorno. Sabes, hoy también te he traído flores.

11 comentarios:

  1. Psicotiquilla... Jajajaja. Me ha encantado el relato. Un besote!!!

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  2. Me gusta, conozco esas sensaciones...

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    1. Espero que no la de tener un lado psicópata y experimentar placer al acabar con un pobre hombre, jajaja. Saludos gracias por pasarte y animarte a comentar.

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  3. Mmmmmm pues no estoy seguro de haber captado el final. ¿Mata al taxista? Igual solo de forma metafórica. ¿Y las flores? Me gusta esa frase final aunque (o precisamente porque) se me escape su conexión con el resto. Una vez más, me dejas pensando...

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    1. Es verdad que podía haber interpretado así lo de las flores (de hecho iba a preguntarte sobre eso porque es poco frecuente que una chica regale flores a un chico xD) pero no lo pensé, la verdad. Releeré el relato a ver si hay alguna otra pista sobre el estado de su amado. xD

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  4. Ainnss... yo creía que era una historia real! Menos mal que he leído los comments primero porque te iba a dar el pésame.
    Besos!!

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  5. Jajajaja, puff, menos mal que no ha sido real porque si no iba a tener que recibir el pésame desde una celda o una habitación acolchada, xD. Lo dicho, soy un pésima "cuentacuentos" :(, jeje.

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  6. que cuiento!!me ha gustado tu blog, te sigo!
    y si te gusta el mio te espero como seguidora :) un besito guapa!!

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  7. Hola, me alegra que te haya gustado el blog. Bienvenida y comenta con confianza, para mi siempre es un gusto que lo hagan. Saludos.

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  8. un relato buenisimo, me gusto mucho el final.
    Un beso cielo May R Ayamonte

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  9. Qué bonita historia, me ha llegado a la patata :)

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